miércoles, 28 de enero de 2015

Cuando vienen las olas

Un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito, impulsado por un ligero viento, fue mas allá de su alcance. Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor que se hallaba cerca, para que le ayudara en su apuro. Sin decir nada, el muchacho mayor empezó a coger piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito.

El pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grande se estaba burlando de él, hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote, cada piedra iba un poco mas allá de éste y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hasta la orilla.

Cada piedra estaba calculada. Por último, el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, quien quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.

A veces ocurren cosas en nuestra vida que perecen desagradables, sin sentido ni plan; pero si esperamos un poco nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de la felicidad.

Desconozco su autor

Recomenzar

Estaba necesitando hacer una limpieza en mí...
Tirar algunos pensamientos indeseados .
Lavar algunos tesoros que estaban medio oxidados.
Entonces saqué, del fondo de las gavetas, recuerdos que no uso y no quiero más:

Tiré algunos sueños, algunas ilusiones...
Sonrisas que nunca di.
Tire la rabia y el rencor de las flores marchitas que estaban dentro de un libro que nunca leí.
Miré para mis sonrisas futuras y las alegrías pretendidas , y las coloqué en un cantito, bien ordenaditas.

Saqué todo del armario y lo fui tirando al suelo.
Pasiones escondidas, deseos reprimidos. Heridas de un amigo, recuerdos de un día triste. Pero también encontré otras cosas y muy bellas :

Un pajarito cantando en mi ventana .
Aquella luna color plata, el poner del sol .
Me fui encantando y distrayendo , mirando cada uno de aquellos recuerdos.

Arrojé en el cesto, los restos de un amor que me hirió.
Tomé las palabras de rabia y de dolor que estaban en el estante, las tiré en el mismo instante.
Otras cosas que aún me hieren... veré que haré con ellas.

Fue en aquella gaveta en la que uno guarda lo que es mas importante , el amor, la alegría, las sonrisas, un dedito de Fe, para los momentos en que necesite.

Recogí con cariño el amor encontrado, doblé ordenaditos los deseos, coloqué perfume en la esperanza , pasé un pañito en el estante de mis metas, y las dejé a la vista, para no olvidarlas.

Coloqué en los estantes de abajo, algunos recuerdos de infancia.

En la gaveta de encima, las de mi juventud y colgado bien a mi frente, coloqué las de mi capacidad de amar
y principalmente las de RECOMENZAR.....

Desconozco a su autor