lunes, 16 de marzo de 2015

Discutir o ser feliz

Eran las 8 p.m. en una concurrida avenida. Una pareja va retrasada para cenar con unos amigos.

La dirección es en un rumbo que no suelen frecuentar por lo que ella consultó el mapa antes de salir.

Él conduce y Ella le orienta, le indica que gire en la siguiente calle a la izquierda.

Él argumenta muy seguro que es hacia la derecha.
Inicia la discusión y casi al instante Ella calla y Él decide girar a la derecha.

En pocos minutos Él se da cuenta de que estaba equivocado.
Aunque es difícil admite que tomó el camino equivocado, al tiempo que inicia el retorno.

Ella en silencio le sonríe con camaradería.

Una vez que llegaron a la cita y se disculparon por el retraso la noche transcurrió grata y amena.

Cuando habían emprendido el camino de regreso Él, aún apenado pregunta:

-Estabas segura de que tomaba el camino equivocado, por qué no insististe para que me fuera por el correcto?

Ella responde:
- Con el retraso y el congestionado tráfico que encontramos los ánimos estaban calentándose, estábamos a punto de una agria discusión si insistía más.

¡Y habría estropeado la noche!

Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz.

Esta historia fue contada por una directora empresarial durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo.

Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerla o no.

Desde entonces, me pregunto más a menudo:

¿Quiero ser feliz o tener razón?

Desconozco su autor