lunes, 27 de abril de 2015

Zanahorias, huevos y café

Había una vez una hija que a menudo se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.

En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego.

Sacó la zanahorias y las puso en un tazón.

Sacó los huevos y los puso en otro tazón.

Sacó el café y lo puso en un tercer tazón.

Mirando a su hija le dijo:

-"Querida, ¿qué ves?"

-"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.

Entonces la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias.

Ella lo hizo y notó que estaban blandas.

Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro.

Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:

-"¿Qué significa esto, padre?"

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.

Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

-"¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija.

Cuando la adversidad llama a tu puerta ¿cómo respondes?

¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

¿Y cómo eres tú?

¿Eres una zanahoria, que parece fuerte, pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable?
¿Poseías un espíritu fuerte, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido?
¿Por fuera te ves igual, pero eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?...

¿O eres como un grano de café?

El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor.

Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Desconozco su autor

Tiempo de pasar la página

En cualquier momento de nuestra vida necesitamos pasar la página. Esto significa dejar atrás personas, sentimientos, situaciones y recuerdos para iniciar un camino nuevo. Pero muchas veces decir adiós al pasado exige hacer nuestro mejor esfuerzo.

Hay momentos en los que deseamos, racionalmente, salir de ciertas situaciones o sentimientos definitivamente. Pero la realidad es que emocionalmente no estamos listos para soltarnos o dejarlos ir. Tal vez porque, muy en el fondo, mantenemos la esperanza de que las cosas cambien y vuelvan a ser como fueron, o porque la situación es tan inesperada que nos resulta muy difícil aceptarla y superarla. Otras veces, porque pensamos que no podremos volver a comenzar y que será casi imposible tener una nueva y mejor oportunidad.

Pero lo cierto es que necesitamos aprender a decir adiós, a soltarnos de una etapa de la vida o a una situación determinada, para recuperarnos y poder lanzarnos de lleno a vivir la siguiente etapa, la próxima relación, la nueva situación, y hacerlo sin la añoranza o el peso de lo que vivimos en el pasado y con la alegría, el optimismo y la confianza de que será diferente y positiva.

¿Sabías que no podemos abrirnos a una nueva relación si todavía nos sentimos heridos o tenemos un gramo de añoranza hacia nuestra relación pasada? Solo la dedicación plena y entusiasta a una nueva experiencia, situación o tarea nos permitirá obtener de ella los mejores resultados y la satisfacción, con la condición de que 100% de nuestros recursos intelectuales y emocionales estén comprometidos con la nueva experiencia y habiendo renunciando a la anterior. Mientras no pasemos esa página en el libro de nuestra vida, el cerebro seguirá trabajando secretamente para conseguir el viejo sueño de mantener aquella situación.

Es cierto que soltar, dejar ir o renunciar nos produce una sensación de nostalgia o tristeza, pero, pese a que siempre da algo de miedo iniciar una nueva etapa, es bueno hacerlo con todo el entusiasmo y el optimismo posibles, con la confianza en nosotros y en la vida de que sucederá lo mejor.

Solo quien pasa el dolor de dar por terminada una etapa que fue más placentera en su vida puede disfrutar de todo lo bueno que le traigan las próximas experiencias. Por mucho que nos duela o nos incomode recordar algunas, debemos asumirlas e incorporarlas al proceso que nos llevará a madurar y a crecer a través de ellas. Recuerda que nada sucede por casualidad y que cuando una puerta se cierra es porque ya hay otra abierta.

Maytte Sepulveda