viernes, 28 de agosto de 2015

El camino del amor

Primero contigo mismo
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.

Manejar la soledad
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar porque nadie puede dar lo que no tiene.

Paz interior.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.

Fantasía que genera frustración .
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.

Autonomía .
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.

Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando bien convencido seas capaz de decirle: "No te necesito para ser feliz".

Independencia.
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.

Requerimientos.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestima y la práctica de una libertad responsable.

Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo madura y el día que puedas decirle a esa otra persona "Sin ti me la paso bien" ese día estarás preparado para vivir en pareja.

Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad no para hacerse felices la una a la otra.

Desconozco a su autor


Disfruta de ser quien eres

Esta es una de las claves para experimentar la felicidad. Para querernos tenemos que poder aceptarnos como somos, sin compararnos con otros que pensamos que son mejores o peores que nosotros, sin buscar la aprobación de las demás personas, como si de esto dependiera definir quiénes somos realmente.

Cada uno de nosotros es una especie de contenedor cargado de características completamente personales: talentos, cualidades, conocimientos que hemos adquirido a lo largo de la vida, rasgos agradables y armoniosos, de experiencias enriquecedoras... Pero también de limitaciones, antivalores, prejuicios, desarmonía, debilidades, experiencias y recuerdos negativos, temores e inseguridades. Todo conforma la persona que somos. En la medida en que logremos reconocerlo y aceptarlo, podremos potenciar nuestro mejor aspecto y trabajar sobre la sombra que también tenemos, de manera que podamos superarla, transformarla y crecer para complementarnos a través de esta. No se espera que seamos perfectos, podemos equivocarnos y cometer errores; mientras estemos dispuestos a reconocerlos, corregirlos y hacer cuanto sea necesario para resarcir sus consecuencias y a las personas que afectamos con ellos, podremos aprender y madurar en el proceso.

Para rescatar y fortalecer nuestro valor personal necesitamos cicatrizar las heridas emocionales que todavía tenemos. A través del amor podemos aceptar lo que vivimos, para perdonar y pasar la página definitivamente.

Algunos de los enemigos que debemos vencer para conseguirlo son el hábito de compararnos con otros, especialmente si lo hacemos porque pensamos que ellos son mejores, más agraciados, con más suerte y más prosperidad o felicidad que nosotros; la búsqueda de la perfección, que nos convierte en personas inflexibles, rígidas y exigentes con nosotros y con los demás; la necesidad que experimentamos de sentirnos aceptados o aprobados. Estos son algunos de los elementos que influyen en la imagen que tenemos de nosotros y en cómo esta puede hacernos sentir bien o no.

Maytte Sepúlveda