miércoles, 7 de octubre de 2015

Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto

SONRÍO.

Aunque la vida me golpee, aunque no todos los amaneceres sean hermosos, aunque se me cierren las puertas. sonrío.

SUEÑO.

Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento, Porque quizás mi sueño pueda cumplirse , Porque soñar me hace feliz.

LLORO.

Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón, Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco. Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia.

AMO.

Porque amar es vivir, Porque si amo, quizás reciba amor ,Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.

COMPARTO.

Porque al compartir crezco, Porque mis penas, compartidas, disminuyen Y mis alegrías se duplican.

Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto.¡Vivo.!

Y por ello doy gracias a Dios, por un día más.

Desconozco a su autor


Ideas que mejoran tu vida

La vida está hecha de sutilezas, por eso los detalles y las cosas pequeñas terminan dándole un sentido positivo a nuestros días. Son pequeños grandes milagros que nos recuerdan que no estamos solos.

Los enemigos más frecuentes de nuestro bienestar son los pensamientos negativos que amenazan nuestra paz y tranquilidad, llevándonos a imaginar siempre las cosas de la peor manera; la crítica y el juicio que mantenemos hacia los demás, porque nos impiden mantener la serenidad y el balance que alimentan la felicidad; el hábito de lamentarnos y quejarnos la mayor parte del tiempo por lo que no tenemos o por lo que perdimos, ya que la ambición desmedida nos lleva a desear lo que tienen otros y a vivir con la expectativa de lo que nos darán, impidiéndonos disfrutar de quienes somos y de lo que tenemos.

Ya ni siquiera importa cuáles fueron las causas o las creencias que nos impulsaron a actuar o a sentirnos de esta manera, lo verdaderamente importante es tomar la decisión de cambiar el enfoque y la interpretación que le damos a todo lo que sucede en nuestra vida, para tomar solo lo positivo y aferrarnos a ello.

Solo por un momento quítate los zapatos, despójate del rol que asumes cada día y cámbiate el nombre para que las viejas creencias asociadas a él no puedan seguirte a donde vayas. Respira profundo y afloja la tensión que tienes guardada dentro de ti, camina a un lugar desde donde puedas observar la vida, libre totalmente de prejuicios, temores y justificaciones... ¿Qué es lo primero que notas? Que estás vivo, aquí y ahora, respirando a pesar de toda la carga que tenías encima de tus hombros, y disfruta de esta sensación.

Recuerda a cada uno de tus seres queridos, sin conectarte a las diferencias que tienes con ellos, solo imagina sus rostros y disfruta del sentimiento cálido que experimentas en el pecho; recuerda a ese amigo de la infancia, a tu primer amor o a una de las personas que te brindó cariño y apoyo... siéntete lleno de todos esos sentimientos positivos y disfrútalos.

Cuando logramos desconectarnos por un instante de todo lo que sucede alrededor de nosotros y entramos en contacto con la presencia de la divinidad en nuestro interior, descansamos, nos renovamos, nos llenamos de buenos sentimientos y pensamientos y recuperamos nuestro bienestar.

Claves para suavizar tu vida
Practica la respiración consciente
Toma aire llenando completamente los pulmones y el vientre, luego déjalo salir lentamente por la boca imaginando que liberas la tensión y el estrés que experimentas.

Conéctate con la naturaleza
Detente por unos segundos para contemplar una flor, para sentir el viento, disfrutar del cielo y el movimiento de las nubes. Es un buen ejercicio para recuperar la serenidad.

Sonríe
Compartir nuestra sonrisa, buenos sentimientos y deseos con las demás personas, en especial con los seres querido, nos permite tener relaciones más satisfactorias y aumenta nuestro bienestar.

Maytte Sepúlveda