viernes, 9 de octubre de 2015

Lo que dices con el cuerpo

Todo lo que expresamos genera una energía que puede ser fácilmente percibida e identificada por otros. Es decir, que si lo hacemos o decimos sin ganas, sin querer, obligados o forzados por la necesidad, por un compromiso o por las circunstancias, lo haremos de mala gana y aunque tratemos de esconder nuestros verdaderos sentimientos y deseos, pensando que los demás no se darán cuenta, sí lo harán y esto dificultará o empeorará la relación, la comunicación o el efecto que queremos producir en ellos.

Cuántas veces le has preguntado a otra persona, después de que han conversado y llegado a un acuerdo con respecto a un asunto, si en verdad se siente a gusto con lo que acaban de decidir, porque su cara o silencio prolongado te lleva a percibir que no está completamente de acuerdo o satisfecho, o que se quedó con algo guardado que no se atrevió a decir en el momento.

La expresión corporal es un medio de comunicación superefectivo que, la mayoría de las veces, dice más que nuestras palabras acerca de lo que pensamos y sentimos verdaderamente. Y es que si no logramos conectar nuestras ideas con lo que queremos, con lo que decimos y hacemos, no solo no tendremos la posibilidad de sentirnos satisfechos a mediano plazo sino que tampoco podremos establecer relaciones duraderas, apoyados en una comunicación abierta, sana, madura y respetuosa que nos permita a todos los involucrados conocernos y relacionarnos con más empatía, sobre todo si hacemos parte de un equipo de trabajo o de un grupo familiar.

No tiene sentido esconder nuestros verdaderos sentimientos y pensamientos, creyendo que de esta manera podremos, en algún momento, manipular la situación o las condiciones que teníamos inicialmente, para nuestro beneficio; tampoco creyendo que los demás van a adivinar, a complacer o a satisfacer nuestros verdaderos deseos, necesidades o inquietudes... las situaciones solo cambian y se resuelven a través del concurso de nuestra voluntad y de la disposición que tengamos de buscar acuerdos y soluciones juntos.

Claves para una mejor comunicación

Sé coherente. Alinear nuestros pensamientos, sentimientos, palabras, expresiones y acciones hará que la energía creativa fluya a través de nosotros para construir situaciones más sanas que nos permitan tener una vida plena.

Sé auténtico. Sé tú mismo, evita actuar o expresarte como lo hacen otras personas, especialmente si tú piensas o sientes de una manera diferente. Acéptate tal cual eres, encuentra tu propio estilo y siéntete confiado de mostrarte a los demás.

Di lo que piensas. Atrévete a expresar tu punto de vista, deseos y desacuerdos, buscando siempre el mejor momento y las palabras adecuadas para hacerlo, siempre con la intención de solucionar y aclarar los malentendidos. Expresar lo que piensas y sientes te permitirá una mejor comunicación con los demás y sentirte mejor contigo.

Maytte Sepúvelda