jueves, 12 de noviembre de 2015

Conciliar nuestras diferencias

A veces suponemos que nuestra pareja, intencionalmente, quiere llevarnos la contraria cuando nos dice que no está de acuerdo con nuestro planteamiento o punto de vista, si bien en realidad lo que puede es estar, simplemente, expresando su opinión, que no siempre debe coincidir con la nuestra.

Tenemos una amiga que se queja de que su pareja siempre quiere tener la razón, se molesta mucho porque dice que él no quiere escuchar ni valorar su punto de vista, y casi siempre le lleva la contraria, incluso delante de los amigos.

Es muy difícil mantener una conversación con personas que piensan que siempre tienen la razón, porque ellas creen que saben más que los demás; que han acumulado una experiencia que difícilmente los otros tendrán algún día; que siempre tendrán la última palabra sobre cualquier tema y la razón en cualquier discusión, ignorando o invalidando el punto de vista de los demás. Se complicará para nosotros, especialmente, si tenemos una relación afectiva con ellas, porque entonces se convertirá en una cuestión de honor el tratar de mostrar que en realidad nosotros tenemos parte de la razón o que nuestra idea puede ser más acertada en algún momento.

Lo más conveniente para tratar con estas personas es evitar dejarnos llevar por la emoción y reaccionar defensivamente y aumentar así, con nuestros comentarios y actitud, la gravedad de la situación. Recordemos que cada uno de nosotros tiene su punto de vista y no tomemos como una ofensa personal que el otro esté en desacuerdo con nosotros.

Para que una relación funcione en buenos términos es necesario compartir la razón de vez en cuando, abrirnos a escuchar el punto de vista de la otra persona, sin sentirnos atacados u ofendidos. Podemos fortalecer la relación de pareja en base al reconocimiento y la aceptación de nuestras diferencias, resaltando la afinidad y las semejanzas que existen entre nosotros y anteponiendo el amor y el interés de mantener y preservar el bienestar de la relación.

Las diferencias personales pueden aportar mucho a nuestro crecimiento como pareja si estamos abiertos y atentos para permitirlo. Insistirle a la persona que debe cambiar podría ser contraproducente, porque, seguramente, encontrará la manera de justificar su comportamiento y hacernos sentir culpable por la crítica recibida.

Cuando se presente un conflicto, les sugiero que no respondan defensivamente, porque esto avivará la llama del conflicto. Refuercen la confianza en sí mismos, valoren sus ideas, anímense a expresarlos y compartirlos sin competir con el otro, sin querer corregirlo todo el tiempo y sin poner en evidencia su comportamiento. Encuentren el mejor momento para hablar sobre sus sentimientos.

Maytte Sepúlveda