miércoles, 18 de noviembre de 2015

Suéltate del lado oscuro de la vida

Una de las causas del sufrimiento humano es el apego. Nos aferramos al recuerdo de nuestras historias tristes, al vacío de lo que no hemos podido lograr, a los temores, a las personas que se fueron o que no nos quieren a su lado, porque nos empeñamos en tener aquello que no es para nosotros o a la idea de que podremos cambiar la actitud o el comportamiento de las personas que amamos. Muchas veces queremos lo que otros tienen mientras menospreciamos lo que tenemos.

Aferrarnos a los aspectos negativos de nuestras vidas es un comportamiento aprendido. Muchas personas crecieron acompañadas emocionalmente por el temor, con la pérdida, la enfermedad, con la pobreza y la limitación, con el sentimiento de fracaso y de frustración que vivieron nuestros padres o familiares cercanos mientras crecimos, pero ahora que ya somos adultos podemos cambiar algunas de esas creencias que todavía hoy nos obligan a sufrir sin sentirnos capaces de superarlo.

Quiero hacerte una invitación a revisar y transformar algunas de tus creencias, a renovar tus mejores sentimientos y a suavizar tu estilo de vida. Evita colocar tu atención en los recuerdos difíciles, no alimentes tus temores ni tus preocupaciones con las noticias o los comentarios pesimistas que te hacen los demás, evita darle vuelta en tu cabeza una y otra vez a lo que pudiste haber hecho para que las cosas ocurrieran de otra forma, pues el pasado ya pasó y no hay manera de cambiarlo.

Aprendamos a reconocer y a valorar todo lo positivo, lo bueno y lo bello que también ha ocurrido en nuestra vida... y verás cómo al hacerlo descubrirás que han sido más los momentos y las situaciones positivas que las difíciles. ¡Suéltate del lado oscuro de tu vida y ven a habitar en el lado de la luz, de la paz y la felicidad! ¿Por qué no puedes disfrutar de un buen momento de bienestar sin sentirte preocupado por lo que tienes pendiente? ¿Por qué permites que tu mente te sabotee el placer de un buen momento llevándote a pensar en el pasado o en el futuro? Controla tu mente, renueva tus pensamientos, ponte en movimiento, respira y siéntete vivo, busca la compañía de una persona querida, disfruta el paisaje de tu entorno natural o simplemente cierra los ojos, respira y reconoce la presencia de Dios en tu interior... Unos minutos bastan para recuperar la calma.

Maytte Sepulveda