lunes, 23 de noviembre de 2015

Cree en ti...

¿Te mantienes sentado en tu cómoda silla viendo pasar la vida sin inmutarte?
¿Cuándo dejaste de luchar por tus sueños? Cuándo dejaste de creer en ti?

LEVÁNTATE Y CAMINA. SI TIENES QUE CREER EN ALGO, CREE EN TI CON TODAS TUS FUERZAS y comienza a luchar por ese sueño que olvidaste un día en el desván de los recuerdos.
No te lamentes más. No eres el único que has perdido y que has caído diez veces. Lo importante es reconocerlos errores y aprender de ellos.

Date con un canto en los dientes que puedes intentarlo, que puedes hacer correcciones y continuar tu camino, pero el movimiento se demuestra andando.

Todo el mundo se cae en el sendero de la vida. Pérdidas, desilusiones,corazones rotos, tropiezos, desdichas, enfermedad imparable y dolor.

Pero si sientes dolor es que estás vivo y si estás vivo.

¿TE HAS OLVIDADO DE VIVIR?.

NO esperes más, se vive obsesionado con el pasado y presionado por el futuro,de tal manera que la vida que pasa ahora ante tus ojos, bajo tus pies, te la pierdes en todo su esplendor, con todos los pequeños detalles tan grandiosos.

¡TÚ DECIDES!

No tengas miedo a equivocarte. Seguro que vas a caer, que errarás en tu elección,pero no te puede falta nunca una bocanada de aire fresco para revelarte ante la caída y dar un gran paso adelante, nunca te pueden faltar las ganas y las fuerzas para seguir luchando por tus SUEÑOS.

¿Recuerda cual era ese sueño? siempre hay tiempo para recuperarlo, tan sólo tienes que empezar a luchar por él. CREE EN TI.

Y no te olvides nunca de sonreír a la vida, ya que como decía Chaplin,

VIVE LA VIDA Y LUCHA AHORA POR TUS SUEÑOS.
CREE EN TUS POSIBILIDADES, EN TU FUERZA, EN TUS VIRTUDES,EN TU VITALIDAD
DÍA QUE NO SONRÍES, DÍA PERDIDO.

Desconozco a su autor


La maestra y el corcho

Hace años, un inspector de enseñanza visitó una escuela de educación primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención: una maestra estaba atrincherada detrás de su escritorio, los alumnos estaban en desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse:- Con permiso, soy el supervisor de turno... ¿algún problema?- Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles... El supervisor, que era un educador de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo cogió y con aplomo se dirigió a los chicos:- ¿Qué es esto?- Un corcho señor... gritaron los alumnos sorprendidos- Bien, ¿De dónde sale el corcho?- De la botella señor. Lo coloca una máquina..., del alcornoque, de un árbol.... de la madera..., respondían animosos los niños.- ¿Y qué se puede hacer con madera?, continuaba entusiasta el docente - Sillas..., una mesa..., un barco... - Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en la pizarra y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escribid a qué provincia pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conoceis que nació allí? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:- Señor, nunca olvidaré lo que me ha enseñado hoy. Muchas Gracias. Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada detrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...- Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?- Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que volvió. No encuentro el corcho ¿Dónde lo dejó?

Desconozco a su autor