lunes, 9 de mayo de 2016

Mindfulness, la atención plena

La práctica de la atención plena consiste en mantener nuestros sentidos en el aquí y el ahora. Nos resulta muy útil en la vida cotidiana porque generalmente creemos estar en el presente ocupados en algo, mientras la mente nos lleva al pasado o al futuro infinidad de veces, lo cual nos impide realmente ver y tomar en cuenta todos los elementos que acompañan la actividad que estamos realizando.

Cuando somos capaces de reconocer lo que está sucediendo en el momento, fluimos con la experiencia; es decir, nos conectamos sensorialmente con lo que estamos haciendo o viviendo, sin hacer juicios ni establecer comparaciones. Si resulta una experiencia desagradable, seremos capaces de vivirla sin agregarle la gravedad que generan los pensamientos negativos, cuando nos dejamos llevar por ellos al imaginar todo lo terrible que pueda ocurrir. De esta manera pasaremos la experiencia con menos tropiezos y con más facilidad. Si la experiencia es agradable lograremos vivirla al máximo, potenciando con nuestra voluntad los sentimientos y las sensaciones positivas.

La práctica de la atención plena o mindfulness es reconocida científicamente como una herramienta efectiva para reducir el estrés, aumentar la conciencia y lograr el bienestar. Es una forma consciente de prestar atención al momento presente con interés y curiosidad que genera capacidad de aceptación.

Cuando nos preocupa más lo que ocurrió o lo que puede ocurrir, que lo que realmente está sucediendo en el aquí y ahora, nos perdemos la oportunidad de vivir con la conciencia y de ser una causa positiva. También corremos el riesgo de perder las oportunidades y las bendiciones que nos envía la vida al no ser capaces de reconocerlas; al mismo tiempo, con nuestro descuido y falta de atención podemos generar conflictos en las relaciones personales y perder la empatía necesaria para ampliar nuestra comprensión y establecer mejores relaciones con otras personas. Nos podemos llenar de miedos y preocupaciones al dejarnos llevar por una mente cubierta de ideas pesimistas frente a nuestro futuro.

El estado de atención plena nos permite estar abiertos a todo lo que ocurre en el presente, a observar nuestros pensamientos y sentimientos verdaderos con una cierta distancia; es decir, sin dejarnos afectar por ellos, al no hacer juicios que nos lleven a considerar si son buenos o malos. Esta práctica nos conducirá a conocernos mejor y a estar atentos a cada experiencia.

Maytte Sepúlveda

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