lunes, 18 de enero de 2016

La vida es bella a pesar de los pesares

PALABRAS PARA JULIA. José Agustín Goytisolo.

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

El poeta, escritor, traductor y crítico literario José Agustín Goytisolo,nació en Barcelona, en 1928, en el seno de una familia burguesa donde se respiró siempre un gran ambiente intelectual. Sus hermanos Juan y Luis fueron también escritores.

Perteneció a la llamada Generación de los 50 caracterizada por su compromiso moral y político y una renovada atención al lenguaje y la lírica.

Paco Ibáñez puso música a «Palabras para Julia», un poema en el que intenta dar a su hija un aliento que, finalmente, él no logró encontrar. Falleció trágicamente en 1999.

Fuente: "La buena vida". Álex Rovira.

Hay momentos en los que pensamos que la vida no tiene sentido.

En otros, cuando debemos hacer frente a la pérdida, al duelo, a la crisis o al dolor, sentimos que la vida es dura, absurda, difícil, agotadora.

Pero también tenemos momentos de alegría, de plenitud, de goce, de felicidad, donde sentimos en lo más hondo de nuestro ser que la vida merece la pena, que es bella. Cuando eso se produce, podemos pensar que el simple hecho de estar vivos, es un regalo extraordinario. En esos momentos, nos parece que todo encaja, que todo cobra sentido y que la vida es una oportunidad para aprender, crecer, compartir y amar.

Un aforismo tibetano dice:“La vida es lo que hacemos de ella”.

Construir una vida llena de sentido, no es tarea fácil. Los argumentos para el pesimismo, el cinismo y la resignación, son abundantes pero ¿qué tendríamos si decidiésemos vivir desde la apatía o desde el cinismo? Nada. Solo mal humor, tristeza, angustia y depresión.

Nos gusten o no nos gusten, las cosas son como son. Es nuestra tarea ponerles el signo, el color y el sentido.

Como nos dice el bello poema “Palabras para Julia” que José Agustín Goytisolo escribió para su hija, “es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego”.

Pese a los golpes de nuestra existencia, podemos tener amor, esperanza, podemos luchar por la dignidad propia y del otro, construir nuestro destino en la voluntad de servir a los que nos rodean.

La vida es bella si decidimos poner la belleza en ella.

Quizás este es el gran reto de nuestra existencia.

Conectémonos con el aquí y ahora

En la búsqueda incesante de una vida mejor encontré, hace algunos años, una herramienta importante: Vivir en el aquí y ahora, que significa prestar atención al momento que estamos viviendo, sin permitirle a nuestra mente que nos lleve al pasado para conectarnos con la nostalgia o la tristeza, o al futuro para conectarnos con la incertidumbre, la ansiedad o la preocupación. Solo atentos a cada momento podremos disfrutar aquello que observamos y hacemos.

Pareciera que nuestra mente está entrenada para vivir otro momento que no es este, nos lleva a la añoranza o a la expectativa. Desde afuera nos bombardean constantemente con la idea de que podremos ser felices, sentirnos mejor o tener la vida que deseamos en el mañana. No nos enseñan, en ningún momento, a buscar en el presente las situaciones positivas y agradables que también forman parte de nuestra vida, para valorarlas y disfrutarlas.

Una pregunta importante sería: ¿Hay alguna razón por la que queramos vivir en el presente? Yo respondería que sí, porque queremos disfrutar más la vida, sin perdernos los detalles de cada momento, sin sufrir o lamentarnos por el pasado y sin preocuparnos o sentirnos atemorizados por el futuro. ¿Qué responderías tú? ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que disfrutaste de algo por completo? ¿Un paisaje, la conversación con una persona, una comida? Nuestros asuntos pendientes, los compromisos y el hábito de vivir acelerados, atentos a lo próximo que debemos hacer, nos alejan del aquí y ahora.

La atención, también es necesaria si queremos experimentar relaciones plenas y satisfactorias. Recordemos que prestar atención es una forma directa de expresar el amor que sentimos. Muchas veces la falta de atención de la otra persona hace que nos sintamos solos, incomprendidos y poco queridos. Si, por el contrario, la persona deja lo que estaba haciendo, nos mira a los ojos y nos da su feedback genuino, inmediatamente nos sentimos conectados, acompañados y agradados por su actitud. La falta de atención empobrece nuestras relaciones. Un encuentro genuino con otra persona solo puede darse si ambos estamos conectados en el momento a través de las ganas y el interés de compartirlo.

Maytte Sepulveda