viernes, 12 de febrero de 2016

El inventario

A mi abuelo aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo distante.
Casi ausente.
Pienso ahora que tal vez presentía que ese era el último día de su vida.
Me aproximé y le dije:
-¡Buen día, abuelo!
Y él extendió su silencio. Me senté junto a su sillón y luego de un misterioso instante, exclamó:
-¡Hoy es día de inventario, hijo!
-¿Inventario? (pregunté sorprendido).
-Si. ¡El inventario de las cosas perdidas! Me contestó con cierta energía y no sé si con tristeza o alegría. Y prosiguió:

-Del lugar de donde yo vengo, las montañas quiebran el cielo como monstruosas presencias constantes. Siempre tuve deseos de escalar la más alta. Nunca lo hice, no tuve el tiempo ni la voluntad suficientes para sobreponerme a mi inercia existencial.

Recuerdo también, aquella chica que amé en silencio por cuatro años; hasta que un día se marchó del pueblo, sin yo saberlo.

¿Sabes algo? También estuve a punto de estudiar ingeniería, pero mis padres no pudieron pagarme los estudios. Además, el trabajo en la carpintería de mi padre no me permitia viajar. ¡Tantas cosas no concluídas, tantos amores no declarados, tantas oportunidades perdidas!
Luego, su mirada se hundió aún más en el vacío y se le humedecieron sus ojos.
Y continuó:

-En los treinta años que estuve casado con Rita, creo que solo cuatro o cinco veces le dije "te amo".

Luego de un breve silencio, regresó de su viaje mental y mirándome a los ojosme dijo:

-"Éste es mi inventario de cosas perdidas, la revisión de mi vida. A mí ya no me sirve. A ti sí. Te lo dejo como regalo para que puedas hacer tu inventario a tiempo".

Y luego, con cierta alegría en el rostro, continuó con entusiasmo y casi divertido:

-¿Sabes qué he descubierto en estos días?
-¿Qué, abuelo?
Aguardo unos segundos y no contestó, solo me interrogó nuevamente:
-¿Cuál es el pecado más grave en la vida de un hombre?
La pregunta me sorprendió y solo atiné a decir, con inseguridad:
-"No lo había pensado. Supongo que matar a otros seres humanos, odiar al prójimo y desearle el mal. ¿Tener malos pensamientos, tal vez?"

Su cara reflejaba negativa. Me miró intensamente, como remarcando el momento y en tono grave y firme me señaló:

-"El pecado más grave en la vida de un ser humano es el pecado por omisión. Y lo más doloroso es descubrir las cosas perdidas sin tener tiempo para encontrarlas y recuperarlas."

Al día siguiente, regresé temprano a casa, luego del entierro del abuelo,para realizar en forma urgente mi propio "inventario" de las cosas perdidas.

El expresarnos nos deja muchas satisfacciones, así que no tengas miedo, y procura no quedarte con las ganas de nada... antes de que sea demasiado tarde...

-Y tú, ¿ya hiciste tu inventario?...

Desconozco su autor


¿Qué es exactamente lo que deseas?

Muchas personas se enfrascan en el “cómo” hacer las cosas y eso les causa una parálisis pues su nivel de consciencia no está al nivel de la solución del problema.

Creándose así un círculo de: no sé hacerlo por lo tanto no lo hago y no lo hago porque no sé.

Pero la verdadera solución a esta situación es enfocarse en el QUÉ y no en el CÓMO… qué es lo que quiero realizar, manifestar o experimentar. Pasa tiempo detallando QUÉ es exactamente lo que quieres.

Dedícale tiempo; decir “quiero mucho dinero”, “quiero adelgazar”, “quiero manifestar a mi pareja ideal”, etc. No son Qué’s claros y por lo tanto no sabes cómo.

Si digamos, tu meta es adelgazar, ¿cuántos kilos deseas perder?, ¿qué tipo de cuerpo deseas exactamente? ¿sólo perder 10 o 15 kilos es suficiente para ti, o de paso te gustaría mejor tener un cuerpo atlético?

En caso de desear un cuerpo atlético… ¿Cómo el de quién, el de un corredor, un nadador, un tenista?… ¿qué es exactamente lo que buscas?

La falta de claridad da una pobre calidad en los deseos y por lo tanto pobres resultados.

Una vez clarificado tu QUÉ, te sobrarán los cómo’s… si dijiste: “Mi qué, es manifestar un millón de dólares. Entonces encontrarás muchos caminos y descartarás también muchos otros que no te llevarán allí y tendrás más enfoque pues tendrás tus prioridades bien claras y definidas.

Invierte tiempo en clarificar tu vida ¿o acaso tienes algo más importante qué hacer que vivir la vida 100% a tu gusto?

Dan Gaona
Fuente: Grandes Pymes