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jueves, 9 de mayo de 2013

Diferencia entre enamoramiento y amor

Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás.

Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos mas íntimos, tenemos la sensación de que, por fin hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de el se producen unas sustancias llamadas endorfinas. Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y como en una nube. Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona mas maravillosa del mundo. Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.

Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. ¿Qué? -Así es-. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es solo el principio. “Muchas personas son adictas a estar enamoradas”. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece. Cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.

El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas , puedes ver sus fallos y quieres ayudarle a superarlos (siempre desde el respeto hacia el otro/a, con benevolencia y aceptándolo/a con es). Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. “El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño de que no encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada”.

Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tu tampoco. Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tiene diferencias. Amar es poner en una balanza lo bueno y la malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente.

Muchas veces oímos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo. ¿qué se supone que es una cuestión de suerte ? ¿qué se supone que amamos por arte de magia? ¿qué se supone que alguien mas tiene poder sobre nosotros?. -¡De ninguna manera!!!-.

Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no la amas. El amor nace de la convivencia, de compartir , de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tu no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti. El amor verdadero es recíproco. Recibes tanto como das. Si en este momento, tú mismo/a tienes un “amor imposible” debes estar molesto/a conmigo (el autor) tal vez estás pensando ¿Cómo es posible que me digas esto? ¿Qué no ves que es amor lo que siento?

No te culpo, yo también tuve alguna vez amores imposibles y también sentí la frustración de esa persona no me hiciera caso o me abandonara.

Enamorarse no es lo mismo que amar.
Tú decides a quien amar.
No puedes amar a quien no te ama.
El amor esta basado en la realidad.
Analiza y busca la forma de encontrar el amor en la persona de tus sueños.

Erich Fromm



sábado, 5 de enero de 2013

TENER FE.

Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.

Tener fe es DAR cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de al que recibe y al que da.

Tener fe es CREER cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros

Tener fe es GUIAR nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.

Tener fe es LEVANTARSE cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura.

Tener fe es ARRIESGAR todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fe es VER positivamente hacia adelante, no importa cuan incierto parezca el futuro o cuan doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fe es CONFIAR, pero confiar no sólo en las cosas, sino en lo que es más importante... en las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes. Cierto que siempre habrá gente que te lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquél en quien confías dos veces

Tener fe es BUSCAR lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar. Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuando tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fe es CONDUCIRSE por los caminos de la vida de la forma en que un niño toma la mano de su padre. Es que dejemos nuestros problemas en manos de DIOS y nos arrojemos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es que descansemos en él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.

QUE EN TU VIDA HAYA SUFICIENTE FE PARA AFRONTAR LAS SITUACIONES DIFÍCILES, JUNTO CON LA NECESARIA HUMILDAD PARA ACEPTAR LO QUE NO SE PUEDA CAMBIAR.

viernes, 5 de octubre de 2012

¡No se puede Amar lo que no conocemos!


El otro día leí esta frase y algo me llegó al Alma. ¿Cómo pretendemos amarnos si apenas nos conocemos? Esta pregunta empezó a abrir en mi mente un sinfín de puertas a una velocidad de vértigo.

Sobre el portal del templo de Apolo en Delfos estaba escrito: “Conócete a ti mismo”.Esta era la premisa para ingresar en los misterios. Su sabiduría heredada de los misterios egipcios y persas no podía ser más explícita.

El aspirante debía guardar silencio en las primeras etapas de su aprendizaje y observarse por dentro y por fuera, así las palabras que salieran de sus bocas serían como mínimo tan bellas como el silencio o no las pronunciarían.

Regresando al presente, vemos una sociedad que está acostumbrada a no pensar, a recibir información en cada momento, radio, televisión, periódicos, anuncios, internet, etc. Llena todas las mentes con cosas intrascendentes, superfluas, vánales al fin y al cabo. Todo esto lo aleja de conocerse así mismo y al mismo tiempo de amarse plenamente y conscientemente.

La cultura occidental nos insta a que debemos tener una actitud correcta, que debemos portarnos bien, que debemos ser éticos, pero no nos dan las herramientas adecuadas para empezar esta construcción, en la que cada uno de nosotros es una piedra fundamental del edificio llamado humanidad.

Para amarnos, debemos dar sentido a nuestra función como “piedra” del edificio y modelarla en función del fin último. Si no conocemos que lugar ocupamos en la construcción y cincelamos una forma equivocada, el edificio entero está en peligro, ya que el orden necesario, para esa construcción llena de armonía, no se ha conseguido.

Los instintos nos asaltan constantemente en la vida y la mayoría intentamos reprimirlos, dominarlos y encerrarlos en la “sombra” para no verlos, pero así cómo la sombra real que produce el sol nos hace conscientes de que tras nosotros hay Luz, así la sombra que no queremos ver pero que sabemos tenemos dentro de nosotros, nos saldrá cuando menos lo esperemos y más fortalecida si cabe.

Al enfrentarnos a esa “sombra” y sacarla a la Luz de la consciencia, nos hará reaccionar y tomar decisiones coherentes para solucionar el temor, decisión o perdida que nos tiene bloqueados, manifestando así la Luz y la Paz que produce su solución.

El conocimiento de nuestro interior, nos lleva a poner primero los pies en el suelo, a vernos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes y al mismo tiempo encontramos el principio de la búsqueda al preguntarnos ¿Por qué estoy aquí? La respuesta se encuentra cuando empezamos a amarnos tal y como somos, a perdonarnos de corazón, ya que esa luz es la que nos da sentido, nos da la seguridad de que el verdadero amor está dentro de todos nosotros y que es reflejo del Amor Universal que se manifiesta en la armonía, la verdad y la vida en todos los niveles de la existencia.

Ese es el primer paso para amar a todos los seres y por ende a Dios, ya que llegamos a él, al conocer su creación, al reconocernos parte de él, al amarlo plenamente hasta fundirnos en un solo ser, donde la entrega es total, la confianza es real y hacemos su voluntad y no la nuestra…

Al sentir que somos parte del Amor Universal, y que nuestros actos mundanos están llenos de condicionamientos, de reacciones aprendidas, de hábitos subconscientes, que realmente no forman parte del Alma sino que son velos que hay que ir quitando para contemplar realmente la verdadera Luz que desprende nuestro interior, el perdón es inmediato, ya que aprendemos de todas las experiencias.

Es necesario equivocarse, es necesario vivir todos los aspectos del ser, para poder encontrar la armonía. Jesús dijo: “No juzguéis y no seréis juzgados” (Mt 7 1-5). Estoy seguro que los seres de Luz que nos cuidan junto a nuestros seres queridos del Azul, no nos juzgan, sólo nos mandan su Amor, ven nuestro cuerpo glorioso y nuestro corazón, pasando los normales y necesarios errores de la mente humana a un segundo plano.

Recordemos que no podemos AMAR y PERDONAR lo que no conocemos…

Quiero conoceros, y al mismo tiempo, seguiré profundizando en mi mismo para poder a llegar a ser uno con vosotros.

Un abrazo lleno Paz en vuestro interior!
Guillermo J. Recourt