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miércoles, 8 de octubre de 2014

Sin médicos

Hemos adquirido el hábito de llamar al médico por la más trivial de las enfermedades y, donde no hay médicos, se busca el consejo de simples curanderos. Vivimos con la fatal ilusión de que ninguna enfermedad puede curarse sin medicamentos. Esta creencia ha hecho más daño a la humanidad que cualquier otro mal. No cabe duda de que tenemos que curarnos las enfermedades, pero no son los medicamentos los que las curan. Y no sólo son éstos sencillamente inútiles, sino que a veces son decididamente nocivos. El hecho de que un hombre enfermo tome pócimas y medicamentos es tan tonto como intentar cubrir la mugre que se ha acumulado en el interior de una casa. Cuanto más se la cubre, más rápido será el proceso de putrefacción. Y lo mismo sucede con el cuerpo humano. La enfermedad o el malestar es sólo la advertencia que nos hace la Naturaleza acerca de que hemos acumulado inmundicias en alguna parte del cuerpo: sin duda, sería sabio dejar que la Naturaleza la removiera, en lugar de cubrirla con la ayuda de medicamentos.

Mahatma Gandhi

jueves, 28 de marzo de 2013

Reflexión: Ser congruente


Les comparto esta anécdota que existe sobre la vida de Mahatma Gandhi; parece sencilla, pero es de una gran sabiduría:

Se dice que una madre llevó a su hijo de seis años a casa de Gandhi.  

Ella le dijo: - Se lo ruego, Mahatma, dígale a mi hijo que deje de comer azúcar; es diabético y arriesga su vida haciéndolo. A mí ya no me hace caso y ya que él lo respeta mucho a usted, yo se que escuchará lo que usted le diga.

Gandhi reflexionó unos momentos y le dijo: - Lo siento señora; ahora no puedo hacerlo. - Traiga a su hijo dentro de quince días.

Sorprendida por la petición pero considerando que él era un hombre sabio,  la mujer le dio las gracias y le prometió que haría lo que le había pedido. Dos semanas después, volvió con su hijo. Ghandi miró al muchacho a los ojos y con autoridad le dijo:
- Chico, deje de comer azúcar.

A lo que el niño asintió.
 
Después de un breve silencio, agradecida, pero extrañada, la madre preguntó: - ¿Por qué debió de esperar y pedirme que lo trajera dos semanas después? - Podía haberle dicho lo mismo la primera vez que vine.
 
Gandhi respondió: - Es que hace dos semanas, yo también comía azúcar.

Es de suma importancia ser personas congruentes: lo que decimos, hacemos y pensamos debe ser lo mismo… no podemos dar lo que no tenemos, por lo tanto para dar o enseñar algo, primero debemos aplicarlo en nosotros mismos. Ser honestos. 

Igualmente, en cualquier profesión o actividad que desarrollemos, debemos primero aplicar lo que transmitimos en nosotros mismos y mostrar los resultados.

En mi caso personal, soy consultora de Feng Shui Clásico y Astrología China; Sin embargo, para poder decirte que utilizando estas maravillosas herramientas puedes tener bienestar y vivir en armonía, primero he aplicado estos conocimientos en mi misma y después lo he transmitido. Creo que la única forma de enseñar algo es con el ejemplo y que solo podemos dar, lo que tenemos. 

Debemos trabajar en la Suerte del Hombre, que es el desarrollo de la virtud: El bien decir, el bien hacer y el bien pensar.

"Sé el cambio que quieras ver en el mundo" Gandhi

Siria Grandet –Consultora de Feng Shui Clásico y Astrología China (Ba Zi)
Fuente: Armonizando tu vida