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lunes, 4 de noviembre de 2013

Este mes no olvides ser más positivo

1 Cambia los pensamientos negativos
Evita profundizar en las ideas negativas y pesimistas que lleguen a tu mente. Cada vez que una de ellas llegue a ti, simplemente deja que entre y salga de tu mente sin prestarle atención. Repítelo tantas veces sea necesario, pues se trata de reprogramar tu manera de pensar.

2 Deja de quejarte Comienza con el ejercicio sencillo de escuchar lo que dices, sin criticarte o justificarte si descubres que una vez más estás quejándote de la vida. Pregúntate silenciosamente qué puedes hacer para solucionar o suavizar tu situación.

3 Evita las palabras y los comentarios negativos. Lo que decimos contribuye con el estado de ánimo en el que nos encontramos. Mientras más vueltas le damos en nuestra cabeza a todas esas ideas negativas que refuerzan nuestros temores y prejuicios, más difícil se nos hace afrontar y superar las dificultades.

4 Reconoce todo lo bueno
Resalta todo lo positivo que también sucede en tu vida. Dedícate a buscar todo lo bueno, especial y agradable que ocurre a tu alrededor y apóyate en ello para fortalecer la confianza y el ánimo. Puedes hacer una lista con todas las cosas buenas que también te ocurren a lo largo del día.

5 Acepta lo que no puedes cambiar
Esto significa ser capaces de soltar aquello que no está en nuestras manos y que depende de otros o de las circunstancias y ocuparnos solo de lo que en realidad podemos hacer, decidir o resolver.

6 Vence el temor
Muchos de nosotros hemos sido educados con el miedo, por eso mantenemos una actitud negativa, temerosa y pesimista frente a la vida, convirtiéndonos muchas veces en el obstáculo más difícil de superar cuando buscamos cumplir nuestros sueños.

Maytte Sepulveda 

domingo, 2 de junio de 2013

Este mes no olvides

1. Ejercer tu voluntad
Cuando te encuentres involucrado en un comportamiento que no te reporta ningún beneficio y que solamente te desgasta y consume energía, recuerda que puedes elegir dejar de hacerlo.

Pregúntate: ¿Por qué estoy haciendo esto?, ¿a quién beneficio con esta actitud? Seguramente descubrirás que puedes cambiar de actitud y dejar de repetir ese hábito o esa actuación que te causa tanto daño.

2. Bajarle la velocidad a tus días
Proponte hacer las cosas con más calma y atención. Reduce tu lista de tareas pendientes y ajústala en relación a la prioridad que tiene cada una, a tu capacidad para cumplir con ellas. Vive cada día como si fuese el último, el más importante y el más especial, tomando y resaltando lo mejor de cada momento. Bajar la velocidad te permitirá observar lo que sucede a tu alrededor con más detalle.

3. Evitar pensar en lo que pudiste hacer
Lo primero que viene a nuestra mente después de cometer un error es todo lo que hubiéramos podido hacer para evitarlo. A veces te quedas ahí, dándole vueltas a todas las posibilidades, sintiéndote más culpable o buscando al culpable en otros, como si de esa manera pudiera borrarse todo lo sucedido. Ya sucedió y lo único que puedes hacer es aceptarlo. Pregúntate qué puedes hacer para solucionarlo de la manera más eficiente... ¡Y hazlo!

4. Mantenerte optimista
No te dejes desanimar, no permitas que los comentarios negativos o el comportamiento indolente, mediocre o irresponsable que tienen otras personas, te contagie y apague tus ganas y tu determinación de vivir cada día con alegría, esperanza y el deseo de compartir lo mejor de ti.

5. Canalizar las emociones negativas
Las emociones negativas se contagian fácilmente, por eso es importante que pongas un poco de distancia entre tú y las personas negativas y pesimistas que te rodean. Busca la relación con personas optimistas y entusiastas que puedan influir positivamente en tu estado de ánimo y aprende a salir de cualquier estado emocional negativo rápidamente. Recuerda que todo pasa.

6. Recuperar el sentido del humor
Vence la rigidez de tu pensamiento, aflójate un poco mentalmente y aprende a reír con espontaneidad. Es muy importante reír con ganas, pues nos ayuda a sanar emocionalmente, a liberar las tensiones y nos conecta con nuestro niño interior. Poder reírnos, inclusive hasta de las cosas que nos suceden a nosotros mismos, en muchos casos, es señal de madurez espiritual.

Maytte Sepulveda