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domingo, 25 de noviembre de 2012

El Yoga y el Tantra


¿Cuál es la diferencia entre el Yoga tradicional y el Tantra?.

El Tantra y el Yoga son básicamente distintos. Te llevan a la misma meta, pero los caminos no son solamente distintos sino contrarios.

El proceso del Yoga también es metódico; es una técnica, no una filosofía. Al igual que el Tantra, el Yoga también depende de la acción, del método, de la técnica. La acción te conduce al Yoga, pero el proceso es diferente: en el Yoga tienes que luchar, es el camino del guerrero; en el camino del Tantra no hay que luchar sino, por el contrario, hay que ser indulgente, pero con consciencia. El Yoga es una supresión con consciencia; el Tantra es indulgencia con consciencia.

El Tantra dice que seas lo que seas, lo Supremo no se opone a ello. Es un crecimiento; puedes crecer y ser lo Supremo. No hay oposición entre tú y la realidad; tú eres parte de ella. Por eso, la lucha, el conflicto, el oponerse a la naturaleza, no es necesario; debes de aprovecharlo, utilizar lo que quiera que seas para ir más allá. En el Yoga tienes que luchar contigo mismo para ir más allá; en él lo mundano y el moksha —tú, tal como eres, y lo que podrías ser— son dos cosas opuestas. Suprime, lucha, disuelve lo que eres y podrás alcanzar aquello que puedes ser... Ir más allá, en el Yoga, significa morir; debes de morir para que tu ser verdadero nazca, A los ojos del Tantra el Yoga es un profundo suicidio: debes aniquilar tu ser natural —tu cuerpo, tus instintos, tus deseos, todo. 

Luchando contra el sexo —conscientemente por supuesto— crearás un nuevo centro en tu ser, un nuevo énfasis, una nueva cristalización. El sexo dejará de ser tu energía; luchando contra él crearás una energía diferente, un nuevo centro de existencia. El Tantra dice: utiliza tu energía sexual, no luches contra ella, ¡transfórmala! No pienses en términos de antagonismo, sé amigable con ella. Es tu energía; no es maligna ni nociva. Toda energía es neutral; puede ser utilizada contra ti o a tu favor; puedes crear un bloqueo, una barrera, o puedes hacer de ella un escalón. Se puede utilizar: si se hace correctamente se vuelve amistosa; si se usa equivocadamente se vuelve tu enemiga. Pero no es ni una cosa ni la otra; la energía es neutral. De la forma en que se utiliza comúnmente, se convierte en tu enemiga; te destruye. Simplemente disipas tu energía. El Yoga apuesta por una aproximación opuesta a la mente común; ésta ha sido destruida por sus propios deseos. Por eso el Yoga dice: abandona el deseo, sé sin él; lucha contra él y crea en ti una integridad sin deseo. 

El Tantra dice: sé consciente del deseo; no crees ningún conflicto. Déjate llevar por el con total consciencia; y cuando hagas esto, lo transcenderás. Eres parte de él y, a la vez, no lo eres. Pasas a través de él, pero permaneces extraño.

Osho

sábado, 13 de octubre de 2012

Tantra: Alquimia Sexual

Sexo consciente, sexualidad trascendental, expresiones que se escuchan cada vez con más insistencia, son las nuevas denominaciones para algo que existe desde hace miles de años en oriente: el Tantra. Esta valiosa herramienta permite transformar algo aparentemente mundanal, el coito, en algo elevado. La práctica de esta alquimia desencadena un proceso de autorrealización cuya consecuencia más importante es una nueva manera de ser, de vivir, de pensar y de sentir más consciente.

La pareja tántrica unida por la devoción mutua, más allá del egoísmo, experimenta su verdadera naturaleza divina y extrae lo mejor que hay en el interior de cada uno de sus miembros.

En el Tantra se adora a la energía femenina en comunión con la masculina. Cada uno de nosotros, tanto hombres como mujeres, tenemos ambas energías en nuestro interior. Shakti, el principio femenino, creativo y sensual, envuelve a Shiva, el principio divino inmortal y masculino, hasta fusionarse y convertirse en un solo ser que liga los opuestos, en unas bodas místicas, para conectar con la energía primordial. El amor humano se convierte entonces en un puente hacia el amor divino.

Si aceptamos al ser humano como ser espiritual, ser mental y ser corporal, este último aspecto, el cuerpo físico, se convierte en un Templo dedicado a nuestro ser más elevado, que debe mantenerse sano y en armonía por respeto a la divinidad que habita en su interior. En ese momento se puede unir sexo y conciencia y aplicar trascendencia en nuestras relaciones y subir así uno de los escalones de la escalera que conducen hacia la Libertad. El sexo que nos dio la existencia ayudará a nuestra liberación.


El Hombre/Shiva

Debe desarrollar la habilidad para alargar e intensificar el acto amoroso, cuanto más goce su pareja más energía generará su ser. El placer no se encuentra en eyacular sino en hacer gozar a la pareja.

El Tantra considera importante que el hombre no eyacule porque la energía que normalmente se libera hacia fuera debe ser dirigida hacia planos superiores y sutiles. La clave está en la respiración, con ella se calma la mente y con la mente en calma se puede gobernar la eyaculación. El afán de crecimiento interior debe presidir el acto y se debe descartar la idea de sexo rápido y fácil que sólo sirva para liberar la ansiedad y desahogar un instinto.


Mujer/Shakti

Descubre que es la fuente mágica del deseo para el hombre. Ella, cuando es consciente de su poder, hechiza al varón y como caudal de fuerza creadora que es, conduce al hombre hasta su esencia más elevada. Ella debe esforzarse por extraer lo que él simbólicamente le niega, su fuerza, representada por el semen que sólo será expulsado por un acto voluntario del varón.


Sexo comúnSexo tántrico
Se pierde energía.Retroalimentación energética.
Muy limitado en el tiempo.Puede durar horas.
Cae en la rutina.Amplia la conciencia.
Agota el deseo y la pasión.Intensifica el deseo y el fuego interno.
La mujer es pasiva.El hombre es pasivo.
Se basa en el egoísmo.Es la unión de dos almas.
Envejecimiento prematuro.Potencia la longevidad.
Ata al pasado instintivo/animal.Conduce al futuro humano/espiritual


Autor:
DinDins Oliver