martes, 11 de septiembre de 2012

Karma: la ley de causa y efecto

La ley de la acción y la reacción es una ley de la naturaleza, conocida como la tercera ley de Newton. Es la base de la mecánica clásica hasta hoy en día y nos dice que: “por cada acción hay una reacción igual y opuesta”.

A nivel espiritual existe también la acción y la reacción, conocida en India y otras culturas orientales como la ley del karma. Lo que sembramos es lo que recibimos. Por tanto, si sembramos una semilla de mango no podemos esperar que nazca un melocotón, si sembramos semillas de odio (en pensamientos, sentimientos, actitudes) no podemos esperar recibir amor, respeto, y paz.

Un buen ejemplo para ilustrar como actúa la ley del karma, es comprobar lo que sucede cuando echamos una piedra en un lago, se generan unas ondas que finalmente alcanzan la orilla, retornando después al centro de donde partieron.

Los seres humanos estamos irradiando energía constantemente. Emitimos pensamientos, emociones y sentimientos que transmiten vibraciones al entorno. Hay personas que irradian y otras que absorben esos sentimientos. La energía que emitimos alcanza a otras personas, y regresa a nosotros. En base a esta ley, debemos comprender que si en ocasiones la gente nos envía energía que no es muy agradable, quizás es debido a que en otro momento también les enviamos ese mismo tipo energía, aunque haya tardado en regresar. Si siempre procuramos irradiar una energía positiva, de amor y respeto hacia los demás, tarde o temprano esa energía retornará también a nosotros.

El poder de elegir
Si eres una persona bondadosa y amable y tienes un compañero de trabajo autoritario y agresivo, que te va poniendo clavos y chinchetas en tu camino, ¿Cuánto serás capaz de tolerar hasta que alcance la gota que colme el vaso? Es nuestra elección sentirnos como una victima, un estudiante o un maestro de las diferentes situaciones y personas con las que interactuamos. En realidad la persona que se opone a nosotros deberíamos considerarla nuestro profesor. Nos está enseñando a ser más asertivos y a permanecer pacíficos y concentrados. La persona que sufre ese abuso de confianza tiene que aprender a ser más independiente y desarrollar auto-respeto.

Esto es lo que afirma la ley del karma: “donde hay conciencia hay una elección”. ¿Percibo la situación como un obstáculo o una oportunidad? ¿Considero que la persona que está impartiendo la lección como un profesor o como mi enemigo? Para crear un buen karma tengo que pensar: ¿qué puedo aprender de esta situación?

Libertad versus responsabilidad
El karma se confunde a menudo como una maldición o castigo. En realidad es la ley de la acción, la respuesta que damos a esa acción y las consecuencias de nuestras decisiones. Asimismo es el resultado de la responsabilidad o irresponsabilidad con que actúa la persona. Es una energía que funciona de forma automática. La conciencia humana es como el microchip de un ordenador, que contiene la grabación de cada pensamiento y acción que realiza el ser humano. Ese registro determina nuestro futuro.

Uno de los principios del karma es: “somos los creadores de nuestro sufrimiento”. Sin embargo solemos culpar a otros por ello, y no aceptamos nuestra responsabilidad. Hemos de comprender que los demás pueden ser el estímulo, pero nunca la causa de nuestros sentimientos y emociones. Nuestro sentimientos son el resultado de como elegimos tomarnos lo que nos dicen y hacen los demás, y también de nuestras necesidades y expectativas particulares en ese momento.

Debemos aprender a tomar la responsabilidad de nuestras vidas, y eso nos dará más libertad. Nunca podré ser libre sino adopto esa responsabilidad. El karma no es una maldición de Dios, más bien diríamos que la persona se maldice a si misma con sus pensamientos, palabras y acciones. El amor, el respeto, la bondad, el perdón, la paciencia, son las actitudes positivas que hacen funcionar la vida en la buena dirección. Aplicando estas y otras cualidades podemos ser los creadores de nuestra felicidad y nuestro destino.

“La Vida es como el eco.
Lo que das—eso recibes.
Lo que siembras—eso cosechas.
Lo que ves en otros—es tu propio reflejo.
La Vida es como el eco, siempre te regresa lo que le das”.

Autor: Ramon Ribalta


domingo, 9 de septiembre de 2012

Las etapas de Paulo Coelho

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?

Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.

No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!. El pasado ya pasó.

No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

sábado, 8 de septiembre de 2012

Como prestar ayuda a una mariposa

Cuentan que cuando la oruga decide convertirse en mariposa, ella misma se fabrica un capullo donde obtendrá la seguridad necesaria para realizar ese mágico proceso de metamorfosis, una vez finalizado, el mismo capullo deberá ser roto desde su interior para que la mariposa despierte a su nueva vida, la dureza del capullo ,sabiamente construido ,debe ser tal que permita a la nueva mariposa romperlo con sus nuevas y frágiles alas. Como podréis comprender , no debe ser un proceso nada fácil ni agradable, pero ese esfuerzo de la mariposa por salir, es justamente lo que ejercita sus alas para que estas se vuelvan lo suficientemente fuertes y poderosas, y le permitan volar, y por lo tanto sobrevivir, en su nuevo mundo, como es evidente, muchas no superarán esa prueba y fallecerán en el intento.

¿Que sucedería si desde el exterior decidimos ayudar a la esforzada mariposa, rompiendo su capullo? básicamente lo que conseguiríamos seria ‘salvarle’ la vida a una mariposa que no estaría preparada para volar y que habría perdido su capacidad de entrenamiento, quedando a merced de los múltiples depredadores que sin duda están aguardándola.

¿LAS PERSONAS SON COMO LAS MARIPOSAS?

Con los humanos sucede lo mismo, muchas veces deseamos ayudar a una persona a superar una dificultad y acabamos haciéndole el trabajo. contribuyendo a fomentar su ‘debilidad’ , e incapacitando su posibilidad de aprendizaje, y todo ello revestido de una innegable ‘buena fe’.

La ayuda fructífera no es nada sencilla, pues deberemos empujar en el mismo sentido del ayudado pero nunca ejerciendo más fuerza que él, de lo contrario, cabe la posibilidad, que lo único que aprenda de esa situación, sea que siempre habrá alguien a su lado dispuesto a sacarle las ‘castañas del fuego’.

En la vida todo tiene su proceso y su tempo y esto es algo que deberemos aprender y enseñar a la vez, solo superando los obstáculos que la vida nos va presentando, nos vamos fortaleciendo y conseguimos llegar más lejos, de otra manera ,con la intención de ahorrar sufrimiento , podemos acabar eliminando el aprendizaje vital ,imprescindible para nuestra evolución personal.

Pero todo tiene un límite, ¿en que momento debemos actuar?, sinceramente creo que el momento de actuar, es cuando consideremos que el sufrimiento ya no aporta nada a esa persona, y más que hacerla crecer , la empieza a destruir. El sufrimiento sin sentido no aporta nada al individuo y es en ese momento que debemos recorrer al ‘analgésico’, como veis ,el tema de la ayuda es un poco más complejo de lo evidente y requiere mucha empatía para saber en que momento y en que dirección debemos prestar nuestra ayuda.En todo caso, es recomendable esperar a que se nos solicite, para empezar a plantearnos como y cuando empezamos a ayudar.

¿COMO AFECTA ESTO AL COACH?

En el campo del coaching, la ayuda empezamos a prestarla justo cuando el cliente nos la solicita, nunca antes. Es toda una tentación, para cualquier estudiante de coaching y ante la evidencia de los ventajosos resultados de dicha técnica, ponernos la capa de supercoach y con los calzoncillos por encima de los pantalones, dedicarnos a ir ‘solucionandole’ la vida a todo aquel que se nos cruza por delante, como si el coaching fuera una medicina que cura todos los males, a veces no ponemos las pilas con un curso de marketing y ya tenemos todo para lanzarnos a conquistar el mundo.

Por experiencia , puedo deciros que realizar un proceso de coaching a alguien que no lo ha solicitado, puede, no solo ser infructífero y desesperante, sino hasta me atrevería a decir dañino y perjudicial. Una de las primeras cuestiones que un coach debe abordar con su cliente, es la autoconciencia de si mismo, que es lo que esa persona no ha hecho por si misma y la ha conducido a la situación en la que se encuentra, y eso amigos no está al alcance de todo el mundo, quizás si a alguien le hacemos evidente que el origen de sus ‘desgracias’ es él mismo, podemos hacerle caer en un proceso más negativo que positivo para si mismo, con lo que desde estas líneas, recomendamos prudencia antes de empezar un proceso de este tipo y como mínimo que sea el cliente quien quiere ser ayudado y no al revés.

Fuente:

viernes, 7 de septiembre de 2012

Aprender del pasado

Seguramente la mayoría de vosotros hayáis visto El Rey León. Pero por si acaso, he seleccionado una escena que no le desvele la película a nadie.


Me gustan estas películas en las que, sin aparentes pretensiones, de repente recibes impactantes mensajes llenos de sabiduría.

Todos en mayor o menor medida nos hemos echado a la espalda una mochila llena de piedras del pasado. En aquella situación peligrosa en la que nos sentimos amenazados, recogimos la pesada piedra del miedo. Cuando aquella persona de confianza se portó tan mal con nosotros, recogimos la dura piedra del rencor. Cuando quien tanto queríamos nos abandonó o rechazó, recogimos la dolorosa piedra de la inseguridad.

Y estas y otras muchas piedras nos acompañan en el momento presente. Y, ¿sabéis qué? Sirven para frenarnos. Para impedirnos avanzar con ligereza. Y cuando encontramos un tronco caído que se interpone en el camino, tenemos que rodearlo en vez de saltarlo con facilidad.

“No importa. Está en el pasado” -dice Rafiki.

¡Qué razón tiene! El pasado no debería importarnos, pero cuando duele, nos importa, ¿verdad?

“Oh, sí, el pasado puede doler” -continúa Rafiki- “Pero tal como yo lo veo puedes o huir de él o aprender”.

¿Os habéis fijado que cuando la vida nos pone una prueba y huimos sin superarla, más tarde nos tenemos que enfrentar a la misma prueba o a una muy similar?
No hay escapatoria. Las cosas nos ocurren para aprender de ellas. Es un requisito paraevolucionar.

“Convertíos en un poder que trabaje de acuerdo con la evolución” – Jiddu Krishnamurti

Cuando adquirimos la enseñanza que debemos aprender, esa prueba deja de perseguirnos. Y cada uno escogemos maneras diferentes de enfrentarnos al pasado ysuperarlo. ¿Cuál es la tuya? Déjame tu comentario.

Autor:  Mauro Martí­nez


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Reflexiones del Guerrero de la Luz de Paulo Coelho

Lo pasajero y lo definitivo
 Todos los caminos del mundo conducen al corazón del guerrero; él se sumerge sin vacilar en el río de pasiones que siempre corre por su vida.

El guerrero sabe que es libre para escoger lo que desee; sus decisiones son tomadas con coraje, desprendimiento y - a veces - con una cierta dosis de locura.

Acepta sus pasiones y las disfruta intensamente. Sabe que no es preciso renunciar al entusiasmo de las conquistas; ellas forman parte de la vida, y alegran a todos los que en ellas participan.

Pero jamás pierde de vista las cosas duraderas y los lazos creados con solidez a través del tiempo.

Un guerrero sabe distinguir lo que es pasajero y lo que es definitivo.

Un tipo de estrategia
Comenta un sabio chino sobre las estrategias del guerrero de la luz:

"Haz creer a tu enemigo que no conseguirá grandes recompensas si decide atacarte; así disminuirás su entusiasmo".

"No te avergüences de retirarte provisionalmente del combate si percibes que tu enemigo está más fuerte; lo importante no es la batalla aislada, sino el final de la guerra."

"Si estás lo bastante fuerte, tampoco tengas vergüenza de fingirte débil; esto hace que tu enemigo pierda la prudencia y ataque antes de hora"

"En una guerra, la capacidad de sorprender al adversario es la base de la victoria".

Cuando arriesgar
Un guerrero de la luz, antes de entrar en un combate importante, se pregunta a sí mismo: "¿hasta qué punto desarrollé mi habilidad?".

Él sabe que las batallas libradas en el pasado siempre terminaron por enseñarle alguna cosa. Sin embargo, muchas de estas enseñanzas hicieron sufrir al guerrero más de lo necesario. Más de una vez perdió su tiempo luchando por una mentira.

Pero los victoriosos no repiten el mismo error.

Un guerrero no puede rehusar la lucha; pero sabe también que no debe arriesgar sentimientos importantes a cambio de recompensas que no están a la altura de su amor.

Por eso el guerrero solo arriesga su corazón por algo que vale la pena.

Perteneciendo al mundo
Los guerreros de la luz mantienen el brillo en los ojos.

Están en el mundo, forman parte de la vida de otras personas, y comenzaron su jornada sin alforja y sin sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan correctamente.

Los guerreros de la luz sufren por cosas inútiles, tienen actitudes mezquinas y a veces se consideran incapaces de crecer.

Frecuentemente se consideran indignos de cualquier bendición o milagro.

Los guerreros de la luz no siempre tienen la certeza de qué están haciendo aquí. Muchas veces pasan noches en vela, pensando que sus vidas no tienen sentido.

Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque se preguntan. Porque buscan una razón - y con seguridad terminarán encontrándola.

Lo mejor y lo peor
Dice un poeta: "el guerrero de la luz escoge a sus enemigos"

El guerrero sabe de lo que es capaz. No necesita ir por el mundo contando sus cualidades y virtudes. Sin embargo - como en el viejo Oeste - a cada momento aparece alguien queriendo probar que es mejor que él.

El guerrero sabe que no existe "mejor" o "peor", que cada uno tiene los dones necesarios para su camino individual.

Pero ciertas personas insisten. Provocan, ofenden, hacen todo lo posible para irritarlo. En este momento el corazón del guerrero le dice "no aceptes las ofensas, ellas no aumentarán tu habilidad. Te cansarás en vano".

Un guerrero de la luz no pierde su tiempo escuchando provocaciones, él tiene un destino a cumplir.

Usando la propia locura
Un guerrero de la luz estudia con mucho cuidado la posición que pretende conquistar.

Por más difícil que sea su objetivo, siempre existe una manera de superar obstáculos. Él verifica los caminos alternativos, afila su espada y procura llenar su corazón de la perseverancia necesaria para enfrentar el desafío.

Pero, a medida que avanza, el guerrero se da cuenta de que existen dificultades con las que no contaba.

Si se queda esperando el momento ideal, nunca saldrá del lugar; ve que será preciso un poco de locura para dar el próximo paso.

El guerrero usa un poco de locura. Porque, en la guerra y en el amor, no es posible prever todo.

Siguiendo adelante
El guerrero de la luz no siempre tiene fe. Hay momentos en los que no cree absolutamente en nada.

Y pregunta a su corazón: "¿Valdrá la pena tanto esfuerzo?"

Pero el corazón continúa callado, y el guerrero tiene que decidir por sí mismo.

Entonces busca un ejemplo. Y recuerda que Jesús pasó por algo semejante - para poder vivir la condición humana en toda su plenitud.

"Aleja de mí este cáliz", dijo Jesús. También Él perdió el ánimo y el valor, pero no se detuvo.

El guerrero de la luz continúa sin fe.

Pero, aún así, sigue adelante, y la fe termina volviendo.


domingo, 2 de septiembre de 2012

El secreto… la ley de la atracción

El gran secreto de la vida es la ley de la atracción.

Todo lo que piensas lo atraes. La ley responde a tus pensamientos, sean los que sean. 

Todo es energía. Los pensamientos son magnéticos y tienen una frecuencia, atrayendo a todas las cosas que están en la misma frecuencia. Cuando te encuentras mal estás en la frecuencia de atraer cosas negativas. Cuando te encuentras bien, atraes con fuerza más cosas buenas. Puedes utilizar recursos para sentirte bien, cerrar los ojos y sonreír, pensar en cosas agradables, escuchar tu música favorita…

El sentimiento del amor es la frecuencia más alta que puedes emitir. Cuando más amor sientas y emitas, mayor es el poder que estás utilizando.

Lo semejante atrae lo semejante. Cuando tienes un pensamiento, también estás atrayendo pensamientos semejantes.

Atrae lo bueno en vez de lo malo. No pienses en lo que no quieres. Aquello a lo que te resistes, persiste. Formula tus pensamientos en positivo. 

Puedes cambiar cualquier circunstancia y acontecimiento de tu vida, cambiando tu modo de pensar. Tus pensamientos actuales están creando tu vida futura.

Te mereces todas las cosas buenas que la vida puede ofrecerte.

Los 3 pasos para utilizar el secreto:
1º: Pide. Has de tener claro lo que quieres.
2º: Ten fe. Visualiza las cosas que deseas como si ya fueran tuyas. La duda trae decepción.
3º: Recibe. Siéntete como te sentirás cuando llegue. Siéntelo ahora. Cuando emites la frecuencia de haber recibido, la ley de la atracción mueve a las personas, acontecimientos y circunstancias para que recibas.


El agradecimiento es esencial. Atrae las cosas. Atrae el apoyo. Utiliza la gratitud hasta que se convierta en tu forma de vida. Da las gracias por lo que ya tienes y aatrerás más cosas buenas. Cada mañana antes de levantarte de la cama, ten la costumbre de sentir gratitud por adelantado por el gran día que vas a empezar, como si ya lo tuvieras.

Al acostarte, si algún acontecimiento o momento del día no ha sido como esperábamos, revívelo en tu mente como a ti te gustaría que hubiera sido.
Cuando visualizas, materializas.

Para perder peso no te enfoques en perder peso. Enfócate en el peso ideal, siente lo que es estar en el peso perfecto y así lo conseguirás.

Para atraer dinero, enfócate en la riqueza. Mira todo lo que te guste y di: "Puedo permitírmelo. Puedo comprarlo". Da dinero para atraer más a tu vida. Cuando eres generoso con el dinero y te sientes bien compartiéndolo, estás diciéndote "Tengo en abundancia".

Para atraer personas, has de empezar por tratarte a ti mismo con amor y respeto, emitir esa señal y entrar en esa frecuencia, así tu vida se llenará de personas que te amen y respeten. Cuando quieras atraer una relaicón, asegúrate de que tus acciones no
contradicen tus deseos. Para que funcionen las relaciones, hemos de pensar en lo que apreciamos de la otra persona, no en lo que no nos gusta. Cuando nos quejamos de esas cosas, sólo conseguimos más de lo mismo. 

Para tener salud, la risa es la mejor medicina.Ante una enfermedad, elige vivir en la posibilidad y la esperanza, enfócate en todas las razones por las que deberías sentirte feliz y agradecida. No hables de la enfermedad y repite "Me siento de maravilla. Me siento muy bien". Habla de cosas buenas. Tu cuerpo se curará a si mismo.

El éxito viene de tu interior, no de fuera. "Yo soy completo, perfecto, fuerte, poderoso, amoroso, armonioso y feliz". Olvida las dificultades del pasado, los códigos culturales y las creencias sociales. Eres el único que puede crear la vida que te mereces. Haz las cosas que te gustan y que te hacen feliz. Se feliz ahora. Siéntete bien ahora. El poder es tuyo!

Extraído del libro "El secreto" de Rhonda Byrne

sábado, 1 de septiembre de 2012

Manual para subir montañas de Paulo Coelho

1. Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “ésa es más bonita”, o “aquélla es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

2. Saber cómo llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

3. Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

4. Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

5. El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.

6. Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.

7. Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo.” Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.

8. Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

9. Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.

10. Haz una promesa: aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.

11. Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.