La mayoría de las veces no somos conscientes de las palabras que utilizamos para denominar, describir o explicar las diferentes situaciones de nuestra vida. Creemos que es lo mismo utilizar un tipo de lenguaje que otro. Pero nada más lejos de la verdad, porque el lenguaje que utilizamos crea la realidad, nuestra realidad.
Vamos a analizar esto con varios ejemplos. No es lo mismo decir estoy enfermo, que me estoy curando; estoy deprimido, que no estoy en el mejor momento de mi vida; o esto es una catástrofe, que estoy ante un reto.
El estado emocional y las sensaciones que tiene mi cuerpo, mi mente son muy distintas dependiendo de unas frases u otras.
Con sentencias como: estoy enfermo, deprimido o esto es una catástrofe, el poder lo estoy dejando fuera de mí. Son las circunstancias las que tienen el poder y no yo. Ellas pueden conmigo.
Sin embargo cuando utilizo expresiones como: me estoy curando, no estoy en el mejor momento de mi vida o estoy ante un reto, la situación cambia completamente.
En estos ejemplos el poder de manejar la situación lo tengo yo. La situación depende de mí. Esto es lo que los americanos llaman Empowerment, que puede ser traducido como darse poder a uno mismo.
A la hora de hablar y sobre todo a la hora de hablarnos a nosotros mismos, es importante tener en cuenta el lenguaje a utilizar porque éste nos puede potenciar o limitar. Es decir, nos puede ayudar a conseguir lo que queremos, nuestros sueños u objetivos en la vida o todo lo contrario; nos puede llenar de miedos y limitaciones para alcanzar aquello que deseamos.
Por tanto a partir de ahora tenga presente qué lenguaje utiliza en cada circunstancia. Tome conciencia de la importancia de elegir sus palabras y permítase tener el poder de lo que le ocurre.
Recuerde que nuestro lenguaje, en gran medida, crea nuestra realidad y que nuestra realidad es nuestra vida, aunque de esto ya hablaremos en otro momento.
Montse Hidalgo
Directora Coordinadora del Programa Máster en Coaching Personal y Ejecutivo (UCJC) Experta en PNL Máster en Coaching (Uni. Anthony Robbins) Coach Personal y Ejecutivo y Socia fundadora de Con-fluir
No se debe empezar por amarse a uno mismo, porque tú no sabes quién eres. ¿A quién vas a amar? Si empiezas por amarte a ti mismo, amarás sólo a tu ego, que no eres tú; es una personalidad falsa. Casi todo el mundo ama su personalidad; todo el mundo ama su ego. Hasta la mujer más horrible, si le dices: “Qué bonita eres”, no se negará a aceptarlo.
Cuántas cosas que sabes perfectamente bien que no son verdad has admitido. La gente dice que eres muy cariñoso, sincero, noble, majo y honesto; y nunca lo niegas. Este no es el amor del que yo hablo. Sí. Me gustaría que te amaras a ti mismo, porque hasta que no te ames a ti mismo no puedes amar a nadie más. Y si no te has amado a ti mismo, no sabes lo que es amor. Pero antes de poder amarte a ti mismo tienes que conocerte; por eso el amor es secundario y la meditación es primordial.
El milagro es que si meditas, y poco a poco te sales del ego y de tu personalidad y descubres tu auténtico ser, el amor vendrá por sí mismo. No tienes que hacer nada, es un florecimiento espontáneo. Pero sólo florece en cierto clima, y a ese clima yo le llamo meditación. En un clima de silencio, de repente verás que miles de flores se abren en tu interior, y su fragancia es el amor. Naturalmente, primero te amarás a ti mismo, porque ese será tu primer encuentro. Primero serás consciente de la fragancia que está surgiendo en ti, la luz que ha nacido en ti, y la felicidad que cae sobre ti. Luego, el amor se volverá tu misma naturaleza. Entonces amarás a muchos; lo amarás todo.
Osho
POR MAS DIMINUTA QUE PAREZCA,CADA GOTA DE CONCIENCIA,QUE SE SUMA.EXPANDE Y ELEVA LA VIBRACIÓN PLANETARIA
Unas tras otras, las gotas van cayendo. Nada parece transformarse. El goteo es casi imperceptible. El cansancio y la desolación dicen presente. El paisaje desértico de esperanzas crea la falsa ilusión de que nada va a cambiar. El vacío interior se agiganta. Las gotas siguen cayendo, expanden su vibración. La mente sostiene que todo está perdido. El corazón no se deja engañar, escucha cómo las gotas continúan brotando y ríe de felicidad. Su sabiduría le anuncia que el río está emergiendo. Libere sus compuertas. Ayude a que el agua corra. Sume para que el río de la conciencia espiritual irrumpa en todo su esplendor.
Las gotas son todas aquellas cosas que nos ayudan a ser más humanos y nos permiten armonizar con la existencia. Los buenos actos son gotas. Las caricias son gotas. Los pensamientos positivos son gotas. Los abrazos, las palabras de aliento, los rostros felices. Gotas... Las acciones conscientes, las oraciones, las meditaciones, la ayuda desinteresada, los gestos de sensibilidad. Gotas... El saber compartir, aprender a valorar, el respeto por uno mismo. Gotas... La fe, la humildad, la confianza, la esperanza, el amor. Gotas... Todas son gotas que reflejan una nueva humanidad. Son gotas que acrecientan y vivifican el río de la conciencia espiritual que está transformando la vibración del planeta.
El futuro nace del presente. Nuestras decisiones co-crean. Si sólo sembramos discordia, odio, pesimismo, sufrimiento y frustración ¿qué cree que cosecharemos? Sus gotas, aunque parezcan simples, aunque las perciba insignificantes o débiles, hacen la diferencia. Son como semillas de luz que transforman y ayudan a que el futuro no se manifieste desalmado.
Fluir con esta corriente, que conduce al océano de la existencia, entraña desafíos que nos permiten crecer y nos impulsan a continuar evolucionando. Implica aventurarse en terrenos desconocidos. El río nos invita a desaprender para seguir aprendiendo, porque sólo lo que se vacía puede volver a llenarse. Sus piedras no son dificultades, sino oportunidades disfrazadas que nos ayudan a elevar.
No permita que estas frases queden sólo en el plano mental. Tírese al agua. Abra su corazón. Arriésguese. Cuando se sumerja en este río de conciencia verá cómo las vivencias se transforman en maestras multidimensionales que le ayudarán a experimentar una realidad que transformará su vida.
Existen innumerables formas de contribuir a que este incipiente caudal se torne aún más cristalino. Si nos animamos a reconocer nuestro lado más oscuro, si trascendemos nuestras limitaciones y transmutamos los miedos que nos mantienen cautivos ya estamos ayudando. Lo mismo si ponemos conciencia en cada uno de nuestros actos y desplegamos, sin reservas, nuestro potencial para materializar una realidad que esté acorde con lo más puro de nuestro ser.
¿Por qué se preocupa tanto? Haga lo que haga, los demás siempre hablarán. Ellos no son enemigos, son maestros que nos impulsan a trascender la careta social. ¡Vamos, rómpala! ¡Tírela! Deje que su ser interno lo guíe y lo instruya. Escuche la voz que emana desde el centro de su pecho. Siga sus consejos, son inmaculados. No importa que algunas personas se le rían en la cara y lo desacrediten. Muchos disfrazan de ese modo el temor que les provoca el cambio.
Vamos... anímese. Juegue. Suéltese. Disfrute. Recupere su inocencia. Mire a la vida con ojos nuevos. Explore su interior. Conózcase. Restablezca su vínculo con la naturaleza. Aliviane su mochila. Expanda su divinidad. Despierte. Redescubra su magia interna. Equilíbrese. Ayúdese a cambiar. Permítase soñar. Sáquele el polvo a sus talentos. Multiplique sus dones. Respete su sentir. ¡Viva! Empiece a sanar.
Preste atención. Sienta cómo el río de la conciencia late con cada pensamiento de luz que recorre su cuerpo. El agua renueva y purifica. Inhale su perfume, es pulsión de vida. Observe con el corazón y comprobará que no existen las divisiones. Somos Uno. El río se compone de millones y millones de gotas que danzan en la unidad, más allá de todo ego.
Vamos… transforme su desierto. No deje que sus gotas se esfumen bajo el sol abrasador de la indiferencia y el desgano. Viértalas en el río de la existencia. Cierre sus ojos y facilite que el murmullo de las aguas guíe sus pasos. Descubra que nunca puede encontrar afuera lo siempre estuvo dentro. Sí, ya lo sabía, es cierto. Simplemente lo había olvidado, el río está en su interior. Permita que el agua corra. Derrumbe sus compuertas. No tema. Abra su corazón de par en par, para que el agua penetre y lave sus heridas. Renazca. La existencia, agradecida: una gota más.
JULIO ANDRES PAGANO
Lo que ocurre en nuestras vidas a nivel físico: trabajo, economía, vida social, incluso nuestro peso; es un reflejo de lo que ocurre interiormente dentro de nosotros a nivel mental o emocional. Reflejamos fuera lo que ya está dentro. Hay una ley que dice que toda creación física es precedida por una creación mental. De ahí la importancia de nuestros pensamientos.
Se dice que somos lo que pensamos. Muchos de nosotros creemos que los pensamientos no pueden ser gestionados, que nuestra mente funciona en automático. Pero esto está muy lejos de la realidad. Nuestros pensamientos condicionan nuestras vidas. Según pensamos, así nos sentimos y por consiguiente así actuamos.
Como ya nos decía Einstein hace algunos años “Tonto es aquél que espera resultados distintos, haciendo a diario las mismas cosas”. Si deseas que tu vida cambie, necesitas empezar por pensar de forma diferente.
Hay estudios que nos indican que nos volvemos adictos a nuestras propias emociones, y estas a su vez son fruto de nuestra forma de pensar. Hay personas que tienden a estar deprimidas, a verlo todo negro, a no ver soluciones en ninguna parte; mientras que otras siempre están alegres y ven el vaso medio lleno. La realidad en muchas ocasiones es igual para ambos tipos de personas, pero la forma en que la “vemos”, la interpretamos, produce una gran diferencia en nosotros y en nuestras vidas.
Veamos esto con un ejemplo, estamos viviendo momentos de cambio, de incertidumbre, de crisis; esta es la realidad. Ahora bien, la interpretación que hagamos de estos hechos es lo que va a cambiar la calidad de nuestras vidas. Usted puede interpretar la crisis como algo malo. Como cambios que modifican nuestro quehacer diario o por el contrario como un reto, una manera de cambiar para poder avanzar. Por tanto esta diferencia de interpretación es la que nos pone en una predisposición o en otra a la hora de actuar.
En realidad la única crisis real es la tragedia de no querer luchar para superarla.
Montse Hidalgo
Directora Coordinadora del Programa Máster en Coaching Personal y Ejecutivo (UCJC) Experta en PNL Máster en Coaching (Uni. Anthony Robbins) Coach Personal y Ejecutivo y Socia fundadora de Con-fluir
Si meditas, tarde o temprano, vas a encontrarte con el amor. Si meditas profundamente, tarde o temprano, vas a empezar a sentir un amor tremendo que emana de ti que jamás habías conocido, una nueva cualidad de tu ser, una nueva puerta que se abre. Te convertiste en una nueva llama y ahora lo quieres compartir.
Si amas profundamente, de a poco, vas a darte cuenta de que tu amor se vuelve más y más meditativo. Una cualidad sutil de silencio está entrando en ti. Los pensamientos van desapareciendo, van surgiendo espacios… ¡Silencios! Estás tocando tu propia profundidad.
El amor te hace meditativo si está en la dirección justa. La meditación te hace amoroso si está en la dirección justa. Quieres un amor que nazca de la meditación, no de la mente. Ese es el amor del que hablo continuamente.
Millones de parejas en todo el mundo viven “como si” hubiera amor. Viven en un mundo de “como si”… por supuesto, ¿cómo van a estar contentos? Si están drenados de toda energía. Tratan de conseguir algo de un amor que es falso y que no puede cumplir con lo que prometió. Por eso la frustración, por eso el aburrimiento continuo, las quejas constantes, las peleas entre los amantes. Las parejas tratan de alcanzar algo imposible: hacer que su relación amorosa sea eterna y eso no puede ser. Surgió de la mente y la mente no puede darte ningún vislumbre de lo eterno.
Primero, entra en la meditación, porque el amor va a surgir de la meditación, es la fragancia de la meditación... la meditación es la flor, el loto de los mil pétalos. Deja que se abra, deja que te ayude a desplazar en la dimensión de lo vertical, de la no-mente, del no-tiempo y, de repente, vas a ver que la fragancia está ahí. Entonces, es eterna, es incondicional... entonces, ni siquiera está dirigido a alguien en particular. No puede estar dirigido a nadie en particular. No es una relación, es más bien una cualidad que te rodea. No tiene nada que ver con lo otro. Tú eres amoroso, tú eres el amor; entonces, es eterno. Es tu fragancia. Existió alrededor de un Buda, alrededor de un Jesús, es una clase de amor totalmente diferente; es cualitativamente diferente.
Osho

Una celebración continua ¿Has pensado alguna vez por qué, en todo el mundo, en cada cultura, en cada sociedad, hay unos días al año dedicados a la celebración? Esos días de celebración son sólo una compensación, porque esas sociedades te han desposeído de toda la celebración de tu vida, y si no te dan algo a cambio puedes llegar a convertirte en un peligro para la sociedad. Pero estas compensaciones son falsas. En tu mundo interior puede haber una continua sucesión de luminosidad, de canciones, de alegrías. Recuerda siempre que la sociedad te compensa cuando presiente que lo que reprime puede provocar una situación peligrosa. La sociedad siempre encuentra alguna manera de permitirte descargar lo reprimido. Pero eso no es una verdadera celebración, no es posible que sea auténtica. La verdadera celebración debe provenir de tu vida, ha de ser en tu vida. La verdadera celebración no puede tener lugar a partir de un calendario previo que te dice que el primero de noviembre será un día de celebración. Es extraño: eres infeliz durante todo el año y el primero de noviembre, de repente, te olvidas de tus amarguras y te pones a bailar. O bien la amargura era falsa o el primero de noviembre es falso; no es posible que ambas cosas sean auténticas. Y cuando ha pasado el primero de noviembre te encuentras otra vez en tu agujero negro, todo el mundo regresa a su amargura, a su ansiedad. La vida debería ser una celebración continua, un festival de luces todo el año. Sólo entonces puedes crecer, florecer. Transforma las pequeñas cosas en una celebración. Cada cosa que haces debería ser una expresión de ti, debería llevar tu firma. Entonces la vida se convierte en una celebración continua. Incluso si enfermas y has de permanecer en cama, sucederá que esos instantes serán de alegría, de relajación y descanso, de meditación; serán momentos para escuchar música o poesía. No hay necesidad de entristecerse. Deberías alegrarte de que mientras todo el mundo está en la oficina tú estás en tu cama, como un rey, relajándote; alguien te está preparando té, la tetera entona una melodía, un amigo ha venido a tocar la flauta para ti. Estas cosas son más importantes que cualquier medicina. Cuando enfermes, llama al médico. Pero todavía más importante: llama a todos aquellos que te aman, porque no hay ninguna medicina más poderosa que el amor. Llama a quienes pueden crear belleza, música, poesía a tu alrededor, porque nada sana tanto como una atmósfera de celebración.
Osho
No puedes ser otro más que el que eres. Por lo tanto descansa.
La existencia te necesita como eres.
He oído la siguiente leyenda:
Un rey fue a su jardín y halló árboles, arbustos y flores marchitos y muriendo.
El roble le dijo que se moría porque no podía ser alto como el pino.
Volvió al pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la vid.
Y la vid se moría porque no podía florecer como la rosa.
Entonces encontró una planta, la trinitaria, floreciendo y más fresca que nunca.
Al preguntarle, recibió esta réplica:
"Dí por sentado que cuando me plantaste querías una trinitaria. Si hubieras querido un roble, una vid o una rosa, los hubieras plantado. Entonces pensé: ya que no puedo ser nada más que lo que soy, intentaré serlo de la mejor manera que pueda".
Tú estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo.
Sólo puedes ser tú mismo... no hay posibilidad de que seas ninguna otra persona.
Puedes disfrutarlo y florecer..., o puedes marchitarte.