lunes, 21 de enero de 2013

La Bondad – Comprender y Entender cual es su significado terrenal es fundamental- Relación con el Amor Puro y Verdad

La bondad es la manifestación de las mayores cualidades que pueden alcanzar un hombre y una mujer: sentimientos nobles, inteligencia para comprender a los demás y capacidad de ayuda. Sirviendo a los otros, llevan a la máxima altura su potencial como humanos.

En el otro lado se encuentran las personas indiferentes:

Aquellas que son insensibles a lo que ocurre a quienes las rodean.

Junto a ellas se sitúan las que permanecen en el reino de las buenas intenciones y no deciden actuar ( se denominará curiosos ).

Pero en el verdadero extremo contrario están las personas malas que, en vez de promover el florecimiento de los demás, buscan la manera de impedirlo y efectúan acciones con ese propósito.
Ocasionalmente triunfan, pero es sólo en la superficie: en el fondo están derrotadas porque su corazón ya no les habla. Construyendo el perjuicio de los demás crearon el propio, optaron por ser larvas y renunciaron a transformarse en mariposas.

Más allá de los resultados prácticos, los buenos siempre triunfan por su actitud, por la claridad de pensamientos e intenciones.

Bondad

La bondad perfecciona a la persona porque sabe dar y darse sin temor a verse defraudado, transmitiendo aliento y entusiasmo a quienes lo rodean.

En ocasiones el concepto de bondad es confundido con el de debilidad. A nadie le gusta ser “el buenito” de la oficina, de quien todo el mundo se aprovecha. Bondad es exactamente lo contrario, es la fortaleza que tiene quien sabe controlar su carácter, sus pasiones y sus arranques para convertirlos en mansedumbre.

La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Este valor, por consiguiente, desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer en justa medida a todas las personas y en todo momento.

¿En qué momentos nos alejamos de una actitud bondadosa? Es muy sencillo apreciarlo en las actitudes agresivas que se adoptan con los malos modales y la manera de hablar, a veces con palabras altisonantes, con la razón de nuestra parte o sin ella; la indiferencia que manifestamos ante las preocupaciones o inquietudes que tienen los demás, juzgándolas de poca importancia o como producto de la falta de entendimiento y habilidad para resolver problemas. ¡Qué equivocados estamos al considerarnos superiores! Al hacerlo, nos convertimos en seres realmente incapaces de escuchar con interés y tratar con amabilidad a todos los que acuden a nosotros buscando un consejo o una solución.

Equivocadamente, nuestro ego puede regocijarse cuando alguien comete un error a pesar de las advertencias, casi saboreando aquellas palabras de: “no quiero decir te lo dije, pero… te lo dije”, y nos empeñamos en poner “el dedo en la llaga”, insistiendo en demostrar lo sabios que son nuestros consejos; seguramente todo esto sale sobrando, pues la persona ya tiene suficiente con haber reconocido su error y quizá en ese momento esta afrontando las consecuencias.

La bondad no se detiene a buscar las causas, sino a comprender las circunstancias que han puesto a la persona en la situación actual, sin esperar explicaciones ni justificación y en procurar el encontrar los medios para que no ocurra nuevamente. La bondad tiene tendencia a ver lo bueno de los demás, no por haberlo comprobado, sino porque evita enjuiciar las actitudes de los demás bajo su punto de vista, además de ser capaz de “sentir” de alguna manera lo que otros sienten, haciéndose solidario al ofrecer soluciones .
Una persona con el ánimo de “exaltar” su bondad, puede subrayar constantemente “lo bueno que ha sido”, “todo lo que ha hecho por su familia”, “cuánto se ha preocupado por los demás” y eso por supuesto no es bondad. La bondad es generosa y no espera nada a cambio. No necesitamos hacer propaganda de nuestra bondad, porque entonces pierde su valor y su esencia. El hacernos pasar por incomprendidos a costa de mostrar lo malos e injustos que son los demás, denota un gran egoísmo. La bondad no tiene medida, es desinteresada, por lo que jamás espera retribución. Podemos añadir que nuestro actuar debe ir acompañado de un verdadero deseo de servir, evitando hacer las cosas para quedar bien… para que se hable bien de nosotros.

El ser bondadoso tampoco equivale a ser blando, condescendiente con la injusticia, o indiferente ante lo que esta bien o esta mal en las actitudes y palabras de quienes nos rodean, por el contrario, sigue siendo enérgico y exigente, sin dejar de ser comprensivo y amable. Del mismo modo, jamás responde con insultos y desprecio ante quienes así lo tratan, por el dominio que tiene sobre su persona, procura comportarse educadamente a pesar del ambiente adverso.


La bondad, como hemos visto, va más allá que un simple ofrecimiento de cosas materiales en condiciones precarias, para fomentar este valor en nuestra vida podemos considerar que debemos:

- Sonreír siempre

- Evitar ser pesimistas: ver lo bueno y positivo de las personas y circunstancias
- Tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran: con amabilidad, educación y respeto.
- Corresponder a la confianza y buena fe que se deposita en nosotros.
- Ante la necesidad de llamar fuertemente la atención (a los hijos, un subalterno, etc.), hacer a un lado el disgusto, la molestia y el deseo de hacer sentir mal al interesado: buscar con nuestra actitud su mejora y aprendizaje.
- Visitar a nuestros amigos: especialmente a los que están enfermos, los que sufren un fracaso económico o aquellos que se ven afectados en sus relaciones familiares.
- Procurar dar ayuda a los menesterosos, sea con trabajo o económicamente.
- Servir desinteresadamente.


El valor de la bondad perfecciona a la persona que lo posee porque sus palabras están cargadas de aliento y entusiasmo, facilitando la comunicación amable y sencilla; sabe dar y darse sin temor a verse defraudado; y sobre todo, tiene la capacidad de comprender y ayudar a los demás olvidándose de sí mismo.

Idalia López

El Cansancio del Alma

El peor cansancio que podemos sufrir es el del alma. Mientras el cuerpo está cansado estamos dispuestos a reparar el desfallecimiento con un descanso reparador y sabemos que el equilibrio corporal se restablece, tarde o temprano. Sin embargo, cuando lo que se ha cansado es la ilusión, los sueños, las ganas de amar e incluso las de ser amado…no hay nada que pueda sacarnos de la profunda sima donde todo ha perdido el interés.

Si supiésemos mantener a salvo nuestra pequeña porción de entusiasmo podríamos recurrir a nuestra despensa particular y sacar un pedazo. A veces con poco basta. Otras es necesario emplear toda la orza para rescatarnos del desastre. Lo que sí es seguro es que la solución, como el problema está en nosotros. A nadie le pueden sacar de su escondite si no quiere ser visto. A nadie le pueden inyectar pasión si su corazón está vacío. A nadie impelerle a la acción si su movilidad es inexistente.

Es difícil reaccionar cuando uno está abajo porque la fuerza que nos acompaña cuando el ánima sonríe no aparece cuando necesitamos un abrazo. Pero de cualquier forma aunque lo que nos rodee nos sea propicio y todos nos quieran ayudar, la mejor ayuda está en la propia sabia. En libar el néctar del espíritu puro que nos constituye; en ponernos en relación con el centro mismo del corazón para pedirle ayuda.

Existen otras fuerzas que nos acompañan, invisibles tal vez, pero no intangibles. Podemos verlas con los ojos de la intuición que advierte en otro plano sensorial e identificar las señales que nos indican el camino.

Cuando a pesar de todo uno se ve incapaz de remontar su propia cárcel, cuando realmente las fuerzas no nos asisten y el corazón se resiste a seguir el ritmo habitual…entonces no tenemos más remedio que acudir a los que se han ido y nos protegen desde el otro lado de la orilla. No hay más remedio que entonar un cántico de ayuda alertándoles de nuestra necesidad; el resto está hecho porque su respuesta es siempre un cabo resistente al que asirnos.

Remontar se convierte así en un camino que debemos construir nosotros mismos…poco a poco, no importa el tiempo. Solamente importa lo que día a día ganemos a la tristeza y el pedazo de sonrisa que iremos dibujando en nuestro rostro para regalárnosla al mirarnos al espejo.

Fuente: Hermandad Blanca 

domingo, 20 de enero de 2013

Cómo practicar Ho’oponopono para la Prosperidad


Las situaciones de precariedad económica que se presentan en ocasiones, pueden obedecer a muy diversas causas, todas ellas susceptibles de ser limpiadas y borradas con la práctica de Ho’oponopono.


En la actualidad son muchos los casos de personas que acuden a los Círculos de Sanación con Ho’oponopono con la esperanza de mejorar su economía a través de la práctica de esta ancestral enseñanza.

La escasez de dinero puede tener sus raíces profundas en pensamientos, sentimientos y memorias subconscientes del pasado, o estar influenciada por viejos conflictos no resueltos, con personas de la familia o del entorno laboral.

Otras veces la causa de la precariedad económica es debida a que nos hemos desviado del propósito original del alma al encarnarse, y esta es su particular forma disuasoria para mostrarnos que vamos por el camino equivocado.

Es hora de revisar nuestra motivación laboral, si nos mantenemos durante años en un trabajo insatisfactorio, por miedo a quedarnos sin sustento o por falta de confianza en que podemos conseguir algo mejor, a veces, de pronto, nos encontramos en la calle. Y es entonces… cuando tenemos la oportunidad de lanzarnos a buscar algo más acorde con nuestras verdaderas aptitudes y deseos de corazón. 


Atraemos la abundancia a nuestra vida cuando somos plenamente conscientes de nuestros dones y los ponemos al servicio de la comunidad, en el cumplimiento de nuestro propósito de encarnación.

La divina providencia tal como su nombre indica es la encargada de la provisión adecuada de todo lo que necesitamos en la vida material, siempre y cuando, no seamos nosotros mismos con nuestras memorias pasadas de escasez y no merecimiento, quienes cortemos el natural fluir de la abundancia que por ley divina nos corresponde.

Es la fuerza de vibración de nuestros pensamientos, palabras y acciones, en armonía con los deseos de nuestro corazón y los dictados de nuestra alma, la que día a día va manifestando en la materia, el nivel de riqueza material y personal del que podemos disfrutar en la vida.

Si queremos tener una economía saneada haremos bien en estar atentos a lo que pensamos sobre el dinero, lo que expresamos en relación con él y con qué criterios lo gastamos y lo invertimos. Porque el dinero no es más que energía y como tal responde a las leyes universales del intercambio energético. Apreciarlo, respetarlo y entregarlo con amor es lo que lo mantiene en permanente circulación. El equilibrio entre dar y recibir es la clave, dar, aún en las situaciones más precarias, a las personas que están en peores condiciones que nosotros, mantendrá el dinero fluyendo a nuestra vida.

Si nos estamos quejando todo el tiempo diciendo que el mundo está muy mal, que no hay trabajo, que no llegaremos a final de mes, o que el dinero es sucio y los ricos ladrones, no nos extrañe que no quiera quedarse en semejantes manos y que se large rápidamente en el mismo instante en que aterriza en ellas.


Hay que estar muy atentos a los pensamientos de escasez, a las emociones de miedo a la pobreza y a las expresiones de limitación, para limpiarlos y borrarlos constantemente haciendo Ho’oponopono. En el caso de que nos encontremos en medio de una conversación en la que otras personas hacen declaraciones de carencia y escasez, o ante las noticias que nos hacen sentir con miedo al futuro, mentalmente podemos afirmar: “Cancelado, esto no pertenece a mi mundo”, de manera que no aceptamos estas limitaciones como verdaderas en nuestra realidad. Y a continuación decimos interiormente, o mejor aún, verbalizamos en voz alta: “Yo soy la abundancia y la prosperidad ahora y siempre en mi vida”.

Si queremos mejorar nuestra economía podemos practicar cada día conscientemente Ho’oponopono con nuestros pensamientos de carencia y los sentimientos limitantes hasta que la situación se resuelva diciendo:

Divina presencia… (O cualquier otra palabra que empleemos para referirnos a nuestra parte divina) pido ahora que se borren todas las falsas memorias, los pensamientos y las creencias, los sentimientos y emociones que ocasionan en mí: carencia, precariedad económica, escasez y limitación de cualquier índole, miedo al futuro, depresión o tristeza.
Que sean borradas en mí ahora desde la raíz y por siempre.
Lo siento, perdóname, te amo, gracias.


Hay que perseverar con confianza el tiempo necesario para que todos los bloqueos sean transmutados y podamos acceder a la inspiración que guiará nuestros pasos hasta la resolución de toda precariedad.

Si a pesar de ello los resultados tardan en aparecer, es conveniente ampliar la práctica a la sanación de nuestros ancestros, con la oración que para ello nos ha legado la kahuna Morrnah Simeona.

Aloha

Dra. Mª Carmen Martínez Tomás
www.luzradiante.com
Facebook: Maria Carmen Martinez Tomás
Autora del libro HO’OPONOPONO lo siento perdóname te amo
Editorial Oceano-Ambar

Los 10 Mandamientos del Silencio


Hagamos una prueba: si nos quedamos unos minutos en silencio, cerramos los ojos e intentamos ser conscientes de los pensamientos que aparecen en nuestra mente, nos daremos cuenta de lo que pasa en nuestra cabeza durante todo el día. Es como tener dentro un radio o un televisor encendido emitiendo prácticamente el mismo programa cada día, porque tenemos casi el mismo patrón de pensamientos un día tras otro. Sin embargo cuando dejamos de darle vueltas a los pensamientos y analizarlos buscando resolverlos y probamos en su lugar simplemente a observarlos…ellos mismos se van y nos llevan a grandes momentos de entendimiento.

Por ello, para cultivar este ambiente interno de conocimento y crecimiento personal, aquí te dejo algunas razones o explicaciones de por qué nos hace falta caminar por esta senda del silencio. Porque de nada sirve llenarnos la boca al hablar de grandes valores personales (p.ej. el silencio) si uno mismo no encuentra el motivo y el impulso personal, interno y sincero para ponerlo por obra.

1. Habla siempre… Siempre y cuando sea necesario. Y siempre piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejes salir una palabra dejas salir al mismo tiempo una parte de tu Chi (energía). De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. Por eso nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyectan imágenes negativas, porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de Chi (energía).

2. Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo: escucha y refleja la energía. El Universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la Naturaleza nos ha dado, porque el Universo acepta sin intereses nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones, y nos envía de vuelta el reflejo de nuestra energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

3. Quédate en silencio, cultiva tu propio ser interno. Tu silencio interior te permite ser impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para reeducar a tu ego, que tiene la costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Elige un día a la semana para abstenerte de hablar, o al menos unas horas al día, según lo permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo ilimitado del Tao, en lugar de tratar de explicarlo con palabras. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará a tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si el ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno y todo tu ser se envenenará rápidamente, perdiendo la paz.

4. Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de las opiniones de los otros y llevaras una vida tranquila, volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable, como el Tao.
5. Tómate un momento de silencio interno para considerar todo lo que representa y conlleva cada decisión importante que tomes. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.

6. Si hay algo que realmente no sabes o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber de todo, tener siempre razón y siempre dar su opinión personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.

7. No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada, sin tomar conciencia en profundidad de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que dicen “sí” muy fácilmente, porque saben que ese “sí” no es sólido y le falta valor.

8. Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracaso. Teniendo esto en cuenta, podrás observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra mentalidad interior. Pero tampoco te des mucha importancia y sé humilde, pues cuanto te muestres superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensiones e ilusiones.

9. Evita el hecho de juzgar y criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder las debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una sola palabra. Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que no has resuelto en ti mismo. Sé más bien como el Universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, porque siendo como un espejo sin emociones, aprendemos a hablar de otra manera, con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permitiendo una comunicación sincera y fluida.

10. Deja que cada quien resuelva sus problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo en lugar de estar siempre defendiéndote. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás demostrando que las palabras de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.

Aportación: IVÁNTerapeuta de Reiki

sábado, 19 de enero de 2013

Una leyenda Comanche


Hace mucho tiempo, dicen los ancianos, las personas del bello pueblo eran tantos como los pastos de la pradera. Cada primavera, alguien siempre que baila, canta y ora al Gran Espíritu por lo que la lluvia que da vida vendría. Pero llegó un momento en que cesaron las lluvias y una gran sequía trajo momentos muy duros a la gente.

Durante tres días la bailaban, los tambores sonaban, y la gente mandaba sus voces al Gran Espíritu; “Gran Espíritu, las lluvias que dan vida no han venido a tu pueblo. La Tierra está destruida, y su gente está desapareciendo”.

No hubieron signos que se dieran en respuesta, por lo que la gente pidió con humildad; “Te rogamos, Abuelo, sálvanos. ¿Qué hemos hecho para que el Maestro de la Vida esté enojado? ¿Qué debemos hacer para traer de vuelta las aguas de la vida para que tu gente vuelva a vivir? “Una vez más se hizo el silencio. El pueblo oró y bailó mientras observaban y esperaban.

En las sombras de las logias de rodillas se encontraba una niña conocida como “Ella que está sola”.

En su regazo se aferró amorosamente a una muñeca, hecha con mucho cuidado y bellamente decorada por sus padres. Esta hoja de maíz es una muñeca maravillosa, con la pintura de la medicina, las polainas de bolitas, con el pectoral de huesecitos, y plumas azules del ave chismosa que llora, “Jay, Jay”.
Ella que está sola era una niña muy triste porque ella siempre estaba pensando en sus padres que ya se fueron. También pensó en los abuelos que nunca había conocido, sólo oído hablar. Esta muñeca guerrera era su única compañera.

El buen hombre que había cuidado de ella simpatizaba con su dolor. Esta niña habló con su muñeca como si fuera una relación, y este día le dijo a su muñeca; “El hombre Chamán está subiendo esta noche en el monte para hacer del consejo con el Gran Espíritu y hacer ofrendas de salvia y hierbas aromáticas. Cuando regrese, sabremos qué hacer”.

Ella que está sola cerró su mensaje con muñeca de guerrero abrazada a su corazón. La niña y su muñeca vieron la colina toda la noche, orando y esperando para la respuesta. El Gran Sol se ajustó y luego aumentó su luz, mientras que el Chamán se comunicaba con el Gran Espíritu.

Luego al día siguiente, el corredor del pueblo se lanzó a través del campamento gritando; “¡El hombre de la medicina ya está bajando de la colina!” Las personas se reunieron en un gran círculo a la espera de sus palabras.

Al llegar al campamento el Chamán como habitual es fumar de la pipa sagrada, ofreciendo primero en las cuatro direcciones sagradas, y luego a la Madre Tierra y Padre Cielo, el Chamán giraba en un círculo y ofrecía el humo para unir a todo el mundo. Luego habló.

“He sido honrado con una visión y las palabras del mundo del espíritu. El Gran Espíritu siente que nuestro pueblo se ha convertido en egoísta. El pueblo ha tomado mucho de nuestra Madre Tierra, dando poco a cambio. Estos momentos tan duros son una advertencia.”

La gente se atemorizó, y luego continuó.

“El Maestro de la Vida dice que la gente debe hacer un sacrificio ahora para mostrar nuestra expiación. Debemos escoger nuestra posesión más valiosa y ofrecerla al Abuelo Fuego, sus cenizas serán esparcidas a los cuatro vientos. Sólo cuando el pueblo haya decidido y hecho esta ofrenda, volverán las lluvias y la Madre Tierra será una vez más, para cuidar de sus hijos.”

La gente se alegró, cantando y bailando alrededor. Pero entonces empezaron a considerar lo que debe hacerse.

Un gran guerrero habló; “Estoy seguro de que el Gran Espíritu no exige mi único arco sólo. ¿De qué otra forma voy a cazar o defender al pueblo?”

“Y estoy seguro de que el Gran Espíritu no espera que yo sacrifique mi manta nueva”, exclamó una mujer joven; “Seguramente sufriría de frío.”

Una y otra vez las excusas se hicieron en el pueblo hasta que ya era de noche y todo el mundo volvió a la calidez de sus posadas. Mañana sería otro día.

La niña Ella que está sola, no podía dormir. En su fuero interno sabía qué era lo que debía hacerse.

“Tú eres mi posesión más valiosa”, murmuró a la muñeca guerrera. “Eres lo que el Gran Espíritu quiere.” Sabía exactamente lo que debía hacer. Sus padres le habían enseñado bien, ella no sería egoísta a pesar de su gran amor a la memoria de sus padres. “No debemos permitir que la gente sufra más y que se oscurezcan sus corazones.”

Ella sabía muy bien el significado de la soledad.

Como los fuegos del consejo comenzaron a marchitarse, esta valiente niña se deslizó en silencio hacia el fuego. La noche silenciosa seguía con excepción de los sonidos del pueblo. Las estrellas brillaban como Ella que está sola sacó un palo del fuego y se acercó sigilosamente a la colina donde el Chamán había hablado con el Gran Espíritu.

Después de llegar a la cumbre se puso de rodillas y le habló a los cielos. “Oh Gran Espíritu, soy una pequeña niña, y yo sólo tengo esta muñeca de hoja de maíz, pero es la cosa más preciosa en el mundo para mí. Es de mi familia que fueron llevados a la ruta Espíritu por la dureza de estos tiempos que nos llevan. Por favor, por favor acepte este pequeño regalo y permite a su gente la Vida.”

Muy rápidamente, reunió sus ramas, prendiendo fuego a ellas con su antorcha. Pensó en sus padres y el amor que sentía por ellos. Pensó en su pueblo y su sufrimiento. Luego cerró los ojos y echó a su muñeca preciosa al fuego.

Ella que está sola esperó y vio como el Abuelo Fuego consumió su ofrenda. Como las cenizas se enfriaron hizo una oración en silencio, recogió las cenizas, echándolas a los cuatro vientos, suspiró, y luego se quedó dormida en la colina sagrada.

La primera luz del Padre Sol le despertó de sus sueños. Se frotó el sueño de los ojos, miró hacia abajo de la colina con asombro. En los cuatro lados de la colina sagrada vio mantas de hermosas flores, todo tan azul como las plumas del ave chismosa que llora, “Jay, Jay”. Las flores crecían silvestres por lo que sus ojos podían ver.
La gente se apresuró al salir del campamento de sus casas de campo y casi no podían creer lo que veían, ya que se unieron para ver a esta maravillosa niña bajando de la colina. Una lluvia empezó a caer, bendiciendo a la gente del pueblo con la lluvia que da vida, como el Chamán dijo que el Gran Espíritu les había prometido.

La nación del campamento se regocijó, y una gran celebración fue dada en honor de la niña que hizo un sacrificio supremo. Muchos regalos fueron entregados a ella, y ella fue honrada con un nuevo nombre por el Chamán.

“Ella le gustaba mucho a su gente”, recordó a sus padres y a la muñeca guerrera ahora con gran afecto y orgullo.

Y cada primavera a partir de ese día, el Gran Espíritu recuerda el sacrificio supremo por el hecho que las pequeñas niñas, cubriendo las colinas y los valles de la Tierra con hermosas flores de color azul, el color del ave chismosa que llora, “Jay, Jay “.

Esta es la señal de que las lluvias están llegando, por ahora y para siempre.

Una leyenda Comanche

Siguiendo la vida sagrada del Tao



Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.

No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi. Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía.

El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios. Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.


Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el Tao. No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros. No te comprometas fácilmente.

Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”, porque saben que ese famoso “sí” no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.


El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe. Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido.

Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra. Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz. Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. El arte de no hablar.


Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente. Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.

viernes, 18 de enero de 2013

¿ Cuanto hacemos por el cese del sufrimiento?


Cosas que no se debe olvidar si deseas ser feliz.

A todos nos gustaría que el sufrimiento no existiera, pero esto no es posible. Una de las cosas que es necesario comprender para aceptar el sufrimiento en nuestras vidas es La Ley del karma, causa y efecto. Pero para llegar a comprender está ley es necesario meditar profundamente esto. No sólo hay que quedarse con conceptos, los conceptos serán sólo conceptos, hasta que no se llegue a la verdadera comprensión. Sin una buena comprensión no se podrá llevar a una práctica y no se podrá llegar a la sabiduría que nos proporciona. Al comprender veremos que las cosas que hoy vivimos son las que en algún momento hubo una causa que la provocó y hoy se vivimos el efecto de ellas, “cada uno lo ha creado”. En el presente producimos mucho karma, ya sea positivo o negativo, por lo que nuestro comportamiento diario es muy importante. Es necesario comprender el Noble Óctuple Sendero, (leer más abajo) para comprender las diferentes formas que podemos producir karma y también nos guía al cese de el.

¿Qué cosas son las que nos lleva a crear karma negativo?

Cosas que podemos evitar.

A pesar que las perturbaciones mentales son innumerables, se pueden distinguir seis que son la base de la perturbaciones mentales.

1. Apego.
2. Odio.
3. Orgullo perturbador.
4. Ignorancia.
5. Duda perturbadora.
6. Creencia perturbadora.

Otras acciones perjudiciales que nos pude conducir por un mal camino y que nacen de las anteriores, están las 10 siguientes.

1. Matar.
2. Robar.
3. Llevar una conducta sexual incorrecta.
4. Mentir.
5. Causar desunión.
6. Pronunciar palabras ofensivas.
7. Chismorrear.
8. Tener codicia.
9. Tener malicia.
10. Sostener creencias erróneas.
11. La envidia, los celos, competencia.

“Sólo con la verdadera comprensión se puede llevar a la practica y al cese de ellas”. Podemos meditar en cada una de ellas, hasta lograr la comprensión.

También existen algunas virtudes que se pueden llevar a la practica diaria.

1. La práctica de la paciencia da como resultado la cesación del sufrimiento que produce el odio.
2. El regocijarnos de las virtudes de los demás.
3. La cesación del sufrimiento causado por los celos.
4. El meditar en la impermanencia.
5. La cesación del sufrimiento del apego y la purificación, la cesación del karma destructivo.

¿En que consiste el Camino Noble Óctuple sendero?

También podemos prácticarlo diariamente.

1.- Comprensión o pensamiento correcto.
2.- Aspiración o intención correcta.
3.- Lenguaje o habla correcto.
4.- Acción o conducta correcta.
5.- Medio de vida correcto.
6.- Esfuerzo correcto.
7.- Atención correcta.
8.- Concentración – Meditación correcta.

Es necesario purificar nuestra mente, nuestros pensamientos, cuidar de nuestros actos, de lo que se dice y se hace. Para esto podemos estudiar y seguir el camino óctuple sendero, éste es el camino de la cesación del Karma.

Sarvavita.