miércoles, 8 de mayo de 2013

Hoy seré optimista

En ocasiones una sola palabra, un hecho aislado,
un determinado acto, puede determinar un cambio total en tu vida;
mira atento, con fe, con optimismo y positivismo
cualquier circunstancia que te toque vivir hoy,
pudiera ser la llave de entrada a una mejor calidad de vida
para el resto de tus días.

Hoy podrías conocer a la persona que transformará tu vida,
o hacer el mejor negocio de tu carrera… hoy podría ser…
en cualquier momento.

Debes estar atento, abierto, confiado y optimista.


Tu eres Amor, no intentes convertirte en el amante

En la quietud hay una ausencia absoluta de todo estado o concepto. Tú eres esta plenitud.

No se puede hablar de amor y paz. Esta plenitud es amor, es paz, es felicidad. Es indescriptible.

No intentes objetivizar el amor o la paz y hacer de ellos un estado.

Tú eres amor, así que no intentes ser un amante.

Jean Klein


lunes, 6 de mayo de 2013

Sin defensas para el amor

Defender equivale a rechazar. 
El polo opuesto de rechazar es amar.

Se ha definido el amor desde multitud de ángulos
y en los planos más diversos,
pero cada forma de amor
puede reducirse al acto de dar acogida. 

En el amor, el ser humano abre barreras 
y deja entrar algo que estaba fuera de ellas. 

A estas barreras solemos llamar Yo (ego) 
y todo aquello que queda fuera de la propia identificación 
es para nosotros Tú (el otro). 

En el amor, esta barrera se abre para admitir a un Tú que, 
con la unión, se convertirá en Yo. 

Allí donde ponemos una barrera rechazamos 
y donde quitamos la barrera amamos. 

Desde Freud utilizamos la expresión de «mecanismo de defensa» 
para designar los resortes de la conciencia 
que impiden la penetración de elementos amenazadores 
procedentes del subconsciente.

Aquí conviene insistir en la ecuación microcosmos = macrocosmos, 
ya que todo repudio o rechazo
de una manifestación procedente del entorno 
es siempre expresión externa
de un rechazo psíquico interno. 

Todo rechazo consolida nuestro ego,
ya que acentúa la separación. 

Por ello al ser humano
la negación 
le resulta considerablemente más grata
que la afirmación. 

Cada «no»,
cada resistencia, 
nos permite sentir nuestra frontera,
nuestro Yo, 
mientras que, en cada «comunión»
esta frontera se difumina: 
no nos sentimos a nosotros mismos. 

Es difícil expresar con palabras
lo que son los mecanismos de defensa, 
ya que sólo se puede describir aquello que se reconoce, 
por lo menos, en otras personas.

Los mecanismos de defensa son la suma 
de todo lo que nos impide ser perfectos y completos.

En teoría es fácil definir en qué consiste
el camino de la iluminación: 
...en todo lo bueno. 

Comulga con todo lo que es 
y serás uno con todo lo que es. 

¡Éste es el camino del amor!

LA ENFERMEDAD COMO CAMINO

THORWALD DETHLEFSEN y RÜDIGER DAHLKE
Título original: Krankheit als Weg

sábado, 4 de mayo de 2013

Los puentes son como ciertas personas…

Su importancia se valora cuando ya no están,
o cuando están rotos y no se los puede usar.
Existe una cantidad impresionante de puentes: cortos y largos,
anchos y estrechos, seguros e inseguros, caros y económicos.
Todos tienen algo en común: sirven para unir dos orillas.
Atravesándolos, uno siente que, de algún modo,
lleva un mensaje al otro lado.
También las personas estamos llamadas a ser puentes,
para facilitar el encuentro, para superar aflicciones,
para estimular el perdón.
Hacer de puente a veces cuesta, pero cuando da resultado,
la gratificación es grande.
Quiero ser para ti como un puente sobre el río.
Del lado de aquí está tu hoy. Del lado de allá tu mañana.
Entre los dos lados, el río de la vida.
A veces sereno, a veces turbulento, a veces traicionero
y a veces profundo y revuelto. Es necesario atravesarlo.
No soy Dios ni pretendo jugar a ser a ser Dios.
Sólo él puede llevarte con seguridad al otro lado.
Pero yo quiero ser el puente que haga más fácil la travesía.
Si crees que no es bueno pasar, sólo usa mis hombros.
Si me balanceara, no tengas temor.
Alguien me ha colocado en tu camino para ayudarte a cruzar el río.
No dudes en utilizarme, y cuando llegues, déjame, si quieres.
Si me entiendes bien, déjame donde estoy.
Otros han pasado por medio de mi, igual como tú, pasaron…
Pero quiero que continúes tu marcha.


Desconozco a su autor 

viernes, 3 de mayo de 2013

Palabras y silencio

Hay algunas cosas demasiado bellas para poder describirlas con palabras.
Hace falta admirarlas con meditación y silencio para poder apreciarlas a plenitud.
Se necesitan pocas palabras para expresar lo esencial.
Los grandes discursos solo sirven para confundir y adoctrinar.
El silencio es a veces más revelador que un río de palabras.
Mira a una madre con su hijo cargado, el bebe sabrá obtener, todo lo que de ella quiere, sin necesidad de decir nada.
De hecho, las palabras deben de ser como una envoltura de los pensamientos.
No son necesarios discursos muy largos para expresar lo que siente el corazón.
Una mirada puede decir más que mil palabras.
Creo que la sabia naturaleza nos dio sólo una lengua y dos orejas para que oigamos más y hablemos menos.
Si lo que vas a decir no es mejor que quedarte callado, entonces para que decirlo.
Cuanto más grande y generoso es el corazón, menos son las palabras que se necesitan para expresarse.
Hace falta recordar estas sabias y filosóficas palabras:
Las palabras verdaderas (la verdad) no siempre son bonitas, pero las palabras bellas no siempre son verdad.
Es propio de las mentes grandes hacer entender muchas cosas con pocas palabras.
Los espíritus pequeños, por el contrario tienen el don de hablar mucho y no decir nada (¿de quién se recuerdan?)
El que sabe oír luego sabrá usar lo que oyó.
Para decir “te amo” solo hacen falta 2 palabras, todas las demás serán superfluas.
“Si” y “No” son las palabras más cortas y fáciles de decir, pero son las que acarrean las consecuencias más trascendentales.
Para que el ser humano aprenda a hablar solo hacen falta 2 años
Para que aprenda a callar… toda una vida
Ser comedido al hablar en vez de ser un defecto es prueba de gran sabiduría.
El que mucho habla en vez de esclarecer las cosas, las confunde.
El que mucho habla, mucho se puede equivocar.

Los 7 egos

En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sentáronse en rueda a conversar en susurros, en estos términos:

Primer Ego: -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.
Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.
Tercer Ego: – ¿Y de mi qué decís, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasión y fantásticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.
Cuarto Ego: -El más miserable de todos vosotros soy yo, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.
Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginación, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado… soy yo, y no vosotros, quien tiene más derecho a rebelarse.
Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los días en imágenes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos… Soy yo, el solitario, el que más motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.
Séptimo Ego: – ¡Qué extraño que todos os rebeléis contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misión prescrita de antemano! ¡Ah! ¡Cómo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un propósito y un destino marcado! Pero no; no tengo un propósito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vacío espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afanáis recreándoos en la vida. Decidme, vecinos, ¿quién debe rebelarse: vosotros o yo?

Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.
Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y atisbando a la Nada, que está detrás de todas las cosas.

Khalil Gibran

Silencio y quietud

El silencio ayuda, pero no es necesario
para hallar la quietud. Aunque haya ruido,
puedes sintonizar con la quietud subyacente,
el espacio en el que surge el ruido.
Ese es el espacio interno de pura conciencia,
la conciencia misma.
Puedes darte cuenta de que la conciencia
es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales,
de toda tu actividad mental.
Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna.

Eckhart Tolle