Bienvenidos amigos:
Iniciamos una aventura para re-inventarnos a través del conocimiento, con recomendaciones que nos permitan tener una mejor calidad de vida.
Renombrados terapeutas que trabajan con familias divulgaron una reciente encuesta donde se hace notar que los miembros de las familias latinoamericanas están cada vez más fríos, disminuye el cariño, no se valoriza más la calidad, sólo se oyen críticas. Las personas están cada vez más intolerantes y se desgastan valorizando los defectos de los demás; Por eso las relaciones hoy no duran. La ausencia de elogio está cada vez más presente en las familias; No vemos más hombres elogiando a sus mujeres o vice-versa, no vemos jefes elogiando el trabajo de sus subordinados, no vemos más padres e hijos elogiándose, amigos etc.. Sólo vemos personas valorizando artistas, cantantes, personas que usan la imagen para ganar dinero, que en consecuencia son personas que tienen cierta obligación de cuidar su cuerpo, rostro. Esa ausencia de elogio afecta mucho a la familia. La falta de diálogo, el exceso de orgullo impide que las personas digan o sientan esa carencia hasta en los consultorios. Terminan matrimonios, buscan otras personas que no consiguen dentro de la casa. Vamos a observar lo que las personas gustan. El buen profesional gusta que sea reconocido, el buen hijo igualmente ser reconocido, como el buen amigo, la dueña de la casa, la mujer que se cuida; en fin vivimos en una sociedad donde se necesita uno de otro; Los elogios son la motivación de la vida de cualquier persona. ¿Cuántas personas puedes hacer feliz hoy elogiándolas de alguna forma ? Piensa en eso!
El dolor, el sufrimiento y la miseria has de tomártelos sin seriedad; porque cuanto más en serio te los tomes, más difícil te resultará salir de ellos.
Cuanto menos serio seas… podrás pasar por el sufrimiento, por la noche oscura, cantando una canción.
Y si uno puede pasar a través de la oscura noche cantando una canción y bailando, ¿para qué torturarse innecesariamente?
Simplemente, haz de todo este viaje, desde ahí hasta aquí, una hermosa cuestión de risa.
La semilla no puede saber qué va a suceder, la semilla nunca ha conocido la flor. Y la semilla no puede siquiera creer que tiene el potencial de convertirse en una hermosa flor. El camino es largo, y siempre es más seguro no recorrer ese camino porque el trayecto es desconocido, nada está garantizado. Nada puede ser garantizado. Mil y uno son los riesgos del camino, son muchos los escollos y la semilla está segura, escondida dentro de una dura coraza. Pero la semilla lo intenta, hace un esfuerzo, tira la dura concha que es su propia seguridad y comienza a moverse. Inmediatamente la lucha comienza: la lucha con la tierra, con las piedras, con las rocas. Y la semilla era muy dura y el brote será muy, muy suave y los peligros serán muchos. No había peligro para la semilla, la semilla podía haber sobrevivido por milenios, pero para el brote los peligros son muchos. Pero el retoño emprende hacia lo desconocido, hacia el sol, hacia la fuente de luz, sin saber dónde, sin saber por qué. Enorme es la cruz que ha de cargarse, pero la semilla posee un sueño y la semilla se mueve. El mismo camino es para el hombre. Es arduo. Mucho valor se necesitará. Cuando nos enfrentamos a una situación muy dificil, tenemos que elegir: Podemos ya sea tener resentimientos y tratar de encontrar algo o a alguien a quien culpar de las dificultades, o podemos encarar el reto y crecer. La flor nos muestra el camino, cómo su pasión por la vida la guía fuera de la oscuridad y hacia la luz. No tiene caso pelear en contra de los retos de la vida, o tratar de evitarlos o negarlos. Ellos están ahí, y si la semilla va a convertirse en flor, tenemos que atravesarlos. Ten el suficiente valor para convertirte en la flor que has de ser.
1. Ejercer tu voluntad Cuando te encuentres involucrado en un comportamiento que no te reporta ningún beneficio y que solamente te desgasta y consume energía, recuerda que puedes elegir dejar de hacerlo.
Pregúntate: ¿Por qué estoy haciendo esto?, ¿a quién beneficio con esta actitud? Seguramente descubrirás que puedes cambiar de actitud y dejar de repetir ese hábito o esa actuación que te causa tanto daño.
2. Bajarle la velocidad a tus días Proponte hacer las cosas con más calma y atención. Reduce tu lista de tareas pendientes y ajústala en relación a la prioridad que tiene cada una, a tu capacidad para cumplir con ellas. Vive cada día como si fuese el último, el más importante y el más especial, tomando y resaltando lo mejor de cada momento. Bajar la velocidad te permitirá observar lo que sucede a tu alrededor con más detalle.
3. Evitar pensar en lo que pudiste hacer Lo primero que viene a nuestra mente después de cometer un error es todo lo que hubiéramos podido hacer para evitarlo. A veces te quedas ahí, dándole vueltas a todas las posibilidades, sintiéndote más culpable o buscando al culpable en otros, como si de esa manera pudiera borrarse todo lo sucedido. Ya sucedió y lo único que puedes hacer es aceptarlo. Pregúntate qué puedes hacer para solucionarlo de la manera más eficiente... ¡Y hazlo!
4. Mantenerte optimista No te dejes desanimar, no permitas que los comentarios negativos o el comportamiento indolente, mediocre o irresponsable que tienen otras personas, te contagie y apague tus ganas y tu determinación de vivir cada día con alegría, esperanza y el deseo de compartir lo mejor de ti.
5. Canalizar las emociones negativas Las emociones negativas se contagian fácilmente, por eso es importante que pongas un poco de distancia entre tú y las personas negativas y pesimistas que te rodean. Busca la relación con personas optimistas y entusiastas que puedan influir positivamente en tu estado de ánimo y aprende a salir de cualquier estado emocional negativo rápidamente. Recuerda que todo pasa.
6. Recuperar el sentido del humor Vence la rigidez de tu pensamiento, aflójate un poco mentalmente y aprende a reír con espontaneidad. Es muy importante reír con ganas, pues nos ayuda a sanar emocionalmente, a liberar las tensiones y nos conecta con nuestro niño interior. Poder reírnos, inclusive hasta de las cosas que nos suceden a nosotros mismos, en muchos casos, es señal de madurez espiritual.
Mira sólo a los animales, los pájaros, nadie está preocupado, nadie está triste ni frustrado.
No ves un búfalo con ataques de ira. Está perfectamente a gusto masticando el pasto, igual que todos los días… ¡Parece casi un iluminado!
No tiene tensiones, está en una tremenda armonía con la naturaleza, consigo mismo y con todo tal como es.
Los búfalos no hacen partidos para revolucionar el mundo; para convertir a los búfalos en súper búfalos; para hacer a los búfalos religiosos y virtuosos.
Ningún animal está interesado en las ideas humanas. Y todos ellos deben estar riendo. ¿Qué es lo que te ha sucedido? ¿Por qué no puedes ser simplemente tú mismo cómo eres? ¿Cuál es la necesidad de ser otro?
Así es que lo primero es la aceptación de ti mismo. En lugar de juzgarte, empieza a celebrarte con todas tus imperfecciones, tus fragilidades, errores, fallas.
No te pidas ser perfecto. Eso es simplemente pedir lo imposible que te hará sentir frustrado. Después de todo, eres un ser humano.
Reflexiona. Usa sabiamente tu inteligencia. Busca lo que no está a simple vista. Insiste en descubrir los misterios. Analiza para que entiendas. Sintetiza para que comprendas. El cuerpo toma los nutrientes y el resto lo desecha. Haz lo mismo desde tu consciencia.
Reflexiona. Usa ese recurso poderoso. Filtra para que no tragues piedras. Distingue lo esencial de lo trivial. Lo valioso de lo inútil. Lo transitorio de lo eterno. Lo trascendental de lo mundano. No llenes tu cabeza con basura.
Reflexiona. Que el azar no controle tu destino. Las obras más valiosas no se deben a la suerte. Provienen de inteligencia, consciencia y trabajo. Cuando uses tu discernimiento, deja espacio para la intuición. La reflexión es el contrapeso de las emociones. La manilla que regula el flujo intenso. La base del cálculo y de la prudencia. Una condición para la convivencia. Un ejemplo vivo de la evolución humana. Nuestra oportunidad sobre las bestias.