sábado, 20 de septiembre de 2014

Señor!!...

…Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y
a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.
Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!


Mahatma Gandhi


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Mi alma me hablo...

Mi alma me habló y me enseñó a amar lo que el pueblo aborrece y a proteger lo que denigra.

Mi alma me mostró que el amor se enorgullece no sólo del ser que ama sino también del amado.

Antes de que mi alma me hablara, en mi corazón el amor era como una delgada cuerda ajustada entre dos clavijas. Pero ahora el amor se ha transformado en un halo cuyo comienzo es su final y cuyo final es su comienzo. Rodea a todos los seres y se difunde lentamente hasta abrazar todo lo que existe.

Mi alma me advirtió y me hizo percibir la belleza oculta de la piel, la forma y el matiz. Me enseñó a meditar sobre lo que la gente llama feo hasta que aparece su verdadero encan­to y deleite.

Antes de que mi alma me aconsejara, para mí la belleza era una antorcha temblorosa entre columnas de humo. Ahora que se desvaneció el humo no veo sino la llama.

Mi alma me habló y me hizo oír voces que no pronuncian la lengua, la laringe ni los labios.

Antes de que mi alma me hablara yo no oía más que gritos y gemidos. Pero ahora, ansiosamente, puedo oír el silencio y escucho sus coros cantando los himnos de los tiempos y los cánticos del firmamento, que anuncian los secretos de lo oculto.

Mi alma me habló y me enseñó a beber el vino que no procede de lagares ni puede escanciarse de copas que puedan levantar las manos ni tocar los labios.

Antes de que mi alma me hablara, mi sed era como una chispa confusa escondida bajo las cenizas que pueda apagar un sorbo de agua.

Mi alma me habló y me enseñó a tocar lo que aún no se ha encarnado; ella reveló que todo lo que tocamos es parte de nuestro deseo.

Pero ahora mis dedos se transformaron en bruma que penetra en lo que se ve del universo y se confunde con lo invisible.

Mi alma me enseñó a aspirar el perfume que no emiten el mirto ni el incienso. Antes de que mi alma me hablara yo deseaba aspirar la fragancia del perfume en los jardines, en los frascos o en los incensarios.

Pero ahora puedo gustar del incienso que no se quema como ofrenda en sacrificio. Y lleno mi corazón con una fra­gancia que ninguna brisa condujo a través del espacio.

Mi alma me habló y me enseñó a decir “Estoy listo” cuando lo desconocido y el peligro me llaman.

Antes de que mi alma me hablara yo no respondía a ninguna voz, salvo a la del pregonero que conocía, y sólo caminaba por el sendero cómodo y fácil.

Ahora lo desconocido es un corcel que puedo montar para conocerlo, y la llanura se volvió escalera y por sus peldaños trepó a la cima.

Mi alma me habló y me dijo: “No midas el tiempo dicien­do: Hubo un ayer y habrá un mañana.”

Antes de que mi alma me hablara creía que el pasado era una época que nunca volvería y que el futuro nunca podía ser alcanzado.

Ahora me doy cuenta de que el presente contiene a todo tiempo y que en él se encuentra todo lo que puede esperarse, todo lo realizado y todo lo cumplido.

Mi alma me habló exhortándome a no limitar el espacio diciendo: “Aquí, allí, allá.”

Antes de que mi alma me hablara yo sentía que por cualquier parte que caminaba estaba lejos de todo otro espacio.

Ahora comprendo que en cualquier lugar que esté se encuentran todos los lugares y que la distancia que camino abarca todas las distancias.

Mi alma me enseñó a estar despierto mientras otros duermen y a entregarme al sueño cuando otros están en movi­miento.

Antes de que mi alma me hablara yo no distinguía sus sueños al dormirse ni ellos advertían mis fantasías.

Ahora yo nunca zarpo en el buque de mis sueños a menos que ellos me vigilen, y ellos nunca se remontan por el cielo de sus fantasías a menos que yo las comparta en su libertad.

Mi alma me habló y dijo: “No te alegres con el elogio y no te angusties con el reproche.”

Antes de que mi alma me aconsejara yo dudaba del méri­to de mi trabajo.

Ahora me doy cuenta de que los árboles florecen en primavera y dan sus frutos en verano sin esperar elogio, y dejan caer sus hojas en otoño y quedan desnudos en invierno sin temor al reproche.

Mi alma me habló y me hizo ver que no soy más que el enano ni menos que el gigante.

Antes de que mi alma me hablara yo veía a la humanidad dividida en dos clases de hombres: una débil, de la que me compadecía, y una fuerte, a la que seguía o resistía desa­fiante.

Pero ahora aprendí que soy como ambos y estoy hecho de los mismos elementos. Mi origen es su origen, mi conciencia es su conciencia, mi pretensión su pretensión y mi peregrinaje su peregrinaje.

Mi alma me habló y me dijo: la linterna que llevas no es tuya y la canción que cantas no fue compuesta en lo profundo de tu corazón, porque aunque sostengas la luz no eres la luz, y aunque seas un laúd con las cuerdas tensas no eres el ejecutante.

Mi alma me habló, hermana, y me enseñó muchas cosas. Y tu alma también te ha hablado y también te ha enseñado. Porque tú y yo somos uno y no hay diferencia entre nosotros, salvo que yo haya proclamado lo que hay en mi ser íntimo, mientras tú lo guardas como un secreto de tu intimidad. Pero en tu reserva hay una especie de virtud.


Fragmento de “Pensamientos y Meditaciones” de Khalil Gibrán

martes, 16 de septiembre de 2014

Meditar en silencio…bálsamo para el Alma

Y EN EL SILENCIO TE DESCUBRES…

El silencio te habla, sólo tienes que escucharlo atentamente.
En el silencio encontrarás la paz que te hace falta, las respuestas que necesitas tener y todo aquello que debes saber.
En el silencio reequilibras tu energía.
Practica la meditación en silencio y cosecharás maravillosos momento contigo misma, con tu yo superior, con tu esencia.

¿ Cómo hacerlo ?

Comienza conectando tus pies con la Tierra, imagínate unas hermosas raíces que salen desde la planta de tus pies y van profundizando en la Tierra hasta encontrar su centro, el núcleo del Planeta, su parte más profunda y cálida. Cuando conectas con la Tierra estás haciéndolo con la fuerza transmutadora más grande que existe. La Tierra actúa a modo de bálsamo sobre ti limpiando tus energías, transformándolas en energías renovadas, en energías positivas que vuelve a ti entrando de nuevo por tus hermosas raíces. Son energías recargadas que te ayudarán a reequilibrar tu cuerpo y trabajarán así mismo en tus cuerpos sutiles reajustado todo tu campo energético.

A la vez, a través de tu coronilla, donde se encuentra el séptimo chakra, conectarás con la fuerza energética que viene del cielo, del Padre. Recibirás un baño de energía, como una lluvia de estrellas de colores blancos, dorados, azulados y rosados que te impregnarán por completo. Y sentirás que estás en el lugar donde te corresponde, entre el Cielo y la Tierra ayudada por las dos fuerzas que te complementan y te indica tu lugar exacto en este mundo.

Y una vez que has conectado con las dos energías, sentirás que éstas se unen en ti formando una sola, te sentirás plena, completa y te centrarás en tu respiración e intentarás acallar tu mente, los pensamientos, las voces… los dejarás correr sin prestarles atención y te sentirás liviana, sentirás la paz de tu mundo interior, de tu silencio y la sensación de que puedes volar, de que tienes libertad de dirigir tu vida hacia donde tú quieras.

No importa que haya ruido a tu alrededor, quizá al principio sea molesto, el ruido está ahí para distraerte de tu verdadera misión, para desorientarte, para alejarte de lo que verdaderamente quieres hacer. A veces el ruido externo no es más que el reflejo de tu propio ruido interior, por tanto, no luches contra él, conviértete en observador u observadora de ti misma pero recuerda que no debes juzgar nada de lo que ves, de lo que sientes o de lo que ocurra ni dentro de ti ni a tu alrededor. Simplemente observa, nada más y entonces te darás cuenta de que no eres tu pensamiento, de que no eres tu mente, sino algo que va mucho más allá, eres el SER, el todo y la nada al mismo tiempo. Si al principio sientes rabia o impotencia, no la retengas, déjala salir sin lastimarte ni lastimar a otros. Para llegar a tu esencia, a veces hay que pasar por arduos procesos de limpieza. En ocasiones es como si estuvieras pelando una cebolla capa a capa y vas eliminando todo aquello que ya no hace falta que continúe estando contigo. Ese proceso de desmembramiento a veces puede resultar doloroso, pero merece absolutamente la pena. Si esto ocurriera no te preocupes, no te asustes, es una señal de que todo está bien y es como debe ser…Y cuando estés en silencio haz aquellas preguntas que sientes que necesitas que te sean respondidas, si es algo que debas saber, las respuestas llegarán a ti, o de inmediato, de manera muy clara y concisa, o al cabo de los días y a través de cualquier cosa. Una frase de un amigo, una película, algo que leas, una conversación que escuches entre otras personas, una canción … llegará de manera muy sutil, pero llegará aunque tarde tiempo en hacerlo y lo hará justo en el momento adecuado para ello, incluso cuando ya no lo recuerdes, pero no dudes de que serán en el momento en el que estés preparada para obtener esa respuesta.

Si te impacientas, no pasa nada, quizá necesites practicar un poco más la paciencia. Recuerda que todo es perfecto, no venimos a juzgar, sino a vivir experiencias y a aprender de ellas.

Cuando estás en silencio, reconciliándote contigo misma, entras en una vibración de paz y amor donde todo es comprensión, donde no hay jueces, donde el aprendizaje es siempre positivo. En el silencio conectas contigo, con lo más hondo y más profundo de ti, y en este estado es cuando tu alma te puede contar cuál es su misión; en este lugar, en este momento es donde puedes sentir para qué estás aquí, qué es aquello que has venido a hacer a la Tierra.

Crea todos los días unos momentos íntimos, de soledad, de silencio, de calma, de paz, de amor hacia ti misma.

Regálate unos segundos contigo misma donde no exista nada más que ese momento, donde consigas estar en el aquí y el ahora sin pre-ocupaciones. Conecta con tu Yo Superior y vibra en el amor incondicional y absoluto. Vibra en tu propia sinfonía que es una con el Universo pero con sus propios matices que es lo que la hacen especial y única.


El mágico despertar de los sentidos

domingo, 14 de septiembre de 2014

Frases …

“Las propuestas que tratan de replantear una y otra vez el punto de partida casi siempre esconden la pereza por acabar las cosas o el desencanto desenfocado por no saber descubrir la novedad que entraña lo cotidiano”

“Lo que esperamos que nos llegue a diferenciar de los demás no tiene por qué ser fácil de conseguir”

“La fuerza y la pasión, sin sentido y dirección, más que capacidades, constituyen una amenaza y un peligro”

“Para mantener la claridad del sentido que damos a nuestras actuaciones necesitamos saber armonizar e integrar los propios tiempos en una vida única que, por estar llena de manifestaciones públicas y privadas, es plenamente personal:”

“Los proyectos atractivos, tienen odiseas que contar”

“Vivir es un verbo y no un sustantivo”

“Averiguar lo que te conviene es más importante que sacar adelante tus planes”

¿En qué medida tu afán de éxito proporciona cobijo a tu propia mediocridad?

“Para superar los instintos hay que atacar”

“La melancolía se vence con valentía”

“La confianza es el mejor remedio contra el recelo”

“Lo que cuenta no es tanto lo que has conseguido, sino en qué medida tu viaje te ha hecho alguien mejor”

“Es más fácil luchar contra otros que contra uno mismo”


Tomado de Sana Asana – Renovación dimensional para el equilibrio físico, mental, emocional y espiritual

martes, 2 de septiembre de 2014

Carta de un hombre en coma

Esta es una carta que imaginariamente se autoescribió un hombre que estando en coma, su cerebro estaba consciente y estaba a punto de morir.

Estimado amigo:

Me llamo amigo porque eso es lo que quiero ser conmigo mismo ahora. Por mucho tiempo yo fui mi peor enemigo, de hecho, fui mi único enemigo. Fui yo el que permitió que el miedo dominara mi vida. Fui yo el que se aferró a las penas del pasado para llenar mi presente de sufrimiento. Era mi propia voz la que escuchaba en mi cabeza y que me convencía de no merecer lo bueno y me hacia sentir menos que los demás.

Fui yo mismo el que me llené de inseguridades y dudas, de celos y resentimientos. Fui yo mismo el que me juzgué y me critiqué en todo lo que hacia. Yo mismo afecté mi salud y mi bienestar y fui yo mismo el responsable de los problemas de mi vida. En mí estaba la solución y en mí estaban todas las respuestas.

Fui yo mismo el acusado, el juez y el verdugo de mi propia vida. Yo mismo dicté las sentencias y yo mismo me impuse los castigos. Y, sin embargo......hoy me perdono todo, porque me doy cuenta que siempre hice lo mejor que pude. Comprendo que fui un ser sensible y vulnerable como lo son todos los seres humanos y que las experiencias de mi vida moldearon mi personalidad. Hoy rechazo la culpa que siento por mis errores ya que en nada ayuda y nada soluciona.

Aprendí tarde, que yo era capaz de cambiar mi vida a pesar de mis heridas y de las situaciones que me rodearon. Tarde comprendí que yo era mi propio dueño, que mis pensamientos moldearon mi existencia, que no era un esclavo de las ciscunstancias y que en mí estaba el poder de mejorar, de cambiar y de vivir en armonía.

Puedo ver ahora que mi vida fue maravillosa a pesar de las perdidas y heridas que todos compartimos.Agradezco la oportunidad que tuve de ver, de oir, de sentir, de saborear, la oportunidad de compartir con otros mi vida y la oportunidad de amar a mis semejantes.

Hoy me deshago de viejos resentimientos hacia otros y hacia mi mismo.
Hoy rompo las cadenas con las que yo mismo me até.
Hoy me perdono por todos mis errores.
Hoy admito que nadie tiene control sobre mis sentimientos.
Hoy me declaro libre de todas mis heridas.
Hoy es un buen dia para morir.
Me quiero....

Atentamente: La persona mas importante de mi vida. YO

Anónimo

domingo, 31 de agosto de 2014

El Vencedor y el Perdedor

Cuando un vencedor comete un error, dice: "Yo me equivoque!"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa."

Un vencedor trabaja duro y tiene mas tiempo.
Un perdedor está siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario.

Un vencedor enfrenta y supera los problemas.
Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.

Un vencedor se compromete.
Un perdedor hace promesas.

Un vencedor dice: "Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser.
"Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como tantos otros."

Un vencedor escucha, comprende y responde.
Un perdedor solo espera una oportunidad para hablar.

Un vencedor respeta aquellos que son superiores a el y trata de aprender algo con ellos.
Un perdedor resiste aquellos que son superiores a el y trata de encontrar sus defectos.

Un vencedor se siente responsable por algo mas que solo su trabajo.
Un perdedor no colabora y siempre dice: "Yo solo hago mi trabajo."

Un vencedor dice: "Debe haber una mejor forma de hacerlo ..."
Un perdedor dice: "Esta es la forma que siempre lo hicimos."

Un vencedor comparte este mensaje con los amigos...
Un perdedor lo guarda para si mismo porque no tiene tiempo...

Desconozco a su autor

miércoles, 13 de agosto de 2014

La camisa

Paco, 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para una hablar. Paco lo acompañó desconfiado. Antes que su padre hablara algo, Paco dijo irritado:

-Padre, estoy con muchísima rabia. Joaquín no podría haberme hecho lo que hizo.

Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras ese seguía con su reclamo.

-Joaquín me humilló delante de mis amigos. ¡Me gustaría que le pasase algo malo!

El padre escuchó todo callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el fondo y le dijo a Paco:

-Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está en el tendal es tu amigo Joaquín y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tú le envías. Quiero que tires todo ese carbón en la camisa, hasta el último trozo y dentro un rato vuelvo para ver como quedó.

Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. El padre que miraba todo, le preguntó:

-Hijo, ¿como estás ahora?

-Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa.

El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo:

-Ven, quiero que veas una cosa.

El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo. ¡Que susto! Paco solo conseguía ver sus dientes y ojos. Su padre, entonces, le dijo:

-Viste que la camisa casi no se ensució... pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti. Aunque consigamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos de esos se quedan siempre en nosotros mismos.

Desconozco a su autor