viernes, 3 de octubre de 2014

El esfuerzo y la recompensa

Decía Mahatma Gandhi:

"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa."

Y aunque al principio nos cuesta entender que el propio esfuerzo lleva implícita la palabra recompensa, y sólo pensamos en el significado de esta última en base a unos resultados medibles, en cuanto unas serie de éxitos reconocibles exteriormente, una vez que vamos madurando y desarrollando lo que llevamos dentro, entendemos una serie de cosas que antes no éramos capaces de visualizar aunque nos las explicasen, y esta frase explica muy bien uno de esos conceptos tan importantes para la vida.

Fuente: Motivalia

martes, 30 de septiembre de 2014

Durar no es vivir

Hace dos años, en el vestíbulo de la estación L´Enfant Plaza del metro de la ciudad de Washington, a muy temprana hora de la mañana, un hombre de vaqueros y camiseta desenfundó su violín, colocó su sombrero en el suelo para recibir los donativos y comenzó a tocar.

Permaneció por un espacio de cuarenta y cinco minutos interpretando seis piezas de Bach. En ese lapso, pasaron por el lugar más de mil personas, de las cuales, siete se detuvieron a escucharlo por unos minutos y veintisiete le dejaron algo de dinero (concretamente, treinta y dos dólares). Todo lo anterior no tendría nada de extraño, si quien estuviera tocando fuera un músico callejero cualquiera, pero se trataba de Joshua Bell, uno de los violinistas más afamados del mundo y a quien se lo considera un superdotado. El violín con el que tocaba era un Stradivarius de su propiedad valorado en tres millones de euros (sonido inigualable) y la música que interpretó fue magistral. El periodista que ideó este experimento social y luego escribió un artículo al respecto, fue galardonado por este trabajo con el Pulitzer en el año 2008.

¿Qué pasó con la gente que circuló por dónde estaba Bell esa mañana? Sorprende ver el video. La gente pasaba a su lado sin detectar la belleza de aquella melodía extraordinaria, a excepción de algunos niños que repararon en el músico e intentaron quedarse pero sus madres los arrastraron rápidamente. Mientras tanto, Bach sonaba en todo se esplendor ante una audiencia sorda, inmutable y acelerada. La conclusión es triste: la vida a veces pasa de largo, acontece como si la cuestión no fuera con nosotros. Estamos físicamente presentes, pero nuestro cuerpo y nuestra capacidad de apreciación y “degustación” parecen disociados. No tenemos tiempo ni espacio para el paisaje. No sé si somos pobres de espíritu, ignorantes musicales o personas insensibles que han pedido el rumbo, pero aquel día y en aquel lugar, la gente no captó el esplendor y la gracia. Durar no es vivir. Nos mantenemos desatentos casi siempre y en una situación casi esquizofrénica entre quienes somos y quienes aparentamos ser. En lo más profundo de cada uno está latente la verdadera esencia nuestro ser que punga por salir, pero en lo superficial, en la conducta manifiesta, ocurre el automatismo y la mecanización de la mente.

Estar conectado al espíritu y a la propia sensibilidad no es una estupidez: mantenerse en contacto permanente con el propio yo es la virtud de las mentes libres. ¿Cuántas cosas realmente hacemos “conscientemente” en lo cotidiano? ¿Por qué los hechos a veces pasan de largo y ni siquiera nos tocan? ¿Acaso no estamos inmersos en el movimiento de la vida? La belleza esta a nuestro alrededor, el encanto la existencia se nos exhibe descaradamente y sin embargo nuestra capacidad de percepción está embotada o embolatada. Admiramos muchos más a un automóvil último modelo que un amanecer o el abrazo de un hijo ¿Cuándo fue que perdimos el norte? Quizás cuando le hicimos demasiado caso a las agencias de socialización o cuando nos dejamos seducir por el mercadeo de una felicidad envuelta para regalo y lista para consumir. Lo que queda claro, es que todos los días, a cada momento, a nuestro alrededor ocurren eventos de todo tipo que podrían asombrarnos y no los vemos, no los sentimos, no los procesamos. Los maestros espirituales de todo el mundo y a través de todos los tiempos han dicho una y otra vez: “¡Despierta!”, y la respuesta, tristemente, ha sido la misma: un bostezo. Insisto: en algún momento de la evolución se detuvo en nosotros el impacto de la sorpresa y por desgracia se instaló la modorra intelectual y afectiva, es decir, hubo una involución, en la cual, sobrevivir se hizo más importante que vivir… Y no nos damos cuenta.

Walter Riso

lunes, 29 de septiembre de 2014

Risa

¿Por qué esperar motivos? La vida tal como es debería ser suficiente razón para reír. Es tan absurda, es tan ridícula. Es tan hermosa… ¡tan maravillosa!

Es todo tipo de cosas al mismo tiempo. Es una gran broma cósmica.

La risa es la cosa más fácil del mundo si la permitís, pero se ha convertido en algo difícil. La gente ríe muy rara vez, y aun cuando lo hace no es una risa verdadera. Las personas ríen como si le hicieran un favor a alguien, como si cumplieran un cierto deber. La risa es diversión. ¡No es un favor a nadie! Igual que con el amor. También el amor es diversión. La risa es diversión. La vida es diversión. Pero, de algún modo, en la mente ha calado hondo que estáis cumpliendo con un deber.

No se debería reír para hacer feliz a otro, porque si vosotros no sois felices, no podéis hacer feliz a nadie. Simplemente deberíais reír por voluntad propia, y sin que exista un motivo en particular.

Si empezáis a analizar las cosas, no seréis capaces de dejar de reír. Sencillamente, todo es perfecto para la risa, no falta nada, pero no lo permitimos. Somos muy mezquinos con la risa, con el amor, con la vida. En cuanto sepáis que se puede dejar de ser mezquinos, pasaréis a una dimensión diferente.

La risa es la verdadera religión. Todo lo demás es metafísica.

DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho

Un lugar de Ecos

El mundo es un lugar de ecos si arrojamos ira, ira es lo que nos vuelve; si damos amor, amor es lo que recibimos.

El amor no debería ser exigente; de lo contrario, pierde sus alas, no puede volar. Se enraíza en la tierra y se vuelve muy terrenal; entonces es lujuria y proporciona mucha desdicha y gran sufrimiento. El amor no debería ser condicional, no habría que esperar nada de él. Él mismo debería ser su razón de ser, no una recompensa o resultado. Repito, si tiene algún motivo ulterior, vuestro amor no puede convertirse en un cielo abierto. Se ve confinado a ese motivo; el motivo se convierte en su definición, en su límite. El amor sin motivo carece de límites: es puro júbilo, exuberancia, es la fragancia del corazón.

Y que no haya deseo de conseguir ningún resultado, no significa que estos no tengan lugar; acontecen, y multiplicados por mil, porque aquello que le damos al mundo, nos vuelve rebotado a nosotros.

El mundo es un lugar de ecos: si arrojamos ira, ira es lo que nos vuelve; si damos amor, amor es lo que recibimos. Pero ese es un fenómeno natural, no hace falta pensar en ello. Se puede confiar: acontece por su cuenta. Esta es la ley del karma:

se recoge aquello que se siembra; lo que se da es lo que se recibe. Así que no hay, necesidad de pensar en ello, es algo automático. ¡Odiad, y os odiarán. Amad, y os amarán!

DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho


domingo, 28 de septiembre de 2014

Iluminación

En el momento en el que os ilumináis, toda la existencia se ilumina. Si estáis en la oscuridad, entonces toda la existencia está a oscuras. Todo depende de vosotros.

Hay mil y una falacias alrededor de la meditación. Esta es muy simple: no es otra cosa que conciencia. No es recitar, no es emplear un mantra o un rosario. Estos son métodos hipnóticos. Pueden proporcionaros un cierto descanso. No hay, nada malo en ello, si lo único que se pretende es la relajación. Cualquier método hipnótico puede ser de ayuda, pero si se quiere la verdad, no basta.

La meditación simplemente significa transformar vuestra inconsciencia en conciencia.

Por lo general, solo una décima parte de nuestro cerebro es consciente, y nueve décimas partes son inconscientes. Únicamente una parte pequeña de la mente, una capa fina, posee luz; por lo demás, la casa está a oscuras. Y el desafío es hacer crecer esa pequeña luz para que toda la casa se inunde de luz, con el fin de que ni un nicho o rincón queden en la oscuridad. Entonces toda la casa rebosa luz, y la vida es un milagro; tiene la cualidad de la magia.

Deja de ser ordinaria y todo se vuelve extraordinario. Lo mundano se transforma en lo sagrado y las cosas pequeñas de la vida comienzan a tener una importancia tremenda, que ni siquiera habríamos imaginado. Las piedras corrientes parecen tan hermosas como los diamantes, toda la existencia se ilumina. En el momento en el que os ilumináis, toda la existencia se ilumina. Si estáis en la oscuridad, entonces toda la existencia está a oscuras. Todo depende de vosotros.

DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho

jueves, 25 de septiembre de 2014

Luz interior

Todo niño en el vientre de su madre está lleno de luz; es una luz interior, un brillo interior. Empero, cuando el niño nace y abre los ojos y ve el mundo, los colores, la luz y la gente, lentamente va cambiando el patrón. Olvida mirar hacia adentro, se interesa demasiado por el mundo exterior. Se ve absorbido de tal manera que, muy lentamente, se le va olvidando que puede mirar hacia adentro.

En la meditación, uno tiene que volverse a conectar con esa fuente interna de luz, olvidarse de todo el mundo e ir hacia adentro, sintonizarse con su interior, como si el mundo hubiera desaparecido, como si no existiera.

Por lo menos una hora cada día uno tiene que olvidar al mundo por completo y ser sólo uno mismo. Entonces, lentamente, se vuelve a dar la antigua experiencia. Ese momento, cuando se llega a conocer la luz interior, es tremendo, pues ahora se ha visto el mundo y su variedad, se han visto todos los sonidos. Después de todo eso, ver el silencio interno y la pureza de la luz es una experiencia totalmente diferente. Además, nutre tanto, revitaliza tanto: es la fuente del néctar.

Entonces, esta puede ser tu meditación por las noches, temprano en la mañana o cuando tengas tiempo. Mientras más fácil sea olvidarse del mundo, (como tarde en la noche, cuando ya no hay tráfico, la gente se ha ido a dormir y todo el mundo ha desaparecido por acuerdo propio), más fácil será entrar. También puede ser temprano en la mañana, cuando la gente todavía está dormida. Sin embargo, una vez que empieces a ver la luz interior, podrás verla en cualquier momento. En el mercado, a mediodía, podrás cerrar los ojos y verla, y aunque sea sólo por un momento, es tremendamente relajante.

Empieza haciéndolo en la noche. Sólo siéntate en silencio durante una hora mirando hacia adentro, observando y esperando a que explote la luz. Un día explotará. No vas a crearla, sólo vas a redescubrirla.

Osho


sábado, 20 de septiembre de 2014

Señor!!...

…Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y
a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.
Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!


Mahatma Gandhi