domingo, 28 de abril de 2013

Ho’Oponopono es paz interior y paz exterior

Es soltar los problemas (permitir a Dios que borre los programas/patrones/memorias que los crearon), y mantenerse en paz a pesar de la realidad que se te presente.

Estar en paz “ a pesar del entorno” no es ser pasivo ni indiferente.

Es tomar acción, es elegir no engancharte con los problemas que no son más que la manifestación de tus programas.

Es haberte dado cuenta que eres responsable de todo cuanto ocurre en tu realidad (no culpable) ya que los programas están en ti. Se han incorporado a tu inconciente desde afuera y actúan en “piloto automático” haciéndote creer que tú eres ellos

Es haber comprendido que engancharte con los problemas e intentar manejarlos con el intelecto no es más que querer solucionar lo que fue creado por tus programas, utilizando lo mismo que los creó (manejar programas con programas)

Es estar despertando y haberte dado cuenta que pensar y analizar, que es lo que has venido haciendo hasta ahora, no resuelve problemas, ya que no elimina los programas que los crearon (datos muertos como los llama el Dr Len)

Es haberte dado cuenta que ser más “pensante” y “analítico” no es ser más inteligente sino es estar más dormido.

Es tomar la decisión de no dejarte engañar más por tus programas que se manifiestan como pensamientos que dicen que sabes. Es dejarte de identificar con ellos ya que ellos no son tú.

Es liberarte de tus viejos programas y dar permiso a Dios para que los borre, sabiendo que ese lugar irá siendo ocupado por inspiración divina y que empezarás a ser más sabio en tus decisiones y acciones

Es soltar los problemas (dar permiso a Dios) confiando sin expectativas (que también son programas que creen que sabes cómo debe resolverse un problema) con certeza de que la solución correcta y perfecta está en camino

Es comprender que lo que limpies en ti será limpiado en los otros y tu entorno mejorará, que si estás en paz, tu entorno se pacificará.

Te invito a leer esta maravillosa afirmación de Louise Hay

“El mundo exterior no me afecta. Yo estoy a cargo de mi propio ser.
Resguardo mi mundo interior, porque es ahí donde creo.
Hago todo lo necesario para mantener mi mundo interior en paz.
La paz interior es esencial para mi salud y bienestar.
Entro en mí y encuentro ese espacio donde todo es silencioso y sereno.
Puedo verlo como un profundo estanque, callado y pacífico, rodeado por el verdor de la hierba y por árboles altos y silenciosos.
Puedo sentirlo como nubes blancas y ondulantes en las que me recuesto para ser acariciada. Puedo oírlo como una música suave y deliciosa que me calma los sentidos.
De cualquier manera que decida experimentar mi espacio interior, en él encuentro paz. En ese centro de paz estoy yo.
Soy la pureza y la quietud del centro de mi proceso creativo.
En paz creo, vivo, me muevo y experimento la vida.
Porque me mantengo centrada en mi paz interior, tengo paz en mi mundo exterior.
Aunque otras personas vivan en la discordia y el caos, eso a mí no me afecta, porque para mí misma proclamo la paz.
Aun cuando pueda estar rodeada de locura, yo sigo estando calmada y en paz.
El Universo es un lugar ordenado y tranquilo, y yo lo reflejo en cada momento de mi vida.
Las estrellas y los planetas no necesitan preocuparse ni asustarse para mantener su órbita celeste.
Tampoco el pensamiento caótico contribuye a que mi existencia sea pacífica.
Escojo expresar tranquilidad,porque soy paz.
Y así es. “
Louise L. Hay

Aportación: Andrea Arva

sábado, 27 de abril de 2013

La hermosa manera antigua del Ho´oponopono

‘A ohe pau ko ike me halau kau’ - No toda la sabiduría está en la escuela – proverbio hawaiano

Después del “descubrimiento” del capitán Cook de los hawaianos, fue comentado por los exploradores cuan saludable era el estado de toda la población.

De hecho, no presentaban prácticamente enfermedades, y no tenían signos de ningún desequilibrio, siendo que en la época, Europa y el resto del mundo conocido ya era diezmado por temibles enfermedades.

Esto se puede atribuir a la cultura hawaiana y su forma de vida, que ponía mucha atención a estar en forma y saludable, para lo cual usaban el término hawaiano Ho’omana , que significa “producir energía de fuerza vital ‘. ¿Alguna vez les enseñaron en la escuela cómo producir energía de fuerza vital? No? A mí tampoco.

Los hawaianos tenían un sistema completo de bienestar, equivalente al Ayurveda hindú, o la medicina tradicional china, que incluía Lomi masaje y acupresión, Ho’omanaloa que significa energía divina (similar en principio al reiki), La’au lapa au o curación a base de hierbas y La’au Kahea , que se traduce “hablar para curarse” que hoy podríamos llamar psicología, y todos acompañados de las apropiadas “ pule “ u oraciones.

Estas disciplinas eran supervisadas ​​por los maestros de Hawai conocidos como Kahuna.

Además de los Kahuna, la mayoría de las familias tenían al menos una persona que podía recurrir a ayudar a los enfermos, y estas habilidades y oraciones fueron transmitidas en las familias, mientras que otras eran custodiadas celosamente por ciertos grupos de Kahuna.

Tenían un gran cuidado en asegurar el bienestar emocional y mental, y esto es en parte la razón por la cual los hawaianos modernos parecen estar tan relajados, porque trabajan las actitudes necesarias para lograr esto, y se enseñan a los keiki (niños) a medida que crecen por los kupuna ‘ohana (mayores de la familia). Los ancianos son respetados por su sabiduría y conocimiento.

En “Cuentos de la Rainbow Night ‘la historia oral de Kail’ohe Kame’ekua, ella le dice” había “aha” o reuniones familiares donde el consejo de familia,kupuna, se pronunciaba, cuando en la misma no había demasiado mana (poder-energía) y sabiduría. Ellos manejan todas las disputas en la familia y con los forasteros. Todos concurrían a la reunión, sin excepciones.

En la reunión se recordaban a los familiares las enseñanzas, cuando era necesario. Una de las enseñanzas que la gente necesitaba recordar con mayor frecuencia era: olvidar y perdonar a todos. Perdonar y olvidar son parte de un mismo todo. Decir que se ha perdonado y seguir recordando el problema es un gran error y es tapar con una gran roca su “tazón de luz”. Las Viejas heridas y las historias no son recordadas, y mueren con la generación que las produjo. El aumakua ‘, espíritu de familia, también formaba parte del círculo familiar, tal vez comprendan mejor el concepto considerándolo el ángel guardián de la familia “.

Estas reuniones podían ser de la familia entera, con personas que viajaban largas distancias para estar presentes. Se esperaba a cada miembro de la familia.

A veces, si los ancianos de la familia estaban estrechamente ligados a los temas, o eran incapaces de resolverlos, una persona respetada, un Kahuna, lo que en los tiempos modernos sería un mediador o un ministro, se invitaba a facilitar la reunión de Ho’oponopono.

En el libro ‘Nana i ke kumu, María Pukui lo describió como una práctica en la que los miembros de la familia se reunían para “corregir o enderezar” relaciones rotas familiares. Algunas familias se reunían regularmente para prevenir que los problemas eclosionaran. Otros lo hacían cuando una persona se enfermaba, sabiendo que la enfermedad era causada por el estrés de la ira, la culpa, las recriminaciones y la falta de perdón, en la creencia sabia de que la curación total, sin recurrencia, sólo puede ocurrir cuando en la familia entera completamente se perdona el uno al otro. Estas reuniones podían durar varias horas, o incluso días paraque cada miembro de la familia diera su opinión. Si en algún momento las cosas se “calentabam” con algún enojo se hacía un “tiempo de espera” para enfriar los ánimos,, mientras el kahuna tal vez hacía la curación de las personas involucradas en la situación, hasta que todos estuvieran satisfechos con el resultado, y ya no albergaran ningún rencor.

Imaginémonos reunir a toda nuestra familia y tratar de resolver todos los problemas de la historia familiar. Ahora podemos ver por qué esto podía tomar varios días!

Algunos hawaianos podrían ir tan lejos como decir que el cuerpo físico es causado por el cuerpo emocional que a su vez es causado por el cuerpo mental. En otras palabras lo que piensas se manifiesta, pues donde pones tu atención, allí va la energía…ese es el principio hawaiano de Makia.

Y sorprendentemente, ciertas dolencias suelen tener causas predecibles! Consideremos el libro de Louise Hay “Usted puede sanar su vida”.(Los tenemos todos en la Biblioteca)

Podemos ver que el perdón se vuelve increíblemente importante para mantenernos a nosotros y a nuestra familia bien, pero la pregunta es, ¿cómo?

Como dice el proverbio hawaiano : «No toda la sabiduría está en la escuela, en otras palabras, vamos a tener la mente abierta para descubrir nuevas maneras de aprender y explorar otras ideas y sabidurías, para que nos ayuden aHo’omana o aumentar nuestra energía vital.

Aunque el perdón familia era común, no todo el mundo lo llamaba ho’oponopono, el nombre difería de una isla a otra e incluso de una familia a otra, mas el método era el mismo.

El proceso comenzaba con la oración por todos los presentes, pidiendo por el resultado deseado, y se solicitaba la participación del aumakua ( espíritu colectivo o ángel) de la familia y los ancestros y la Divinidad, de una manera que fuera apropiada para cada credo de las personas.

Las actitudes y estados de ánimo apropiados se explicaban y eran alentados. La reunión se iniciaba con la oración en grupo y de forma individual, y los “espíritus ancestrales” de la familia y los tutores eran invitados.

Se hacía una presentación del problema, y se debatía sobre la enfermedad / situación. Los sentimientos de cada persona eran reconocidos y todos participaban aportando su punto de vista. No había observadores, ya que el problema de un miembro de la familia se consideraba afectando a TODOS. Los familiares Tenían que trabajar por un resultado satisfactorio para todos, y no ser intransigentes. Aquí es donde una figura de autoridad externa, como unkahuna, podía sugerir y promover los cambios, que podrían no ser posibles dentro de la familia. Podía haber períodos de silencio para la meditación o la contemplación y la reflexión.

Todo el mundo se abría y se explicaba lo sucedido y cómo se sentían. Entonces el proceso de perdón comenzaba, tal vez de forma individual en un primer momento, y luego, gradualmente, incluyendo a toda la familia. Los involucrados admitían sus errores, y si era apropiado pedían disculpas públicamente.

Todos daban entonces el kala (perdón) a cada uno de los otros, dejando ir el rencor y el problema. Cortaban los cables con el pasado, y juntos cerraban el evento con una pule (oración) de liberación y luego celebraban el fin de la situación con una fiesta ceremonial, llamada pani , que a menudo incluían comer limu kala kala (algas, símbolo de la liberación).


Esta parte de cortar los cordones de energía del conflicto es muy importante. (cortar karma?)

Los hawaianos creen que cada uno de nosotros tiene un cuerpo compuesto de aka, (energía etérica).

Y cuando nos encontramos o conectamos con alguien enlazamos cordones energéticos de aka, de corazón a corazón, con esa persona…cuando la dejamos, normalmente ese vínculo se corta o disminuye disolviéndose,…pero si tenemos un conflicto o problema, entonces el enlace permanece activo y continuará enviando energía a la otra persona, y cuanto más emocionalmente nos hayamos envuelto en esa situación, más energía le enviamos a esa persona, incluso si lo hemos olvidado por completo con el tiempo.

Así que la pregunta es ¿queremos seguir dirigiendo nuestra energía a cualquier persona que conectamos?. Cuanto más tiempo se mantenga en el cordón energético… más enredados quedamos con la otra persona! Estas conexiones son también llamadas Hala.

El perdón, aún de lo que no recordamos, es imprescindible en el proceso de sanación.

Un sabio maestro hawaiiano decía que en la antigüedad… “todas las cosas eran consideradas dignas de perdón, incluso el asesinato!”

Como podemos ver,el Ho’oponopono tradicional es muy diferente, aunque con algunas intenciones similares para limpiar y liberar las conexiones (recuerdos) y desenredar nuestro cordones de energía.

Se considera a la familia para descubrir el origen de la enfermedad . A veces esto puede ser una tendencia o ”enfermedad familiar”, que es (supuestamente) hereditaria o genética. A menudo es un pensamiento erróneo de la familia que se hereda y se transmite conduciendo a esta dolencia. Se llega a la raíz del problema yendo más allá de los síntomas.

Libera los efectos negativos del pasado y del presente, a veces generaciones, mediante la limpieza física, emocional, mental y espiritual, a través del proceso de apertura, amor, perdón y transmutación.

Ho’oponopono es sólo una pequeña parte del espíritu general de Hawai y su sistema de Sabiduría, a veces llamada Huna o Ho’omana, que es más poderosa e importante.

Los antiguos hawaianos, realmente sabían lo que estaban haciendo, porque han estado cientos de años perfeccionando estas técnicas.

Mahalo nui loa! (Gracias por leerme!)

LES ABRAZO SIEMPRE!

Tahíta

Ho’oponopono : El poder de las cuatro palabras sanadoras

Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias.

Estas palabras repetidas mentalmente tienen el poder de un mantra purificador de la mente y el corazón. Podemos repetirlas ante cualquier conflicto que se nos presente en la vida en este orden o en cualquier otro que sintamos en el momento de emplearlas. El conocimiento de su profundo significado nos explica por qué al pronunciarlas con la intención de sanar resultan tan poderosas.


Lo siento:
Significa que me arrepiento sinceramente del daño causado, siento de verdad haberte hecho sufrir, lo siento mucho, de verdad que lo siento.

La persona se siente responsable del daño, aunque no recuerde cómo ni cuando fue causado, se hace responsable de su parte, no quiere seguir así y quiere que eso cambie.

Perdóname:

Esta es la reparación que humildemente entregamos a la propia divinidad, a la parte más sabía de nosotros mismos, da igual el nombre que empleemos. Estamos cediendo la resolución del conflicto a un nivel más elevado para que se restaure la armonía en nuestra vida. Por favor, perdóname, puedes pronunciar otras frases como: Pido perdón y me perdono por la parte de mí que ha creado este problema desde la raíz y para siempre.


Te amo
Cuando digo te amo, estoy restaurando al amor la situación en la que antes había puesto otro tipo de energía que no era amorosa, el amor todo lo armoniza. Al restituir el amor a la situación todo cambia para bien. Lo que nos provoca sufrimiento es todo aquello que hemos creado sin amor, con rabia, desprecio o desvalorización. En el sistema huna el amor es estar feliz con algo, por eso decir “te amo” significa que estoy feliz contigo, que ya no busco culpas ni castigos, no tienes por qué estar molesto conmigo y yo, ya no estoy molesto contigo. “Okio” todo esta perdonado y olvidado. Te amo, te amo, te amo.


Gracias:
Cuando digo gracias significa que estoy agradecido a la divinidad porque sé que he sido escuchado y que la solución esta en marcha. Además también agradezco la oportunidad que he tenido de ver para poder borrar y limpiar mis creaciones erróneas. El problema me muestra lo que debe ser limpiado. Y de este modo yo tengo la oportunidad de restaurar la luz en mí. Esto es “kala”.

Si utilizamos continuamente estas palabras ante cualquier situación o problema que nos esté afectando en este momento, nos daremos cuenta de que la mente se tranquiliza y que entramos en un estado de paz interior, mientras esperamos que la solución nos sorprenda con resultados que nosotros no somos capaces ni de imaginar con la mente racional. Al poner al cielo a trabajar es más fácil que nos sorprendan los milagros, que hacemos nosotros mismos.

Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias.
Ho’oponopono: El poder de las cuatro palabras sanadoras

Dra. Mª Carmen Martínez Tomás
Autora del libro ho’oponopono lo siento, perdóname, te amo.
Editorial Oceano – Ambar
Facilitadora de los Círculos de Sanación con Ho’oponopono


Liberate para siempre de miedos y emociones negativas

• Pensamientos • 

Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Aunque vas diciendo que buscas la felicidad, lo cierto es que no quieres ser feliz. Prefieres volver al nido antes que volar porque tienes miedo, y el miedo es algo conocido y la felicidad no. Hace falta despertar. El miedo sólo se te quita buscando el origen del miedo. El que se porta bien a base de miedo es que lo ha domesticado, pero no ha cambiado el origen de sus problemas: está dormido. Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha registrado la memoria. Si despiertas, y puedes observarlo claramente recordando su origen, el miedo no se volverá a producir, porque eliminarás el recuerdo. Lo contrario al miedo es el amor. Donde existe el amor no hay miedo alguno. Y el que no tiene miedo alguno no teme a la violencia, porque él no tiene violencia alguna. Toda violencia viene del miedo y crea más violencia. "No tengáis miedo", dice Jesús en el Evangelio. Todo el Evangelio está lleno de estas advertencias: "No temáis..., no os preocupéis..., no os aflijáis..." Tomamos de la vida lo no real. Le tenemos mucho miedo a la verdad, y preferimos hacer ídolos con la mentira. El que se enfada es que tiene miedo. Nosotros huimos de los enfados porque provocan nuestros miedos y, a la vez, nos ponen violentos. Nos asustamos de la agresividad porque despierta nuestra propia agresividad. Nos defendemos no por justicia, sino por miedos. La buena religión te enseña a liberarte de los fantasmas, y la mala a fiarte de las medallas. No metamos a Dios en los fantasmas. • Ejercicios • • Di al miedo: "Entiendo por qué estás aquí. Pero confío en Dios." Y si encuentras en el corazón que puedes hacerlo, agradece previamente por las consecuencias. Eso será de gran ayuda. • Agradece a Dios por todo lo que sucederá. Tenemos que hacer lo que Jesús hizo: enfrentar el miedo y hablar con él como si fuese una persona. Amablemente, sin violencia, porque el miedo está dentro de nosotros, disfrazado de prevención. • Imagina que Jesucristo está aquí frente a ti y te dirige estas palabras: "No tengas miedo, soy yo mismo." No digas nada, no respondas. Deja que las palabras reverberen en tu corazón, deja que ellas movilicen todo tu ser. Y cuando no puedas ya contenerte, reacciona, y da tu respuesta. ¡Libérese!

Como liberarse de emociones negativas Sobre la no-identificación con las emociones negativas. Una práctica interesante y liberadora es la no-identificación con las emociones negativas. Pues bien, ¿Qué son y cómo se generan las emociones negativas? La respuesta es de comprensión simple: Son emociones negativas todo aquel sentir interior que lo arrastra a uno hacia el lodo, hacia el lado oscuro y desagradable de uno mismo. Cuando usted capta que algo en su mente se está complicando, enredando, y llevándolo a sentirse mal consigo mismo, en ese momento está frente a una emoción negativa. Muchas de estas emociones se originan siguiendo una pauta que con el tiempo, si usted la observa, resulta repetida y por lo tanto reconocible. Obsérvese. Usted tiene una experiencia cualquiera, que capta a través de sus sentidos y recibe en forma de impresiones, y resulta que cuando estas impresiones llegan a su mente éstas se asocian con ideas antiguas. Entonces estas ideas, estos pensamientos, estos recuerdos preexistentes literalmente trastocan y transforman estas nuevas impresiones, arrastrándolo a usted hacia un espacio interno negativo, pesado, indeseable. Así sucede. Así es como se originan muchas de las emociones negativas. Son fruto de un encadenamiento de asociaciones mentales involuntarias y muy perjudiciales. Y como usted no le pone atajo a este proceso mental, porque ni siquiera se da cuenta de que esto sucede, en su mente comienza a desplegarse un rollo de pensamientos y emociones cargadas de una energía negativa, con las cuales usted se identifica y por las que es arrastrado. Nótese que para ser felices no nos falta nada que ya no tengamos, nada nos falta que pueda producirnos y justificar la ansiedad y angustia que a veces sentimos. Porque para ser felices no se trata de obtener algo que nos falte, sino que de desembarazarse lo más rápido posible de algo que nos sobra:las emociones negativas. Ellas son las que nos impiden obtener la ansiada felicidad. Ahora bien, liberarse de esta clase de emociones, no-identificarse con ellas, es un hecho extraordinario y perfectamente posible. El método consiste en decirle que no a las emociones negativas. Consiste en reconocerlas en el momento preciso que van a formarse, cuando las nuevas impresiones empiezan a mezclarse con esas ideas, pensamientos o recuerdos preexistentes de que hablamos. Cuando usted se da cuenta que si permite que se desenrolle en su mente ese rollo negativo, producto del proceso de asociaciones que ocurre en esa misma mente, el asunto no tiene otro destino que una mala onda; en ese momento usted tiene que negarlas, no darles cabida no permitirles que respiren. Tenga en cuenta que una emoción negativa es siempre algo agregado a la experiencia. Algo que uno le agrega a lo que verdaderamente sucede. Algo que ocurre en nuestras mentes y no en la realidad. Por ejemplo: cuando usted se pega un martillazo en un dedo y, además del dolor, empieza a pensar en la mala suerte que tiene; en lo poco diestro que ha sido; en que ese dedo hinchado no le va a permitir trabajar como usted quiere; en que si tiene el dedo quebrado tendrá que ir al médico y que esto casi siempre es muy caro; y que entonces tendrá problemas con su presupuesto justo cuando quería hacerle un buen regalo a su novia… Este es un buen ejemplo de encadenamiento de asociaciones negativas. Como se ve, estos pensamientos son absolutamente agregados al hecho de haberse golpeado un dedo con el martillo y sentir su dolor. Como queda claro entonces aquello no es más que el producto de un proceso mental equivocado. Un agregado mental que está de más, que es prescindible. ¿Lo ve usted? Es perfectamente posible vivir sin que esta cadena de asociaciones negativas tenga lugar. Liberarse. Sólo recuerde y dígase: todo esto sucede en mi mente y no en la realidad Tómelo si quiere como un vil engaño de su mente indisciplinada, específicamente de su intelecto donde uno, en forma errónea, vive la mayor parte del tiempo reduciendo toda la existencia a su dominio. Dicho sea de paso, hay que comenzar a entender que reducir la vida al plano del intelecto es condenarse a vivir una vida disminuida, un grave error. Cosa ésta que uno hace sin darse cuenta, desperdiciando la vida, identificándose con ilusiones la mayoría de las cuales son negativas, violentas, depresivas, infernales. En resumen: La emociones negativas existen sólo si usted les permite la existencia. Solo si usted no está atento para detenerlas en el momento preciso que se empiezan a formar. Sólo si usted insiste en creer que ellas son inevitables y no hace el esfuerzo por descubrir y comprender su condición de mero agregado psicológico, prescindible. En ese caso usted es víctima de las emociones negativas. Cuando se deja llevar por ellas y no les pone atajo. Primeramente poniendo mucha atención y voluntad y, después con el tiempo y la práctica, con la simple y profunda comprensión de que éstas no sirven para nada, sino para perjudicarnos la existencia. Para impedirnos ser personas sencillas y felices…

viernes, 26 de abril de 2013

Realidad

• Pensamientos •

El día en que ustedes paren de correr, llegarán.
La idea que la gente tiene de la eternidad es estúpida. Piensa que dura para siempre porque está fuera del tiempo. La vida eterna es ahora, está aquí, y a ti te han confundido hablándote de un futuro que esperas mientras te pierdes la maravilla de la vida que es el ahora. Te pierdes la verdad.
El temor al futuro, o la esperanza en el futuro, es igual, son proyecciones del pasado. Sin proyección no hay futuro, pues no existe lo que no entra en la realidad.
Las cosas sólo serán cuando deban ser, por mucha prisa que te des. La realidad no es algo que se pueda forzar ni comprar. Se trata de ver la realidad tal como es.
Lo que la sociedad te enseñó a atesorar no vale nada. Lo que la historia te legó como honor, patria, deber, etc, no vale nada, porque tienes que vivir libremente el ahora, separado de los recuerdos, que están muertos; sólo está vivo el presente y lo que tú vas descubriendo en él como real.

Experimenta la realidad, ven hasta tus sentidos. Eso te traerá hacia el ahora. Eso te traerá a la experiencia. Es en el ahora donde se encuentra a Dios.
Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano: “Cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido.” Despertemos para que esto no sea nuestro epitafio.

Obsérvate a ti mismo. A medida que te observes, no sólo mentalmente, sino como un observador imparcial, dejarás tu existencia mecánica y de marioneta, y llegarás a ser discípulo de Jesucristo.

Vivir libremente, siendo dueño de uno mismo, es no dejarse llevar ni por persona ni situación alguna.
Saber que nada ni nadie tiene poder sobre uno ni sobre sus decisiones. Eso es vivir mejor que un rey, y saber oír esa hermosa sinfonía de la vida y disfrutarla.
Las personas programadas van buscando siempre hacer mejor las cosas.
Van ansiosos de victorias, de conquistas, por eso sufren tanto cuando no alcanzan las metas que su exigencia les impone.
Son seres que no viven ni disfrutan con lo real. Estos seres extienden su exigencia a los demás y por eso no están capacitados para amar. Buscan la felicidad donde no está.

La Realidad, la Verdad, por ser Una, no es de nadie en exclusiva, porque es de todos; pero menos lo es de los que quieren cristalizarla, porque eso que se deja atrapar, ya no es Verdad.

Sólo hay vida en el presente, y vivir en el presente supone dejar los recuerdos, como algo muerto, y vivir las personas y los acontecimientos como algo nuevo, recién estrenado, abierto a la sorpresa que cada momento te puede descubrir.

Si no te agarras a ningún concepto, cosa o ideología, te será fácil descubrir dónde están la verdad y la realidad.

Cuando se te abran los ojos, verás cómo todo cambia, que el pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.

El ir contra la realidad, haciendo problemas de las cosas, es creer que tú importas, y lo cierto es que tú, como personaje individual, no importas nada.
Ni tú ni tus decisiones ni acciones importan en el desarrollo de la vida; es la vida la que importa y ella sigue su curso. Sólo cuando comprendes esto y te acoplas a la unidad, tu vida cobra sentido.
Y esto queda muy claro en el Evangelio.

Abstracción no es vida.
La vida se encuentra en la experiencia.
Es como un menú que es maravilloso leer.
Puedes guiar tu vida por el menú, pero el menú no es la comida.
Y si gastases todo el tiempo con el menú, nunca comerías nada
Algunas veces es aún peor: hay personas que se están comiendo el menú. Están viviendo de ideas, perdiendo la vida.

El Reino de Dios está aquí y es ahora.
Es posible que hayas ganado el mundo con el aplauso, pero perdiste la vida. La vida es algo que pasa mientras tú estás ocupado haciendo cosas.

Un pájaro herido no puede volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco.
¡Deja de apegarte al pasado! Dice el proverbio hindú: El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.

La muerte de Jesús descubre la realidad en una sociedad que está dormida, y por ello su muerte es la luz.
Es el grito para que despertemos.

No puedes meter un huracán en una caja, y tampoco puedes meter la realidad en una caja.
Los límites de la realidad son inmensos y movibles.
Lo que ocurre es que el mundo en que estomas acostumbrados a movernos no es la realidad, sino un conjunto de conceptos mentales.

Cuando San Juan de la Cruz habla de la purificación de la memoria, se refiere a purificarla de toda emoción.
No anclarse en los recuerdos, ni sufrir de nostalgia, ni de añoranzas. Liberarse de las emociones del pasado.

• Ejercicios •

• Examina tu propia vida. Observa todos tus pensamientos, y verás cuán frecuentemente están en el pasado y en el futuro. Ver qué poco vivo estás en el presente, ver qué poco vivo estás, es un impacto.
Piensa en eso de esta manera: estás quitando la cáscara a una naranja para luego chuparla. Si tu mente está del todo fija solamente en comer la naranja, ¿sabes qué puede pasar? Tú no estarás quitando la cáscara a la naranja porque no estarás allí. Y cuando chupes esa naranja, no la estarás saboreando, porque estarás en un sitio diferente.

• Repite: “Señor, dame la gracia de cambiar lo que puede ser cambiado, aceptar lo que no puede serlo, y sabiduría para entender la diferencia”.

• Haz una cosa por vez y verbaliza internamente lo que estás haciendo.
Este es un ejercicio muy bueno para entrar en el presente, para vivir en el ahora de la vida.

• Imagina cadáveres en varios estados de descomposición. Primero, los de otros; luego, el tuyo.

Imagina:

1. El frío y la rigidez del cuerpo, poco después de la muerte.
2. El cadáver se va poniendo azul.
3. Aparecen grietas en la carne.
4. Algunas partes se descomponen.
5. Se descompone todo el cuerpo.
6. Se mantiene el esqueleto con alguna carne adherida.
7. Sólo queda el esqueleto.
8. No hay más que un montón de huesos.
9. Todo se ha convertido en polvo.

Conclusión: ¡Paz y alegría! Vivir profundamente.

• Reflexiones •

• Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. ¿Te animas? ¿Cómo lo harías?
• Cuando el ojo no está bloqueado el resultado es la visión. Cuando el oído no está bloqueado, el resultado es poder escuchar, y cuando la mente no está bloqueada, el resultado es la verdad.
• Hay una cosa que necesitas para estar vivo: estar ahora. ¿Qué significa esto? Significa, en primer lugar, entender algo que poquísimas personas entienden. Que el pasado es irreal, que el futuro es irreal y que vivir en el pasado o en el futuro es estar muerto. ¿Qué opinas?

Anthony de Mello

jueves, 25 de abril de 2013

"¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?" (Mt. 16,26)

Recuerde la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido... Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gusta de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia "glorificación" y "promoción" y es un sentimiento mundano, mientras el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico.

Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito cuando consigues lo que anhelabas, cuando "llegas arriba", cuando vences en una partida, en una apuesta, en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico.

Y todavía otro contraste más: Recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras.

Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción... y vacío.

Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una semana y piensa cuantas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del deseo de obtener atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito o el poder.

Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos' Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, al hacerlo, pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías, monótonas, sin alma...

Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quien hay que aplaudir, quién es el más digno de consideración... Y así siguen hasta el final del viaje.

Fuente: Metafísica Creativa

miércoles, 24 de abril de 2013

El orgullo del éxito.

"He trabajado duro y considero que soy en este momento un hombre exitoso. Mentiría si no admitiera que me siento muy satisfecho y, sí, muy orgulloso de lo que he logrado. ¿Hago mal?"
Cierta tarde, un visitante extranjero se dirigió a Sri Nisargadatta con estas palabras. Era un hombre de cuarenta y tantos años, soberbio, seguro de sí y un poco agresivo. La conversación se desarrolló entonces sobre las siguientes líneas:
Maharaj: Antes de que consideremos qué "está bien" y qué "está mal", dime por favor quién hace esta pregunta.

Visitante (un poco sorprendido): ¿Cómo? "Yo", desde luego.

¿Y quién es ése?

Yo. Este "yo", quien está sentado frente a ti.

¿Y tú crees que eso eres?

Me ves. Yo me veo. ¿En qué puede haber duda?

¿Te refieres a este objeto que tengo frente a mí? Retrocede en tu memoria tanto como te sea posible; ¿cuál es el recuerdo más antiguo que guardas de lo que crees ser?

(Después de un par de minutos): ...Quizá el primer recuerdo que tengo sea el de verme cuidado y abrazado por mi madre.

Como un niño muy pequeño, quieres decir. ¿Tú dirías que el hombre triunfador de la actualidad es ese mismo niño desvalido, o alguien distinto?
Sin duda es el mismo.

Bien. Ahora, si vuelves la vista más atrás, estarás de acuerdo en que ese niño, al cual recuerdas, es el mismo al que dio a luz tu madre, el cual alguna vez fue tan desvalido que no se daba cuenta siquiera de lo que sucedía cuando su cuerpo realizaba las funciones físicas naturales, y sólo podía llorar al sentir dolor o hambre.

Sí, yo era ese niño.
Y antes de que ese bebé adquiriera un cuerpo y nacieras, ¿qué eras?

No entiendo.
Sí entiendes. Piensa. ¿Qué sucedió en el vientre de tu madre?, ¿qué fue lo que se desarrolló hasta convertirse en un cuerpo con huesos, sangre, médula, músculos, durante un periodo de nueve meses?, ¿no fue un espermatozoide combinado con un óvulo en el vientre femenino donde se inició una nueva vida, pasando además durante el proceso por numerosas contingencias? ¿Es acaso ese espermatozoide infinitesimalmente pequeño el que se enorgullece ahora de sus logros? ¿Quién te esperaba particularmente a ti? ¿Tu madre, tu padre?, ¿ellos te querían en especial a ti como hijo? ¿Tiene algo que ver contigo el hecho de haber nacido de estos padres en particular?

Estoy asombrado, en realidad nunca había pensado en ello.

Precisamente. Reflexiona a este respecto. Luego tal vez puedas hacerte una idea de tu verdadera identidad. Medita más tarde sobre si puedes enorgullecerte de lo que has "logrado".

Creo que empiezo a entender lo que quieres decir.
Si ahondas más en esto, te darás cuenta de que el origen del cuerpo -el espermatozoide y el óvulo- es, en sí, la esencia del alimento que consumieron los padres; que la forma física está compuesta, y se alimenta, de los cinco elementos que constituyen el alimento; te darás cuenta también de que, con mucha frecuencia, el cuerpo de una criatura se convierte en el alimento de otra.

Pero seguramente yo, como tal, debo de ser una cosa distinta de este cuerpo-alimento.

En realidad lo eres, pero no una "cosa". Indaga qué es lo que da sensibilidad a un ser sensible, aquello sin lo cual no sabrías siquiera de tu existencia, y mucho menos de la del mundo exterior. Y, por último, ve más a fondo aún y analiza si esta cualidad de ser, esta conciencia, no está sujeta al tiempo.

Por supuesto profundizaré en las diversas cuestiones que me has planteado, aunque confieso que nunca antes había explorado estos terrenos y me siento un poco aturdido a causa de mi ignorancia en estos nuevos campos a los que me has abierto. Vendré a verte en otra ocasión, maestro.

Serás siempre bienvenido.
Ramesh Balsekar
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