sábado, 18 de mayo de 2013

Cambia lo negativo en positivo

Lo primero, en la mañana, imagínate tremendamente feliz.
Sal de la cama sintiéndote muy contento, radiante,
burbujeante, expectante, como si algo perfecto,
de un valor infinito fuera a ocurrir hoy.

Sal de la cama en un estado muy positivo y esperanzador,
con la sensación de que este día no va a ser ordinario,
que algo excepcional, extraordinario, está esperando por ti;
algo que está muy cercano.
Inténtalo y recuérdalo una y otra vez a lo largo del día.
En el transcurso de siete días verás que todas tus pautas,
todo tu estilo, toda tu vibración ha cambiado.
Cuando te vayas a dormir por la noche, imagina simplemente
que quedas en manos de lo divino…
como si la existencia te estuviera apoyando,
como si estuvieras en su regazo mientras te quedas dormido.
Lo único a tener en cuenta es que tienes
que seguir imaginándolo y dejar que llegue el sueño,
a fin de que la imaginación entre en el sueño;
las dos cosas se superponen.
No te imagines nada negativo, porque si las personas
que tienen una capacidad imaginativa imaginan cosas negativas,
éstas empiezan a ocurrir.
Si piensas que te vas a enfermar, te enfermarás.
Si piensas que alguien va a ser brusco contigo, lo será.
Tu propia imaginación creará la situación.
Por tanto, si viene una idea negativa, cámbiala inmediatamente
a un pensamiento positivo. Dile no.
Abandónala inmediatamente; deséchala.
En el término de una semana empezarás a sentir
que te estás volviendo muy feliz sin motivo alguno en absoluto.

Osho

viernes, 17 de mayo de 2013

Lo inmediato y la noche

La abundancia de luz nos regala lo inmediato. Es nuestro este árbol, este pájaro, esta flor. Nuestra mirada se aquerencia en lo que está cerca, en los que nos rodea. Nos quedamos quietos en medio de nuestra jaula de cosas, y todo viene hasta nosotros traído por esa luz que abunda. Los colores, las formas, el movimiento: todo llega hasta nosotros, como llega el alimento hasta el enjaulado que termina por creerse el centro de todo lo que existe.

La jaula de la luz abundante puede amputar en nosotros la capacidad de volar. Y el que es incapaz de volar, termina por reducir la realidad a su pequeña realidad. Todas estas cosas que él cree poseer, y que en realidad lo poseen a él, pueden terminar por convertirse para él en lo único que existe; o en lo único que vale la pena pensar que existe. Terminará así por olvidar que en su misma tierra existen desiertos y ríos, montañas con nieve y selvas con pájaros en libertad. Terminará por no importarle que existan océanos y hombres que los navegan. Aunque sepa que existen otros mundos más allá de su propio planeta, esos mundos no le interesan para nada, y piensa que nada tiene que aportarle a su vida de jaula en su pequeña geografía satisfecha.

Y es entonces cuando viene la noche. La noche que nos empobrece radicalmente. Que al quitarnos la luz, nos arrebata todo lo inmediato. La noche que desenjaula en nuestro interior todos esos viejos miedos; que nos hace sentir pobres y desprotegidos. Que nos vuelve a hacer sentir la necesidad de creer en el ángel de la guarda. En que nuestro niño se despierta y vuelve a buscar refugio en su madre.

Y la noche, al quitarnos con la luz la presencia de lo inmediato, vuelve a encender allá arriba, muy lejos, la luz de las estrellas inmensas.
Porque las estrellas necesitan de la oscuridad para poder brillar. O tal vez no sean las estrellas las que necesiten de la oscuridad. En realidad somos nosotros los que necesitamos ser liberados de nuestra pequeña jaula luminosa, para así ser capacitados de poder ver esos inmensos astros de las lejanías que estaban allí, brillando desde siempre. Porque al arrebatarnos lo inmediato, la oscuridad nos capacita para ver lo real que brilla mucho más lejos. Nos ensancha el horizonte a las dimensiones del universo. Obliga al hombre a emprender el vuelo. La presencia de las estrellas en la noche ha permitido a los hombres largarse tierra adentro, hacerse navegantes.

Cuando la oscuridad de un hombre se preña con una estrella, su Noche mala se convierte en Noche Buena. La oscuridad nos da la oportunidad del silencio y nos capacita para la búsqueda. Nos obliga a ir hombre adentro y nos invita a adentrarnos en el mar. Hay estrellas inalcanzables que regalaron a ciertos navegantes audaces nuevos continentes. Eran hombres con capacidad de largarse al mar, mineros de la noche con la sola luz de una estrella.

Lo fecundo de la noche no está en que nos libera de las cosas inmediatas, sino que libera en nosotros la capacidad de ver más allá de lo inmediato. Nos obliga a ver lo exigente más allá de lo útil. Nos hace superar la necesidad y nos hace crecer hasta el deseo. Por eso nos capacita para la renuncia.
El dolor y la pobreza son fecundos, sólo si nos capacitan para volar.

Mamerto Menapace

jueves, 16 de mayo de 2013

Sufrimiento

Es posible que nada te cause tantos sufrimientos
como tu miedo de sufrir.

Por temor de sufrir tu soledad, sufres el tormento
de una mala compañía.

Por temor de sufrir el corte de una relación, sufres
por años el infierno de una mala pareja.

Por temor de sufrir el peso de las responsabilidades
del adulto, sufres de por vida el pesar de obrar
como un niño inválido.

Por temor de sufrir a causa de tus errores, sufres
las consecuencias del terrible error de no
comprometerte ni jugarte nunca.

Por temor de sufrir el rechazo de los otros, sufres
en tu soledad y tu aislamiento sin nunca salir hacia
el encuentro.

Por temor de sufrir el que alguien no te quiera,
sufres por comportarte tan huidiza o posesivamente,
que logras que todos huyan y te dejen solo.

Por temor de sufrir una relación sexual no bien
lograda, sufres por años la castración de una
impotencia impuesta.

Por temor de sufrir en el infierno, sufres un
infierno anticipado impidiéndote vivir en plenitud y
libertad.

Por temor de sufrir el fracasar en tus empresas,
sufres el terrible fracaso de no emprender ninguna.

Por temor de sufrir el verte sin dinero, sufres por
no disfrutar del dinero que hoy tienes.

Por temor de sufrir la alienación capitalista,
sufres resignado la esclavitud comunista, y por
temor de sufrir el demonio marxista, sufres paciente
el infierno capitalista.

Por temor de sufrir porque tu hijo dé un mal paso,
sufres la pena de verlo sobreprotegido e inmaduro,
incapaz de dar un paso.

Por temor de sufrir la perdida del hijo cuando
crece, sufres por verlo a tu lado fracasado.

Por temor de sufrir la despedida de tus muertos,
sufres el dolor interminable de las muertes no
aceptadas.

El temor sano al sufrimiento es una señal de alarma,
que suena a tiempo para que evites el dolor
innecesario, el temor enfermo al sufrimiento es una
alarma que suena siempre, te impide vivir y te causa
sufrimientos evitables.

René Trossero

miércoles, 15 de mayo de 2013

El camino del hombre

Cada persona que ha nacido en este mundo
significa algo original, algo que nunca existió
antes de ese momento, algo nuevo y único.

Y toda persona tiene el deber de caer en la
cuenta y reflexionar en el hecho de que es algo
único en el mundo y en que jamás existió nadie
como ella, porque si alguien como esa persona
hubiese existido sería ya inútil su presencia
en el mundo.

La tarea más alta que tiene en sus manos todo
hombre es la de llevar a su culminación esas
potencialidades suyas únicas, irrepetible y sin
precedente; y el no repetir algo que otro ser,
aunque sea el más excelso haya realizado ya.

Martin Buber


martes, 14 de mayo de 2013

¿Nada existe fuera del ahora?

¿El pasado y el futuro no son tan reales como el presente, y a veces incluso todavía más reales? Después de todo, el pasado determina quiénes somos, lo mismo que cómo percibimos y actuamos en el presente. Y nuestras metas futuras determinan qué acciones emprendemos en el presente.

Usted no ha captado todavía la esencia de lo que estoy diciendo porque está tratando de entenderlo mentalmente. La mente no puede entender esto. Sólo usted puede. Por favor, simplemente escuche. ¿Alguna vez ha experimentado, hecho, pensado o sentido
algo fuera del Ahora? ¿Cree que alguna vez lo hará? ¿Es posible que cualquier cosa ocurra o sea fuera del Ahora? La respuesta es obvia ¿no?

Nunca nada ocurrió en el pasado, ocurrió en el Ahora. Nunca ocurrirá nada en el futuro; ocurrirá en el Ahora.

Lo que usted considera el pasado es una huella de la memoria almacenada en la mente de un Ahora anterior. Cuando usted recuerda el pasado, reactiva una huella de la memoria, y lo hace ahora. El futuro es un Ahora imaginado, una proyección de la mente.

Cuando llega el futuro, llega como el Ahora. Cuando usted piensa en el futuro, lo hace ahora. El pasado y el futuro obviamente no tienen realidad propia. Lo mismo que la luna no tiene luz propia, sino que puede solamente reflejar la luz del sol, así el pasado y el futuro son sólo pálidos reflejos de la luz, el poder y la realidad del presente eterno. Su realidad es “prestada” del Ahora. La esencia de lo que estoy diciendo no puede ser entendida por la mente. En el momento en que usted la capta, hay un cambio en la conciencia de la mente al Ser, del tiempo a la presencia. Súbitamente, todo se siente vivo, irradia energía, emana Ser.

Eckhart Tolle

Acceder al poder del ahora

Hace un momento, cuando usted habló del presente eterno y de la irrealidad del pasado y del futuro, me sorprendí mirando al árbol que está allá afuera. Lo había mirado unas cuantas veces antes, pero esta vez era diferente. La percepción externa no había cambiado mucho, excepto que los colores parecían más brillantes y vibrantes.
Pero ahora tenía una nueva dimensión. Es difícil de explicar. No sé cómo, pero era consciente de algo invisible que sentía que era la esencia de ese árbol, su espíritu interior, si se quiere. Y de alguna forma yo era parte de eso. Me doy cuenta ahora de que no había visto verdaderamente el árbol antes, sólo una imagen plana y muerta de él.

Cuando miro a ese árbol ahora, aún está presente algo de esa conciencia, pero puedo sentir cómo se está desvaneciendo. Es decir, la experiencia está ya retirándose al pasado. ¿Algo como esto puede ser alguna vez más que un atisbo fugitivo?

Usted estuvo libre del tiempo por un momento. Se movió en el Ahora y por lo tanto percibió el árbol sin la pantalla de la mente. La conciencia del Ser formó parte de su percepción. Con la dimensión intemporal viene una forma diferente de conocer, que no “mata” el espíritu que vive en cada criatura y en cada cosa. Un conocer que no destruye la sacralidad y el misterio de la vida sino que contiene un amor profundo y una reverencia por todo lo que es. Un conocimiento del que la mente no sabe nada.

La mente no puede conocer al árbol. Sólo puede conocer hechos o información sobre el árbol. Mi mente no puede conocerlo a usted, sólo etiquetas, juicios, hechos y opiniones sobre usted. Sólo el Ser conoce directamente.

Hay un lugar para la mente y el conocimiento de la mente. Está en el reino práctico del vivir día a día. Sin embargo, cuando domina todos los aspectos de su vida, incluyendo sus relaciones con los demás seres humanos y con la naturaleza, se vuelve un parásito monstruoso que, si no se controla, puede perfectamente acabar matando toda la vida en el planeta y finalmente a sí mismo al matar a quien lo alberga.

Eckhart Tolle

domingo, 12 de mayo de 2013

¡Atrevámonos!

Más que simplemente existir, vive.
Más que simplemente tocar, siente.
Más que simplemente mirar, observa.
Más que simplemente leer, absorbe.
Más que simplemente escuchar, oye.
Más que simplemente presenciar, entiende.
Más que simplemente pensar, reflexiona.
Más que simplemente hablar, por favor, ¡di algo!

John Maxwell