viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Qué es el amor?

Fíjate en la rosa: 
puede acaso decir la rosa: 'Voy a ofrecer mi fragancia a las buenas personas y negársela a las malas'?

¿O puedes tú imaginar una lámpara que niegue sus rayos a un individuo perverso que trate de caminar a su luz?

Sólo podría hacerlo si dejara de ser una lámpara.

Observa cuán necesaria e indiscriminadamente ofrece el árbol su sombra a todos, buenos y malos, jóvenes y viejos, altos y bajos, hombres y animales y cualesquiera seres vivientes... incluso a quien pretende cortarlo y echarlo abajo.

Ésta es, pues, la primera cualidad del amor: su carácter indiscriminado.

Por eso se nos exhorta a que seamos como Dios,
'que hace brillar su sol sobre buenos y malos y llover sobre justos e injustos; sed, pues, buenos como vuestro Padre celestial es bueno'.

Contempla con asombro la bondad absoluta de la rosa, de la lámpara, del árbol... porque en ellos tienes una imagen de lo que sucede con el amor.

¿Cómo se obtiene esta cualidad del amor?
Todo cuanto hagas únicamente servirá para que tu amor sea forzado, artificial y, consiguientemente, falso, porque el amor no puede ser violentado ni impuesto. No hay nada que puedas hacer. Pero sí hay algo que puedes dejar de hacer.

Observa el maravilloso cambio que se produce en ti cuando dejas de ver a los demás como buenos y malos, como justos y pecadores y empiezas a verlos como inconscientes e ignorantes.

Debes renunciar a tu falsa creencia de que las personas pueden pecar conscientemente. Nadie puede pecar 'a conciencia'. En contra de lo que erróneamente pensamos, el pecado no es fruto de la malicia, sino de la ignorancia. '

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen...'
Comprender esto significa adquirir esa cualidad no discriminatoria que tanto admiramos en la rosa, en la lámpara, en el árbol...

La segunda cualidad del amor es su gratuidad.

Al igual que el árbol, la rosa o la lámpara, el amor da sin pedir nada a cambio.

¡Cómo despreciamos al hombre que se casa con una mujer, no por las cualidades que ésta pueda tener, sino por el dinero que aporta como dote...!

De semejante hombre decimos, con toda razón, que no ama a la mujer, sino el beneficio económico que ésta le procura.

Pero ¿acaso tu amor se diferencia algo del de ese hombre cuando buscas la compañía de quienes te resultan emocionalmente gratificantes y evitas la de quienes no lo son; o cuando te sientes positivamente inclinado hacia quienes te dan lo que deseas y responden a tus expectativas, mientras abrigas sentimientos negativos o mera indiferencia hacia quienes no son así?

De nuevo, sólo necesitas hacer una cosa para adquirir esa cualidad de la gratuidad que caracteriza al amor:

abrir tus ojos y mirar.

El simple hecho de mirar y descubrir tu presunto amor tal como realmente es, como un camuflaje de tu egoísmo y tu codicia, es esencial para llegar a adquirir esta segunda cualidad del amor.

La tercera cualidad del amor es su falta absoluta de auto-conciencia, su espontaneidad.

El amor disfruta de tal modo amando que no tiene la menor conciencia de sí mismo.

Es lo mismo que ocurre con la lámpara, que brilla sin pensar si beneficia o no a alguien; o con la rosa, que difunde su fragancia simplemente porque no puede hacer otra cosa, independientemente de que haya o deje de haber alguien que disfrute de ella; o con el árbol que ofrece su sombra...

La luz, la fragancia y la sombra no se producen porque haya alguien cerca, ni desaparecen cuando no hay nadie, sino que, al igual que el amor, existen con independencia de las personas.

El amor, simplemente, es, sin necesidad de un objeto.

Y esas cosas (la luz, la sombra, la fragancia) simplemente, son, independientemente de que alguien se beneficie o no de ellas.

Por tanto, no tienen conciencia de poseer mérito alguno o de hacer bien.

Anthony de Mello

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El dolor es un maestro

El dolor en sí mismo no es un mal que tengamos que evitar a toda costa. El dolor es un maestro que nos puede enseñar muchas cosas.

El dolor nos instruye, nos dice que cambiemos, que dejemos de hacer una cosa y emprendamos otra, que dejemos de pensar en cierta forma y empecemos a pensar en forma diferente.

Y cuando nos negamos a escuchar al dolor y a sus enseñanzas, lo único que nos queda es convertirnos en escapistas. Efectivamente, lo que decimos es: no voy a escuchar, no voy a aprender, no voy a cambiar.

Las personas abiertas y que van creciendo no toman a regañadientes la pedagogía del dolor y buscan el cambio. Intentan respuestas y correcciones adecuadas.

Los otros no escuchan las enseñanzas del dolor. Se contentan con establecerse y vivir con el 10 % de su potencial humano. Se contentan con morir, sin haber realmente vivido.

Mediante las verdaderas y permanentes relaciones del amor, podemos recobrar la aceptación de nosotros mismos, la realización de lo que valemos. Si poseemos estas dos cualidades, todo lo demás se irá desplazando en dirección del crecimiento, por el sendero de la paz.

Cuando faltan el amor y el sentido del valor personal, lo único que queda es una existencia parcial.

Y así solo podremos lograr una fracción de lo que pudimos haber logrado y sido. La Gloria de Dios que consiste en que la persona viva plenamente, habrá quedado recortada.

Aprendamos del dolor.

J. Powell

martes, 10 de septiembre de 2013

El diamante

El sanyasi había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo el árbol para pasar la noche. De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo:

—¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa!

—¿Qué piedra, preguntó el sanyasi.

—La otra noche se me apareció en sueños el Señor Shiva, dijo el aldeano, y me aseguró que si venía al anochecer a las afueras de la aldea encontraría a un sanyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.

El sanyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra.

—Probablemente se refería a ésta, -dijo mientras entregaba la piedra al aldeano- La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con ella.

El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues, era tan grande como la mano de un hombre.

Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al sanyasi y le dijo:

—Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante.

Anthony de Mello

lunes, 9 de septiembre de 2013

La insistencia

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, 
cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir, 
cuando tengas poco haber pero mucho que pagar, 
y precises sonreír aun teniendo que llorar. 

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, 
cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir, 
cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, 
descansar acaso debes pero nunca desistir. 

Tras las sombras de la duda, ya plateadas, ya sombrías, 
puede bien surgir el triunfo, no el fracaso que temías, 
y no es dable a tu ignorancia figurarse cuan cercano, 
puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano, 

lucha, pues por más que tengas en la brega que sufrir. ¡
Cuando todo esté peor, más debemos insistir!

Krishnamurti


sábado, 7 de septiembre de 2013

El amor...

Entonces dijo Almitra, «Háblenos del Amor.»
Y él levantó la cabeza y miró a la gente,
y cayó un silencio en ellos. Y con gran voz dijo:
Cuando el amor te llama síguelo,
aunque sus pasos sean duros y empinados.
Y cuando sus alas te envuelvan cede,
aunque la espada escogida en sus plumas te hiera.

Y cuando él te habla cree en él,
aunque su voz te haga añicos
los sueños como el viento del norte destruye el jardín.
Porque mientras el amor te corona también te crucifica.
Aunque sirve para tu crecimiento también sirve para podarte.

Mientras sube a tus alturas más altas
y acaricia tus palos más tiernos que tiemblan en el sol,
también baja a tus raíces y las sacude mientras agarran a la tierra.

Como gavillas de maíz te recoge a sí mismo.
Te trilla para que estés desnudo.
Te tamiza para sacarte de tus vainas.
Te muele hasta que estés blanco.
Te hiñe hasta que estés flexible;

Y entonces te asigna a su fuego sagrado,
para que te vuelvas en pan sagrado
para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto el amor te hará
para que sepas los secretos de tu corazón,
y por este conocimiento
volverte en un fragmento
del corazón de la Vida.
Pero si a causa de tu miedo
sólo buscarías la paz del amor y su placer,
entonces es mejor que te cubras tu desnudez
y vayas del suelo de trillar del amor,
en el mundo sin estaciones donde reirás,
pero no toda de tu risa, y llorarás,
pero no todas de tus lágrimas.

El amor no da nada sino sí mismo
y no toma nada sino de sí mismo.
El amor no posee, tampoco es poseído;
Porque el amor basta al amor.

Cuando tienes el amor no debes decir que
«Dios está en mi corazón»
sino mejor,
«yo estoy en el corazón de Dios».

Y no pienses que puedes dirigir el rumbo del amor,
porque el amor, si te cree digno, dirige tu rumbo.

El amor no tiene ningún deseo sino realizarse.
Pero si amas y tienes que tener deseos,
que estos sean tus deseos:

Derretirse y ser como un arroyo corriente
que le canta su melodía a la noche.
Saber el dolor de demasiada ternura.
Ser herido por su propio entendimiento del amor;
Y sangrar de buena gana y alegremente.
Despertar al alba con un corazón alado
y dar las gracias por otro día de amar;
Descansar al mediodía y
meditar sobre el éxtasis del amor;
Volver a casa por la tarde con agradecimiento;
Y entonces dormir con un rezo para el amado en tu corazón
y una canción de alabanza en los labios.

Kahlil Gibran

jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Qué es el kundalini yoga?

El Kundalini es la energía que toda persona posee en su interior, y el yoga más poderoso que se conoce.
El cuerpo está compuesto por siete chacras o puntos de energía que están alojados en los ojos y frente, boca, cuello, tórax, diafragma, abdomen y pelvis. Estos anillos de tensión son los receptores y transmisores de la energía vital del cuerpo. Los chacras son de una importancia vital puesto que representan la conciencia vital de nuestra vida.

Puede decirse que el Kundalini Yoga es una serpiente que se enrosca a nuestra columna y espera despertar. La energía del Kundalini activa cada uno de los chacras que poseemos desde la pelvis hasta la zona del cerebro ampliando el estado de conciencia vital.

Creador del Kundalini Yoga…

El maestro y creador del Kundalini Yoga fue el Yogi Bhajan. Dedicó su vida a la enseñanza de una unión terrenal y espiritual. Dejó atrás su vida en la India para viajar a Europa y compartir su sabiduría de un modo más que curioso: en lugar de enseñar a las personas, creo Maestros, y de esta forma aseguró la supervivencia del Kundalini.
Una de las frases del Yogi Bahjan, que han quedado para la posteridad es: “Si no puedes ver a Dios en todo lo que hay, no podrás verlo en nada”.

Beneficios del Kundalini Yoga

  • Evita la atrofia muscular, rejuvenece los tejidos y hace que nuestro cuerpo se sienta más joven.
  • Fortalece el sistema nervioso para que éste afronte los desafíos de la vida.
  • Depura y fortifica el sistema inmunitario evitando enfermedades.
  • Masajea todos nuestros tejidos y órganos incrementando la buena circulación.
  • Limpia nuestro organismo de las impurezas que se alojan en los tejidos y articulaciones.
  • Revitaliza nuestro cuerpo y mente, logrando eficazmente un estado de bienestar y paz interior.

Las clases de Kundalini Yoga se dividen en:

  • Calentamiento: Fase inicial donde ponemos en marcha nuestro cuerpo físico.
  • Canto de Adi Mantra (Ong Namo Guro Dev Namo), que nos une espiritualmente a las personas que practiquen yoga en cualquier lugar del mundo.
  • Kriya: Grupo de ejercicios físicos donde se trabajan distintas partes del cuerpo con el objetivo de lograr resultados concretos a nivel físico y mental.
  • Relajación. Durante este tiempo el cuerpo asimila los cambios producidos por la kriya.
  • Meditación: Nos ayuda a afrontar distintos retos de la vida, seguridad, concentración, etc.
  • Entonación del Eterno Sol: Canción de bendición que finaliza el ciclo.
Fuente: Mejor con salud

martes, 3 de septiembre de 2013

La vida, Qué es la vida?
Para mí, la vida es aprender que...
La vida es caminar,
por los senderos de la reflexión,
a la luz del sol,
a la orilla del mar.
(La vida es dejar huellas)
Entonces, la vida es trascender.

La vida, Qué es la vida?
Para mí, la vida es aprender que...
La vida es un árbol,
que primero fue semilla,
tiempo, para luego convertirse en frutos.
(La vida es aprender a vivir)
Entonces, la vida es crecimiento.
La vida, Qué es la vida?
Para mí, la vida es aprender que...
La vida es hacer poesía,
regalar rosas,
sembrar nobleza.
(La vida es comunicar sentimientos)
Entonces, la vida es humanidad.
La vida, Qué es la vida?
Para mí, la vida es un constante aprender...
(La vida es una escuela)
Entonces, la vida es una reflexión
constante de los actos humanos.

Y para ustedes, mis hermanos(as):
Qué es la vida?

Desconozco a su auto