FELICES
Los que saben reírse de sí mismos,
porque nunca terminarán de divertirse.
FELICES
los que son suficientemente inteligentes
como para no tomarse en serio a sí mismos,
porque serán apreciados por quienes les rodean.
FELICES
los que saben descansar y dormir sin buscar excusa,
porque llegarán a ser sabios.
FELICES
los que saben distinguir una montaña de una piedra,
porque evitarán muchos inconvenientes.
FELICES
los que están atentos a las necesidades
de los demás sin sentirse indispensables;
porque serán portadores de alegría.
FELICES
los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas
y con tranquilidad las cosas grandes;
porque irán lejos en la vida.
FELICES
los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio;
porque su camino estará pleno de sol.
FELICES
los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar;
porque no se turbarán en lo imprevisible.
FELICES
los que saben escuchar y callar;
porque aprenderán cosas nuevas.
FELICES
los que saben callar y ojalá sonreír
cuando se les quita la palabra, se los contradice;
o cuando les pisan los pies,
porque el Amor empieza a penetrar en su corazón.
FELICES
los que son capaces de interpretar con benevolencia
las actitudes de los demás,
porque conocen el valor de la Caridad.
FELICES
los que saben reconocerse a sí mismos en todo lo que encuentran;
porque habrán hallado la Paz y la verdadera Sabiduría.
DESCONOZCO EL AUTOR

¿Existe el MAL?
El profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta.
¿Dios creó todo lo que existe?"
Un estudiante contestó valiente:
- Sí, lo hizo.
- ¿Dios creó todo?, pregunto nuevamente el profesor.
- Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó...
- “Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe”. Y bajo el precepto que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces “Dios es malo”.
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta.
Y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo:
- ¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó:
- ¿Profesor, existe el frío?
El profesor respondió:
- ¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió:
- “De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de Física, lo que consideramos frío, en realidad es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.
- Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.
El profesor respondió:
- Por supuesto.
El estudiante contestó:
- Nuevamente se equivoca, Señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente”.
Finalmente, el joven preguntó al profesor:
-Señor, ¿existe el mal?
El profesor respondió:
-Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió:
-El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo.
El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios.
Dios no creó al mal.
No es como la fe o el amor, que existen como existe el calor y la luz.
El mal es el resultado que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.
Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.
Dicen que el joven se llamaba ALBERT EINSTEIN

A los niños les encanta actuar si sus padres están entre el público.
Un grupo de niños, antes de una actuación, estaban hablando acerca de esto...
- Mi papá es doctor, gana mucho dinero y tenemos una piscina.
- Mi papá es abogado, viaja a otros lugares y habla con gente muy importante.
- Mi papá tiene su propia empresa y tenemos nuestro propio avión.
Y el último dijo... "Mi papá está aquí"
Los niños consideran la presencia pública de sus padres como un símbolo físico de importancia y consideración, que es mucho más importante que cualquier otra cantidad de cosas materiales. Esté ahí para sus hijos hoy.
Ellos recordarán mucho más su presencia que sus presentes.
Desconozco su autor
Nada más satisfactorio que conocer, convivir, trabajar, disfrutar y compartir con personas de "Buena Voluntad".
Personas de "Buena Voluntad" son aquellas que verdaderamente tratan de ver sólo el lado bueno de las cosas; que miran con optimismo las posibilidades, que ponen su capacidad por encima de las dificultades que diariamente se viven, que agradecen hasta el más mínimo detalle, y las que se esfuerzan por prestar su colaboración en beneficio de los demás.
Una persona de "Buena Voluntad" siempre es bienvenida en cualquier lugar, e invitada obligada para cualquier evento.
¿Eres tú realmente una persona de "Buena Voluntad?"
El pesimista debilita su capacidad y su voluntad al cargar con el peso inútil de los mensajes negativos que se crea.
Con su ansiedad y negativismo no arregla ninguno de los problemas que él mismo se crea, y se siente, a toda hora, cercado de amenazas de fracaso.
El optimista, en cambio, toma sus asuntos con calma y sabe que puede llevarlos a feliz término.
Con suficiente confianza en Dios, y en sí mismo, el optimista encuentra las orientaciones y la fuerza para lograr todo lo que se propone.
Si eres indeciso o inseguro, comienza ahora mismo a repetirte una y otra vez:
¡Procederé ahora!
¡Lo haré, lo haré bien y ahora!
Hasta que se te grave profundamente en la conciencia, repítelo al despertar, mientras te bañas y te vistes, al mirarte al espejo, al programar cada paso y compromiso de tu día.
Graba profundamente en tu mente la imagen de la persona segura, diligente, proactiva y efectiva que debes ser en todo momento. En poco tiempo empezarás a reaccionar automáticamente a esta afirmación.
Desconozco su autor

Cierta vez un hombre visitó a su Rabí, y le relató su problema:
- Rabí, soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida: El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, el príncipe comenzó a gritarme e insultarme.
- ¿Ésto es lo mejor que puedes hacer? Es una atrocidad. ¿Quién te enseñó a coser?
- Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. Rabí, estoy arruinado. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. Nadie volverá a encargarme una prenda luego de esto. No entiendo qué sucedió, ha sido el mejor traje que he hecho en años.
El Rabí le contestó:
- Vuelve a tu negocio, descose cada una de las puntadas de la prenda y cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego, llévala al príncipe de nuevo.
- Pero obtendré el mismo traje que tengo ahora -protestó el sastre-, además, mi estado de ánimo no es el mismo.
- Haz lo que te indico, y Dios te ayudará, dijo el Rabí.
Dos semanas después, el sastre retornó a donde el Rabí:
- Rabí, usted ha salvado mi vida. Cuando le presenté nuevamente el traje al príncipe, su rostro se iluminó y exclamó: "¡Este es el traje más hermoso y delicado que haya visto en toda mi vida!" Me pagó generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus amigos. Pero Rabí, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre el primer traje y el segundo?
El Rabí le explicó:
- El primer traje, fue cosido con arrogancia y orgullo. El resultado fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura fue hecha con humildad y con el corazón quebrado, transmitiendo una belleza esencial que provocaba admiración en quien la veía.
Desconozco su autor

"Los integrantes de una humilde familia hacían lo posible por ser felices, pero como eran tiempos duros, a veces resultaba difícil. Bastaba con ver la fachada de su casa para darse cuenta de que algo no iba bien. Ya no se preocupaban por limpiar las ventanas, ni cuidar el pequeño jardín que tenían al frente. La cerca estaba totalmente desbaratada y la puerta principal ya no tenía pintura.
Un día, el hijo mayor fue al mercado y mientras estaba allí, observaba con curiosidad a la gente entusiasta que compraba. Le llamó poderosamente la atención un bello jarrón, en un pequeño puesto donde vendían artículos de segunda mano. Al verlo, entusiasmado, buscó las pocas monedas que tenía en el bolsillo; era lo justo que se requería para comprarlo, pero hacerlo significaba que se quedarían sin dinero. Pensó que no estaban para derroches, pero era tan especial… Además, a su mamá le encantaría.
El vendedor, mientras se lo envolvía, le dijo: 'Disfrútalo y cuídalo mucho, porque este jarrón es mágico'.
Y en efecto, toda la familia se entusiasmó con su compra, y nadie le reprochó que se hubiera gastado sus últimas monedas en él.
Un día, al observar la belleza del jarrón, el padre se dio cuenta de lo arruinada y descuidada que estaba la sala. Así que sin pensarlo, entusiasta, buscó la brocha y un poco de pintura que quedaba y en pocas horas dejó la habitación como nueva.
Cuando el segundo hijo vio lo bien que quedó la sala, tomó un cubo con agua y jabón y lavó todas las ventanas. Cuando el tercer hijo miró a través de estas, notó el terrible estado en el que estaba el jardín, así que cortó el césped, quitó las malas hierbas y removió la tierra.
El cuarto hijo, al ver la tierra limpia, plantó semillas. Cuando llegó el verano, la hija menor salió al jardín y notó que habían florecido las margaritas; cortó algunas y se las llevó a su madre para que las pusiera en el jarrón".
Cuando perdemos la motivación, el entusiasmo y la alegría, caemos fácilmente en un estado de abandono y apatía que se refleja en todas las áreas de nuestra vida.
La mayoría de las veces nos quedamos esperando a que alguien tome la iniciativa o que pase un evento con la suficiente fuerza como para cambiar y mejorar nuestra condición de vida, sin que tengamos que hacer algo para conseguirlo.
Nuestra felicidad no depende de lo que tenemos o de lo que todavía no hemos podido conseguir. La felicidad depende básicamente de nuestra actitud y de la forma de asumir e interpretar la vida; no se experimenta afuera, sino adentro y cada uno de nosotros puede recuperar la motivación y el entusiasmo necesarios para construir su propia felicidad.
Cuando nos sentimos a gusto con nosotros mismos, disfrutamos cada cosa que hacemos, y aceptamos y resaltamos los elementos positivos que tiene el lugar donde estamos, experimentamos la felicidad, que no es otra cosa que ese sentimiento de plenitud y de alegría interior. Cuando abrigamos sueños y trabajamos por la realización de los mismos; cuando tenemos metas, aunque estas sean pequeñas y cumplimos con ellas, atesoramos la satisfacción silenciosa de haberlas alcanzado a pesar de tantos obstáculos superados.
Muchas veces elegimos ser infelices por causa de situaciones pequeñas e intrascendentes a las que prestamos demasiada atención, permitiéndoles que nos afecten profundamente y que nos hagan perder el equilibrio y la felicidad que teníamos.
Dejemos de prestarle atención a todo aquello que se presenta en forma negativa o diferente a lo que esperábamos, tomemos la decisión de atender y mostrarle interés sólo a todo lo bueno y lo grato que nos suceda cada día, aunque sea muy pequeño; de esta manera podremos extender el bienestar y la alegría que nos permitirán superar los momentos difíciles, y disfrutar más de la vida.
Claves para retomar la vida con entusiasmo:
-Realiza tus tareas con alegría. Cuando hacemos nuestro trabajo con calidad, pasión, amor y entrega, podemos proyectar lo mejor de nosotros y conseguir los mejores resultados.
-Cambia las viejas fórmulas. Si te repites una y otra vez los mismos pensamientos negativos, si te dejas manipular creyendo que la felicidad consiste en comprar y acumular, te alejarás cada vez más de la felicidad verdadera.
-Involúcrate en nuevos proyectos. Es preciso renovar nuestra vida, llenarla de emociones y de proyectos nuevos. Siempre que te encuentres decaído y desanimado, haz algo que esté fuera de la rutina y renueva tu estado de ánimo.
-Todo, absolutamente todo puede convertirse en una actividad gratificante cuando se realiza con una actitud apropiada y el deseo de ser felices.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar muy bien!
Autor Desconocido

Fui criada con principios morales comunes:
Cuando era niña, madres, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos eran autoridades dignas de respeto y consideración.
Cuanto más próximos o más viejos, más afecto.
Inimaginable responder maleducadamente a los más ancianos, maestros o autoridades.
Confiabamos en los adultos porque todos eran padres , madres o familiares de todos los chicos de la cuadra, del barrio, de la ciudad.
Teníamos miedo apenas de lo oscuro, de los sapos, de las películas de terror.
Hoy me dio una tristeza infinita por todo lo que perdimos.
Por todo lo que mis nietos un día temerán.
Por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.
Derechos humanos para criminales, deberes ilimitados para ciudadanos honestos.
No tomar ventaja, es ser idiota.
Pagar deudas al día es ser tonto... Amnistía para los estafadores...
¿Qué pasó con nosotros?
Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, rejas en nuestras ventanas y puertas.
Autos que valen más que abrazos,
Hijas queriendo una cirugía como regalo por pasar de año.
Celulares en las mochilas de los jovencitos
¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo?
La diversión vale más que un diploma.
Más vale una pantalla gigante que una conversación
Más vale un maquillaje que un helado.
Más vale parecer que ser...
¡Quiero sacar las rejas de mi ventana para tocar las flores!
Quiero sentarme en la vereda y tener la puerta abierta en las noches de verano.
Quiero la honestidad como motivo de orgullo.
Quiero la rectitud de carácter,
la cara limpia y la mirada a los ojos.
Quiero la vergüenza, y la solidaridad.
Quiero la esperanza, la alegría,
la confianza
Quiero callarle la boca a quien dice:
"tenemos que estar a nivel de...", al hablar de una persona.
Abajo el "TENER", viva el "SER"
Y viva el retorno de la verdadera vida,
simple como la lluvia, limpia como un cielo de abril, leve como la brisa de la mañana!
Y definitivamente bella, como cada amanecer.
Adoro mi mundo simple y común.
Vamos a volver a ser "gente".
Construir un mundo mejor, más justo, más humano, donde las personas respeten a las personas.
¿Utopía?
¿Quién sabe?...
Hagamos el intento:
Empecemos a caminar creyendo primero y después transmitiendo este mensaje.
Nuestros hijos se lo merecen y nuestros nietos nos lo agradecerán.
Desconozco a su autor
