domingo, 29 de marzo de 2015

Mejora la imagen que tienes de ti mismo

Si quieres experimentar una vida plena, sentirte satisfecho con quien eres, tener nuevas oportunidades y experimentar relaciones más satisfactorias, necesitas rescatar y resaltar tu valor personal para creer que sí lo mereces y que puedes tenerlo.

Eres tú quien tiene que aprender a conducir tu propia vida con madurez y libertad, a asumir la responsabilidad de tus actos y de tus elecciones. Recuerda que tienes uno de los regalos más grandes que nos ha dado el universo: el libre albedrío, esto significa que puedes elegir cómo vas a vivir cada situación o etapa en tu vida.

No te dejes afectar o manipular por los demás, en especial cuando sus artes van dirigidas a sacar algún tipo de beneficio de ti. Muchas personas te manipulan sin que te des cuenta, haciéndote sentir responsable o culpable de una situación, y, al tratar de complacerlos, vas convirtiéndote en una persona que no eres, hasta esconder tu verdadera identidad.

Anímate a elegir tu propio camino, a buscar tu lugar en el mundo, y a preguntarte qué es lo que verdaderamente te da felicidad, qué te llena y qué hace feliz tu corazón, quién eres, cuál es el verdadero sentido de tu vida. Descubrirte y aceptarte te ayudará a encontrar tu lugar en el mundo, y una vez lo tengas dedícate a vivir con pasión, responsabilidad, amor y verdadera entrega.

Claves para recuperar tu valor personal
Sé auténtico. Recuerda que eres una persona muy especial, hecha a imagen y semejanza de Dios, con cualidades y talentos maravillosos. Atrévete a ser auténtico, no tengas miedo de mostrarte como eres, sé tú mismo. Evita a imitar a otros para ganar su aprobación o compañía.

Gana autonomía. Sé tú mismo, analiza la situación que enfrentas y saca tus propias conclusiones. Mantén un criterio propio y no te dejes influenciar por los demás sin verificar la veracidad de su información.

Atrévete a tomar decisiones. Hay un momento en la vida en el que tienes que comenzar a ser responsable de tomar tus propias decisiones y elecciones, al mismo tiempo que asumes las consecuencias de la mismas con madurez y compromiso.

Conviértete en tu mejor amigo. Siéntete a gusto en tu compañía, disfruta de la soledad y úsala como un aliado para observarte y hacer los cambios necesarios en tu forma de pensar, en tu actitud y comportamiento, para que te conviertas en la persona que deseas ser y puedas proyectarte hacia el mundo con sencillez y confianza.

Maytte Sepulveda

viernes, 27 de marzo de 2015

El naufragio

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.

Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.

Entonces un día, tras de merodear por la isla en busca de alimento regresó a su casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo.

Quedó anonadado de tristeza y rabia. "Dios, ¿cómo pudiste hacerme esto?", se lamentó. Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.
_"¡¿Cómo supieron que estaba aquí?!", preguntó el cansado hombre a sus salvadores.
_"Vimos su señal de humo", contestaron ellos.

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Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos porque Dios trabaja en nuestras vidas aún en medio del dolor y el sufrimiento.
Recuerda la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios vienen en camino

Desconozco a su autor

jueves, 26 de marzo de 2015

Los hijos se van

Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, hay que asumir esa realidad.

No es que se van... es que la vida se los lleva.

Ya no eres su centro.

Ya no eres propietario, eres consejero.

No diriges, aceptas. No mandas, acompañas.

No proyectas, respetas.

Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.

Ya les crecieron alas y quieren volar.

Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro.

Ya les pasó las borrascas de la adolescencia y tomaron el timón.

Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado, para vivirla por su cuenta.

Ya saben que son capaces de las mayores aventuras, y de la más completa realización. Ya buscarán un amor, que los respete, que quiera compartir sin temores ni angustias las altas y las bajas en el camino que les endulce el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.

Y si esa primera experiencia fue equivocada, tendrán la sabiduría y las fuerzas para soltarlas, así, otro amor les llegará para compartir sus vidas en armonía.

Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir. Quieren crecer en otra dimensión, desarrollar su personalidad, enfrentar el viento de la vida, al sombro del amor y al rendimiento de sus facultades.

Tienen un camino y quieren explorarlo, lo importante es que sepan desandarlo, tienen alas y quieren abrirlas. Lo importante es el corazón sensible, la libertad asumida y la pasión a flor de piel.

Que la rienda sea con responsabilidad, y la formación, llena de luz.

Tú quedas adentro. En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón. Tu quedas atrás.

En la estela luminosa que deja el barco al partir.

En el beso que les mandas.

En el pañuelo que los despide.

En la oración que los sigue.

¡En la lágrima que los acompaña!

Tú quedas siempre en su interior aunque cambies de lugar.

- Desconozco su autor -


miércoles, 25 de marzo de 2015

Los sueños son la meta!

Los sueños son la meta, la imaginación el transporte. La realidad, el punto de partida.

No hacen falta ojos para ver más allá.

Basta con que cierres los párpados para que aparezcan tus ilusiones, tus esperanzas, tus motivos para luchar.

Lo importante está en ti, adentro, esperando que te animes a mostrarlo.

No te fijes en los demás. Haz lo que a ti te parece sin bajar la vista ante nadie.

Tu voluntad puede transformar tus lágrimas en sudor, tu desgaño en sacrificio, tu duda en convicción, te permite pararte después de cara tropiezo y hace que tus problemas dejen de serlo.

Si no ves la fuerza que hay dentro ti, el que está ciego eres tú.

Dios no nos hubiera dado la capacidad de soñar si no nos concediera la posibilidad de ver realizados nuestros más grandes anhelos.

Dios conoce tus sueños. Invítalo a ser parte de ellos... ¡Será tu mejor decisión!

- Desconozco su autor -


martes, 24 de marzo de 2015

Pedir ayuda y encontrarla

¿Cuántos, al sentirse necesitados de ayuda, pensarían en mi seguros de encontrar, de mi parte, algo de acogida?

Tenemos a nuestro alrededor tantas personas: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos. El número será mayor o menor. Lo que importa es la calidad.

Se presenta una situación difícil. Hay que pedir ayuda. Si tenemos suerte, con cierta rapidez somos capaces de escoger a quién solicitar ese favor. En otras ocasiones, empezamos a repasar nombres y nombres y los vamos descartando uno a uno...

Sí: no siempre encontramos a la persona justa para un asunto concreto. A veces, por la complejidad del tema. Otras veces, es triste reconocerlo, porque los que parecían ser amigos no lo son tanto...

Podríamos aplicar la mirada hacia nosotros mismos: ¿cuántos, al sentirse necesitados de ayuda, pensarían en nosotros? ¿Cuántos nos llamarían por teléfono, enviarían un mensaje, confiarían de palabra ese asunto seguros de encontrar, de nuestra parte, algo de acogida?

En la vida es muy hermoso saber que contamos con personas disponibles para hacernos un favor. Algunas, incluso, son capaces de desvivirse por darnos una mano. Encontrarse con alguien así alivia el alma y da confianza.

Si resulta tan bello tener cerca a amigos disponibles, ¿no será hora de revisar mis actitudes? ¿Son las de un ser ensimismado, egoísta, pequeño de alma, o la de un corazón grande, sencillo, disponible, abierto a las peticiones de otros?

Al responder a esas preguntas, quizá descubra que llega la hora de cambiar. Me lo pide Dios, que también necesita mujeres y hombres generosos y alegres para llevar su Amor a los hombres. Me lo piden tantas personas que, en las mil encrucijadas de la vida, necesitan encontrar, en la lista de sus "contactos" y "amigos" a alguien, realmente, disponible y bueno.
P. Fernando Pascual LC

lunes, 23 de marzo de 2015

La importancia del padre

A los niños les encanta actuar si sus padres están entre el público.

Un grupo de niños, antes de una actuación, estaban hablando acerca de esto...

- Mi papá es doctor, gana mucho dinero y tenemos una piscina.

- Mi papá es abogado, viaja a otros lugares y habla con gente muy importante.

- Mi papá tiene su propia empresa y tenemos nuestro propio avión.

Y el último dijo... "Mi papá está aquí"

Los niños consideran la presencia pública de sus padres como un símbolo físico de importancia y consideración, que es mucho más importante que cualquier otra cantidad de cosas materiales. Esté ahí para sus hijos hoy.

Ellos recordarán mucho más su presencia que sus presentes.

Desconozco su autor


miércoles, 18 de marzo de 2015

El perdón

Qué fácil es hablar del perdón, pero que difícil es darlo.

Algunos han dicho que es un don el saber que estamos equivocados y que podemos ser perdonados; pero ¿qué pasa con los que se equivocan y nos hacen daño?

Algunas veces deseamos castigar a dicha persona, pero quienes salen más castigados somos nosotros mismos y para liberarnos es necesario renunciar a esos sentimientos dolorosos que no son nuestros, sino que son de quien nos hizo daño, y hay que dejarlos ir.

Cuándo sucede esto, me pregunto, ¿qué hubiera yo hecho en lugar de la otra persona que me hizo daño, si yo hubiera estado en la misma situación y circunstancias?

Casi siempre concluyo que en ese momento, lo que hizo esa persona fue su mejor opción para él, aunque no para mí, y lo que la otra persona hizo fue sólo protegerse, no fue su intención hacerme daño.

¿Acaso no hice sentir yo alguna vez a otra persona de la misma manera?

¿Estaré pensando que mis sentimientos valen más que los de la otra persona?

Y de ahí viene la siguiente reflexión:

Me siento herido, pero eso no significa que la otra persona sea mala o en verdad quiera hacerme daño. Simplemente la otra persona no conoce toda mi vida ni mi pasado, igual que yo no conozco el suyo, y no sabe lo que traigo guardado en mi historia personal.

El perdón no se pide, se da... Y la razón más importante para darlo es que me libero de una gran carga.

¿Qué prefieres? ¿Ser feliz o tener la razón?

Desconozco su autor

martes, 17 de marzo de 2015

La forma de decir las cosas

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un Adivino para que interpretase su sueño.

- ¡Qué desgracia, Mi Señor! - exclamó el Adivino - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡¡Fuera de aquí!!!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado.

Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

-¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada... ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!

Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

-No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro...

-Recuerda bien, amigo mío- respondió el segundo Adivino -que todo depende de la forma en el decir... uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse.

De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.

Desconozco a su autor


lunes, 16 de marzo de 2015

Discutir o ser feliz

Eran las 8 p.m. en una concurrida avenida. Una pareja va retrasada para cenar con unos amigos.

La dirección es en un rumbo que no suelen frecuentar por lo que ella consultó el mapa antes de salir.

Él conduce y Ella le orienta, le indica que gire en la siguiente calle a la izquierda.

Él argumenta muy seguro que es hacia la derecha.
Inicia la discusión y casi al instante Ella calla y Él decide girar a la derecha.

En pocos minutos Él se da cuenta de que estaba equivocado.
Aunque es difícil admite que tomó el camino equivocado, al tiempo que inicia el retorno.

Ella en silencio le sonríe con camaradería.

Una vez que llegaron a la cita y se disculparon por el retraso la noche transcurrió grata y amena.

Cuando habían emprendido el camino de regreso Él, aún apenado pregunta:

-Estabas segura de que tomaba el camino equivocado, por qué no insististe para que me fuera por el correcto?

Ella responde:
- Con el retraso y el congestionado tráfico que encontramos los ánimos estaban calentándose, estábamos a punto de una agria discusión si insistía más.

¡Y habría estropeado la noche!

Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz.

Esta historia fue contada por una directora empresarial durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo.

Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerla o no.

Desde entonces, me pregunto más a menudo:

¿Quiero ser feliz o tener razón?

Desconozco su autor


domingo, 15 de marzo de 2015

¡Optimismo ante todo!

Nada más satisfactorio que conocer, convivir, trabajar, disfrutar y compartir con personas de "Buena Voluntad".

Personas de "Buena Voluntad" son aquellas que verdaderamente tratan de ver sólo el lado bueno de las cosas; que miran con optimismo las posibilidades, que ponen su capacidad por encima de las dificultades que diariamente se viven, que agradecen hasta el más mínimo detalle, y las que se esfuerzan por prestar su colaboración en beneficio de los demás.

Una persona de "Buena Voluntad" siempre es bienvenida en cualquier lugar, e invitada obligada para cualquier evento.
¿Eres tú realmente una persona de "Buena Voluntad?"

El pesimista debilita su capacidad y su voluntad al cargar con el peso inútil de los mensajes negativos que se crea.

Con su ansiedad y negativismo no arregla ninguno de los problemas que él mismo se crea, y se siente, a toda hora, cercado de amenazas de fracaso.

El optimista, en cambio, toma sus asuntos con calma y sabe que puede llevarlos a feliz término.

Con suficiente confianza en Dios, y en sí mismo, el optimista encuentra las orientaciones y la fuerza para lograr todo lo que se propone.

Si eres indeciso o inseguro, comienza ahora mismo a repetirte una y otra vez:

¡Procederé ahora!

¡Lo haré, lo haré bien y ahora!

Hasta que se te grave profundamente en la conciencia, repítelo al despertar, mientras te bañas y te vistes, al mirarte al espejo, al programar cada paso y compromiso de tu día.

Graba profundamente en tu mente la imagen de la persona segura, diligente, proactiva y efectiva que debes ser en todo momento. En poco tiempo empezarás a reaccionar automáticamente a esta afirmación.

Desconozco su autor

sábado, 14 de marzo de 2015

La última estación

Todos juntos en este incierto viaje, hacia un destino común: la última estación.

Una estación desconocida para todos, una incógnita... En este hermoso viaje para algunos y desagradable para otros, nuestras vivencias aumentan día a día, nos hacen más sensibles o nos endurecen día a día. Estación tras estación, se suceden diariamente, y pasamos del amor al desamor, de la esperanza a la desesperanza, del apego al abandono, de la alegría a la tristeza... O tal vez nuestras estaciones se suceden en orden diferente, pero una tras otra forman parte de nuestras vidas.

Cada estación tiene un mensaje, una enseñanza. Nos encontramos con rostros conocidos en este tren, o con otros que nunca vimos antes pero que aparecen, por algo, en nuestras vidas.

Al iniciar el viaje nuestra maleta no nos pesa tanto, pero minuto a minuto se llena de recuerdos, de pasiones, de momentos...

Tratemos de no ser rígidos en el recorrido, tratemos de desviarnos cuando nuestro espíritu así lo quiere, tratemos de descansar cuando el cansancio ya no nos permita disfrutar ni gozar...

La meta final nos espera a todos por igual, está en nosotros disfrutar de este viaje y llevarnos en la maleta lo más lindo, lo más profundo, y todo aquello que hace que un simple paseo se convierta en un viaje inolvidable.

El viaje puede ser importante, pero el contenido de nuestra maleta es el que nos permitirá seguir de pie ante las adversidades, ante los contratiempos.

Por eso no dudemos en guardar en ella los mejores recuerdos, las más hermosas pasiones, los más grandes amores y sobre todo: los instantes en que fuimos muy, pero muy felices...

Sólo abriendo esa maleta, a medida que se acerque la última estación, podremos afirmar que valía la pena este viaje.

Graciela de Filippis


martes, 10 de marzo de 2015

La botella

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por su buena ventura, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techos, el hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra dónde acomodarse, para huir del calor y del sol desértico. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada, él se arrastró hacia allí, tomó de la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía! Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, notó que a su lado había una botella vieja, la miró, la limpió de todo el polvo que la rodeaba, y pudo leer un recado que decía:

"Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar".

El hombre desenroscó la tapa de la botella, y en realidad, ahí estaba el agua. La botella estaba llena de agua! De repente, él se vio en un dilema, si bebiese aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que él quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada! ¿Qué debería hacer?

¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?¿Debería perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no sé cuánto tiempo atrás?

Con grandes dudas, el hombre derramó toda el agua en la bomba, enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear y la bomba empezó a rechinar sin parar, ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia, agua fresca, cristalina. Él llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante! Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta la boca, tomó la pequeña nota y aumentó la frase:

"Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente"

Hay varias lecciones preciosas que podemos extraer de esta historia. Cuántas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto pues éste demandará de una enorme inversión de tiempo, recursos, preparación y conocimiento. ¡Cuántos se han quedado parados satisfaciéndose con los resultados mediocres, cuando podrían conquistar victorias significativas!

Muchas veces tenemos oportunidades bellísimas que se nos presentan en la vida, y que pueden ayudarnos a ser mejores personas o pueden abrirnos puertas nuevas, que nos conducen a un mundo mejor. Pero siempre tememos, nunca nos entregamos ni confiamos demasiado, y es por éso, que ante caminos nuevos, nuestras dudas y nuestras inseguridades nos paralizan y tomamos lo justo y necesario sin arriesgarnos ni un poquito más, por miedo o temor.

Si tenemos en cuenta aquella frase "La vida es un desafío" ¿Por qué no nos arriesgarnos? ¿Por qué no creemos? Alguien dijo alguna vez que "El tren pasa algunas veces por nuestra vida cargado de cosas bellas, que está en nosotros arriesgarnos y subir o dejarlo pasar".

¿Y si no vuelve? ¿Y si esa oportunidad que hoy dejamos pasar no se repite?

Entonces tomemos la botella y no dudemos, derramemos el agua en la bomba y obtendremos un manantial de agua fresca y cristalina en la que nos veremos reflejados y triunfadores. Y al fin comprenderemos que "Todo es posible si nos arriesgamos, si no dudamos, todo es posible".

Desconozco a su autor

lunes, 9 de marzo de 2015

Tres ciegos

Había una vez tres sabios. Y eran muy sabios. Aunque los tres eran ciegos. Como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas. Usaban de sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance.

Sucedió que un circo llegó al pueblo donde vivían los tres sabios que eran ciegos. Entre las cosas maravillosas que llegaron con el circo, venía un gran elefante blanco. Y era tan extraordinario este animal que toda la gente no hacía más que hablar de él.

Los tres sabios que eran ciegos quisieron también ellos conocer al elefante. Se hicieron conducir hasta el lugar donde estaba y pidieron permiso para poder tocarlo. Como el animal era muy manso, no hubo ningún inconveniente para que lo hicieran. 

El primero de los tres estiró sus manos y tocó a la bestia en la cabeza. Sintió bajo sus dedos las enormes orejas y luego los dos tremendos colmillos de marfil que sobresalían de la pequeña boca. Quedó tan admirado de lo que había conocido que inmediatamente fue a contarles a los otros dos lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante es como un tronco, cubierto a ambos lados por dos frazadas, y del cual salen dos grandes lanzas frías y duras.

Pero resulta que cuando le tocó el turno al segundo sabio, sus manos tocaron al animal en la panza. Trataron de rodear su cuerpo, pero éste era tan alto que no alcanzaba a abarcarlo con los dos brazos abiertos. Luego de mucho palpar, decidió también él contar lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está forrado de cuero con pelo para afuera.

Entonces fue el tercer sabio, y agarró el animal justo por la cola. se colgó de ella y comenzó a hamacarse como hacen los chicos con una soga. Como esto le gustaba a la bestia, estuvo largo rato divirtiéndose en medio de la risa de todos. Cuando dejó el juego, comentaba lo que sabía. También él dijo:
- Yo se muy bien lo que es un elefante. Es una cuerda fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta. Sirve para hamacarse.

Resulta que cuando volvieron a casa y comenzaron a charlar entre ellos lo que habían descubierto sobre el elefante no se podían poner de acuerdo. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía. Y además tenía la certeza de que sólo había un elefante y de que los tres estaban hablando de lo mismo. pero lo que decían parecía imposible de concordar. Tanto charlaron y discutieron que casi se pelearon. Pero al fin de cuentas, como eran los tres muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.

Y entonces descubrieron que cada uno de ellos tenía razón. Una parte de la razón. Pero que conocían del elefante solamente la parte que habían tocado. Y le creyeron al que lo había visto y les hablaba del elefante entero.

Mamerto Menapace



Podemos cambiarle el color a nuestra vida

Tenemos una amiga muy querida que a partir de una serie de experiencias profesionales negativas ha perdido la confianza en que tendrá nuevas oportunidades. Ha decidido esconderse y alejarse de todo y de todos aquellos que siguen perteneciendo a ese mundo como si de esa manera pudiera borrarlo y desaparecerlo de su historia de vida. Pero, al mismo tiempo, ha perdido la alegría, se ha vuelto un poco ácida en sus comentarios, obsesiva con el tema y ha perdido la visión amplia que debemos conservar en los momentos de crisis para observar y reconocer todo lo positivo que también está ocurriendo en las otras áreas de nuestra vida, de manera que podamos ajustar y suavizar la interpretación que hacemos del problema para poder manejarlo, superarlo o resolverlo más fácilmente.

Es a través de todo lo que piensas y crees como interpretas lo que sucede en tu mundo, como construyes una imagen de ti, como juzgas a los otros y como proyectas lo que será tu futuro. No son los hechos o las situaciones en sí los que te afectan sino, más bien, la forma en la que los interpretas. En ti está la llave para liberarte.

Cuando vivimos una experiencia difícil o negativa tenemos dos formas de actuar ante ella, lo hacemos sintiéndonos culpables por lo sucedido, en cuyo caso trataremos de poner excusas, de buscar culpables o nos desanimaremos hasta el punto de llegar a pensar en que no podremos solucionarlo o superarlo, alargando y agravando el proceso, sintiéndonos víctimas de otros o de la vida, o pensaremos en lo lamentable que ha sido, en el efecto o las consecuencias que nos ha generado y en qué podemos hacer para superarlo o solucionarlo lo más rápidamente posible; incluso pensando en qué podremos aprender de esta experiencia para que no tener que volver a pasar por ella.

Nuestros pensamientos están conectados a nuestras emociones, por eso cuando nos desequilibramos emocionalmente perdemos la claridad mental que necesitamos para hacer un análisis realista y objetivo de la situación y de las posibilidades y las herramientas que tenemos o necesitamos para solucionarla.

Las emociones saludables son aquellas que se generan de una forma de pensar clara, lógica, flexible y coherente. Estas nos ayudan a tener una perspectiva más real de lo que está pasando y de cuál es la mejor forma de actuar. Mientras que cuando tenemos pensamientos ilógicos, obsesivos, radicales e incoherentes se activan emociones negativas en nosotros que interfieren en la búsqueda y el proceso de la consecución de soluciones y de las metas que nos planteamos.


Maytte Sepulveda

viernes, 6 de marzo de 2015

El niño y el sabio

Hace muchísimos años, vivía en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacia ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que, por eso, se consideraba el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz.

Un día llego ante él un niño y le dijo:

Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz. ¿Por qué no me enseñas que debo hacer para conseguirlo?

El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son mi mente y mi corazón, y el gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida.

El PRIMER PASO, es saber que existe la presencia de un Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes darle gracias por todas las cosas que tienes.

El SEGUNDO PASO, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer: Este paso se llama alta autoestima.

El TERCER PASO, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación.

EL CUARTO PASO, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.

El QUINTO PASO, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te dejará ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, perdona y olvida.

El SEXTO PASO, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor.

El SÉPTIMO PASO, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera. Y por último, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices.

Autor desconocido


jueves, 5 de marzo de 2015

Lo que la lluvia se llevó

Una hormiguita, como toda buena hormiga era trabajadora y servicial. Se la pasaba acarreando hojitas de día y de noche casi no tenía tiempo para descansar. Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando.

Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos de su casa, y para sorpresa al llegar al estanque vio como un botón de lirio se abría y de él surgía una hermosa y delicada florecita.

Se acercó...

-Hola. ¿Quién eres...?

La florecita contestó:

-Soy un lirio.

-¿Sabes que eres muy bonito?, dijo la hormiguita.

-Gracias. Tú eres muy simpático, ¿qué eres...?

-Soy una hormiga. Gracias también.

Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo eldía, haciéndose grandes amigos. Cuando iba a anochecer la hormiga regresó a su casa, no sin antes prometer al lirio que volvería al día siguiente.

Mientras iba caminando a casa, la hormiga descubrió que admiraba a su nuevo amigo que lo quería muchísimo y se dijo:

-Mañana le diré que me encanta su forma de ser, mañana. Y el lirio al quedarse solo se dijo: -Me gusta la amistad de la hormiga, mañana cuando venga se lo diré.

Pero el día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar y se dijo: -Mañana iré con el lirio. Hoy no puedo, estoy demasiado ocupada, mañana le diré que lo extraño. Al día siguiente amaneció lloviendo, y la hormiga no pudo salir de su casa y se dijo:

-Que mala suerte, hoy tampoco veré al lirio. Bueno, no importa, mañana le diré todo lo especial que es para mí. Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, ya sin vida.

La lluvia y el viento habían destrozado su tallo. Entonces la hormiguita pensó: -

Que tonta fui, desperdicié demasiado tiempo; mi amigo se fue sin saber todo lo que lo quería... en verdad me arrepiento.

Y así fue como ambos nunca supieron lo importante que eran...

No esperes el final de tu vida para arrepentirte. No esperes el mañana para soñar, y por ningún motivo dejes de decirle a una persona que la quieres.

Desconozco su autor


miércoles, 4 de marzo de 2015

Amor y capricho

El amor es paciente y da tiempo a la relación para que crezca. El capricho es impaciente, imprudente, impulsivo e irrazonable.
El amor se controla a si mismo y desea lo mejor para el otro. El capricho es obstinado y exige que se hagan las cosas a su manera.
El amor se centra en la persona y en su carácter, y no solo en sus rasgos exteriores. El capricho se basa sobre expectativas y condiciones idealistas, no reales, y egoístas.
El amor no puede separarse de Aquél que es amor. Por eso va junto con la religión, a la que da significado, y esta pone propósito en el amor. El capricho se enreda con las sensaciones del momento y con frecuencia aleja a Dios.
El amor se edifica en la aceptación de sí mismo y supone lo mejor en el otro mediante una confianza implícita. El capricho con frecuencia esta inseguro de si mismo, lo que le pone celoso y hace posesivo del otro. Esto se manifiesta en peleas constantes.
El amor se construye sobre la amistad. Si se rompe la relación, cada uno queda mejor por haberse conocido. El capricho tiene una base insegura, y deja cicatrices y recuerdos dolorosos.
El amor es veraz y se caracteriza por una comunicación sincera y honrada. El capricho es falso, porque teme compartir su verdadero yo y ser rechazado.
El amor es fiel a los valores personales, aunque arriesgue la terminación de la relación. El capricho puede cometer acciones objetables por temor a perder al otro.
El amor soporta los altibajos de la vida, porque sabe que los sentimientos y las circunstancias no alteran el compromiso de amar. EL capricho crea nerviosismo en la amistad.
El amor mejora la calidad de una persona. El capricho y sus traumas consumen la energía, lo que hace sufrir los estudios, el trabajo y la amistad. Sufre la calidad de la persona.
El amor mejora la confianza en sí mismo. El capricho tiende a engendrar dependencia y sentimientos inadecuados acerca de sí mismo.
El amor crece con el tiempo y perdura a pesar de la separación. El capricho se debilita con el tiempo y la separación.

Desconozco a su autor

martes, 3 de marzo de 2015

Diferencia entre fracaso y derrota

Si han tenido fracasos en la vida, no se preocupen...

Preocúpense, si han tenido derrotas...

La gran diferencia entre fracaso y derrota es que el primer caso se acepta como una lección por asimilar, un pequeño paso más hacia la meta final. Los fracasos nos muestran el camino equivocado, que una vez reconocido no volveremos a recorrer. Al igual que el zorro, quien se ha ganado el calificativo de astuto, porque difícilmente vuelve a caer en la misma trampa. A menudo, la nube que oscurece nuestro presente sirve para iluminar nuestro futuro.

En cambio, la derrota es la decisión de no volverlo a intentar, claudicar ante los obstáculos, renunciar a la posibilidad de convertir el fracaso en éxito. Somos vencidos sólo cuando nos estimamos derrotados.

Los obstáculos en el camino de los débiles se convierten en escalones en el sendero de los triunfadores.

Los triunfadores tienen la visión del objetivo que desean lograr, con lo cuál convierten los obstáculos en retos a superar, en similitud al alpinista, que visualiza la cima de la montaña como el objetivo a lograr, convierte a los obstáculos y peligros del ascenso como retos a dominar.

En cambio quien no tiene el suficiente anhelo de llegar a la cima, se desalienta fácilmente ante el esfuerzo que se le exige, ante los riesgos que le acechan y ante los retos que se le presentan y aun antes de iniciar siquiera el camino se da por vencido.

Si ustedes ya definieron y decidieron qué es lo que desean en la vida y día a día alimentan su determinación para lograrlo, difícilmente se podrán detener, es tal nuestra convicción que los obstáculos dejan de serlo, y más bien los observas como detonadores para lograr tu plan de realización, por ejemplo: quien se ha decidido a obtener un título profesional, los exámenes, el estudio intenso, renuncia a muchos fines de semana por cumplir con trabajos académicos o levantarse más temprano y acostarse más tarde son, entre muchos otros, los retos que al superarlos le proporcionarán mayores satisfacciones al lograr el fin deseado.

Cada falla, cada fracaso lo convertimos entonces en viento a favor, asimilando la lección, incrementando nuestra experiencia y fortaleciendo nuestra determinación en lograr nuestros propósitos.

Es preferible renunciar a vivir de esa manera equivocada que declararse derrotado, ser un perdedor porque se ha dejado de luchar.

UN SOLO OBJETIVO HAY QUE TENER EN LA VIDA: APOSTAR TODO PARA LOGRAR TRIUNFAR.

Desconozco su autor


Herramientas para trabajar en la reconciliación

Elige un buen momento para reflexionar sobre lo sucedido. Este es el punto más importante de todos porque vivimos tan aceleradamente y tan llenos de asuntos pendientes, obligaciones y cosas por resolver, que se nos olvida lo importante que es detenernos para mirar nuestra vida y preguntarnos si queremos seguir viviéndola de la misma manera o si, por el contrario, queremos hacer unos cambios para experimentar un mayor bienestar.

Hacer un alto en el medio de la rutina acelerada, nos reconecta con la presencia de Dios, con el amor, la paz, la alegría y la posibilidad de que seamos un instrumento para esparcir paz, confianza y esperanza en nuestro mundo.

Piensa en lo sucedido, como en una oportunidad de aprender, madurar y poner en practica tu conocimiento esencial. No importa qué tan difícil te parezca aceptar o perdonar. Ten presente que puedes hacerlo y que todo pasa. Que siempre puedes volver a comenzar, con más fuerza, entusiasmo, valor y determinación. Que lo vivido te deje la experiencia y la madurez que te permitan hacer mejores elecciones la próxima vez, corregir los errores y asumir el control y la responsabilidad de tu vida.

Decide renovar tu estilo de vida. Es el momento perfecto para sacar de tu vida todo aquello que te haya hecho daño; tiempo de pasar la página para dejar el pasado negativo atrás; tiempo de recuperar tu bienestar y tu paz interior, de sanar y fortalecer el vínculo que mantienes con amigos y familiares, inclusive el que tienes con esa persona en particular, para comenzar una etapa nueva y diferente.

Practica el perdón. Aun cuando tu decisión sea dar por terminada la relación que mantenías con esa persona que te hizo daño con sus comentarios, comportamiento o actitud, necesitas perdonarle para vaciar tu contenedor interno de toda esa carga emocional y mental negativa que has acumulado durante todo este tiempo. Hacerlo, hará que logres reconciliarte contigo mismo, con la vida y con el ser humano. No te cierres a la posibilidad de continuar relacionándote con otras personas con la misma confianza, entrega y entusiasmo con el que lo has hecho siempre. Que las experiencias difíciles no te marquen y que no te impidan darte nuevas experiencias. Perdona para continuar adelante ligero de equipaje.

Maytte Sepulveda

domingo, 1 de marzo de 2015

El mismo traje

Cierta vez un hombre visitó a su Rabí, y le relató su problema:

- Rabí, soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida: El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, el príncipe comenzó a gritarme e insultarme.

- ¿Ésto es lo mejor que puedes hacer? Es una atrocidad. ¿Quién te enseñó a coser?

- Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. Rabí, estoy arruinado. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. Nadie volverá a encargarme una prenda luego de esto. No entiendo qué sucedió, ha sido el mejor traje que he hecho en años.

El Rabí le contestó:

- Vuelve a tu negocio, descose cada una de las puntadas de la prenda y cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego, llévala al príncipe de nuevo.

- Pero obtendré el mismo traje que tengo ahora -protestó el sastre-, además, mi estado de ánimo no es el mismo.

- Haz lo que te indico, y Dios te ayudará, dijo el Rabí.

Dos semanas después, el sastre retornó a donde el Rabí:

- Rabí, usted ha salvado mi vida. Cuando le presenté nuevamente el traje al príncipe, su rostro se iluminó y exclamó: "¡Este es el traje más hermoso y delicado que haya visto en toda mi vida!" Me pagó generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus amigos. Pero Rabí, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre el primer traje y el segundo?

El Rabí le explicó:

- El primer traje, fue cosido con arrogancia y orgullo. El resultado fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura fue hecha con humildad y con el corazón quebrado, transmitiendo una belleza esencial que provocaba admiración en quien la veía.

Desconozco su autor