miércoles, 28 de octubre de 2015

El peso del rencor

El tema del día era El Resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento.

Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa.

Algunas bolsas eran realmente pesadas. el ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas. Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y cómo, mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.

Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Este ejercicio fué una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando hacía importantes los temas incompletos o las promesas no cumplidas me llenaba de resentimiento, aumentaba mi estrés, no dormía bien y mi atención se dispersaba.

Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.

Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los más beneficiados somos nosotros mismos.

El perdón es una expresión de amor. El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. No significa que estes de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.

Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. Te tiene encadenado. La falta de perdón es el veneno mas destructivo para el espiritu ya que neutraliza lo recursos emocionales que tienes. El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario.

Muchas veces la persona mas importante a la que tienes que perdonar esa ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

La Declaración del Perdón es la clave para liberarte.

¿Con qué personas estás resentido? ¿A quiénes no puedes perdonar? ¿Tú eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos? Perdona para que puedas ser perdonado. Recuerda que con la vara que mides, serás medido...

Aliviana tu carga y estarás mas libre para moverte hacia tus objetivos!!


jueves, 22 de octubre de 2015

Busca las semejanzas

Muchas de las personas que llegan a nuestra vida vienen para enseñarnos, o para recordarnos lo que hemos olvidado, pero también pueden venir para que nosotros compartamos algo con ellas...

Ese individuo que tanto nos afecta con su comportamiento y actitud puede ser el maestro perfecto que necesitábamos para practicar la paciencia, la tolerancia, la comprensión, para vernos reflejados en su actuación o para mostrarnos los sentimientos y los pensamientos que escondemos y que se alborotan en nosotros en un momento, porque siguen ahí, guardados y pendientes por resolver.

Cuando estamos atentos a reconocer las reacciones que tenemos, podemos saber cuáles son nuestros verdaderos motivos, porque, a pesar de que muchas veces hacemos culpables a los otros del malestar que nos causan con su presencia, actitud y comportamiento, si no tuviésemos esas emociones en nosotros, no podríamos reaccionar como lo hacemos.

En lugar de vivir peleados contra el mundo, deberíamos encontrar las raíces de nuestro malestar para sacarlas a través de la aceptación y el perdón y sustituirlas por nuevos y mejores sentimientos y pensamientos.

La próxima vez que te sientas alterado por la actitud de otra persona, pregúntate qué es realmente lo que te hace sentir... y tal vez te descubras el recuerdo que fue la causa real de tu malestar.

Muchas veces son las diferencias las que no permiten complementar nuestras habilidades, cualidades y talentos para funcionar como un equipo bien conformado, que nos impulse a conseguir las metas o los sueños que nos hemos planteado.

Claves para conseguirlo
Resiste tu reacción. La mayoría de las veces nos dejamos llevar por las emociones al momento de reaccionar negativamente. Te sugiero que la próxima vez te tomes un par de minutos para pensar en cuál es la mejor manera de actuar en ese momento, recuerda que eres un ser humano racional, y piensa que la otra persona pudiera estar alterada o mal informada. Tranquilízala y mantén tu la calma.

Escucha con atención. Piensa que es posible que la otra persona tenga parte de la razón, trata de ponerte en su lugar para poder tomar una decisión justa, nada te da derecho para agredir a otro, ni siquiera el tener la razón. En caso de que no puedan ponerse de acuerdo, busquen a un tercero que les ayude a resolver la situación.

Acepta a las personas como son. No quieras cambiar el comportamiento y la actitud de los demás. Acéptalos con sus cualidades y limitaciones, centra tu atención en la afinidad y en las semejanzas que puedes tener con ellos.

Maytte Sepulveda

martes, 20 de octubre de 2015

Para comenzar demos el primer paso

Tenemos un amigo cuyo comportamiento repetitivo está llevándolo al borde de una quiebra. A pesar de que hemos tratado en diferentes momentos de ayudarlo a romper con ese ciclo, no lo hemos conseguido. Él se ha leído cuanto libro en referencia al tema de la procrástinación existe, tiene clara la teoría, conoce su problema, está viviendo las consecuencia y aun así, se plantea objetivos que no cumple, cayendo una y otra vez en el ciclo que lo lleva a evadir las responsabilidades y las tareas que necesita realizar para sacar su negocio y su vida adelante.

Su caso, guardando la distancia por la gravedad que para él conlleva en este momento, me recuerda a las personas que teniendo las herramientas que necesitan, no hacen nada concreto para resolver la situación en la que están atrapados; pareciera que esperan, al igual que nuestro amigo, a que alguien haga algo o a que ocurra algún evento extraordinario que cambie su situación sin tener que hacer el esfuerzo de vencerse a sí mismos para poder salir adelante. No deberíamos necesitar que otros nos recuerden nuestros compromisos, metas, sueños y propósitos, deberíamos querernos a nosotros mismos lo suficiente como para fortalecer la voluntad, la disciplina y la determinación que necesitamos para romper con aquellos hábitos, actitudes y comportamientos que nos hacen daño, en aras de aspirar a una mejor condición de vida.

Los enemigos a vencer son:
La apatía. Cuando perdemos la motivación y no somos capaces de reconocer el beneficio que tiene para nosotros hacer un esfuerzo positivo, nos volvemos indiferentes y pasivos.

La comodidad. Cuando prevalece la búsqueda de la satisfacción instantánea ocupamos todo nuestro tiempo y pensamiento en encontrar otras fuentes de distracción y placer, ignorando o aplazando las responsabilidades y los compromisos que hemos adquirido. Perseguir la comodidad nos lleva a hacer el menor esfuerzo posible.

El pesimismo. Cuando nos volvemos demasiado críticos de nosotros mismos o nos sentimos menos capacitados que los demás, tenemos la tendencia a creer que no seremos capaces de recuperarnos y de salir adelante. De antemano pensamos que lo haremos mal y por lo tanto, evitamos hacer algo para solucionarlo.

El postergar. "No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". Este es un dicho popular que contiene una gran sabiduría, dejar todo lo que no nos gusta hacer, nos parece difícil o nos compromete para después, solo agravará la situación haciendo que se más difícil de manejar y de superar.

La justificación. La mayoría de las veces nos convertimos en el mayor obstáculo a vencer cuando justificamos nuestra pasividad, irresponsabilidad y poca efectividad con razonamientos absurdos que, en algún momento, traslucen la poca verdad que los acompaña.

Falta de concentración. Cuando nos dispersamos fácilmente, ocupamos el tiempo en otras actividades que distraen nuestra atención del trabajo que debemos realizar, perdemos el tiempo y se acumulan los asuntos pendientes.

Maytte Sepúlveda


lunes, 19 de octubre de 2015

El amor nace con una sonrisa

El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lagrima. Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero es más doloroso amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes, tal vez Dios quiere que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Una de las cosas mas tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo para darte cuenta que al final no era para ti y lo tienes que dejar ir. Cuando la puerta de la felicidad se cierra otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquélla que se cerró, que no vemos la que se ha abierto enfrente de nosotros. Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no se sabe lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Darle a alguien todo tu amor nunca es garantía de que te amará, pero no esperes que te ame; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, se feliz por que creció en el tuyo.

Hay cosas que te encantaría escuchar y que nunca escucharas de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas sordo para no escucharlas de aquélla que las dice de su corazón. Nunca digas adiós si todavía quieres tratar, nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando, nunca le digas a una persona que ya no la amas si no la quieres dejar ir.

El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que cree, aunque haya sido traicionado, a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado, y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.

El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos y no tratarlos de voltear a nuestra propia imagen, por que entonces solo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos. Ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan solo una sonrisa para que una noche oscura brille como la mas radiante estrella, espero que encuentres a aquélla persona que te haga sonreír.

La brillantez del futuro siempre esta basado en un pasado olvidado, no puedes ser feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos y los dolores de tu corazón y vayas de la mano de Dios.

Cuando tu naciste, tu llorabas y todos sonreían, vive tu vida de tal forma que cuando mueras, tu sonrías y todos a tu alrededor lloren.

Desconozco a su autor


Seis claves para tener bienestar

Bienestar laboral
Piensa que eres tú quien le consagra todo el tiempo al trabajo, dejando en el último lugar tu salud y bienestar general. Aprende a delegar y prepárate para trabajar en equipo. Empieza por establecer las cinco cosas más importantes que tienes que hacer en el día y no comiences con la próxima, hasta que no hayas terminado con la primera. Llevarse el trabajo a casa, incluso el fin de semana, puede afectar tus relaciones familiares.

Bienestar afectivo
Podemos tener muchos conocidos y mantener con ellos una relación amable, atenta, pero poco profunda. En cambio, cuando nos damos espacio para conocernos y compartir encontramos la afinidad, con la posibilidad de ir desarrollando un sentimiento de profunda empatía y cariño. Es muy importante tener amigos, sean familiares o no, leales y dispuestos, con quienes compartir, con los que nos sintamos libres de expresar nuestros sentimientos y sueños.

Bienestar financiero
Se refiere a cómo manejamos un recurso muy importante: el dinero. Cómo lo adquirimos y cómo lo usamos, cuánto guardamos, cuánto ahorramos. Saber la diferencia entre gastar e invertir. Cuánto disponemos para cubrir nuestras necesidades básicas y, luego, cuánto guardamos para mejorar nuestra calidad de vida y la reserva disponible para las eventualidades como quedarnos sin trabajo, perder la salud, una calamidad doméstica...

Bienestar físico
¡Si queremos ser felices, tenemos que ocuparnos de sentirnos saludables! Si quieres cambiar un hábito negativo, no será suficiente con desearlo, tienes que comenzar a actuar como si ya lo hubieras corregido. Asume el compromiso de hacerlo con determinación y responsabilidad.

Bienestar social
Se ha demostrado que aquellas personas que ayudan o le brindan algún tipo de servicio voluntario e incondicional a otros, aumentan y fortalecen la confianza en sí mismos, la autoestima y el aprecio por la vida.

Bienestar espiritual
Volvernos más espirituales nos hace más auténticos y coherentes. Darle un sentido espiritual a nuestra vida nos dará el impulso para ser más participativos en la construcción de una mejor calidad de vida para todos

Maytte Sepulveda

viernes, 16 de octubre de 2015

Claves para cambiar tu estilo de vida

Elabora una estrategia
No es suficiente con querer cambiar tu estilo de vida. En realidad el verdadero cambio comienza dentro de ti. Debes estar muy claro en cuáles son los elementos que deseas modificar y por qué. Cambiar no puede significar una loca y precipitada huida de tu realidad. Una vez establecida la meta crea una estrategia que te lleve a dar los pasos necesarios para cumplir etapas con objetividad e inteligencia.

Paga el precio
Todo proceso de cambio tiene un precio, todo movimiento requiere una inversión de energía, tiempo y voluntad, y debes estar dispuesto a pagar el costo de lo que transformar tu estilo de vida implica. Recuerda que no hay nada gratis y que todo lo que deseemos va a costarnos conseguirlo. Prepárate para soltar aquello que no te sirve y adoptar nuevos hábitos de vida.

No renuncies
Las recompensas no están a la vuelta de la esquina, tienes que trabajar por ellas, recuerda que entre más oscura es la noche, más cerca está el amanecer. El trabajo, la disciplina, el entusiasmo, la voluntad y la constancia te llevarán a conseguir lo que deseas.

Siente pasión por lo que haces
Si te gusta la jardinería, tómala en serio y deja de considerarla como un pasatiempo. Edúcate, aprende y experimenta, siente pasión por lo que haces y encuentra en ella la motivación para concretar tu sueño.

Maytte Sepulveda


jueves, 15 de octubre de 2015

Cuando no vives tu propia vida

Cuando estamos atrapados en una estructura familiar, la mayoría de las veces crecemos y vivimos persiguiendo los sueños y las metas de otros. A esto se debe que no podamos disfrutar del proceso y mucho menos experimentar la satisfacción y la alegría que se sienten cuando son propios.

Tener una figura dominante a nuestro lado, con una personalidad fuerte y exitosa puede hacer que invalidemos nuestros talentos, que perdamos de vista nuestros verdaderos sueños y que sigamos el camino que esa otra persona determine para nosotros. Por eso es muy importante, en algún punto de nuestra vida adulta, darnos la oportunidad de revisar la dirección que llevan nuestros propósitos, metas y sueños, con el fin de definir si son nuestros realmente o de esa otra persona a la que queremos o debemos complacer, pues solo así podremos reunir la determinación, la voluntad y la pasión que necesitamos para perseverar sin cansarnos en el trabajo que deberemos realizar.

Puede ser muy positivo contar con la guía y protección de una persona que nos quiera incondicionalmente y que desee apoyarnos y transmitirnos su experiencia para suavizar nuestro camino, pero no podemos depender de ella hasta el punto en que hacerlo signifique renunciar a nuestra identidad y a nuestros propios sueños.

Claves para fortalecer tu estima
Las personas que no se valoran lo suficiente son incapaces de reconocer sus cualidades y mucho menos de hacer uso de ellas para afrontar y vencer las dificultades, para hacerlas parte del proceso que los lleve hacia la realización y la consecución del éxito personal.

Maytte Sepulveda

martes, 13 de octubre de 2015

Tu escoges

¡La vida se mide según cuanto amas y según cuanto das!

Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples y la confianza que traicionas.
Se trata de lo que dices y lo que quieres decir, sea falso o beneficioso.
Se trata de los juicios que formulas.
Se trata del celo, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata de los sentimientos que llevas adentro,
de como los cultivas y de como lo riegas.

Pero la mayor parte se trata de si usas la vida tuya para tocar o
envenenar el corazón de otros.

¡Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de
otros...y de esas decisiones es de lo que se trata la vida!


Desconozco a su autor

En el amor todo se vale

El amor en la pareja es un ingrediente indispensable para que la convivencia sea armoniosa y duradera. Recordemos que somos dos personas diferentes, pero que gracias al amor que experimentamos y la afinidad que compartimos en diferentes aspectos, nos sentimos lo suficientemente atraídos como para iniciar una relación. Ignorar las diferencias que nos definen como individuos o mantener la expectativa de cambiar al otro pudiera ser el detonante de un conflicto que termine por separarnos si no sabemos cómo afrontarlo y resolverlo a tiempo.

Es importante aprender a expresar nuestro malestar cuando nos sentimos maltratados, ignorados o abusados, pues de lo contrario estos sentimientos se convertirán en un gran resentimiento, haciendo que tengamos la peor opinión del otro y que nos convirtamos en víctima de la situación sin darnos cuenta, sin darnos la oportunidad de enfrentarla con madurez y valor.

Las diferencias personales siempre van a estar allí, lo importante es que no sean más grandes que las similitudes y las afinidades que compartimos, que no atenten contra nuestra dignidad o salud física y emocional, o que el malestar que inicialmente puedan causarnos no sea más grande que nuestro amor y deseo de crear acuerdos para hacer crecer el bienestar y la felicidad entre los dos. Muchas veces las diferencias se convierten en recursos que nos inspiran, enseñan y hacen sentir apoyados, acompañados y queridos si sabemos reconocer su efecto positivo. En una relación de igual a igual, donde existe el respeto, la aceptación y la reciprocidad, las diferencias enriquecen la convivencia.

Maytte Sepulveda

lunes, 12 de octubre de 2015

Vida

¿Alguna vez has oído lo que es vida?Todavía no lo comprendo, pero creo que
Es amor y comprensión,
Es triunfo y es pérdida,
Es estar con los demás y es soledad,
Es gritar y es callar,
Es escuchar y es hablar,
Es dar sin esperar recibir,
Es deseo de alcanzar,
Es guiar y ser guiado,
Es encontrar la luz en la oscuridad,
Es pensar y después de eso es actuar,
Es olvidar y es recordar,
Es contemplar,
Contemplar la inmensidad del Señor.
Es la grandeza del sol,
Es la inmensidad de la tierra,
Es la belleza de las plantas que adornan el campo.
Es la inocencia de un niño al preguntar,
Es la maravilla del color que resplandece,
Es sentir el terso airo que proviene desde lejos,
Es juguetear con un cachorro gracioso,
Es escuchar y sentir la música que cantan los demás,
Es despenar con el trino del ave.
Es sentir la humedad de le lluvia, que cae sobre nosotros,
Pero ante todo es saber ser feliz al apreciar todo esto, siempre dispuestos paro el nuevo día, llenos de esperanza y da Dios
y encontrar su Inmensidad en los demás."

Desconozco a su autor


Regálate un tiempo para descansar

Queremos estar en todas partes, hacer varias cosas a la vez, ser eficientes, necesarios y sentirnos queridos y valorados por los demás. Todo esto, sin detenernos a pensar en el costo mental, emocional y físico que tiene vivir de esta manera acelerada y ocupada, poniendo en riesgo nuestra salud integral. Pocas veces nos preguntamos si nuestros días tienen calidad, porque, en la mayoría de los casos, confundimos calidad de vida con comodidad física, ignorando la importancia que tienen otros aspectos más sutiles pero profundos e importantes de nuestra vida, que nos llevan a experimentar paz, bienestar y felicidad. Hacer un alto de vez en cuando a lo largo del día en el medio de nuestra rutina sirve para darnos cuenta de cómo estamos viviendo, para hacer una pausa de relajación, rescatar la sonrisa, la buena actitud y para recuperar el sentido de lo que es una prioridad ese día para nosotros.

Nos han enseñado a vivir para complacer a otros, pensando que de esa manera podemos ser más felices o que las personas que amamos nos querrán mucho más. Pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, cuando actuamos de esta manera solo prevalece la sensación de sentirnos utilizados y poco valorados por ellas, sin pensar en que tal vez fuimos nosotros, con alguna de nuestras creencias y comportamientos, quienes organizamos y manejamos nuestra vida y las relaciones familiares de esta manera.

La autoexigencia también suele ser una actitud que nos lleva a vivir llenos de estrés, ansiedad y preocupaciones. Al mismo tiempo, solemos exigirle de la misma manera a las personas a nuestro alrededor, poniendo en riesgo el buen funcionamiento de nuestras relaciones personales y familiares. Es tiempo, por lo tanto, de tomar unas cuantas respiraciones profundas, para bajar el ritmo y preguntarnos si exigiéndonos más, sin darnos descanso, podremos realmente ser más eficientes y sentirnos más satisfechos con la vida que llevamos. El único que puede suavizarte la vida eres tú.

Maytte Sepúlveda

viernes, 9 de octubre de 2015

Lo que dices con el cuerpo

Todo lo que expresamos genera una energía que puede ser fácilmente percibida e identificada por otros. Es decir, que si lo hacemos o decimos sin ganas, sin querer, obligados o forzados por la necesidad, por un compromiso o por las circunstancias, lo haremos de mala gana y aunque tratemos de esconder nuestros verdaderos sentimientos y deseos, pensando que los demás no se darán cuenta, sí lo harán y esto dificultará o empeorará la relación, la comunicación o el efecto que queremos producir en ellos.

Cuántas veces le has preguntado a otra persona, después de que han conversado y llegado a un acuerdo con respecto a un asunto, si en verdad se siente a gusto con lo que acaban de decidir, porque su cara o silencio prolongado te lleva a percibir que no está completamente de acuerdo o satisfecho, o que se quedó con algo guardado que no se atrevió a decir en el momento.

La expresión corporal es un medio de comunicación superefectivo que, la mayoría de las veces, dice más que nuestras palabras acerca de lo que pensamos y sentimos verdaderamente. Y es que si no logramos conectar nuestras ideas con lo que queremos, con lo que decimos y hacemos, no solo no tendremos la posibilidad de sentirnos satisfechos a mediano plazo sino que tampoco podremos establecer relaciones duraderas, apoyados en una comunicación abierta, sana, madura y respetuosa que nos permita a todos los involucrados conocernos y relacionarnos con más empatía, sobre todo si hacemos parte de un equipo de trabajo o de un grupo familiar.

No tiene sentido esconder nuestros verdaderos sentimientos y pensamientos, creyendo que de esta manera podremos, en algún momento, manipular la situación o las condiciones que teníamos inicialmente, para nuestro beneficio; tampoco creyendo que los demás van a adivinar, a complacer o a satisfacer nuestros verdaderos deseos, necesidades o inquietudes... las situaciones solo cambian y se resuelven a través del concurso de nuestra voluntad y de la disposición que tengamos de buscar acuerdos y soluciones juntos.

Claves para una mejor comunicación

Sé coherente. Alinear nuestros pensamientos, sentimientos, palabras, expresiones y acciones hará que la energía creativa fluya a través de nosotros para construir situaciones más sanas que nos permitan tener una vida plena.

Sé auténtico. Sé tú mismo, evita actuar o expresarte como lo hacen otras personas, especialmente si tú piensas o sientes de una manera diferente. Acéptate tal cual eres, encuentra tu propio estilo y siéntete confiado de mostrarte a los demás.

Di lo que piensas. Atrévete a expresar tu punto de vista, deseos y desacuerdos, buscando siempre el mejor momento y las palabras adecuadas para hacerlo, siempre con la intención de solucionar y aclarar los malentendidos. Expresar lo que piensas y sientes te permitirá una mejor comunicación con los demás y sentirte mejor contigo.

Maytte Sepúvelda

jueves, 8 de octubre de 2015

¡No cuentes los años cuenta los recuerdos!

Hay momentos en la vida en que echas tanto de menos a alguien, que te dan ganas de sacarlos de tus sueños y darles un abrazo de verdad!

Cuando una puerta se cierra, otra se abre; pero hay veces que nos quedamos tanto tiempo mirando a una cerrada que no nos deja ver todas las demás que si están abiertas para nosotros.

No te guíes sólo por las apariencias, pueden engañarte.

No busques la riqueza, incluso eso se desvanece.

Ve a por aquella persona que te haga sonreír , basta una sonrisa para que se haga la luz en un día oscuro.

Encuentra a esa persona que haga sonreír a tu corazón.

Sueña con lo que quieras soñar.

Ves a donde quieras ir.

Sé lo que quieras ser… sólo tienes 1 vida y 1 oportunidad para hacer todo aquello que tu quieras/te propongas

Espero que tengas… suficiente felicidad para hacerte dulce…

suficientes pruebas para hacerte fuerte…

suficientes tristezas para seguir siendo humano…

Suficiente esperanza para hacerte feliz

El más feliz no es necesariamente el que tiene “lo mejor de todo” sino el que sabe sacar lo mejor de todo lo que se le cruza en su camino

El más brillante futuro se basará siempre en un pasado olvidado

No podrás ir hacia delante hasta que no tires fracasos y penas pasados atrás

Cuando naciste, tu llorabas y los demás sonreían.

Vive tu vida de tal manera que cuando se termine tú estés sonriendo

Este mensaje es para todas aquellas personas que son importantes para ti, aquellos que te hayan hecho SONREÍR cuando lo necesitabas, a aquellos que te han hecho ver el lado positivo de las cosas cuando no veías nada más que oscuridad, a aquellos a los que aprecias, a aquellos que significan algo para ti……. por eso yo te lo he mandado a ti.

¡No cuentes los años cuenta los recuerdos!

Desconozco a su autor


Reserva tiempo sin sentirte culpable

Cuando hemos aprendido a vivir la mayor parte del tiempo en función de otros, complaciendo, apoyando, ayudando y hasta asumiendo sus responsabilidades, nos es muy difícil soltar, delegar, establecer límites y reorganizar nuestras obligaciones y compromisos para justificar el tiempo de descanso.

¿Cuántas veces has tratado de decirle que no a una de tus personas queridas, sin poder conseguirlo porque solo un par de minutos después de haberlo decidido, esa persona te convenció de lo contrario? Para experimentar un vida plena y disfrutar de relaciones más satisfactorias, primero necesitas valorarte y respetarte, de lo contrario tu necesidad de aprobación, afecto, apoyo y compañía hará que te sientas afectado negativamente por el comportamiento y las diferentes actitudes que tengan los demás.

En lugar de disfrazar tus verdaderos pensamientos o sentimientos, anímate a expresarlos sin dar muchas disculpas y sin sentirte molesto. Encuentra las mejores palabras para decir, por ejemplo: "Lo siento mucho, pero no puedo quedar contigo para esa hora porque tengo otro compromiso". No te sientas responsable de la situación de los demás. Evita justificar la decisión, porque cuando das muchas explicaciones, muestras inseguridad y le das espacio al otro para seguir dándote razones hasta que logre convencerte de que cambies tu respuesta.

Recuerda que cuando los demás conocen tu debilidad se aprovechan de tu incapacidad para decir que no. Fortalece la confianza en ti mismo, valórate y siéntete seguro para establecer límites firmes que le impidan a los demás manipularte.

Vamos, toma la decisión de simplificar y transformar tu vida, de aligerar el peso de tu equipaje personal para que puedas tomar lo mejor de cada experiencia y entregar siempre lo bueno que surge en ti, a través del intercambio y la relación que mantienes con las demás personas.

Lo más importante es tomar conciencia de que las relaciones, en especial con las personas que amamos, deben basarse en la reciprocidad, en el respeto, la consideración y el aprecio a lo que entregamos y recibimos, sin permitir que la búsqueda de nuestra comodidad nos lleve a ignorar el deseo, la necesidad y el derecho que tienen los que con frecuencia nos complacen, a recibir nuestros favores, atenciones, detalles y gestos amables.

Claves para disfrutar de tiempo para ti
ATRÉVETE A EXPRESAR LO QUE SIENTES Y PIENSAS. Elige a alguien de tu confianza que te quiera incondicionalmente; comienza por relacionarte con ella diciéndole lo que quieres o piensas, incluso atrévete a manifestarle tus desacuerdos. Hazlo con respeto y poco a poco, gana seguridad.

ESTABLECE LÍMITES. Tú tienes derecho a decir: "Necesito que me ayudes con esto"; "deja de exigirme tanto"; "tú puedes hacerlo solo". Recuerda que eres tú quien puede terminar con ese círculo vicioso que tanto daño te causa. Busca ayuda si no te sientes capaz de enfrentarlo solo.


Maytte Sepúlveda

miércoles, 7 de octubre de 2015

Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto

SONRÍO.

Aunque la vida me golpee, aunque no todos los amaneceres sean hermosos, aunque se me cierren las puertas. sonrío.

SUEÑO.

Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento, Porque quizás mi sueño pueda cumplirse , Porque soñar me hace feliz.

LLORO.

Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón, Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco. Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia.

AMO.

Porque amar es vivir, Porque si amo, quizás reciba amor ,Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.

COMPARTO.

Porque al compartir crezco, Porque mis penas, compartidas, disminuyen Y mis alegrías se duplican.

Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto.¡Vivo.!

Y por ello doy gracias a Dios, por un día más.

Desconozco a su autor


Ideas que mejoran tu vida

La vida está hecha de sutilezas, por eso los detalles y las cosas pequeñas terminan dándole un sentido positivo a nuestros días. Son pequeños grandes milagros que nos recuerdan que no estamos solos.

Los enemigos más frecuentes de nuestro bienestar son los pensamientos negativos que amenazan nuestra paz y tranquilidad, llevándonos a imaginar siempre las cosas de la peor manera; la crítica y el juicio que mantenemos hacia los demás, porque nos impiden mantener la serenidad y el balance que alimentan la felicidad; el hábito de lamentarnos y quejarnos la mayor parte del tiempo por lo que no tenemos o por lo que perdimos, ya que la ambición desmedida nos lleva a desear lo que tienen otros y a vivir con la expectativa de lo que nos darán, impidiéndonos disfrutar de quienes somos y de lo que tenemos.

Ya ni siquiera importa cuáles fueron las causas o las creencias que nos impulsaron a actuar o a sentirnos de esta manera, lo verdaderamente importante es tomar la decisión de cambiar el enfoque y la interpretación que le damos a todo lo que sucede en nuestra vida, para tomar solo lo positivo y aferrarnos a ello.

Solo por un momento quítate los zapatos, despójate del rol que asumes cada día y cámbiate el nombre para que las viejas creencias asociadas a él no puedan seguirte a donde vayas. Respira profundo y afloja la tensión que tienes guardada dentro de ti, camina a un lugar desde donde puedas observar la vida, libre totalmente de prejuicios, temores y justificaciones... ¿Qué es lo primero que notas? Que estás vivo, aquí y ahora, respirando a pesar de toda la carga que tenías encima de tus hombros, y disfruta de esta sensación.

Recuerda a cada uno de tus seres queridos, sin conectarte a las diferencias que tienes con ellos, solo imagina sus rostros y disfruta del sentimiento cálido que experimentas en el pecho; recuerda a ese amigo de la infancia, a tu primer amor o a una de las personas que te brindó cariño y apoyo... siéntete lleno de todos esos sentimientos positivos y disfrútalos.

Cuando logramos desconectarnos por un instante de todo lo que sucede alrededor de nosotros y entramos en contacto con la presencia de la divinidad en nuestro interior, descansamos, nos renovamos, nos llenamos de buenos sentimientos y pensamientos y recuperamos nuestro bienestar.

Claves para suavizar tu vida
Practica la respiración consciente
Toma aire llenando completamente los pulmones y el vientre, luego déjalo salir lentamente por la boca imaginando que liberas la tensión y el estrés que experimentas.

Conéctate con la naturaleza
Detente por unos segundos para contemplar una flor, para sentir el viento, disfrutar del cielo y el movimiento de las nubes. Es un buen ejercicio para recuperar la serenidad.

Sonríe
Compartir nuestra sonrisa, buenos sentimientos y deseos con las demás personas, en especial con los seres querido, nos permite tener relaciones más satisfactorias y aumenta nuestro bienestar.

Maytte Sepúlveda


martes, 6 de octubre de 2015

Puertas abiertas

Cuando nos encontramos en una situación difícil, nos sentimos como si estuviéramos atrapados en una habitación pequeña que con las horas parece encogerse y apretarnos más, produciéndonos una sensación de estar atrapados y sin salida.

El temor y la desesperación nos impiden reconocer las posibilidades que tenemos de superarla y es con nuestra determinación de afrontar la situación y salir adelante como vamos recuperando la fe, la calma y la fortaleza que necesitábamos para darnos cuenta de que una puerta está abierta.

Y cuando una se abre, tengamos la confianza de que muchas otras se abrirán a lo largo del recorrido que nos tome superarla para salir al otro lado.

Tranquilizar la cabeza y serenar las emociones es el trabajo, pues la mente nos lleva a imaginar las cosas siempre de la peor manera, estoy segura de que funciona como un mecanismo de supervivencia previniendo los posibles peligros, pero luego si la dejamos y profundizamos en alguna de estas ideas, el temor se hace mayor, inhibiendo nuestra capacidad de analizar y tomar decisiones, nos llenamos de ansiedad, el estrés y angustia se disparan haciéndonos vivir un ciclo intenso que nosotros mismos retroalimentamos con la pérdida de la fe, la confianza y la calma.

Puertas abiertas es lo que necesitamos vislumbrar en el camino hacia la salida, recordando que cada una de ellas abre un espacio, una etapa que debemos asumir con serenidad, optimismo y valor. Cuando la solución no esta en nuestras manos tenemos que aprender a confiar y a entregar, primero a La Divinidad y luego a los que verdaderamente tienen la responsabilidad, el conocimiento o la posibilidad de apoyarnos a resolverlo.
Nosotros experimentamos la presencia amorosa, comprometida y eficiente de personas especiales que nos suavizaron el recorrido, a todos ellos nuestra gratitud y reconocimiento. Sin ellos habría sido más difícil o imposible de superar. También la de los amigos y la familia que nos anima, nos acompaña y nos motiva y los espontáneos, esas personas que sin conocerte se solidarizan contigo y te inspiran a confiar, a tener fe y a continuar.

Claves para superarla
Tengamos fe, calma, valor, optimismo y fortaleza para atravesar la dificultad con la confianza de que encontraremos puertas abiertas y saldremos al otro lado.
Acepta la situación. La vida continua, aprende a vivir el momento, no te presiones dándole vueltas en la cabeza a lo sucedido o a lo que pudiste hacer para evitarlo. ¡Acepta lo que no puedes cambiar! Y prepárate para pasar la pagina con valor y comenzar de nuevo.
A pesar de lo dura o injusta que pueda parecer una situación, no te dejes abatir por ella, no pierdas de vista todos los elementos positivos presentes en esta, apóyate en ellos para reunir fortaleza y ánimo para atravesar por la situación con más facilidad y determinación.

Maytte Sepulveda

lunes, 5 de octubre de 2015

Conversar (III)

Conversar es poner a espigar dos granos que se confunden y se identifican en copa y raíz. Los labios que ponen amor al conversar, tienen una canción muy alta que enciende la vida, y otra muy secreta, que se nos queda dentro.
Entre tanto tumulto, ruidos y carreras se olvida uno al conversar de sacar esas ideas que sirven para echar raíces, y esas raíces que sirven para sostener la amistad sin medir los años.

La vida moderna ha eliminado el espacio para conversar. Y ha empezado a llamar superfluo a ese tiempo en que cada persona da su mensaje, su palabra tibia, abre sus alforjas y enciende su luz. Con la vida moderna nos hemos acostumbrado a mirar “por fuera”, atendiendo sólo al fichero numerado de trabajos, lugares, cosas. Y olvidando que también por dentro hay un espacio inmenso que llenar. Y que en ese espacio tenemos obligación de colgar mariposas, sueños, milagros…

Tenemos obligación de conversar con palabras que sean llaves para ver de qué agoniza el hombre detrás de cada puerta. Y de qué enfermedad padece que lo está haciendo morir poquito a poco, todos los días.
Conversa para que la vida de los demás palpite con tu vida.

Zenaida Bacardí de Argamasilla


Pautas para recuperar la calma

IDENTIFICA LA CAUSA DE TU MALESTAR. Es muy importante que puedas encontrar la razón o la causa por la cual te sientes afectado negativamente en alguna de las áreas de tu vida. De esta manera podrás buscar los recursos y las herramientas necesarios para afrontarlo y resolverlo de la mejor manera. También te puede suceder que descubras, al practicar la mirada interior, que aquello que te hace sentir abrumado en realidad no tiene la importancia que le habías otorgado.

BUSCA UNA FUENTE DE SATISFACCIÓN EN CADA ÁREA DE TU VIDA. Para experimentar serenidad es importante potenciar el bienestar que experimentamos en cada área de nuestra vida. Haz una lista con todas las actividades que disfrutas, que te gusta realizar y que te producen paz, diversión y satisfacción y, luego, incorpora un par de ellas en la planificación de tu rutina de la semana, para que se conviertan en un fuente de calma y bienestar.

ENFRENTA TUS BATALLAS IMPORTANTES. Cuántas veces pasas el día alterado, lleno de estrés, enfrentando cosas pequeñas y sin mayor importancia que se presentan de forma inesperada y que te roban la serenidad, en lugar de guardar tu energía para las batallas que son reales e importantes porque pudieran cambiar tu circunstancia de vida. Evalúa cada situación que enfrentes y pregúntate si en realidad es importante para enfocarte en ella, y si no lo es, simplemente acéptala y suéltala, sigue adelante con la mejor actitud.

EXPRESA TUS EMOCIONES. Todo lo que guardamos emocionalmente hablando en algún momento surgirá desde nuestro interior para hacernos reaccionar de forma exagerada frente a una situación que nos recuerde o refleje alguna anterior que todavía no hayamos superado de forma consciente, madura y responsable. Encuentra la mejor manera de manifestar lo que sientes, de canalizar y liberar esa emoción negativa, para evitar que te convierta en una persona reactiva. Hacer ejercicio, realizar alguna actividad creativa, hablar con un buen amigo acerca de lo que sentimos o guardamos con la intención de liberarnos de ello, nos ayuda a recuperar la serenidad y el bienestar.

TERMINA LO QUE EMPIEZAS. Este punto me parece esencial para eliminar una de las más grandes fuentes de estrés, pues todo aquello que dejamos para otro momento sin resolver o atender, porque nos sentimos cansados o sin ganas de enfrentarlo o de hacerlo, tarde o temprano volverá a nosotros convertido en algo urgente de resolver. Qué importante es ocuparnos de hacer lo que nos corresponde en el momento, sin excusas que justifiquen el hábito de evadir algunas de nuestras tareas y responsabilidades cotidianas. Rompe con el viejo hábito de procrastinar en el que te encuentras atrapado y recupera el tiempo y la energía que dedicabas a ello, para sentirte de nuevo en calma.

ELIGE EL NIVEL DE ESTRÉS CON EL QUE VAS A VIVIR. Lo que esto significa es que puedes conscientemente elegir el nivel de estrés que puedes manejar y que es propio de las actividades que realizas y de los proyectos en los que estás envuelto en el momento; además, puedes tomar acciones concretas para eliminar el estrés negativo, el que te desgasta porque no lleva a una acción, resultado o efecto concreto. Aprender a decir "no", evita postergar, aprende a delegar, ten una rutina de ejercicios, realiza actividades relajantes y divertidas, ajusta las expectativas y vence el perfeccionismo que pudiera estar presente en ti... Estas son algunas de las herramientas para conseguirlo.


Maytte Sepulveda


jueves, 1 de octubre de 2015

Amor y autoestima

Hay personas que lo tienen todo en la vida para ser felices. Tienen familia, un buen trabajo, amigos, pero igual se sienten inseguras para enfrenar nuevos desafíos. Esta falta de confianza en sí mismo es muy común y se debe a que la autoestima no está determinada por lo que somos, sino cómo llegamos a ser lo que somos. Es producto de toda la historia personal. Y además, esta autoestima es frágil y requiere de un estímulo constante, tanto interno como externo -del entorno-, para que se mantenga firme.

La autoestima es subjetiva. Depende fundamentalmente lo que uno siente y piensa de sí mismo y de lo que uno cree que los otros sienten y piensan de uno. Está relacionada con el mundo emocional, con nuestros valores y nuestros proyectos de vida. Depende de la capacidad de amarse y de amar; de querer y de sentirse querido.

El amor está ligado a la autoestima. Este sentimiento determinará la seguridad de ser capaces de desarrollar durante la vida. Se va construyendo desde que se nace, donde el cariño de los padres es fundamental para generar confianza y seguridad. Luego la vida será una sucesión de tensiones, donde el afecto de quienes nos rodean es importantísimo para sentirnos con la fuerza suficiente para seguir adelante y aprender.

Afortunadamente siempre es tiempo de amar a los demás, de cultivar este sentimiento, y así mejorar nuestra autoestima.
Desconozco a su autor

¿Te entregas demasiado?

Quizás tú seas una de esas personas que viven sacrificándose por los demás, especialmente por sus seres queridos, pensando en que sin ellas, los demás estarían completamente perdidos...

Pero lo cierto es que las personas que se desviven por atender demasiado a los otros suelen tener dificultades en sus relaciones personales.

Cuando tienes la programación de ser un cuidador, haces desesperadamente lo que sea para asegurarte de que tus seres queridos se sientan valorados y apoyados por ti en todo momento, aunque eso implique, la mayoría de las veces, cancelar, postergar e ignorar tus citas y actividades personales, tus deseos y anhelos, sin darte cuenta de que has perdido tu espacio personal, tratando de lograr que los demás te vean con buenos ojos.

Si no tienes claro lo que te gusta o te disgusta; si tu principal preocupación es complacer a otros; si alteras tus planes todo el tiempo para incluirlos o satisfacerlos, o ves a esa persona como la fuente que te da la felicidad o infelicidad... es posible que seas adicto a vivir en función de los demás.

Pregúntate qué pasaría si dejaras de salvar a los otros. La respuesta a esta pregunta seguramente te mostrará cuáles son las creencias, los temores y las necesidades que están ocultas detrás de ese comportamiento que te lleva a sacrificar tus derechos y tus verdaderos sentimientos.

Recuerda que cuando te vuelcas demasiado a complacer y proteger a una persona, puedes hacerla sentir incapaz y dependiente y hasta obstaculizar su desarrollo y la oportunidad de disfrutar el éxito personal, sin quererlo.


Claves para ser más asertivo en tu relación con otros.

Expresa directa y claramente lo que quieres. La próxima vez que te pregunten qué quieres comer o dónde te gustaría ir, piénsalo y responde con espontaneidad. Deja que los demás expresen por sí mismos lo que piensan de tu idea, sin suponer lo que dirán para ajustar tus gustos a los de ellos.

Elige las palabras o las frases adecuadas. Si alguna persona te pide más de una vez el favor de hacer algo que no te gusta, que no quieres o no tienes el tiempo de hacer, expresa con firmeza y gentileza tu negativa. Hazlo sin sentirte culpable o temeroso de su reacción.

Tómate el tiempo para pensar antes de hablar. Si respondes inmediatamente y sin pensar, seguramente terminarás repitiendo tu comportamiento para sentirte, unos minutos más tarde, frustrado y molesto. Piensa qué es lo que quieres decir o hacer verdaderamente y exprésalo con libertad. Si te quieren verdaderamente y por el interés de lo que necesitan de ti, lo comprenderán y lo aceptarán sin problema.

Maytte Sepulveda