domingo, 31 de mayo de 2015

¡Claro que puedes!

Cuando quieras hacer algo y oigas tu propia voz susurrándote que no tiene sentido intentarlo siquiera. Cuando esa voz te dice: “¿Qué es lo que te hace pensar que puedes hacer esto?”. Recuerda que hay otra voz que puedes escuchar, la voz de la esperanza y del estímulo. No es la que te dice “no puedes hacerlo”,sino la que te dice ;”¡Claro que puedes!”.

Mucha gente carece de la confianza, la autoestima y la voluntad para intentar el éxito. Algunos empiezan bien, pero no logran terminar bien lo que empiezan Algunos pueden tener miedo de perder; otros pueden tener miedo incluso de ganar.

Hay quienes se desmoralizan porque le prestan atención a la voz que les habla de abandonar el intento y darse por vencidos. Lo que oyen es:”Puedes olvidarte de eso; jamás lo lograrás”. Pero hay otro mensaje que también podrás oír si solamente escuchas. Es el que te dice: ¡Claro que puedes!”.

Como la flor que, creada de una sola semilla, termina por florecer, el sueño que guardamos en nuestro interior tiene todo el potencial para volverse realidad.

Donde hay un sí, puede haber un no, pero también se abrirá un camino. Recuerda que la gente también elige al no elegir. No se trata solamente de lo que hacemos, sino muchas veces también de lo que no hacemos.

De modo que planifícalo, trabaja para lo que quieres y no tengas miedo de soñar. Piensa en todas las oportunidades en las que alcanzaste tus metas.

No hagas caso de las voces que tratan de desmoralizarte; no tienes que darles importancia.
Siempre dependerá de ti no elegir la voz que te dice que no podrás, sino la que te dice: “¡Claro que puedes!”. Sueña y dale vida a tus sueños.

Depende de ti.

Desconozco el autor


Soy

Ya no anda mi corazón con sed, ni mis manos palpando vacíos, ni mis ojos buscando distancias, ni insípida mi boca, ni rotos mis sueños, ni desierto mi camino.

Ya nadie me roba las estrellas, ni me aplasta las pisadas, ni me quita la risa. Nadie.

Porque ahora soy yo la que he aprendido a engarzar los sueños, a volar con las mariposas y a escudriñar el cielo.

Ahora sé lo que antes no sabía.

Y soy.

Zenaida Bacardí de Argamasilla


sábado, 30 de mayo de 2015

¡Qué sencillo es ser feliz!.

Los humanos no nacemos felices ni infelices, sino aprendemos a ser una cosa u otra.

Hasta hace un año aproximadamente, la felicidad era un concepto oscuro y muy lejano en mi vida. Pensaba que era algo tan complicado, que hasta llegué a creer que el ser humano no alcanzaba a lograr ese estado durante su estancia en la tierra.

Apenas soy un joven universitario. Sin embargo, he tenido experiencias que pocas personas han tenido la posibilidad de vivir. Antes no encontraba ese “click” que diera un giro en mi vida y me reprimía con situaciones del pasado, que me hacían toparme con una pared falsa, “buscando sin saber buscar” todo aquello que me hiciera pasar momentos agradables.

Creo que todos hemos pasado por momentos en que la vida no nos ha sonreído, pero ¿qué pasaría, si nosotros le sonreímos a la vida?.

Me atrevo a hacerle una pregunta muy personal que yo me hacía a diario. En estos momentos de su vida, ¿qué necesita para ser feliz? ¿Ganar un millón de dólares?, ¿conquistar a la mujer o al hombre de sus sueños?, ¿viajar al lugar más exótico del planeta? ¿conseguir el empleo que siempre ha soñado?, ¿sentirse querido o que alguien le haga feliz?.

¿Se oye una maravilla de vida, no cree?. Pero le aseguro que hay personas que tienen todo eso y aún así no encuentran la felicidad. Para ser feliz, no necesita absolutamente nada de lo anterior. Inclusive, nada ni nadie tienen la obligación de hacerlo feliz.

La felicidad es tan sencilla, que se encuentra en nuestro interior. Nosotros tenemos el fabuloso poder de decidir en todo momento o circunstancia cuando, cómo y con quién ser felices. La felicidad es una tarea interior, que radica en su corazón, en su mente y su alma. Una lucha de todos los días. Una persona llega a vivir plenamente feliz, cuando a pesar de ser despojado de todos sus “apegos” de la tierra, como es un empleo, el dinero, otras personas, etc. se sigue sintiendo un ser único y especial.

En resumen, lo único que necesita para ser feliz, es estar vivo, abrir los ojos cada mañana y decir: ¡Vamos a disfrutar este día!.

¿Parece fácil?. Créame que así lo es, si usted lo decide. Es todo un proceso que irá desarrollando, pero de forma sencilla, si así se lo propone.

Descubra la felicidad en las cosas más sencillas de la vida, en su familia, en un atardecer, en sus pasatiempos favoritos, en una oración. Simplemente relájese y viva con una sonrisa, sin apegarse a las cosas del mundo.

Nunca olvide que su único compromiso en esta vida es ser feliz y ayudar un poco, para que otras personas también puedan serlo. No se la pase buscando en los lugares menos indicados. Decídase y descubra el maravilloso regalo que tiene en sus manos. La felicidad está en usted, es cuestión de que la viva día con día.

David Montalvo


Tal como eres

En un mundo de comparaciones y conformidad, preséntate tal como eres, demostrando lo que sientes.

No trates de gustar a todos, es un desgaste inútil que no valora nadie, porque siempre estarán demandando más y más. Solo quienes te quieren, te valoran y te aceptan como eres.

Disfruta el honor a tu propia verdad, del valor de ser tú mismo, arriésgate a comunicar tus emociones.

Comparte tus debilidades, tus temores, tus dudas e inseguridades; Tus Sueños…

Deja que los demás te conozcan como eres, permitirte el valor de ser tú mismo, de reconocer que eres una persona maravillosa, única, sincera, honesta… Comenzando por ti mismo.

Autor desconocido

viernes, 29 de mayo de 2015

¡Vamos a quitarnos la máscara!

¿Por qué tenemos tanto miedo a mostrarnos? Abrir nuestro interior a la luz del día, por supuesto, es difícil. Si me vas a conocer, tengo que estar dispuesta a compartir contigo los miedos, enojos y envidias que parecen disminuirme como persona. Y eso me aterra.

Sin embargo, si nos aislamos, guardando nuestros secretos y nuestras emociones, sucede una extraña fermentación interna que con el tiempo se convierte en veneno y eventualmente nos mata.

El poeta John Berryman, que saltó a su muerte desde un puente, dejó escrito: “Nos enfermamos tanto como nos reservamos”. ¡Qué razón tenía!

Según el psicólogo John Powell, tememos bajar la máscara por varias razones: miedo a la intimidad, miedo a la separación, miedo a la fusión, miedo al rechazo y miedo a la responsabilidad.

Nos da miedo la intimidad; no sabemos a qué caminos nos pueda llevar. Temo mostrarte mi lado flaco, mi lado oscuro. Por lo tanto, evito comunicarme íntimamente contigo.

A algunos nos da miedo la separación. No quiero acercarme mucho a ti porque, quizá, después me dejes y eso me puede lastimar.

Otros tememos la fusión. ¿Si comparto todo contigo, qué me va a quedar para mí? ¿Todavía podré mantener mi propio pedazo de territorio, ése donde puedo estar solo?

También le tenemos miedo al rechazo. Si de verdad me conoces, sin edición, no te voy a gustar. Quizá pierdas poco a poco el interés una vez que sepas todo sobre mí. Así que sólo te muestro mi salón de trofeos y cierro el que guarda mis debilidades.

Por último, existe el miedo a la responsabilidad. Si me acerco mucho a ti, me involucro a fondo, y eso me obliga a estar cuando tú me necesites. No sé qué tan dispuesto estoy al compromiso.

Con estos miedos, disfrazamos nuestro verdadero yo. Disfrazamos uno de nuestros más fuertes y grandes atractivos: el encanto natural que viene de ser uno mismo.

Así que el secreto para evitar la soledad emocional y lograr la aceptación de los demás, paradójicamente, está en quitarnos las máscaras, porque de esta manera asumo los riesgos y me muestro tal como soy, con todo y mis defectos, entonces tú percibirás que confío en ti. Con esto te invito a hacer lo mismo.

Autor desconocido


jueves, 28 de mayo de 2015

Ve más allá

No escuches a los mediocres que te dicen ¡no se puede!
No escuches a los cobardes que te dicen ¡no te arriesgues!
No escuches a los mezquinos que te dicen ¡yo no creo!
No escuches a los ociosos que te dicen ¡no trabajes!
Ni escuches al fracasado que te dice ¡no lo intentes!

Solo escucha al optimista que te dice ¡avanza, puedes!
Solo escucha a los valientes que te dicen ¡no te rindas!
Escucha a los entusiastas que animan y dan aliento.
A los grandes triunfadores que sueñan con lo imposible

Escucha a los que conocen el camino de la victoria, ellos construirán mundos, imperios, soles, galaxias…
Encontrarás el tesoro más grande que hay en la vida, la libertad verdadera, la consciencia de quien eres… Un ser total, sin fronteras, sin limites, sin miseria.

Suryavan Solar


Alcanzar

Si quieres tener el mar, contémplalo, y abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas…; porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás…; porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo, y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos y abre tus manos y todo el viento será tuyo…; porque si quieres retenerlo te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir, y que se aleje, y lo tendrás maduro a su regreso…; porque si lo retienes poseído lo pierdes para siempre.

Si quieres vivir el gozo de tener, libérate de la manía de poseer y retener.

Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo, goza de la flor que se abre cara al cielo…; goza teniendo todo sin poseerlo… sin retenerlo.

Autor desconocido


miércoles, 27 de mayo de 2015

Echando a correr el agua

Me gusta observar el agua corriendo. Me gusta ver los ríos, riachuelos, lagunas y lagos.

En tanto el agua pueda circular, se mantiene cristalina y más pura. Pero si por alguna razón se estanca, comienza a tomar mal olor. El agua no se oxigena bien y comienzan a proliferar las bacterias.

El amor es como el agua. No puede haber un verdadero gozo si no se tiene con quien compartirlo. No tiene sentido llenarse de amor si no es para distribuirlo y para entregarlo.

Del mismo modo, no tiene sentido llenarse de conocimientos y de nuevas experiencias si no son para transmitirlas a quienes las necesiten o estén dispuestos a aprender. Recuerden que al no dejar fluir nos convertimos en aguas estancadas.

Para manifestar aprecio hacia alguien no es necesario esperar que sea fin de año, Navidad o su cumpleaños. El momento es ahora mismo.

Y, ¿cómo hacerlo? Mediante una palabra de estímulo, una sonrisa, un elogio sincero, una pequeña tarjeta con una frase positiva, una llamada telefónica, un correo electrónico…

A veces a las personas les cuesta encontrar quien los ame. Quieren recibir amor para ser felices y si no sucede, se sienten desgraciadas. En realidad, están ignorando algo muy simple. El gozo y la felicidad llegan cuando se tiene a quien amar, no cuando alguien le ama. Como el proceso se da al mismo tiempo, amo y me aman, parece que se depende del afecto del otro para ser feliz. Este es un gran “secreto”. Puede costar encontrar quien le ame, pero hay más de ¡seis mil millones de personas que necesitan amor! Están al lado suyo, en su trabajo, en su escuela, en su vecindario, en el otro extremo de la línea telefónica,… ¡están en todas partes!

S. Valdivia


sábado, 23 de mayo de 2015

La felicidad eres tú

Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre.

Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Nos han programado para ser felices o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de darte cuenta de esto, salir de la programación y llamar a cada cosa por su nombre.

Tanto la enfermedad, necesidad de sentirme querido, como la medicina que se ansía, el amor recibido, están basados en premisas falsas. Necesidad emocional para conseguir la felicidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el amor y la felicidad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser realmente feliz, sin apegos ni deseos, puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.

La respuesta de amor del exterior agrada y estimula, pero no te da más felicidad de la que tú dispones, pues tú eres toda la felicidad que seas capaz de desarrollar.

Anthony de Mello


miércoles, 20 de mayo de 2015

¡Échale ganas a la vida!

La vida es más grande o más pequeña según las ganas que le eches y el amor que le pongas. Tiene una forma u otra, según la limes, la moldees y la vayas amasando.

Los frutos no son los mismos para todos: cada uno nace con la semilla que debe desarrollar…. cultivarla bien lleva al éxito. No envidies la de nadie, porque en todas se puede dar anchura, espacio y plenitud. En todos los campos hay malas hierbas, sequías, tramos pedregosos, arenosos, inseguros, pero en ninguna falta un roció diario, un sol que caliente y una lluvia que nutra.

¡Solo necesitas echarle ganas!

Cuando uno hace lo que le gusta, sólo cuenta el avance, no las horas que le dedica; sólo cuenta que su objetivo va cuajando, no el esfuerzo y el tiempo que entero en él; sólo cuenta la semilla que lleva dentro para desarrollar, no la clase de árbol que se le ha destinado.

Cuando te gusta lo que haces, no percibes el tránsito del tiempo, que siempre te parece corto, ni el vuelo de las horas, que siempre parecen bien empleadas.

Casi siempre soñamos ser lo que no llegaremos a ser nunca, pero en medio está el motor de la esperanza que nos impulsa y el aliciente que nos aguijonea la vida.

Debes saber penetrar con ojo de águila en la realidad que te rodea y a la vez saber volar sobre ella y mirar desde arriba dónde debes posarte.

Échale ganas a la vida, aunque algunos miren más la huella de tus fracasos que la excelencia de tus logros.

Te encontraras que la vida se cansa de presentar los mismos hombres y los mismos acontecimientos… pero nosotros nunca acabamos de entender. Parece que sólo se aprende en la derrota, se adquiere sabiduría en las guerras perdidas y habilidad en la realidad y los escollos.

Échale ganas a la vida aunque no sea fácil, y a veces parezca que nada puedes conseguir y nada vale la pena. Vive tus sentimientos, expresa tu verdad, despójate de prejuicios, asimila los hechos y adórnalo todo con la imaginación.

Ordena tu ideas, aléjate del pensamiento que te tortura y de los lastres que te hunden, desecha todo eso que le roba belleza a la vida. Mírate como en el fondo de un estanque y líbrate de tu propia basura.

El alma se limpia con amor, la vida se endereza rectificando y uno se hace hombre tocando el alma de las cosas.

No le busques a la vida metas definitivas, porque todo es evolutivo, transformable, susceptible de mejoría.

Échale ganas a la vida, y corre sobre ella como si llevaras la fuerza en los estribos, la acción en las manos, la convicción en la frente y el fuego en el corazón.

Autor desconocido


martes, 19 de mayo de 2015

Voy de vuelo

“Voy de prisa porque la vida es corta y tengo muchas cosas que hacer. Cada uno trabaja a su manera y hace lo que puede”. Así se expresaba Voltaire preso por el frenesí que le llevaba a escribir tragedias en quince días. Así vive mucha gente o, mejor dicho, no vive porque quiere beber toda la vida de un solo trago.

La prisa, la velocidad son regalos de nuestra sociedad tecnificada. Así, la prisa se ha convertido en uno de los rasgos más característicos de nuestra manera de pensar, de hablar y de vivir. Llevamos la rapidez en nuestras venas, como si la vida resultara demasiado corta, y quisiéramos apurarla en cada momento viviendo con ansiedad y preocupación. “La preocupación nunca roba su tristeza al mañana, sólo le resta fortaleza al hoy” (A. J. Cronin). Así no vivimos, quemamos etapas y somos fácil presa del infarto.
Vivimos en el tiempo del microondas, de lo fácil, de lo rápido. No podemos vivir en la inactividad; preferimos la actividad sin descanso, aunque no tenga sentido. No es nuestro tiempo apto para construir murallas, pirámides y catedrales. Y como no edificamos con bases sólidas, fácilmente se derrumba todo lo hecho y se vienen abajo nuestros proyectos.

Sin envidiar el pasado, sí tendríamos que echar una mirada retrospectiva y aprender de nuestros antecesores, maestros del ocio, del sosiego, de la contemplación. Es saludable no perder la capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas, de lo bueno que nos acontece cada día y admirar las maravillas que hay en la naturaleza, que es maestra de trabajo, de no adelantar el tiempo y las estaciones. Hacerse un roble, una caoba, una persona… lleva su tiempo. Miles de años se necesitan para alumbrar una nueva especie.
El futuro no es problema del hoy. No hay que ser aprensivo acerca del futuro. “No os preocupéis del mañana… Cada día tiene bastante con su tarea”. Es importante mentalizarse para vivir al día, sin esperar resolver todos los problemas al mismo tiempo.
Es necesario cambiar nuestros hábitos de pensar, hablar y actuar alocadamente, pues “si no cambiamos nuestro rumbo, probablemente lleguemos a donde nos dirigimos” . Y muchas veces nos dirigimos a nuestra autodestrucción.
Es necesario, pues, sacar tiempo para el ocio, para mirar las estrellas, los amaneceres y atardeceres. Esta es la queja de mucha gente: “No tengo tiempo”. No tengo tiempo ni siquiera para el trabajo, los compromisos sociales, el estudio…
Es bueno pensar y pensar despacio. Es mejor aprender a hablar despacio. Es estupendo comenzar de nuevo como un niño a dar los primeros pasos, a dar el tiempo a cada cosa y a cada lugar… No hay que tener prisa, pues lo que sembremos lo tendremos por toda la eternidad.

Autor desconocido


domingo, 17 de mayo de 2015

Presta atención a tus pensamientos dominantes

Prestar atención a tus pensamientos dominantes, es vital para comenzar a forjar una vida de auténtica realización que huyas de los pensamientos negativos.

Demasiadas personas pasan la mayor parte de sus días sumergidos en una avalancha de pensamientos negativos, y eso trae como consecuencia que sus recursos personales se vean mermados.

Es imposible lograr grandes resultados cuando mentalmente se está en el lado negativo de la balanza.

Los triunfadores en el juego de la vida vigilan estrechamente sus pensamientos, y deliberadamente eliminan lo antes posible cualquier atisbo de pensamiento negativo. Prefieren ver la vida desde su perspectiva positiva, y la vida les corresponde en consecuencia.

Recuerda siempre que atraerás a tu vida aquello en lo que enfoques.

¡Decide enfocar siempre en positivo!

Elsy Mata Marcano

viernes, 15 de mayo de 2015

El amor a si mismo


La amistad consigo mismo, es como la perla de gran valor, adquiriendo esta riqueza, se adquiere todo lo demás.

Lejos de hacernos egoístas, nos hace más generosos. Si estás en paz con tu alma, estarás en paz con el cielo y con la tierra, nadie puede ayudar a otro sin ayudarse a sí mismo.

Nos enfermamos cuando no nos amamos. ¿Quién puede dar lo que no tiene?

El amor es libre o no es. No se puede forzar ni prescribir, nace en la libertad o no existe.

Lo que se hace libremente jamás puede llamarse sacrificio. La libertad con que se obra, es lo que lo distingue, entonces no es sacrificio, sino un don.

El egoísmo es la falta de amor a sí mismo, tal como la sobreprotección revela la falta de amor al otro.

Para ser genuinamente humilde, hay que amarse a sí mismo. El reconocerse, no es humillación que revela no amarse.

El soberbio, pedante, prepotente, intenta compensar el déficit de amor a sí mismo. Un corazón tierno, ennoblece nuestras esperanzas, pues nos convertimos en lo que creemos y esperamos.

“Necesito de mi plenitud para la tuya”. Nos damos a nosotros lo que damos a los otros, porque todos somos UNO.

« La vida es como una moneda, puedes gastarla como desees, pero sólo puedes gastarla una vez».

Autor desconocido

jueves, 14 de mayo de 2015

¡Vales mucho!

No solamente es más apreciado el ser espontáneo, sino que es mucho más fácil.

Mucha gente gasta bastante energía en aparentar lo que realmente no es.

¿Por qué sucede que hay personas que parecen “mimetizarse” con los demás y les cuesta ser natural y espontánea ¿Por qué se dice lo que realmente no se siente?

Lo sé bien, porque en mis primeros años de vida fui así. Tempranamente aprendí que no podía decir lo que pensaba, porque los mayores me lo reprochaban.

Luego, me pareció que los demás se sentían bien si uno estaba de acuerdo con ellos y mal si manifestaba opiniones diferentes, y yo buscaba desesperadamente la aceptación de los demás.

Sin embargo, fui descubriendo que los otros dejan de considerarte y respetarte 
al darse cuenta que uno no tiene una opinión clara y definida, y lo peor, uno deja de respetarse a sí mismo.

Aprendí que no tenemos por qué caerle bien a todos ni estar de acuerdo con todos. 
Es probable que cuando todos seamos sabios ya hayamos alcanzado la plena iluminación, estemos todos de acuerdo. 

Mientras tanto, en la búsqueda de la verdad, tendremos posiciones distintas, según nuestras experiencias y conocimientos.



Todo esto está relacionado con la seguridad en sí mismo.

En la medida que somos conscientes de nuestro propio valer, nos atrevemos a ser nosotros mismos y pensar por sí mismos. No hay que andar por el mundo buscando satisfacer a los demás, ni llenando las expectativas de los otros. Hay que disponerse a aceptar a los demás con sus virtudes y defectos, con sus opiniones y puntos de vista, y disponerse a respetarse también a sí mismo.

Es posible que al principio se pierdan amigos que no compartan nuestra manera de ser y opinar, pero si eres consecuente con tus ideas y contigo mismo, tendrás muchos verdaderos amigos en el futuro.

Decir la verdad puede que moleste a alguien, pero la mayoría aprenderá a valorar a quien es veraz. “que tu sí, sea sí; que tu no, sea no”.

Una buena práctica es darse mensajes a sí mismo, ya sea mediante un diálogo interno, carteles, escritos, dibujos, etc., que digan: “Tengo seguridad y confianza en mí”.

Tú vales mucho más de lo que te imaginas. y eres importante para los demás.

Autor desconocido

lunes, 11 de mayo de 2015

La auténtica suerte

¡La vida es como una lotería! Muchos creen haber perdido; peor todavía: creen que su vecino, más alegre y confiado, ha ganado. Sin embargo, los números de la lotería son tan diferentes entre sí. La diferencia radica en la forma de ver y en la forma de valorar. Y esto depende de cada uno de nosotros.

He encontrado un gran número de personas sensiblemente distintas entre sí. He escuchado sus más profundos secretos. Pero nunca he encontrado a nadie a quien le hubiera tocado “la lotería”, “el premio gordo”, de la pura y perfecta felicidad. Cada uno, de alguna forma, tenía algo que le contrariaba. Los creyentes llaman a este algo “la propia cruz”. Los indiferentes y los ateos lo llaman “no tener suerte”. Había incluso personas que, a pesar del sufrimiento y la desgracia, seguían contentas bajo el peso de las dificultades y contrariedades. Otras estaban abatidas, asqueadas y disgustadas.

A menudo, unas y otras, habían vivido la misma realidad, pero, ¡¡cuán distintos eran los resultados!! 

La vida es como una lotería. Sin embargo, cada uno puede poner mucho de sí.

P. Phil Bosmans


domingo, 10 de mayo de 2015

Aprovecha el día

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo.
Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en tí está el futuro y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.
No permitas que la vida te pase a tí sin que la vivas…

Desconozco a su autor