domingo, 31 de mayo de 2015

¡Claro que puedes!

Cuando quieras hacer algo y oigas tu propia voz susurrándote que no tiene sentido intentarlo siquiera. Cuando esa voz te dice: “¿Qué es lo que te hace pensar que puedes hacer esto?”. Recuerda que hay otra voz que puedes escuchar, la voz de la esperanza y del estímulo. No es la que te dice “no puedes hacerlo”,sino la que te dice ;”¡Claro que puedes!”.

Mucha gente carece de la confianza, la autoestima y la voluntad para intentar el éxito. Algunos empiezan bien, pero no logran terminar bien lo que empiezan Algunos pueden tener miedo de perder; otros pueden tener miedo incluso de ganar.

Hay quienes se desmoralizan porque le prestan atención a la voz que les habla de abandonar el intento y darse por vencidos. Lo que oyen es:”Puedes olvidarte de eso; jamás lo lograrás”. Pero hay otro mensaje que también podrás oír si solamente escuchas. Es el que te dice: ¡Claro que puedes!”.

Como la flor que, creada de una sola semilla, termina por florecer, el sueño que guardamos en nuestro interior tiene todo el potencial para volverse realidad.

Donde hay un sí, puede haber un no, pero también se abrirá un camino. Recuerda que la gente también elige al no elegir. No se trata solamente de lo que hacemos, sino muchas veces también de lo que no hacemos.

De modo que planifícalo, trabaja para lo que quieres y no tengas miedo de soñar. Piensa en todas las oportunidades en las que alcanzaste tus metas.

No hagas caso de las voces que tratan de desmoralizarte; no tienes que darles importancia.
Siempre dependerá de ti no elegir la voz que te dice que no podrás, sino la que te dice: “¡Claro que puedes!”. Sueña y dale vida a tus sueños.

Depende de ti.

Desconozco el autor


Soy

Ya no anda mi corazón con sed, ni mis manos palpando vacíos, ni mis ojos buscando distancias, ni insípida mi boca, ni rotos mis sueños, ni desierto mi camino.

Ya nadie me roba las estrellas, ni me aplasta las pisadas, ni me quita la risa. Nadie.

Porque ahora soy yo la que he aprendido a engarzar los sueños, a volar con las mariposas y a escudriñar el cielo.

Ahora sé lo que antes no sabía.

Y soy.

Zenaida Bacardí de Argamasilla


sábado, 30 de mayo de 2015

¡Qué sencillo es ser feliz!.

Los humanos no nacemos felices ni infelices, sino aprendemos a ser una cosa u otra.

Hasta hace un año aproximadamente, la felicidad era un concepto oscuro y muy lejano en mi vida. Pensaba que era algo tan complicado, que hasta llegué a creer que el ser humano no alcanzaba a lograr ese estado durante su estancia en la tierra.

Apenas soy un joven universitario. Sin embargo, he tenido experiencias que pocas personas han tenido la posibilidad de vivir. Antes no encontraba ese “click” que diera un giro en mi vida y me reprimía con situaciones del pasado, que me hacían toparme con una pared falsa, “buscando sin saber buscar” todo aquello que me hiciera pasar momentos agradables.

Creo que todos hemos pasado por momentos en que la vida no nos ha sonreído, pero ¿qué pasaría, si nosotros le sonreímos a la vida?.

Me atrevo a hacerle una pregunta muy personal que yo me hacía a diario. En estos momentos de su vida, ¿qué necesita para ser feliz? ¿Ganar un millón de dólares?, ¿conquistar a la mujer o al hombre de sus sueños?, ¿viajar al lugar más exótico del planeta? ¿conseguir el empleo que siempre ha soñado?, ¿sentirse querido o que alguien le haga feliz?.

¿Se oye una maravilla de vida, no cree?. Pero le aseguro que hay personas que tienen todo eso y aún así no encuentran la felicidad. Para ser feliz, no necesita absolutamente nada de lo anterior. Inclusive, nada ni nadie tienen la obligación de hacerlo feliz.

La felicidad es tan sencilla, que se encuentra en nuestro interior. Nosotros tenemos el fabuloso poder de decidir en todo momento o circunstancia cuando, cómo y con quién ser felices. La felicidad es una tarea interior, que radica en su corazón, en su mente y su alma. Una lucha de todos los días. Una persona llega a vivir plenamente feliz, cuando a pesar de ser despojado de todos sus “apegos” de la tierra, como es un empleo, el dinero, otras personas, etc. se sigue sintiendo un ser único y especial.

En resumen, lo único que necesita para ser feliz, es estar vivo, abrir los ojos cada mañana y decir: ¡Vamos a disfrutar este día!.

¿Parece fácil?. Créame que así lo es, si usted lo decide. Es todo un proceso que irá desarrollando, pero de forma sencilla, si así se lo propone.

Descubra la felicidad en las cosas más sencillas de la vida, en su familia, en un atardecer, en sus pasatiempos favoritos, en una oración. Simplemente relájese y viva con una sonrisa, sin apegarse a las cosas del mundo.

Nunca olvide que su único compromiso en esta vida es ser feliz y ayudar un poco, para que otras personas también puedan serlo. No se la pase buscando en los lugares menos indicados. Decídase y descubra el maravilloso regalo que tiene en sus manos. La felicidad está en usted, es cuestión de que la viva día con día.

David Montalvo


Tal como eres

En un mundo de comparaciones y conformidad, preséntate tal como eres, demostrando lo que sientes.

No trates de gustar a todos, es un desgaste inútil que no valora nadie, porque siempre estarán demandando más y más. Solo quienes te quieren, te valoran y te aceptan como eres.

Disfruta el honor a tu propia verdad, del valor de ser tú mismo, arriésgate a comunicar tus emociones.

Comparte tus debilidades, tus temores, tus dudas e inseguridades; Tus Sueños…

Deja que los demás te conozcan como eres, permitirte el valor de ser tú mismo, de reconocer que eres una persona maravillosa, única, sincera, honesta… Comenzando por ti mismo.

Autor desconocido

viernes, 29 de mayo de 2015

Vivir la alegría

Vivir la alegría es vivir cada segundo que pasa.

Es corresponder con cada suspiro de corazón a todo lo que habita a tu alrededor; es penetrar en el interior y escuchar el desmayo débil de un alma silenciosa o el lloriqueo de un corazón herido.

Vivir en alegría es reconocer que la Vida no es una carrera y que el futuro es tan distante como el pasado.

Es permitir que cada momento sea un descubrimiento, un acto de gracia y belleza.

Vivir en alegría es descubrir el mundo por primera vez cada mañana.
Es maravillarse y aspirar.
Es recibir por igual el triunfo y el fracaso, la humildad y la pureza. Entonces, podremos ser derrotados, pero no destruidos.

J. Maurus


¡Vamos a quitarnos la máscara!

¿Por qué tenemos tanto miedo a mostrarnos? Abrir nuestro interior a la luz del día, por supuesto, es difícil. Si me vas a conocer, tengo que estar dispuesta a compartir contigo los miedos, enojos y envidias que parecen disminuirme como persona. Y eso me aterra.

Sin embargo, si nos aislamos, guardando nuestros secretos y nuestras emociones, sucede una extraña fermentación interna que con el tiempo se convierte en veneno y eventualmente nos mata.

El poeta John Berryman, que saltó a su muerte desde un puente, dejó escrito: “Nos enfermamos tanto como nos reservamos”. ¡Qué razón tenía!

Según el psicólogo John Powell, tememos bajar la máscara por varias razones: miedo a la intimidad, miedo a la separación, miedo a la fusión, miedo al rechazo y miedo a la responsabilidad.

Nos da miedo la intimidad; no sabemos a qué caminos nos pueda llevar. Temo mostrarte mi lado flaco, mi lado oscuro. Por lo tanto, evito comunicarme íntimamente contigo.

A algunos nos da miedo la separación. No quiero acercarme mucho a ti porque, quizá, después me dejes y eso me puede lastimar.

Otros tememos la fusión. ¿Si comparto todo contigo, qué me va a quedar para mí? ¿Todavía podré mantener mi propio pedazo de territorio, ése donde puedo estar solo?

También le tenemos miedo al rechazo. Si de verdad me conoces, sin edición, no te voy a gustar. Quizá pierdas poco a poco el interés una vez que sepas todo sobre mí. Así que sólo te muestro mi salón de trofeos y cierro el que guarda mis debilidades.

Por último, existe el miedo a la responsabilidad. Si me acerco mucho a ti, me involucro a fondo, y eso me obliga a estar cuando tú me necesites. No sé qué tan dispuesto estoy al compromiso.

Con estos miedos, disfrazamos nuestro verdadero yo. Disfrazamos uno de nuestros más fuertes y grandes atractivos: el encanto natural que viene de ser uno mismo.

Así que el secreto para evitar la soledad emocional y lograr la aceptación de los demás, paradójicamente, está en quitarnos las máscaras, porque de esta manera asumo los riesgos y me muestro tal como soy, con todo y mis defectos, entonces tú percibirás que confío en ti. Con esto te invito a hacer lo mismo.

Autor desconocido


jueves, 28 de mayo de 2015

Ve más allá

No escuches a los mediocres que te dicen ¡no se puede!
No escuches a los cobardes que te dicen ¡no te arriesgues!
No escuches a los mezquinos que te dicen ¡yo no creo!
No escuches a los ociosos que te dicen ¡no trabajes!
Ni escuches al fracasado que te dice ¡no lo intentes!

Solo escucha al optimista que te dice ¡avanza, puedes!
Solo escucha a los valientes que te dicen ¡no te rindas!
Escucha a los entusiastas que animan y dan aliento.
A los grandes triunfadores que sueñan con lo imposible

Escucha a los que conocen el camino de la victoria, ellos construirán mundos, imperios, soles, galaxias…
Encontrarás el tesoro más grande que hay en la vida, la libertad verdadera, la consciencia de quien eres… Un ser total, sin fronteras, sin limites, sin miseria.

Suryavan Solar


Alcanzar

Si quieres tener el mar, contémplalo, y abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas…; porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás…; porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo, y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos y abre tus manos y todo el viento será tuyo…; porque si quieres retenerlo te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir, y que se aleje, y lo tendrás maduro a su regreso…; porque si lo retienes poseído lo pierdes para siempre.

Si quieres vivir el gozo de tener, libérate de la manía de poseer y retener.

Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo, goza de la flor que se abre cara al cielo…; goza teniendo todo sin poseerlo… sin retenerlo.

Autor desconocido


miércoles, 27 de mayo de 2015

Echando a correr el agua

Me gusta observar el agua corriendo. Me gusta ver los ríos, riachuelos, lagunas y lagos.

En tanto el agua pueda circular, se mantiene cristalina y más pura. Pero si por alguna razón se estanca, comienza a tomar mal olor. El agua no se oxigena bien y comienzan a proliferar las bacterias.

El amor es como el agua. No puede haber un verdadero gozo si no se tiene con quien compartirlo. No tiene sentido llenarse de amor si no es para distribuirlo y para entregarlo.

Del mismo modo, no tiene sentido llenarse de conocimientos y de nuevas experiencias si no son para transmitirlas a quienes las necesiten o estén dispuestos a aprender. Recuerden que al no dejar fluir nos convertimos en aguas estancadas.

Para manifestar aprecio hacia alguien no es necesario esperar que sea fin de año, Navidad o su cumpleaños. El momento es ahora mismo.

Y, ¿cómo hacerlo? Mediante una palabra de estímulo, una sonrisa, un elogio sincero, una pequeña tarjeta con una frase positiva, una llamada telefónica, un correo electrónico…

A veces a las personas les cuesta encontrar quien los ame. Quieren recibir amor para ser felices y si no sucede, se sienten desgraciadas. En realidad, están ignorando algo muy simple. El gozo y la felicidad llegan cuando se tiene a quien amar, no cuando alguien le ama. Como el proceso se da al mismo tiempo, amo y me aman, parece que se depende del afecto del otro para ser feliz. Este es un gran “secreto”. Puede costar encontrar quien le ame, pero hay más de ¡seis mil millones de personas que necesitan amor! Están al lado suyo, en su trabajo, en su escuela, en su vecindario, en el otro extremo de la línea telefónica,… ¡están en todas partes!

S. Valdivia


Pesimismo

No eres un pesimista porque estás triste por una herida profunda en el corazón o un conjunto de males que te afligen.

No eres un pesimista tampoco cuando estás profundamente entristecido por el insoportables sufrimiento de tantos inocentes, por la violencia o la injusticia en el mundo.

Pesimista es aquel que toda la vida permanece en una habitación oscura en la que sigue desarrollando “ideas negras”.

Pesimista es aquel que anuncia la lluvia cuando sale el sol, que, cuando todo va bien, afirma que durará poco, que se interroga acerca de la verdaderas intenciones de una persona amable.

El pesimista tiene “mala vista” porque nunca se entera de las buenas noticias. Nota más el frío que el calor. Nota más el dolor que la alegría.

Diagnóstico medico:
“El pesimista tiene una influencia nefasta sobre la digestión y la presión sanguínea”.

Conclusión:

“Los optimistas viven más tiempo que los pesimistas”.

P.D. “Los que no viven, están ya muertos mucho antes de ser sepultados”.

Phil Bosmans


martes, 26 de mayo de 2015

Pesca para toda una vida

Tenía once años e iba a pescar cada vez que podía, desde el muelle de la cabaña de su familia ubicada en una isla en medio de un lago de Nueva Hampshire.

Un día antes de que se abriera la temporada del róbalo, él y su padre fueron a pescar al caer la noche, atrapando molas y perchas con gusanos. Luego puso una pequeña mosca plateada y practicó el lanzamiento. El anzuelo golpeaba el agua y hacía pequeñas olas de colores bajo el sol del crepúsculo, luego olitas plateadas cuando la luna se elevó sobre el lago.

Cuando su caña se dobló, supo que había algo enorme en el otro extremo. El padre observaba con admiración cómo el niño arrastraba con habilidad al pez a lo largo del muelle.

Por fin, rápidamente levantó del agua al agotado pez. Era el más grande que jamás había visto, pero era un róbalo. El niño y su padre miraron el hermoso pez, con las agallas moviéndose a la luz de la luna. El padre encendió un fósforo y miró su reloj. Eran las diez de la noche, dos horas antes de que se abriera la temporada. Miró el pez y luego al niño.

Tendrás que devolverlo, hijo- dijo.

¡Papá!- gritó el chico.

Habrá otros peces- dijo su padre.

No tan grandes como éste- gritó el chico.

Miró el lago. No se veía ningún pescador ni botes bajo la luna. Volvió a mirar a su padre. Aunque nadie los había visto, ni nadie podía saber a qué hora había pescado el pez, el chico advirtió por la firmeza de su padre que la decisión no era negociable.

Lentamente sacó el anzuelo de la boca del enorme róbalo y lo devolvió a las negras aguas. El pez movió su poderoso cuerpo y desapareció. El niño sospechaba que nunca volvería a ver un pez tan grande.

Eso ocurrió hace treinta y cuatro años. En la actualidad el niño es un exitoso arquitecto de Nueva York. La cabaña de su padre está siempre en la isla en la mitad del lago. Lleva a su propio hijo y a sus hijas a pescar desde el mismo muelle. Y tenía razón. Nunca volvió a pescar un pez tan magnífico como el que atrapó esa noche de tantos años atrás. Pero ve ese mismo pez cada vez que se enfrenta con el tema de la ética. Pues, como su padre se lo enseñó, la ética es un simple asunto de bien o mal. Sólo la práctica de la ética es lo difícil.

¿Hacemos el bien cuando nadie nos mira?

¿Nos negamos a hacer las cosas de cualquier manera para entregar el plano a tiempo?

¿O nos negamos a comprar acciones basándonos en información que sabemos que no deberíamos tener? No lo haríamos si nos hubieran enseñado a devolver el pez al agua cuando éramos chicos. Pues habríamos aprendido la verdad, a decisión de hacer el bien vive fresca y fragante en nuestra memoria.

Es una historia que le contaremos con orgullo a nuestros amigos y nietos. No sobre cómo tuvimos ocasión de burlarnos del sistema y aprovecharnos de él, sino sobre cómo hicimos lo correcto y nos llenamos de fuerza para siempre.

Autor desconocido

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Escogiste el amor?

Pues ahí tienes todas las semillas de la vida. Ahí tienes la siembra de la fe, del dolor, de las lágrimas y de los milagros.
El momento más luminoso es encontrarlo, el más decisivo es arraigarlo y el de mayor rendimiento, cultivarlo y saber vivirlo todos los días.
Recuerda que buscar amor no es amarse, y vivirlo a medias es como no haberlo conocido. Hay que darse por entero.

¡Cuántas vetas ocultas llevabas sin saberlo! ¡Cuánto que aprender tu corazón, que volar tu pensamiento, que decir tus palabras y que iluminar tu alma!

¡Cuántas vetas ignoradas y cuántos manantiales cerrados estallan de pronto inundándote la vida!
No concibas el amor tan perfecto que te resulte irrealizable… ni tan imperfecto, que te resulte vulgar.

No cierres la llave a la sinceridad y la confidencia, porque detrás de esa puerta se mudarán el silencio y la incomunicación, y poco a poco te irán despojando de todo lo que tienes.

Las cosas del amor no son de fuerza, sino de entendimiento; no se imponen, hay que dejar que broten solas. No lo derroches, pero tampoco lo restrinjas. No lo reclames, ni lo fuerces, ni lo exijas: gánatelo, merécetelo y dale cuerpo haciéndolo renacer muchas veces.
Es mejor la confianza que el encubrimiento, ceder que mentir, comprender que empecinarse, probar que rechazar, convencer que obligar.

Piensa antes de obrar. No juzgues con precipitación. No te exaltes, no te apasiones. Busca el justo medio, el equilibrio, el aplomo.
El respeto es esencial: si fallas, el amor se resquebraja y perece. Es como haberle dado el golpe de muerte.

El amor es lo único que alivia el dolor. Es como un aceite suavizante para lo áspero, lo reseco, lo duro que encierra la vida.

Cuando se ama, el corazón no es rígido, es ondulante… como si lo movieran la brisa y la condescendencia. El rencor es tan corto que va derecho por el camino del perdón.
La cicatrización es tan rápida, tan imperceptible, que casi no da tiempo a las disculpas y las explicaciones. Con esta cadena de perdones se hace el amor.
Y con ese amor se hace la vida.

Autor desconocido

domingo, 24 de mayo de 2015

Un día me voy a dar ese gusto

“Un fin de semana voy a darme ese gusto”, “en mis vacaciones leeré y haré eso”, “cuando me retire de mi trabajo voy a dedicarme a tal cosa”… Muchos utilizan frases como estas y se les va el fin de semana sin realizar lo que pensaron. Realizaron muchos proyectos para los días de vacaciones y no se dieron cuenta cuando éstas terminaron.

Otros, cuando se retiran ya no saben qué hacer, o enferman y mueren sin haber llevado a cabo nunca sus sueños más sencillos.

¿Te has dicho a veces “cuando tenga tiempo haré…”? ¿Y cuándo tienes tiempo? El tiempo no te llegará de regalo nunca. Si tú no decides coger parte de la porción de tiempo que a todos nos toca, nadie lo hará por ti. Todos disponemos de 24 horas al día, pero el cómo las utilicemos hace la diferencia de quien triunfa en la vida y de quien vive en la mediocridad.

Has venido a esta existencia a hacer mucho más que tu labor cotidiana y que comer y dormir. Dentro de ti sientes anhelos de experimentar, de aprender, de realizarte en otros aspectos de tu personalidad. Y si no empiezas ya mismo a ponerte en acción, cuando pasen muchos años ya no tendrás entusiasmo ni motivación, porque nunca lo intentaste.

Si lo único que hiciste durante treinta años es una determinada actividad, ya te será difícil adquirir nuevas destrezas cuando envejezcas.

Si quieres que tu vida sea más rica, busca tu tiempo ahora. No esperes el fin de semana, las vacaciones o el retiro, que quizás no llegue. Tu vocación es mucho más amplia que una profesión o actividad específica. Aprender constantemente te conducirá a una vejez más lucida y más activa.

S.V.

Herramientas para recuperar la ilusión

Tener un sueño
Plantearnos una meta o un sueño le dará dirección y sentido a cada esfuerzo que realicemos para conseguirlos. Vale la pena que revises los sueños que tuviste en el pasado y que rescates alguno de ellos, ese que todavía te hace sonreír y tener ganas de trabajar para conseguirlo.

Buscar los recursos necesarios para cumplirlo
Es importante que, una vez tomada la decisión, puedas elaborar el plan de acción que te permita reunir los recursos y las herramientas que te hacen falta para ir tras él. Pide ayuda si fuese necesario y procura mantenerte objetivo la mayor parte del tiempo para que puedas cumplirlo.

Mantener el foco
Con todas las ocupaciones y actividades del día a día es muy fácil distraernos de nuestro objetivo principal; por eso, necesitas un recurso que te recuerde tu compromiso de hacer algo concreto para estar más cerca de cumplirlo. Anotarlo en una pequeña tarjeta que lleves contigo, cambiarte de dedo el anillo que usas todo el tiempo, o ponerte el reloj en la otra muñeca, una alarma musical a la mitad del día para recordarlo, puede ser muy efectivo.

Vencer el temor a la desilusión
Que hayas fracasado una vez o que las cosas no te hayan salido como lo esperabas, no quiere decir que las próximas veces te sucederá lo mismo. Aprende algo de esa experiencia fallida e incorpóralo en este nuevo proceso para no cometer el mismo error. Detente de tanto en tanto para que puedas revisar el camino que recorres y hacer algún ajuste si fuese necesario.

Evitar conformarse
No te quedes ahí parado, estancado y resentido porque otros lo han logrado y tú todavía no. Levántate, recupera el entusiasmo, renueva tu actitud y conéctate con la pasión que sientes por tu sueño. Perseverar y estar dispuesto a hacer lo necesario para conseguirlo te llevará al éxito deseado. Mantente atento a reconocer las oportunidades aunque estas se presenten de una manera diferente a como lo imaginabas.

Maytte Sepulveda

sábado, 23 de mayo de 2015

La felicidad eres tú

Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre.

Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Nos han programado para ser felices o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de darte cuenta de esto, salir de la programación y llamar a cada cosa por su nombre.

Tanto la enfermedad, necesidad de sentirme querido, como la medicina que se ansía, el amor recibido, están basados en premisas falsas. Necesidad emocional para conseguir la felicidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el amor y la felicidad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser realmente feliz, sin apegos ni deseos, puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.

La respuesta de amor del exterior agrada y estimula, pero no te da más felicidad de la que tú dispones, pues tú eres toda la felicidad que seas capaz de desarrollar.

Anthony de Mello


jueves, 21 de mayo de 2015

¿Podemos ser independientes?

Cuando vamos superando la etapa de la adolescencia, uno de los objetivos principales que nos proponemos es la independencia. Queremos tener nuestra vida aparte, tomar nuestras propias decisiones y hacer lo que queramos. Sin embargo, pronto nos daremos cuenta que dependemos de los demás para realizar nuestra vida.

Hoy la sociedad es muy interdependiente. Para lograr el éxito individual es necesaria la intervención de otras personas, ya sea que estén en posiciones superiores o inferiores a la nuestra, jerárquicamente hablando.

No se puede surgir con éxito en la vida si no se ha establecido buenas relaciones con mucha gente. El éxito no depende exclusivamente del talento o del esfuerzo personal, sino que también de la capacidad de relacionarse con los demás. Las oportunidades se multiplicarán proporcionalmente a la cantidad de conocidos que tengas.

Por ello ahora es más importante que nunca sonreír. No será la primera vez que hayas escuchado que es bueno sonreír. Pero seguramente no lo has llevado a cabo sistemáticamente. En nuestro mundo tan globalizado esto es fundamental. Realiza la siguiente práctica: cuando entres en un lugar donde se encuentren personas desconocidas, saluda y sonríe.

El saludo cordial hace sentir a las otras personas que tu las tomas en cuenta y que son importantes para tí. Procura hacerlo con sinceridad. Al comienzo tendrás que hacer un esfuerzo, pero al poco tiempo se transformará en un nuevo hábito y sentirás cada vez más una emoción sincera, de modo que con tu saludo transmitirás la idea de que estás feliz de conocerlos y de estar con ellos.

¿Cuándo empezar a lograr este nuevo hábito para tu triunfo personal? ¡Ahora mismo!

S, Valdivia


miércoles, 20 de mayo de 2015

¡Échale ganas a la vida!

La vida es más grande o más pequeña según las ganas que le eches y el amor que le pongas. Tiene una forma u otra, según la limes, la moldees y la vayas amasando.

Los frutos no son los mismos para todos: cada uno nace con la semilla que debe desarrollar…. cultivarla bien lleva al éxito. No envidies la de nadie, porque en todas se puede dar anchura, espacio y plenitud. En todos los campos hay malas hierbas, sequías, tramos pedregosos, arenosos, inseguros, pero en ninguna falta un roció diario, un sol que caliente y una lluvia que nutra.

¡Solo necesitas echarle ganas!

Cuando uno hace lo que le gusta, sólo cuenta el avance, no las horas que le dedica; sólo cuenta que su objetivo va cuajando, no el esfuerzo y el tiempo que entero en él; sólo cuenta la semilla que lleva dentro para desarrollar, no la clase de árbol que se le ha destinado.

Cuando te gusta lo que haces, no percibes el tránsito del tiempo, que siempre te parece corto, ni el vuelo de las horas, que siempre parecen bien empleadas.

Casi siempre soñamos ser lo que no llegaremos a ser nunca, pero en medio está el motor de la esperanza que nos impulsa y el aliciente que nos aguijonea la vida.

Debes saber penetrar con ojo de águila en la realidad que te rodea y a la vez saber volar sobre ella y mirar desde arriba dónde debes posarte.

Échale ganas a la vida, aunque algunos miren más la huella de tus fracasos que la excelencia de tus logros.

Te encontraras que la vida se cansa de presentar los mismos hombres y los mismos acontecimientos… pero nosotros nunca acabamos de entender. Parece que sólo se aprende en la derrota, se adquiere sabiduría en las guerras perdidas y habilidad en la realidad y los escollos.

Échale ganas a la vida aunque no sea fácil, y a veces parezca que nada puedes conseguir y nada vale la pena. Vive tus sentimientos, expresa tu verdad, despójate de prejuicios, asimila los hechos y adórnalo todo con la imaginación.

Ordena tu ideas, aléjate del pensamiento que te tortura y de los lastres que te hunden, desecha todo eso que le roba belleza a la vida. Mírate como en el fondo de un estanque y líbrate de tu propia basura.

El alma se limpia con amor, la vida se endereza rectificando y uno se hace hombre tocando el alma de las cosas.

No le busques a la vida metas definitivas, porque todo es evolutivo, transformable, susceptible de mejoría.

Échale ganas a la vida, y corre sobre ella como si llevaras la fuerza en los estribos, la acción en las manos, la convicción en la frente y el fuego en el corazón.

Autor desconocido


martes, 19 de mayo de 2015

Voy de vuelo

“Voy de prisa porque la vida es corta y tengo muchas cosas que hacer. Cada uno trabaja a su manera y hace lo que puede”. Así se expresaba Voltaire preso por el frenesí que le llevaba a escribir tragedias en quince días. Así vive mucha gente o, mejor dicho, no vive porque quiere beber toda la vida de un solo trago.

La prisa, la velocidad son regalos de nuestra sociedad tecnificada. Así, la prisa se ha convertido en uno de los rasgos más característicos de nuestra manera de pensar, de hablar y de vivir. Llevamos la rapidez en nuestras venas, como si la vida resultara demasiado corta, y quisiéramos apurarla en cada momento viviendo con ansiedad y preocupación. “La preocupación nunca roba su tristeza al mañana, sólo le resta fortaleza al hoy” (A. J. Cronin). Así no vivimos, quemamos etapas y somos fácil presa del infarto.
Vivimos en el tiempo del microondas, de lo fácil, de lo rápido. No podemos vivir en la inactividad; preferimos la actividad sin descanso, aunque no tenga sentido. No es nuestro tiempo apto para construir murallas, pirámides y catedrales. Y como no edificamos con bases sólidas, fácilmente se derrumba todo lo hecho y se vienen abajo nuestros proyectos.

Sin envidiar el pasado, sí tendríamos que echar una mirada retrospectiva y aprender de nuestros antecesores, maestros del ocio, del sosiego, de la contemplación. Es saludable no perder la capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas, de lo bueno que nos acontece cada día y admirar las maravillas que hay en la naturaleza, que es maestra de trabajo, de no adelantar el tiempo y las estaciones. Hacerse un roble, una caoba, una persona… lleva su tiempo. Miles de años se necesitan para alumbrar una nueva especie.
El futuro no es problema del hoy. No hay que ser aprensivo acerca del futuro. “No os preocupéis del mañana… Cada día tiene bastante con su tarea”. Es importante mentalizarse para vivir al día, sin esperar resolver todos los problemas al mismo tiempo.
Es necesario cambiar nuestros hábitos de pensar, hablar y actuar alocadamente, pues “si no cambiamos nuestro rumbo, probablemente lleguemos a donde nos dirigimos” . Y muchas veces nos dirigimos a nuestra autodestrucción.
Es necesario, pues, sacar tiempo para el ocio, para mirar las estrellas, los amaneceres y atardeceres. Esta es la queja de mucha gente: “No tengo tiempo”. No tengo tiempo ni siquiera para el trabajo, los compromisos sociales, el estudio…
Es bueno pensar y pensar despacio. Es mejor aprender a hablar despacio. Es estupendo comenzar de nuevo como un niño a dar los primeros pasos, a dar el tiempo a cada cosa y a cada lugar… No hay que tener prisa, pues lo que sembremos lo tendremos por toda la eternidad.

Autor desconocido


domingo, 17 de mayo de 2015

Presta atención a tus pensamientos dominantes

Prestar atención a tus pensamientos dominantes, es vital para comenzar a forjar una vida de auténtica realización que huyas de los pensamientos negativos.

Demasiadas personas pasan la mayor parte de sus días sumergidos en una avalancha de pensamientos negativos, y eso trae como consecuencia que sus recursos personales se vean mermados.

Es imposible lograr grandes resultados cuando mentalmente se está en el lado negativo de la balanza.

Los triunfadores en el juego de la vida vigilan estrechamente sus pensamientos, y deliberadamente eliminan lo antes posible cualquier atisbo de pensamiento negativo. Prefieren ver la vida desde su perspectiva positiva, y la vida les corresponde en consecuencia.

Recuerda siempre que atraerás a tu vida aquello en lo que enfoques.

¡Decide enfocar siempre en positivo!

Elsy Mata Marcano

Vivir con ilusión

Atrapados en la rutina y sin darnos cuenta, vamos perdiendo la capacidad de ilusionarnos. Pensamos que al hacerlo nos sentiremos a salvo de las posibles frustraciones que sufriremos y, por supuesto, de la desilusión.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado soñando despiertos porque nuestra mente nos ha llevado a imaginar un deseo o un viejo sueño hecho realidad? ¿Cuántas veces nos visualizamos en un mejor trabajo, en un cargo más importante, viajando a un lugar exótico y lejano, en una casa más grande o en una ciudad nueva y desconocida, haciéndonos sentir, por unos minutos, contentos, entusiastas y deseosos de poder vivirlo, pero unos instantes más tarde nos decimos que estamos perdiendo el tiempo y que necesitamos aterrizar en la realidad?

Lamentablemente, somos nosotros mismos, con la idea que tenemos acerca de lo que merecemos, de lo que podemos obtener y de lo que en realidad creemos que somos capaces de conseguir, el principal obstáculo a superar. En la mayoría de los casos, las creencias que tenemos acerca de alguna limitación o característica en nosotros que consideremos negativa se convierten en la razón por la cual ni siquiera intentamos recorrer el camino que nos pudiera llevar a conseguir nuestro sueño. Nos repetimos frases negativas y determinadas que refuerzan nuestras limitaciones.

Cuando decimos o pensamos que algo no es para nosotros, es como si agacháramos la cabeza, considerando que está fuera de nuestras posibilidades o que no merecemos obtenerlo o buscarlo. Cuántas personas que soñaron con una carrera universitaria, con un mejor trabajo o una mejor condición de vida, fracasaron antes de intentarlo por las creencias que tenían grabadas en su mente.

Lo primero que hay que hacer para recuperar la ilusión en nuestra vida es comenzar a creer que no hay características, rasgos o condiciones que nos impidan conseguir lo que deseamos. Y, al mismo tiempo, pensar en que nuestros sueños pueden cumplirse de una forma completamente diferente a como lo imaginamos o pensamos que deberían ocurrir. Estar abiertos a esa posibilidad y trabajar con entusiasmo, determinación y confianza para alcanzar el resultado, sin preocuparnos por la forma en la que se manifestará, puede llevarnos a cumplirlos con éxito.

Cuando actuamos de esta manera, simplemente nos entregamos a la tarea de hacer cuanto sea necesario o esté en nuestras manos para conseguir el sueño o cumplir nuestro deseo, y aunque inicialmente nos parezca un esfuerzo infructuoso, perseverar en nuestro empeño hará que nuestra acción genere una serie de efectos que bien pudieran conducirnos a la consecución de nuestros sueños de una manera insospechada.

Maytte Sepulveda

sábado, 16 de mayo de 2015

Se necesita

Un ejército pacifico y unido que crea en el valor de las pequeñas cosas.
 Gente que construya la historia y no se deje arrastrar por los acontecimientos.

Más corazones desarmados, en un mundo lleno de guerras.
 Almas magnánimas en una sociedad interesada.

Espíritus fuertes para un siglo de mediocridades.
 Más trabajadores y menos personas que critiquen.

Más ciudadanos que digan:”Voy a tratar de hacer algo”, y menos que se contenten con:”Es imposible”.

Un número mayor de audaces que se lancen al fondo del problema para resolverlo y un número menor de fatalistas acomodados en la omisión.

Más amigos que se arremanguen con nosotros, y menos demoledores que apunten solo defectos.

Más gente que almacene esperanza, y menos frustrados que acarreen toneladas de desánimos.

Más personalidades que perseveren y menos colegas que comienzan y nunca acaban.
 Más rostros sonrientes y menos frentes nubladas.

Más compañeros bien asentados en la realidad y menos soñadores pendientes de las ilusiones pasajeras.

Necesitamos con urgencia, sin falta:

Un mundo en manos bienhechoras encendiendo una luz, para iluminar el pesimismo de la multitud. Un fósforo, en la mano…. Pequeño, ¡pero tan importante…!
Pequeño, insignificante, ¡pero como ilumina disipando la oscuridad!

Roque Schneider

viernes, 15 de mayo de 2015

El amor a si mismo


La amistad consigo mismo, es como la perla de gran valor, adquiriendo esta riqueza, se adquiere todo lo demás.

Lejos de hacernos egoístas, nos hace más generosos. Si estás en paz con tu alma, estarás en paz con el cielo y con la tierra, nadie puede ayudar a otro sin ayudarse a sí mismo.

Nos enfermamos cuando no nos amamos. ¿Quién puede dar lo que no tiene?

El amor es libre o no es. No se puede forzar ni prescribir, nace en la libertad o no existe.

Lo que se hace libremente jamás puede llamarse sacrificio. La libertad con que se obra, es lo que lo distingue, entonces no es sacrificio, sino un don.

El egoísmo es la falta de amor a sí mismo, tal como la sobreprotección revela la falta de amor al otro.

Para ser genuinamente humilde, hay que amarse a sí mismo. El reconocerse, no es humillación que revela no amarse.

El soberbio, pedante, prepotente, intenta compensar el déficit de amor a sí mismo. Un corazón tierno, ennoblece nuestras esperanzas, pues nos convertimos en lo que creemos y esperamos.

“Necesito de mi plenitud para la tuya”. Nos damos a nosotros lo que damos a los otros, porque todos somos UNO.

« La vida es como una moneda, puedes gastarla como desees, pero sólo puedes gastarla una vez».

Autor desconocido

jueves, 14 de mayo de 2015

¡Vales mucho!

No solamente es más apreciado el ser espontáneo, sino que es mucho más fácil.

Mucha gente gasta bastante energía en aparentar lo que realmente no es.

¿Por qué sucede que hay personas que parecen “mimetizarse” con los demás y les cuesta ser natural y espontánea ¿Por qué se dice lo que realmente no se siente?

Lo sé bien, porque en mis primeros años de vida fui así. Tempranamente aprendí que no podía decir lo que pensaba, porque los mayores me lo reprochaban.

Luego, me pareció que los demás se sentían bien si uno estaba de acuerdo con ellos y mal si manifestaba opiniones diferentes, y yo buscaba desesperadamente la aceptación de los demás.

Sin embargo, fui descubriendo que los otros dejan de considerarte y respetarte 
al darse cuenta que uno no tiene una opinión clara y definida, y lo peor, uno deja de respetarse a sí mismo.

Aprendí que no tenemos por qué caerle bien a todos ni estar de acuerdo con todos. 
Es probable que cuando todos seamos sabios ya hayamos alcanzado la plena iluminación, estemos todos de acuerdo. 

Mientras tanto, en la búsqueda de la verdad, tendremos posiciones distintas, según nuestras experiencias y conocimientos.



Todo esto está relacionado con la seguridad en sí mismo.

En la medida que somos conscientes de nuestro propio valer, nos atrevemos a ser nosotros mismos y pensar por sí mismos. No hay que andar por el mundo buscando satisfacer a los demás, ni llenando las expectativas de los otros. Hay que disponerse a aceptar a los demás con sus virtudes y defectos, con sus opiniones y puntos de vista, y disponerse a respetarse también a sí mismo.

Es posible que al principio se pierdan amigos que no compartan nuestra manera de ser y opinar, pero si eres consecuente con tus ideas y contigo mismo, tendrás muchos verdaderos amigos en el futuro.

Decir la verdad puede que moleste a alguien, pero la mayoría aprenderá a valorar a quien es veraz. “que tu sí, sea sí; que tu no, sea no”.

Una buena práctica es darse mensajes a sí mismo, ya sea mediante un diálogo interno, carteles, escritos, dibujos, etc., que digan: “Tengo seguridad y confianza en mí”.

Tú vales mucho más de lo que te imaginas. y eres importante para los demás.

Autor desconocido

lunes, 11 de mayo de 2015

La auténtica suerte

¡La vida es como una lotería! Muchos creen haber perdido; peor todavía: creen que su vecino, más alegre y confiado, ha ganado. Sin embargo, los números de la lotería son tan diferentes entre sí. La diferencia radica en la forma de ver y en la forma de valorar. Y esto depende de cada uno de nosotros.

He encontrado un gran número de personas sensiblemente distintas entre sí. He escuchado sus más profundos secretos. Pero nunca he encontrado a nadie a quien le hubiera tocado “la lotería”, “el premio gordo”, de la pura y perfecta felicidad. Cada uno, de alguna forma, tenía algo que le contrariaba. Los creyentes llaman a este algo “la propia cruz”. Los indiferentes y los ateos lo llaman “no tener suerte”. Había incluso personas que, a pesar del sufrimiento y la desgracia, seguían contentas bajo el peso de las dificultades y contrariedades. Otras estaban abatidas, asqueadas y disgustadas.

A menudo, unas y otras, habían vivido la misma realidad, pero, ¡¡cuán distintos eran los resultados!! 

La vida es como una lotería. Sin embargo, cada uno puede poner mucho de sí.

P. Phil Bosmans


domingo, 10 de mayo de 2015

Aprovecha el día

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo.
Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en tí está el futuro y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.
No permitas que la vida te pase a tí sin que la vivas…

Desconozco a su autor

sábado, 9 de mayo de 2015

Huye de las ideas comunes

Huye de las ideas comunes tanto como puedas, porque son grandes enemigas de tu voluntad y obstáculos para tu éxito.

Nunca digas “no puedo”, antes de cansar tu voluntad y tu esfuerzo hasta agotarlos, porque quizás en el último instante, cuando creas perdida toda esperanza, encuentres la solución que buscabas.

Así ha sucedido por lo regular a todos los esforzados; triunfan cuando parecía esfumarse toda posibilidad.
El heroísmo y el éxito no son más que el esfuerzo y la decisión de los que supieron perseverar hasta el fin.

Nunca digas “no me alcanza el tiempo”. El día y la noche te brindan muchas horas que, bien empleadas, pueden producirte un gran provecho.
Advierte más bien si malgastas o desaprovechas tu tiempo.
Si lo malgastas, aprende a utilizarlo, porque el tiempo es capital que enriquece a quien lo emplea con talento y con sistema.

No te acostumbres tampoco a decir “se me olvido”, porque si has contraído un compromiso o necesitas cumplir un deber, tal pretexto o tal excusa te mostrará como informal o como despreocupado, y así, jamás podrás merecer una buena fama.
Cuida por tanto de recordar bien tus compromisos o tus deberes; reflexiona antes de comprometerte: pero una vez adquirido el compromiso, cúmplelo sin excusa.

Tampoco has de habituarte al “se me hizo tarde”, porque tal es la excusa de todos los fracasados.

Por tanto, él que si puede, él que si tiene tiempo, él que siempre recuerda y cumple los compromisos contraídos, y él que evita que se le haga tarde, cuenta entre los mejores.
TODOS ANHELAMOS EL ÉXITO; PERO POCO HACEMOS POR ALCANZARLO.

Desconozco a su autor


viernes, 8 de mayo de 2015

La tranquilidad

La tranquilidad se alcanza en cuanto seamos capaces de aceptar que es poco probable que la vida vaya tal y como la planeamos.

La tranquilidad no se crea. Ya existe entre nosotros, simplemente perdemos el contacto con ella.

La tranquilidad no está en aquellos que insisten en que sus vidas han sido destrozadas por otros. Aquellos que conocen la tranquilidad, se responsabilizan des sus propias vidas.

La tranquilidad es una de esas cosas tanto más difíciles de encontrar cuanto mas las buscas. Relájate y deja que ella te encuentre.

Los tontos se quejan, condenan, critican…
La tranquilidad pertenece a aquellos capaces de elogiar en los demás lo que hacen bien.

La tranquilidad está mas allá de la forma, no puede atraparse ni sujetarse. Está más allá del sonido pero quizá dentro de él y sin embargo no puede ser oída. No puede verse, y sin embargo está en todo lo que vemos.

Sólo hallarás la tranquilidad cuando aceptes la necesidad de un poco de autoexamen en tu vida.

Podrás pedirle a la vida todo lo que te puede ofrecer, pero nunca descubrirás la tranquilidad si pides más de lo que se te puede dar.


Desconozco a su autor


jueves, 7 de mayo de 2015

Cuando el cielo está gris

– Cuando el cielo esta gris hay tiempos buenos y tiempos malos, pero siempre existirá una luz que nos guíe en esos momentos de oscuridad.

– Cuando el cielo este gris acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
– Cuando sientas frío piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

– Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

– Cuando necesites amor revive tus experiencias de afecto y ternura, acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.

– Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.

– Si esto has tenido lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
– Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez, visualiza aquel atardecer que te emocionó…
– Revive esa caricia espontánea que se te dio.
– Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.

Allí en tu mente están guardadas todas las imágenes. Y solo tú decides cuales has de volver a mirar.

Desconozco a su autor

martes, 5 de mayo de 2015

Recuerda que…

Hay tristezas que son como las cascadas de los ríos, se deslizan suaves y bajan por tu vida sin detenerse ante los obstáculos para luego, desembocar en las playas de tu futura alegría.

Cuando notas que tu mirada pierde el brillo del atardecer, recuerda que en la mañana sube el sol quien hará de tu hoy, el inicio de tu día, por eso siempre espera el mañana con la cabeza erguida.

Continúa simpatizando con la vida aún cuando no brille tu sol.

Todos los sinsabores que pudiste percibir en la vida, tienen como finalidad que recuerdes que aún te queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo.

Sólo se vive un día a la vez. Por eso aunque tengas prisa, tienes que esperar 24 horas para ver el mañana.

La vida es un lujo. Es el gusto de lo exquisito por mantener un pie frente al otro.

Sí, la vida es un lujo.

Lujo para amar, para respirar, para soñar y para ser feliz. Por eso gasta tu vida como si fueras millonario.

Que tu sonrisa sea parecida a la de los niños cuando se saben amados, y que logres ver en éste día que naciste para recibir una caricia en cada uno de tus latidos, que te des el gusto de perfumar tu boca con palabras llenas del aroma de tu interior.

Estar vivo es uno de los regalos más hermosos que podrás mantener tanto en tu espíritu, como en tu alma y en la eterna juventud.

Por eso manifiesta tu viveza en todo lo que haces, ríe como si fuera la última vez, sueña como los niños y haz de ti un ser humano que vive y deja vivir.

Desconozco a su autor

lunes, 4 de mayo de 2015

Sola, no solitaria

Hay mucha diferencia entre estar sola y sentirse sola. Las mujeres, en especial cuando envejecen, necesitan aprender a reconocer la diferencia porque biológicamente viven más que los hombres. Enfrentadas al hecho de vivir solas-debido a un divorcio, a la muerte del cónyuge o al final de una relación-las mujeres suelen decir: “No, no podría soportarlo, no podria seguir viviendo”.

A simple vista, este comentario parece un gran tributo romántico al hombre, sin embargo, decir: “No podría soportar vivir sin Enrique” equivale a decir:
“No podría soportar vivir conmigo misma”. Las circunstancias pueden obligarnos a vivir solas. y ante la elección entre una relación enferma y vivir sola, recomiendo la cama medio vacía. Las relaciones sin salida son otra forma de suicidio social. No vale la pena soportar matrimonios insalvables ni relaciones sin esperanzas, por el solo hecho de tener un hombre. Si nos liberamos de este peso muerto, podremos aprender a volver a vivir como individuos íntegros.

Piensen en las mujeres que conozcan, que viven solas. ¿Todas están hambrientas de sexo, son criaturas desesperadas y patéticas? Estoy segura de que no. De hecho, los estudiosos de la conducta han llegado a la fascinante conclusión de que los hombres casados y las mujeres solteras, en especial aquellas que tienen el apoyo de muchos amigos, parecen estar mejor preparadas psicológicamente para la vida.

La desesperada compulsión que nos lleva a rodearnos de personas cada minuto del día significa que no somos felices con la persona llamada “yo”.
Enfrentadas con nosotras mismas no deberíamos sentir terror. No deberíamos tener el impulso desesperado de hablar por teléfono. A veces podemos hallar una enorme satisfacción no haciendo nada, absolutamente nada, excepto lo que queramos hacer, sin rendir cuentas a nadie, Sea sumergidas en un baño de agua caliente o atrapadas por una novela de terror, podemos aprender a ser amigas de nosotras mismas. En realidad, nunca estamos solas, si nos consideramos compañeras valiosas, si podemos aprender a ser solas pero no solitarias.

Comenzamos a acostumbrarnos a estar solas poco a poco. Como en todo, se requiere práctica. Al principio, en el momento en que se cierra la puerta en una casa vacía, puede ser irresistible el impulso de coger el teléfono para salir a pasear o coger el bolso para ir al supermercado, aunque no necesitemos nada. Este es el momento de aplicar nuestra propia receta casera para la modificación de la conducta. La primera vez, prométete que esperarás media hora antes de llamar a nadie o de huir de casa sin motivo alguno. Y no estés mirando a cada momento el reloj. Haz algo útil para llenar esos minutos, algo que te divierta, como por ejemplo practicar tu inglés para ese viaje del que has estado hablando, o cocinar galletitas para los hijos de tu vecino, que están enfermos.

La próxima vez, aumenta el período de soledad a una hora, disponiendo siempre de algo divertido y útil para pasar el tiempo. No permitas que los minutos vacíos se ciernan sobre ti como un terrible fantasma. Sigue aumentando la apuesta hasta que hayas pasado una tarde o una noche de sábado sola, pero no solitaria. La soledad productiva, como cualquier otro, es un hábito que se aprende, un buen hábito. Puedes adquirirlo de la misma manera en que puedes romper con el hábito de tener siempre compañía. Puedes convertirte en una buena compañera de tí misma si te esfuerzas, si practicas.

Desconozco a su autor


viernes, 1 de mayo de 2015

¿Cómo vives?

¿Cuánto tiempo te queda para vivir? ¿Años, meses, días…? Espero que muchos años más. Yo también espero vivir mucho más y así podremos compartir largo tiempo estos escritos. Sin embargo, ninguno de nosotros sabe cuánto le queda de vida.

La vida es de una sola vía. No se puede retroceder en el tiempo para volver a hacer las cosas o disfrutar aquello que no supimos apreciar en su momento. Veamos otra pregunta: ¿Cuál es el tiempo más valioso?

El pasado puede haber sido más o menos agradable. Pero ya ocurrió y no hay más que hacer. El futuro todavía no llega y no sabemos cuánto va a durar. De modo que el tiempo más valioso que tienes es ahora mismo. No hay garantías de que estaremos vivos en la próxima hora, minuto o segundo. Cualquier cosa puede suceder y acabar nuestras vidas.

Disfruta la bendición de estar vivo ahora. Mira a tu alrededor y busca lo positivo que te rodea. Si tienes cerca otra persona, manifiéstale tu cariño y amor ahora. Sonríe ahora mismo y mañana y todos los días. La sonrisa es contagiosa y puede traerte mucha felicidad a ti y a quienes te rodean. Disfruta estos momentos para que en el futuro no mires hacia atrás pensando en las oportunidades que te perdiste de ser feliz.

S.V.