jueves, 26 de enero de 2017

Disfruta de la vida

Últimamente he pensado en la necesidad que tenemos de aprender a disfrutar mas la vida diaria.

Estamos acostumbrados a celebrar y disfrutar las ocasiones especiales, pero en la mayoría de los casos no somos capaces de reconocer, valorar y disfrutar los eventos cotidianos, esos que aparecen en el medio de la rutina de un día cualquiera y que nos sorprenden si estamos atentos, con su belleza, con su generosidad, con su simpatía, alegría y magia de una manera muy especial.

Aparecen y nos reconectan con las cosas importantes que se nos olvidan fácilmente cuando nos dejamos absorber por las ocupaciones y las tensiones del día al día, algunas como: el regalo de estar vivos, la importancia y la riqueza de nuestras relaciones personales, la sabiduría y la belleza de la naturaleza que envuelve nuestro entorno, los pequeños actos de solidaridad, fraternidad y amor de algunas personas a nuestro alrededor, la compañía y la entrega de nuestras personas queridas… En fin, regalos todos esenciales que nos permiten construir nuestra felicidad y con ella contribuir a la de los demás.

Hacer un alto, de vez en cuando para observar, oler, sentir y sobre todo conocer y apreciar cualquier detalle que normalmente pasaría desapercibido, cuando vamos pensando en el futuro o recordando el pasado de alguna manera, puede hacer una enorme diferencia en nuestro carácter, actitud y forma de actuar y de interpretar la vida.

Hoy he decidido que voy a hacer cuanto sea necesario para preservar y usar mi derecho a ser feliz, a disfrutar cada momento agradable aunque sea pequeño, que no voy a dejarme intimidar por esos pensamientos equivocados que de vez en cuando surgen para sabotearme la tranquilidad y la alegría, como un silencioso recordatorio de que todavía tengo pendientes por resolver y poner a donde pertenecen algunos recuerdos del pasado. Somos libres de escoger la manera en la que vamos a continuar viviendo, elijamos cerrar los ciclos pendientes, afrontar los temores para superarlos, cumplir con los compromisos sin asumir mas de los que somos capaces de asumir y sobre todo, dejar de preocuparnos por lo que no podemos resolver porque no esta en nuestras manos.

Escojamos disfrutar mas, extender al máximo los momentos agradables y especiales de la vida, con la responsabilidad y la conciencia que nos permitan reproducirlos y apoyarnos en ellos para ganar la fortaleza, el valor, la confianza y la determinación que necesitemos para afrontar, manejar y resolver las dificultades mas fácilmente. La vida es bella!!

Estrategias para disfrutar mas de la vida.

COMIENZA A SONREÍR. Déjate llevar por el buen humor, siempre y cuando no caigas en la ironía. Ríe con las situaciones cómicas y divertidas que te pasan. Practica tu sonrisa frente al espejo del baño cada día y luego procura mantenerla la mayor parte de el.

PIENSA EN POSITIVO. Construye ideas y pensamientos positivos y optimistas que te acompañen mentalmente a lo largo de tu rutina. Repitelas frecuentemente y comienza a reprogramar tu manera de pensar y de ver la vida. Mira primero lo positivo que lo negativo.

QUIERETE Y CUÍDATE. Aceptate como eres, resalta tus cualidades y talentos, y al mismo tiempo ten presente tus limitaciones para que puedas aprender de otros o de la vida como superarlas y convertirlas en una parte positiva de ti. Evita buscar la aprobación de otros y gana confianza en ti mismo.

APRENDE DE LOS ERRORES. Cada experiencia representa una oportunidad de aprender algo positivo. Muéstrate dispuesto a reconocer tus errores y a aprender de ellos sin sentirte menos por haberlos cometidos. Date la oportunidad de corregirlos y de recompensar a las personas afectadas, con un comportamiento diferente y positivo.

MEJORA TUS RELACIONES PERSONALES. Las relaciones afectivas son un tesoro extraordinario que pocas veces sabemos reconocer, valorar y disfrutar. Expresa abiertamente tu cariño, aprende a escuchar con atención, comparte la razón, ten detalles, disculpa fácilmente, abraza, respeta y acepta las diferencias personales. Disfruta de su presencia, apoyo y compañía!!

CONECTA CON LA NATURALEZA. Para mi, es un maestro perfecto, que me inspira, me levanta, me enseña, me acompaña y sobre todo me conecta con el ritmos de la vida… Observarla con atención me recuerda que no estamos solos y entonces… Siento la presencia Divina en mi corazón.

AFRONTA EL TEMOR. El temor a lo desconocido, a los peligros reales y a lo que vivimos con una cierta dificultad… siempre nos acompañara, como un aliado silencioso que nos pone atentos para prevenir y protegernos en caso de que suceda algo. Pero, el miedo a lo que suponemos que nos puede pasar, por lo que nos dicen los demás sin ninguna razón o argumento valido y objetivo, tenemos que erradicarlo de nuestras vidas.

NO TE SIENTAS VÍCTIMA. Deja de lamentarte y de quejarte por por la vida que llevas o por las cosas que te pasan, y recuerda que eres la causa que genera y atrae cada situación que vives. Acepta y asume la responsabilidad de tu vida, cambia tu actitud y resalta todo lo positivo que también forma parte de tus días.

¡¡Vamos, toma la decisión de comenzar a disfrutar mas de la vida!!

Maytte Sepúlveda


martes, 10 de enero de 2017

El valor de la cortesía

Vivimos ensimismados y concentrados en lo que nos pasa solo a nosotros mismos. Nos interesa solo la prisa que llevamos, la urgencia que tenemos, nuestros derechos y necesidades y por supuesto los deseos y las metas personales… ¿Pudiera confundirse el egoísmo con la distracción y que esta sea la razón por la cual ignoramos casi todo el tiempo la presencia de los demás en nuestro mundo?. 

En las ultimas semanas me ha resultado difícil comprender y aceptar la falta de cortesía, de amabilidad y consideración por parte de algunas personas en la calle. En el metro, la gente sana y joven no cede su asiento para compartirlo con aquellas personas que tienen limitaciones de algún tipo. En el trafico es sorprendente lo difícil que puede resultar cruzar a la derecha o a la izquierda logrando el favor de una persona súper especial que te ceda el paso o ver a una persona exageradamente cargada y que nadie a su alrededor se ofrezca espontáneamente para ayudarle a sacar la cartera o acercarla al vehículo o hacia el lugar donde va.

Todas estas son situaciones cotidianas y rutinarias que muestran como poco a poco vamos cayendo en la apatía y en la indolencia propia de aquellos que van desconectándose de las demás personas se han vuelto normales para la mayoría de la gente.

Donde quedaron aquellos valores como la cortesía, la amabilidad, el servicio y la consideración, que hoy en día, son tan importantes de rescatar para darle a nuestra vida diaria un giro positivo y determinante que nos lleve a formar parte activa y responsable de la transformación de nuestra sociedad…

Es tiempo de convertirnos en practicantes de las ideas positivas que muchas veces surgen en nuestra mente cuando observamos el comportamiento de los demás.

¿Sabias que es muy fácil criticar y juzgar el comportamiento de las personas, pensando que nosotros si somos diferentes? ¿Pero, actuamos realmente de la manera en la que esperamos que lo hagan los demás, o somos simplemente teóricos de la urbanidad?

Dejemos de observar a las otras personas y comencemos a ser testigos objetivos de nuestra actitud y comportamiento en todo momento, especialmente en aquellas situaciones donde estemos enfrentados a los demás. Estos son los momentos que nos permiten reconocer, quienes somos realmente. Todos queremos un mundo mejor y constantemente estamos haciendo criticas sobre otros, tal parece que los hacemos responsables de nuestro malestar… 

¡Vamos a cambiar nuestra manera de pensar!! Tomemos la decisión valiente de ser diferentes a pesar de nosotros mismos, tengamos el valor de actuar en coherencia con nuestros valores y parámetros esenciales para la vida, evitemos que la actitud indolente o el comportamiento egoísta y apático de los demás nos contagie sin darnos cuenta, no permitamos que la rutina y los pendientes nos hagan postergar la oportunidad de dar lo mejor de cada uno de nosotros mismos, pues solo así comprometidos y conscientes podremos contribuir con la conversión de nuestra comunidad en un territorio mas amable y cálido donde estar.

La próxima vez que la vida te coloque como espectador del comportamiento indolente y hasta agresivo de otro… no pierdas la oportunidad de tomar su lugar para corregir su efecto negativo sobre la otra persona, veraz como la satisfacción y la gratitud tocan tu corazón, llenándote de una grata sensación de paz y haciéndote difícil el ocultar la sonrisa que brotara espontáneamente desde tu corazón. Tal vez te sientas como yo, un dinosaurio perteneciente a una especie del pasado, en un mundo que lucha por evitar encontrarse con el, pensando que todo lo pasado es negativo y debe renovarse.

Mis recuerdos de la infancia y la adolescencia están llenos de momentos fotográficos amables y corteses, que me permiten recrear sentimientos y expresiones cálidas y amorosas que reafirman mi tesis de que vale la pena rescatar esos valores esenciales y las actitudes y acciones correspondientes, que nos permitan esparcir en nuestro mundo un poco de perfume suave pero penetrante de amor, amistad, fraternidad y esperanza.

Recuerda:

– Saludar con amabilidad a todas las personas, en especial a los desconocidos.
– Ceder tu asiento a cualquier persona que tenga una limitación o necesidad. Hazlo espontáneamente sin esperar a ser gratificado por ello.
– Cuida tus palabras y comentarios, que todo lo que digas sea para producir un bien o para contribuir. Si no tienes nada positivo que decir, guarda silencio.
– En el trafico respeta los acuerdos y las reglas. Cede el paso para facilitar la fluidez del transito y
evita justificarte cuando no respetas las reglas.
– Permanece siempre dispuesto a ayudar, asistir o apoyar a cualquier persona que lo necesite. Ofrécete inmediatamente y sin pensar en el costo o la dificultad que enfrentaras.

Maytte Sepúlveda



Después de la tempestad, viene la calma

Las crisis pueden ser nuestras aliadas aun, cuando nos hagan sufrir… porque, siempre representan la oportunidad de tomar conciencia de la vida que llevamos, y nos llevan a reflexionar acerca de los cambios que pudiéramos hacer para mejorar nuestra vida.

Es muy importante atrevernos a enfrentarlas en lugar de evadirlas, pensando que se resolverán por si solas… porque en ese caso, lo que pasará será que se agravarán y terminarán haciéndonos pasar un mal rato.

Los cambios no esperados, como: la pérdida del trabajo, una ruptura sentimental… pueden convertirse en una tormenta que nos ponga a la deriva, y que nos lleve a cuestionar nuestras creencias, nuestros valores y hasta la presencia de la Divinidad en nuestra vida, considerando injusto e inexplicable, todo lo que nos sucede.

Fácilmente caemos en la negación, repitiéndonos en voz alta o mentalmente: “esto no puede ser”, “es imposible que me este pasando a mi” alargando el tiempo de crisis, de confusión y dolor en el que nos sentimos inmersos. Después generalmente, entramos a pensar en todo lo que pudimos haber hecho para evitarlo y pensamos: “si hubiese tomado otra decisión”, “si hubiese aceptado esa otra oferta”… como si de esta forma pudiéramos borrar lo sucedido. Y mientras tanto, sufrimos sin hacer algo concreto para resolverlo.

Los chinos escriben la palabra crisis, con dos caracteres: Uno significa peligro, y el otro, oportunidad.

Hay personas que se fortalecen en las crisis mientras que otras, se debilitan, hasta llegar a considerar que son situaciones, imposibles de superar. No te decaigas, recuerda que todo pasa, y que aun cuando tu panorama este gris y nublado, en cualquier momento si estas atento y te mantienes calmado y optimista, verás salir el sol de nuevo.

Recordemos las palabras de san Francisco de Asís: “Que Dios me conceda serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valentía para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para ver la diferencia”

Claves para superar las crisis:

1- ACEPTA LA REALIDAD. Mientras mas rápidamente aceptes lo que no puedes cambiar, mas fácilmente podrás ponerte en acción para resolverla y superarla.

2- NO REPRIMAS TUS EMOCIONES. Expresar nuestros sentimientos con libertad, nos ayuda a liberar la frustración, el dolor o la ira que podamos sentir, en lugar de que se vayan contra nosotros. Recupera el control de tu vida emocional. Reúne todas tus herramientas esenciales para hacerle frente a la crisis, con fortaleza, valor y optimismo.

3- BUSCA EL ELEMENTO POSITIVO. En cada situación difícil, siempre existen elementos positivos que nos permiten aprender, reflexionar y renovar el ánimo para afrontar el problema y salir airosos de él.

4- APÓYATE EN LA EXPERIENCIA DE OTROS. Busca el apoyo de una persona que haya superado exitosamente una vivencia similar a la tuya, o la orientación de un profesional que pueda darte las herramientas o la guía que necesitas para salir adelante.

5- TOMA LA INICIATIVA. En lugar de quedarte estancado, paralizado por el miedo que te produce la situación, asume el reto de afrontarla y encontrar las herramientas necesarias para superarla con valor, confianza y creatividad.

Maytte Sepúlveda


domingo, 18 de diciembre de 2016

Herramientas para perseverar

NO CLAUDIQUES. No importa cuantas veces o cuan profundo hayas caído, el secreto consiste en levantarte una y otra vez, limpiándote el polvo y sanando tus heridas, para retomar el proyecto. Debemos ejercitar nuestra fe y caminar siempre enfocados en la meta, sin desistir o abandonar nuestro esfuerzo, pues la realización de nuestro sueño puede estar a la vuelta de la esquina.


APOYATE EN TUS FORTALEZAS. No hay atajos. El camino hay que recorrerlo y es preferible hacerlo basado en el respeto a nuestros derechos y a los derechos de los demás, sin tomar ventaja de los otros, sin el interés de aprovecharnos de ellos y mucho menos, entrar en una competencia destructiva que les impida llegar a donde van por su propio esfuerzo. Tus mejores herramientas serán tus valores, la confianza en la vida y en ti mismo, la experiencia y el conocimiento que hayas

logrado adquirir a lo largo de tu vida.


MANTEN UNA ACTITUD POSITIVA. Presta atención al monólogo que mantienes en tu cabeza, porque lo que te dices a ti mismo afectará la forma en que interpretarás y afrontarás cada situación en tu vida. Rodéate de pensamientos positivos y afirmativos de tus capacidades, talentos y mejores características, recuerda que la vida siempre esta de tu parte y que todo lo que sucede siempre es lo mejor. El entusiasmo, la pasión, el optimismo, el compromiso y la confianza forman parte de mantener una actitud positiva y además, son características de las personas de éxito.



MANTEN LA CALMA. No te dejes afectar fácilmente por las circunstancias cambiantes de la vida y mucho menos por los comentarios o el comportamiento de los demás.

"No existe nada lo suficientemente importante como para perder la tranquilidad". Aprende a convertir los problemas y las situaciones inesperadas en oportunidades; acepta lo que no puedes cambiar, y desarrolla la capacidad de adaptarte y aceptar lo que sucede de forma diferente a lo que esperabas, para hacer de estas experiencias parte de tu crecimiento personal. Pregúntate siempre qué puedes hacer para solucionarlos en lugar de lamentarte y buscar culpables de lo sucedido.


FORTALECE TU ANIMO. Mantén el ánimo siempre en alto. Apóyate en lecturas positivas o acompáñate de amigos optimistas y entusiastas que refuercen tu decisión de seguir adelante para alcanzar tus metas. Práctica ejercicios sencillos de relajación para despejar la mente y liberar las tensiones, camina al aire libre para liberar la mente y oxigenar tu cuerpo, vive momento a momento sin preocuparte tanto por lo que vendrá después.



NO ESTAS SOLO. El contacto con la presencia de la divinidad en nuestro interior nos quita la sensación de soledad y peso que experimentamos cuando atravesamos por un momento de dificultad. Además, nos permite recuperar la serenidad que necesitamos para aclarar los pensamientos, relajarnos y fortalecernos en la certeza de que saldremos adelante. No importa cuantas veces nos hayamos equivocado o caído siempre podremos volver levantarnos, aprender de lo vivido y estar dispuestos a comenzar un nuevo ciclo tomando la nueva oportunidad que nos acerque la vida, de continuar el trabajo que nos lleve a conseguir nuestros sueños con valor, entusiasmo, determinación y perseverancia.


Maytte Sepúlveda


martes, 6 de diciembre de 2016

Desarrolla tu perseverancia

Alcanzar el éxito, es decir, alcanzar las metas que nos planteamos, cumplir con los propósitos que nos hicimos, conseguir nuestros deseos o materializar nuestros sueños, depende en gran medida de nuestra pasión, compromiso, trabajo, voluntad y perseverancia. Sin esto último, seguramente, abandonaríamos en algún punto del camino que nos lleve a conseguirlo, frustrados por algún resultado inesperado, molestos por los errores cometidos y resentidos y desanimados por algún fracaso vivido.

Perseverar es el resultado de la pasión, la determinación, la voluntad, la confianza y el compromiso que hacemos cuando nos envolvemos en el proceso para lograr conseguir algo. Aun a pesar de los obstáculos que podamos enfrentar, el conjunto de estos valores esenciales nos hace reflexionar, corregir y levantarnos para proseguir el camino.

Cuántas veces cuestionamos nuestro esfuerzo ante el primer fracaso o ante la falta de resultados inmediatos, cuando, en realidad, lo que se esperaba de nosotros era que estuviésemos dispuestos a dar lo mejor, con entusiasmo, entrega y excelencia, con la convicción absoluta de que somos parte activa de un gran plan que apenas alcanzamos a vislumbrar.

Si una experiencia negativa se repite varias veces en nuestra vida, lo inteligente sería detenernos para revisar y reflexionar sobre la meta o los objetivos que nos planteamos y verificar la posibilidad de conseguirlos con los recursos internos y externos con los que contamos, sintiéndonos dispuestos a hacer los ajustes necesarios para retomar nuestro esfuerzo con un ánimo renovado y habiendo aprendido de la experiencia fallida. Podemos detenernos y elegir un camino distinto, y, aun así, continuar siendo perseverantes en nuestro empeño.

Maytte Sepúlveda

jueves, 24 de noviembre de 2016

Claves para potenciar la felicidad

HACER ALGO QUE TE GUSTE. Anota las actividades que disfrutas y que no realizas hace mucho, por falta de tiempo o porque te hacen sentir que lo malgastas. Desde leer novelas de amor y comer helados o chocolate hasta quedarte metido en la cama durmiendo hasta tarde. Todas las semanas escoge algo de la lista y disfrútalo sin sentirte mal.

LLENARSE DE ENTUSIASMO. Cada mañana comienza el día agradeciendo el regalo de estar vivo. Sonríe y busca una razón para levantarte, un propósito, un proyecto, o simplemente, el deseo de compartir el desayuno con tus seres queridos. Decide comenzar con mucho entusiasmo y ganas, el nuevo día.

SENTIR AMOR. Si aprendemos a mirar la vida como lo hicimos cuando fuimos niños, sin el peso de lo vivido y sin la angustia de todo lo que deseamos hacer o conseguir, podremos disfrutar mucho más la vida. Conectemos con nuestros mejores sentimientos y tengamos el valor de compartirlos con los demás. El amor incondicional suaviza el roce de nuestras diferencias con los demás.

TENER UN SUEÑO QUE ALCANZAR. Plantearnos una meta le dará dirección y sentido a cada esfuerzo que realicemos para conseguirla. Pensar en que nuestros sueños pueden cumplirse, estar abiertos a esa posibilidad y trabajar con entusiasmo, determinación y confianza para alcanzar el resultado, sin preocuparnos por la forma en la que se manifestará, puede llevarnos a cumplirlos con éxito.

SER GENEROSO. Cuando damos de forma limpia y desinteresada, recibimos una energía positiva en forma de satisfacción inmediata que se traduce en entusiasmo, alegría y vitalidad para continuar con nuestra vida. Es como si los bolsillos de nuestra prosperidad volvieran a llenarse. ¡Si cada uno de nosotros estuviera dispuesto a dar incondicionalmente, recibiríamos multiplicado el producto de lo que entregamos limpiamente!

SUPERAR LA AUTOCOMPASIÓN. Cambia la imagen que tienes de ti mismo. Mírate con gentileza y sin compararte con los demás. Cada vez que un pensamiento negativo te amenace o te intimide, repite frases afirmativas para potenciar tus capacidades y manejar tus limitaciones. ¡Ya no importa todo lo que vivimos en el pasado sino como queremos seguir viviendo! ¡Busca tu felicidad!

Maytte Sepúlveda


Cómo manejar las ofensas (II)

Si eres el ofendido
  • Mantén la serenidad. Ante situaciones que te molesten, resiste el impulso de reaccionar en el acto. Cálmate y respira profundamente.
  • Acepta lo sucedido. En lugar de quedarnos atrapados en un recuerdo, pensando en lo que pudimos hacer para evitar lo sucedido, sintiéndonos víctimas o culpables, centrémonos en buscar la solución.
  • Pasa la página rápidamente. Aceptar lo que no podemos cambiar y dejar ir lo que nos hace daño, pondrá punto final a este proceso, permitiéndonos sanar el dolor. Repite con fuerza: ¡No voy a permitir que nada ni nadie me quiten la oportunidad de ser feliz hoy!
  • Crecer con la experiencia. Mira a las personas que te afectan negativamente como maestros y perdónalos por lograr sacar pensamientos y emociones ocultas en ti. ¡No podemos cambiar el comportamiento de otros, pero sí manejar la forma en la que vamos a reaccionar hacia ellos!
Si fuiste el ofensor
  • Toma conciencia del efecto que generaste. Podemos transformar las emociones alteradas que amenazan nuestro bienestar y la buena relación con los demás, si estamos dispuestos a resistir el impulso de reaccionar, a mantener una buena actitud y a ser más tolerantes y flexibles.
  • Responsabilízate por tus actos. Es fácil reconocer los errores de los demás, pero muy difícil aceptar los nuestros. Vale la pena comenzar a escuchar lo que dices, para reconocer, inclusive, el tono emocional que acompaña tus comentarios. Observa tu comportamiento, tu actitud y comienza a cambiarlos.
  • Perdónate por tus errores y pide perdón. Perdónate por no haber actuado como ahora comprendes que debiste hacerlo. Date la oportunidad de conocer lo que guardas y de limpiar ese espacio interior para llenarlo de sentimientos y recuerdos diferentes y positivos. Busca recuperar tu paz y ejercer tu derecho a ser feliz.
Maytte Sepúlveda