miércoles, 30 de septiembre de 2015

La felicidad eres tú

Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre.

Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Nos han programado para ser felices o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de darte cuenta de esto, salir de la programación y llamar a cada cosa por su nombre.

Tanto la enfermedad, necesidad de sentirme querido, como la medicina que se ansía, el amor recibido, están basados en premisas falsas. Necesidad emocional para conseguir la felicidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el amor y la felicidad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser realmente feliz, sin apegos ni deseos, puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.

La respuesta de amor del exterior agrada y estimula, pero no te da más felicidad de la que tú dispones, pues tú eres toda la felicidad que seas capaz de desarrollar.

Anthony de Mello


Respetar la decisión de otros

Cuántas veces nos empeñamos en convencer a otros de cómo deberían actuar, pensando que, de esta manera, los libraremos de cometer errores, de tener problemas más adelante o de experimentar una situación difícil o desagradable como consecuencia de su error.

Pero lo cierto es que por más que insistamos, no podremos hacerlos cambiar de parecer a menos que ellos estén dispuestos a hacerlo por su voluntad o conciencia. Es más, si son personas queridas, seguramente enfrentaremos el rechazo abierto a nuestros comentarios e intentos de sugerirles un comportamiento, un punto de vista o una decisión diferente.

Tengamos presente que toda relación que se mantenga a través de la manipulación y la culpa produce malestar y que, con el tiempo, la persona que se siente presionada comenzará a sentir frustración y resentimiento, aunque nuestra intención haya sido la mejor.

Es preciso aprender a soltar, a respetar el proceso de la otra persona si es adulta y está en capacidad de tener autonomía, a menos que nos involucre a nosotros, aun cuando tengamos que verla a punto de repetir los mismos errores que en su momento cometimos nosotros, de correr riesgos innecesarios o de poner en peligro su bienestar físico, mental y emocional. Soltar significa permitir que vivan las consecuencias de sus comportamientos y decisiones para que puedan aprender y madurar a través de cada experiencia, sin que nos sintamos responsables por ello. Además, no podemos esperar a que se comporten o actúen como nosotros pensamos que deberían hacerlo, recordemos que cada uno tiene capacidades y limitaciones diferentes que lo convierten en un ser único y especial.

Nadie ha dicho que soltar será fácil, porque quisiéramos seguir protegiéndolos hasta de ellos mismos, pero no podemos hacerlo. Es importante aprenderlo si deseamos preservar nuestra salud emocional y mantener relaciones más armoniosas y duraderas con ellos. Pero, por supuesto, hay una excepción, y es que siempre debemos estar dispuestos a compartir nuestro punto de vista y experiencia cuando nos lo pidan y a brindarles el apoyo que necesiten en cualquier momento.

Aprendamos a mantener una comunicación abierta, clara y respetuosa que nos permita expresar nuestras inquietudes y necesidades en un momento dado, sabiendo que seremos escuchados y que juntos analizaremos la situación para encontrar la mejor solución aun cuando esta nos afecte de alguna manera.

Maytte Sepulveda

martes, 29 de septiembre de 2015

Los tres consejos

Un hombre cogió un pájaro por medio de un cepo; el pájaro le dijo: “Noble señor, has comido muchos bueyes y corderos, has sacrificado innumerables camellos; y nunca has quedado saciado: tampoco lo vas a quedar conmigo. Déjame ir, que pueda darte tres consejos, a fin de que veas si soy sabio o estúpido.
El primer consejo te lo diré posado en tu mano, el segundo en tu tejado, y el tercero en un árbol. Déjame partir, pues estos tres consejos te traerán la prosperidad.”

El primero, que ha de decirse en tu mano, es este: “No creas un absurdo cuando se lo oyes a alguien”.
Cuando el pájaro hubo enunciado el primer consejo en la palma de la mano, fue liberado y fue a posarse en el muro de la casa, y dijo: El segundo consejo es “No te aflijas por lo que ha pasado cuando ha pasado, y no sientas pesar”.
Después de lo cual le dijo: “En mi cuerpo hay escondida una enorme y preciosa perla, de diez dirhams de peso. Tan cierto como que estas vivo esta joya era tu fortuna y la suerte de tus hijos. Se te ha escapado esta perla, pues no estaba en tu destino el adquirirla, esta perla que no tiene igual en este mundo”.

El hombre, como una mujer que gime cuando pare, se puso a dar gritos. El pájaro le dijo: “¿No te había aconsejado: no te aflijas por lo que ha pasado. Puesto que es algo pasado y terminado, ¿por qué te apesadumbras?
O bien no has comprendido mi consejo, o eres sordo. En cuanto al primer consejo que te he dado, o sea, “no creas una afirmación absurda”, oh buen hombre, yo mismo no peso diez dirhams. ¿Cómo puede haber dentro de mi un peso de diez dirhams?”

Se recobró el hombre y dijo: “Oye, dime ahora el tercer consejo excelente”. “¡Bueno!, dijo el pájaro, has hecho tan mal uso de los otros dos consejos que no veo por qué habría de darte el tercer consejo en vano!”
Dar un consejo a un ignorante obtuso es sembrar en terreno baldío.
Desconozco a su autor


La vida continúa

Una separación sentimental debería ser el último recurso que utilice una pareja que se encuentra atravesando por una crisis si todavía hay amor entre ambos. Más bien, debería buscar y agotar todas las herramientas y los recursos que pudieran ayudarla a resolver sus diferencias y a superar el conflicto que está enfrentando.

Es mucho lo que podemos hacer para rescatar y preservar el amor en una relación antes de tomar una acción definitiva. Pero la acción de buscar ayuda de un buen consejero de pareja debe ser de los dos, evitando tratar de resolver el problema por ella misma, o peor aún, con el intento de solo uno de los dos, sin la participación, el interés o el compromiso del otro.

Los problemas de pareja son de dos y se necesita la participación consciente y responsable de ambos para darles solución, antes de que estos acaben con el amor.

Y si después de haberlo tratado todo, llegan a la conclusión de que separarse es la única alternativa, a pesar del dolor y el temor que les cause, deberían asumirlo con la mayor madurez de manera que las consecuencias y sus efectos negativos no los marquen tan profundamente a ustedes y a sus hijos si los tienen. Es imposible evitar que un proceso de separación los afecte, los confunda y los desconecte temporalmente del estilo de vida que llevaban... que sientan que han perdido el rumbo y que les tomará tiempo superarlo. Lo importante es que sí podrán hacerlo, podrán recuperarse y prepararse para comenzar una nueva etapa en sus vidas, sobre todo si están dispuestos a afrontarlo de la manera más serena, valiente y sabia posible, sin permitir que sus emociones negativas y prejuicios trastornen aún más el proceso.

Cuando el amor se acaba es muy poco lo que podemos hacer para recuperarlo sin el deseo, la voluntad y la disposición de ambos. Ser capaces de aceptarlo y afrontarlo sin hacerlo más grave y difícil de lo que ya es, con nuestra actitud, comentarios y comportamientos equivocados, hará que podamos recuperarnos más fácilmente y que podamos mantener una relación sana en el futuro si tenemos hijos en común, en aras de proteger y mantener su bienestar emocional, mental y afectivo.

Tienes derecho a ser feliz, dale la cara a la vida con valor, fortaleza y una sonrisa, entonces, la vida te devolverá lo mismo.

Maytte Sepúlveda


lunes, 28 de septiembre de 2015

¿El éxito lleva a la felicidad o es la felicidad la que lleva al éxito?

Desde pequeños nos enseñan que el éxito nos dará la tan anhelada felicidad. Estudiamos, trabajamos, nos esforzamos siempre con la convicción de que podremos alcanzar el éxito, y de que este nos proporcionará automáticamente la felicidad. Pensamos que tener un carro nuevo, una casa más grande, unas vacaciones soñadas, más comodidad, hará que nos sintamos felices, pero, la verdad es que, en muchos casos, luego de conseguir aquello que supuestamente necesitábamos para sentirnos así, nos damos cuenta de que continuamos experimentando los mismos vacíos existenciales.

Nadie nos explica que primero deberíamos ser felices para luego buscar el éxito. Cuando disponemos de una actitud positiva y equilibrada, de una personalidad alegre, de una gran seguridad en nosotros mismos, de una sólida base de principios, de una disposición natural a relacionarnos con los demás sin prejuicios, y sabemos disfrutar de lo mucho o poco que tenemos, seguramente estas condiciones nos llevaran a encontrar el éxito, a triunfar en la vida, para así poder sacarle todo el provecho a nuestros logros. En otras palabras, la actitud de felicidad que proyectemos puede aumentar exponencialmente nuestras posibilidades para lograr el éxito.

La gente feliz ve la vida como una oportunidad de crecer y realizarse, asume riesgos y es generadora de proyectos. Tiene fe en ella misma y en lo que hace, y si cae, se levanta con facilidad para empezar de nuevo aprendiendo de los errores. Son personas que tienen fe en la vida, saben que esta es su gran aliada y que conspira para ayudarlas. Ellas le sonríen a la vida y esta les sonríe a ellas. La felicidad es un estado de ánimo que nos genera entusiasmo, claridad mental, motivación, disposición y confianza para identificar oportunidades, crear estrategias y lograr metas y objetivos en consecución del éxito.

Una persona feliz es más amable y solidaria, inspira confianza, y esto hace que sus relaciones sociales sean más amplias y satisfactorias, elemento esencial para la consecución del éxito personal.

Maytte Sepúlveda

jueves, 24 de septiembre de 2015

Te mides por pequeñeces

Las ideas son la estructura del vivir. Marcan el paso. Definen el fin. Son las que determinan cada situación. Sin ideas básicas todo se confunde. Y cualquier camino nos parece que puede ser bueno y justo.

Cuando nacemos no somos nada… Nos hacemos hombres cuando vamos fijando principios que nos configuran el vivir.

Usa instrumentos, medios para llegar a tus fines, pero no te quedes en esa forma toda la vida, en el tránsito. Llega.

Es verdad que cada día tenemos menos brújulas, menos faros, menos guías. Los luceros se están apagando y si relucen los miramos con desconfianza, con miedo.
Trata de llegar a tu medida moral para que el espíritu no quede en lo chico, en lo imperceptible.

Construirse, configurarse, modelarse, es tarea grande y difícil.

A veces nos invaden sueños inmensos, alas de águila, aspiraciones a lo grande. Y vemos avergonzados los motivos, los afanes, las pequeñas, diminutas cosas por las que vivimos. Y aunque insatisfechos, aspirar a más nos da miedo.

Somos insignificantes porque nos proponemos serlo, porque somos cobardes, porque nos refrenamos asustados ante tentativas mayores que nos seducen, pero que nos compromete.

Podrías volar alto, pero apenas despegas de la tierra y empiezan a mirarte, decides bajar y quedar oscuro, en la vulgaridad. El heroísmo impone. Y pasamos a sentirnos insignificantes. Somos conscientes de que hemos mutilado los mejores impulsos, y quedamos frustrados.

Así viven una inmensa mayoría de hombres.

 En lo hondo, en la raíz de tu inteligencia y de tu corazón, hay un potencial cuya fuerza casi nunca conocemos, pero que si la desarrolláramos serviría para obras maravillosas que casi no podemos adivinar.

Yo quisiera para ti la aventura apasionante de las grandes empresas del espíritu.

Te mides por pequeñeces. Lo mismo, agrandado cada día, ¿hasta dónde podría llegar?
Tiempo y vida no se nos dan más que una vez. Sé ambicioso contigo mismo y haz acopio de alma y de grandeza.

No hagas camino al andar. Sino anda por los caminos que ya tienes trazados y que ya sabes a dónde van a dar y en qué van a terminar, sin correr el riesgo de encontrarte perdida un buen tramo de tu vida.

Zenaida Bacardí de Argamasilla


Una vida sin estrés

El estrés nos empuja a vivir en una especie de carrera loca para conseguir metas materiales, nos quita el sueño y nos roba el placer de vivir. También nos lleva a perder el control de nuestra vida, acabando con la creatividad y el sosiego al tratar de cumplir con los asuntos pendientes de una agenda llena.

El enojo, la tensión nerviosa, la irritabilidad y la incapacidad para concentrarnos en lo que hacemos o tenemos que resolver son los síntomas inequívocos de que tenemos estrés.

Es necesario que aprendamos a canalizarlo y a recuperar la tranquilidad. Lo primero que deberíamos hacer es establecer prioridades, aprender a distinguir entre lo importante y lo urgente. ¿Y cómo hacer esto? Es muy sencillo, pregúntate: ¿Lo que me preocupa es en verdad tan importante? ¿Qué pasaría en cinco años si no me ocupo de este tema pendiente? ¿Cambiará mi futuro? Si la respuesta es no, la tarea que nos agobia es un "urgente" y no un "importante", por lo tanto lo podemos tachar, delegar o aplazar sin angustia.

Cuando logres encontrar un poco de tiempo y baje tu nivel de prisa, no te inventes otra tarea pendiente o compromiso inmediatamente. Más bien reserva ese tiempo para no hacer nada, pero de verdad nada y además, sin culpa. Unos minutos serán suficientes para relajarte, tranquilizarte y retomar energías. fuerzas.

Si te resulta muy difícil no hacer nada, entonces haz algo que te guste mucho como bailar o tomar un curso de comida exótica, o prepárate una taza de té verde y tómalo calmadamente mientras observas desde lejos los ríos de gente estresada y atareada (evita el café y las bebidas cola porque estimulan el sistema nervioso y aumentan el estrés).

El ejercicio disipa el estrés, alivia la ansiedad y mejora el estado de ánimo, para mí es liberador. También puedes tomar una larga ducha, unos minutos más tarde te sentirás como nuevo y listo para compartir con tu pareja y con tus hijos.

Si estoy en un lugar donde no puedo caminar para liberar el estrés, recurro a pequeños ejercicios de relajación que consisten en llenar lentamente mis pulmones de aire y aumentar la oxigenación del cerebro, y luego lo saco con mucha lentitud hasta dejarlos vacíos, al mismo tiempo que visualizo que al botar el aire, sale la tensión y al aspirar imagino que entra en mí una sensación de paz, energía y renovación.

Para evitar consumirnos en el estrés debemos aprender a vivir en presente, reconociendo los detalles del lugar donde nos encontramos, sintiendo el aire que respiramos. Deja de vivir amargado por un pasado que ya pasó o preocupado por un futuro incierto que no sabemos qué traerá.

Aprende a rezar o a meditar, activa ese poder curativo interno y recupera tu paz.

Cuando sienta que ya no puedes más, entra a un templo, siéntate en la última banca y mira a tu alrededor, entrega tus angustias y llénate de la paz del lugar, cierra los ojos y pídele ayuda a Dios. Yo te aseguro que la paz llegará a ti y que todo se resolverá de la mejor manera posible.

Maytte Sepulveda

martes, 22 de septiembre de 2015

Tus palabras

Que tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento, 
que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos, que sean dadoras de vida para 
todas las plantas que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos, que necesitan de un trago para seguir viviendo, no te fijes quien se aprovecha de ellas, simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía, una frase celebre, un consejo, un cuento, una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste, sin embargo deben seguir un cauce de amor para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza, velocidad y en grandes cantidades, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos que nos embargan en el momento que las emitimos, de cada quien depende que nuestras palabras den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua, que nuestras palabras y pensamientos 
cuando no sean positivos se conviertan en hielo, y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir éstas sean líquido, que se usa para conservar y crear la vida.

Desconozco a su autor


La maleta del pasado

Somos en gran parte el producto de lo que hemos aprendido desde muy pequeños. La mayor parte de nuestra vida hemos cargado con un gran equipaje emocional y mental, que ha determinado la mayoría de las decisiones, actitudes y comportamientos que hemos tenido. Si queremos avanzar en el camino de la vida, en algún momento necesitamos revisar el contenido de ese equipaje, para desechar todo lo que nos hace daño y conservar solo lo que nos ha sido positivo.

Hay personas que piensan que con solo poner distancia entre ellos y el lugar o las personas que los influyeron no de la mejor manera, pueden liberarse de su efecto negativo, pero lo cierto es que donde quiera que vayamos el contenido del equipaje nos acompañará, actuando de forma automática en nosotros a través de las reacciones cada vez que nos dejamos llevar por lo aprendido para responder sin conciencia y responsabilidad de lo que decimos, hacemos o elegimos a cada momento.

Cada vez que decimos "yo soy así", nos estamos negando la oportunidad de reconocer y superar nuestras posibles limitaciones y, al mismo tiempo, cerramos la puerta a la comunicación y a la posible solución a cualquier desacuerdo que tengamos con una persona querida.

Es necesario atrevernos a hurgar en ese contenedor interno, a sabiendas de que tenemos las herramientas que necesitamos para afrontar y aceptar con valor y confianza lo que encontremos, sin dejarnos afectar de forma negativa por ello.

Estar dispuestos a reconocer, aceptar, perdonar, pasar la página y retomar la vida con una actitud serena y positiva es determinante para trasformar y suavizar nuestro estilo de vida.

No podemos caminar por la vida esperando que nuestras experiencias sean más agradables y satisfactorias sin hacer algunos cambios en nuestras creencias, hábitos, comportamientos y elecciones. Si queremos tener una vida mejor, necesitamos ser mejores personas en algún sentido.

Claves para revisar nuestro equipaje

Tener el deseo de resolver nuestros conflictos internos.

Si la motivación no es personal, seguramente en algún momento te faltará y abandonarás el trabajo, justificando tu negativa a continuar. Las excusas que nos inventamos para interrumpir el proceso generalmente reflejan nuestras inseguridades y temores.

Estar atento. Observarte a ti mismo sin juzgarte o querer justificar lo que haces te permitirá reconocer cuáles son los elementos de tu vida diaria que activan ciertas actitudes y comportamientos en ti, para afrontarlos y manejarlos.

Estar dispuesto a perdonar. La mejor manera de afrontar el proceso consiste en aceptar lo que no podemos cambiar, con valor, asumiendo nuestra responsabilidad y dispuestos a perdonar o a perdonarnos para darnos otra oportunidad.

Maytte Sepúlveda

lunes, 21 de septiembre de 2015

Abrazo especial

El abrazo, salvador de vidas

Se ha comprobado que todos necesitamos contacto físico para sentirnos bien, y una de las formas más importantes de contacto físico es el abrazo.

Cuando nos tocamos y nos abrazamos, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.

Algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos, el abrazo es la mejor manera.

Hay veces que no nos atrevemos a decir lo que sentimos, ya sea por timidez o porque los sentimientos nos abruman, en esos casos se puede contar con el idioma de los abrazos.

Los abrazos, además de hacernos sentir bien, se emplean para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad. Provocan alteraciones fisiológicas positivas en quien toca y en quien es tocado.

Acrecienta la voluntad de vivir en los enfermos. Pues debes saber que cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

¿Que nos brinda un abrazo?

Protección: El sentirnos protegidos es importante para todos, pero lo es más para los niños y los ancianos quienes dependen del amor de quienes los rodean.

Seguridad: Todos necesitamos sentimientos seguros. Si no lo conseguimos actuamos de forma ineficiente y nuestras relaciones interpersonales declinan.

Confianza: La confianza nos puede hacer avanzar cuando el miedo se impone a nuestro deseo de participar con entusiasmo en algún desafío de la vida.

Fortaleza: Cuando transferimos nuestra energía con un abrazo, aumentan nuestras propias fuerzas.

Salud: El contacto físico y el abrazo imparten una energía vital capaz de sanar o aliviar dolencias menores.

Autovaloración: Mediante el abrazo podemos transmitir un mensaje de reconocimiento al valor y la excelencia de cada individuo.

Que no se nos olvide lo importante que es abrazar a quienes amamos y cuanto bien nos hace a todos abrigarnos el corazón con la calidez de un abrazo…

Un abrazo: Hace y dice muchísimo, abraza a tu amigo, abraza a tu ser querido, abraza a tus niños, abraza a tus mayores, abraza a tu mascota… ¡¡Abrázalo todo!!

Desconozco a su autor


viernes, 18 de septiembre de 2015

Un hombre nuevo

Debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder ser plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atribuyo de la vida, y el “orden” como atributo de no vivir, de la muerte.Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

No engañar, pero tampoco dejarse engañar por otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

Percibir la unión por la vida y, por consiguiente, renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.

Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades y SER, sin la ambición de alcanzar la meta reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

Ser feliz en el proceso de vivir cada día más sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede, resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que se logra.

Desconozco a su autor

Rescatemos la amabilidad

En la vida acelerada que llevamos hoy todos necesitamos experimentar un contacto cálido que nos recuerde que estamos vivos, que le importamos a alguien, que podemos recuperar la confianza en el ser humano y que hay personas que, como nosotros, insisten en esparcir esperanza y optimismo a su alrededor... el mejor medio para conseguirlo es la amabilidad.

Ser amables no toma mucho tiempo ni esfuerzo; por el contrario, lo que necesitamos es establecer un contacto con otra persona para brindarle aquello que esperamos recibir en algún momento. Puede ser tan sencillo como sonreír aunque no conozcamos a la otra persona, saludar, agradecer, disculparnos, brindar nuestra ayuda aunque no nos reconozcan o agradezcan por hacerlo... Es mucho lo que podemos hacer para suavizar la vida de las personas a nuestro alrededor y obtener a cambio la alegría, el entusiasmo y el bienestar que nos produce actuar de esta manera.

Pero si es tan sencillo de hacer y tan positivo su efecto, ¿qué nos impide hacerlo?

Son varias las razones por las cuales una persona se aísla y se vuelve distante, agresiva, apática o indiferente; por ejemplo: Por no haber recibido el ejemplo en casa durante la infancia; haber pasado por una experiencia desagradable con alguien en particular; estar ensimismado en sus problemas; por temor a recibir una agresión de parte de la otra persona; porque otros lo consideran como una debilidad y les preocupa el qué dirán; por prejuicios; porque nadie ha sido amable con él o porque simplemente se cansó de serlo al no sentirse retribuido o reconocido en su momento... El punto es que dejaron de ser amables y pasaron a engrosar la fila de los que no lo son, con razones o sin ellas.

Necesitamos rescatar la amabilidad en nuestras vidas, comprender que solo podemos recibir lo que damos y que si bien en un momento dado una persona no responde de forma afirmativa a nuestra manera de actuar, esto no significa que debamos desistir de seguirlo haciendo; por el contrario, su negativa debe darnos la motivación para sembrar en otros la semilla de la amabilidad y el interés por otros; solo así podremos ayudar a humanizar nuestras sociedades.

La sensación que experimentamos cuando una persona nos presta un servicio, nos da una información o simplemente nos atiende con amabilidad y una sonrisa es maravillosa, hasta el punto en que le contamos a otras personas lo que experimentamos y si se trata de un servicio, le sugerimos que vaya a recibirlo.

¡Para rescatar la amabilidad necesitamos conectarnos con los demás! Recordemos que es la calidad de nuestros pensamientos y sentimientos lo que nos hace más o menos felices.

Maytte Sepúlveda

jueves, 17 de septiembre de 2015

La bondad no hace alarde

Durante el verano la familia se iba casi todos los días a la playa, y a diario los niños veían a una viejecita que buscaba algo en la arena. Le fueron tomando confianza pero ella sólo les regalaba una sonrisa.

Los papás se sintieron un poco molestos porque no les inspiraba confianza. 
Hasta que un buen día la viejecita dejó de ir a la playa y recién se descubrió que la mujer, en un intento de hacer algo que valiese la pena, recogía restos de vidrios para que los niños no se cortasen y pudiesen corretear felices.

Hay muchas maneras de sentir la alegría y la felicidad. La mejor felicidad no es el reconocimiento, sino el bien que generosamente hagas, aunque los demás no se den cuenta.

La mejor felicidad es hacer el bien por el bien mismo. No es la que cobras y te pagan al día, sino la que los demás ignoran pero tu corazón reconoce.

La mejor felicidad no es la que se publica en las primeras páginas, sino la que tú escribes en las páginas de tu corazón. La mejor felicidad es fruto de aquella bondad 
que nadie conoce hasta que sienten su falta.

Hay muchos que buscan nada más que las alabanzas de los demás. Ellos nunca sienten felicidad por lo que hacen, se alegran por lo que reciben.

Tu mejor inversión es la que nunca vas a cobrar de los niños que juegan en la playa. 
Sentirte feliz por lo que haces ya es suficiente recompensa.

¿Por qué esperar siempre a que los demás cumplan con su deber para que tú 
puedas hacer el bien ahora mismo? ¿Por qué tener que institucionalizar siempre el hacer el bien? Esto le toca a aquel y esto le toca al otro.

La bondad es algo más que cumplir con las instituciones. Es fruto del corazón que está siempre por encima de todo.

¿Por qué para hacer un favor debo esperar a que tú me lo hayas pedido?

Con la bondad no se trafica. No se compra ni se vende.

El día que no tengas nada que hacer vete a la playa y recoge lo que puede ser un peligro para los demás. Luego, date un fresco baño, verás qué rica te sabe el agua 
lavando el sudor de tu generoso servicio.

Clemente Sobrado

jueves, 10 de septiembre de 2015

Nadie camina por la vida

Nadie camina por la vida, sin haber pisado en falso muchas veces.

Nadie llega a la otra orilla, sin haber ido haciendo puentes para pasar.

Nadie deja el alma lustrosa, sin el pulimento diario de la vida.

Nadie puede juzgar, sin conocer primero su propia debilidad.

Nadie consigue su ideal, sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.

Nadie deja de llegar, cuando se tiene la certeza de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de si mismo.

Desconozco a su autor

viernes, 4 de septiembre de 2015

Un minuto sirve para.....

Un minuto sirve para sonreír, sonreír para el otro, para ti y para la vida.

Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.

Un minuto sirve para escuchar el silencio.

Es en un minuto en que uno dice el sí, o el no que cambiará toda su vida.

Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo.

Un minuto para sentir la responsabilidad, pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria.

En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar , esperar, creer, vencer y ser.

En un minuto se puede salvar una vida.

Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo.

Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar, de una vida.

Minutos........ cuantas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta, pero también cuantas veces traemos a nuestra vida los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y tristezas.

Con frecuencia decimos " es un minuto" que nos parece nada, pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre, como se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestro trabajo, como se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto al que se entrega al hilo al nacer y como también que la vida otorgue más minutos a que la muerte separará físicamente y no veremos más.

Un minuto parece increíble, parece tan poquito, y sin embargo, puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida.

Lo importante no es vivir la vida por qué sí, dejando pasar el tiempo.

Aprendamos a vivir la vida intensamente.

Aprendamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que " sí no es hoy , será mañana ".

Recuerda que tu tiempo es hoy.

La vida es hoy.

Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compás de los latidos de tu corazón.

Desconozco a su autor


jueves, 3 de septiembre de 2015

La silla vacía

La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote asumió que el hombre sabía que vendría a verlo.

"Supongo que me estaba esperando", le dijo. "No, ¿quién es usted?", dijo el hombre. "Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted, cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo estaba viniendo a verlo"

"Oh sí, la silla", dijo el hombre enfermo, "¿Le importa cerrar la puerta?" El sacerdote sorprendido la cerró.

"Nunca le he dicho esto a nadie, pero... toda mi vida la he pasado sin saber como orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero siempre esto de las oraciones me entró por un oído y salió por el otro pues no tengo idea de cómo hacerlo. Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. Esto ha sido así en mi hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: "José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas... te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente de ti, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es algo alocado hacerlo pues Él nos dijo: "Yo estaré siempre con ustedes." Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo"

"Así lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en la casa de los locos".

El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo. Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia.

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó:

-¿Falleció en paz?

-Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora mas tarde, ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. ¿Que cree usted que pueda significar esto?"

El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió:

- "Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera".

Desconozco a su autor




miércoles, 2 de septiembre de 2015

Nada en la vida ocurre por casualidad...

Si un día al despertar, tu encontraras al lado de la cama, un lindo paquete envuelto con cintas coloridas, tu lo abrirías, antes de lavarte el rostro, rasgando el papel curioso para ver lo que hay adentro...

Tal vez hubiese allí algo que a ti no te gustase mucho...entonces tu guardarías la caja, pensando que hacer con aquél regalo aparentemente “inútil”...

Pero, si al día siguiente hay otra caja, una vez más la abrirías corriendo y si esta vez encontraras algo que a ti te guste mucho...

Un recuerdo de alguien distante... una linda ropa que viste en una vidriera ... la llave de un nuevo coche ...un abrigo maravilloso para los días de frío...o simplemente un ramo de flores de alguien que se acordó de ti...

Y eso ocurre todos los días, pero nosotros no lo percibimos...

Todos los días cuando despertamos ahí esta, en nuestra frente , una caja de regalo enviada por DIOS para nosotros: un día enterito para usarlo de la mejor forma posible !

A veces , viene lleno de problemas, cosas que no conseguimos resolver: tristeza, decepciones, lágrimas...

Pero otras veces, viene lleno de sorpresas, alegrías, victorias y conquistas...

Lo más importante es que, todos los días, DIOS envuelve para nosotros, mientras dormimos, con todo cariño, nuestro regalo : EL DÍA SIGUIENTE !

ÈL acerca nuestros días con cintas coloridas, no importa lo que esté por venir....

Cada día cuando despertamos es un REGALO...

El regalo de DIOS para nosotros.

No siempre ÉL nos manda lo que esperamos o queremos...

Pero ÉL siempre, siempre y siempre nos manda lo mejor, lo que precisamos que es más de lo que merecemos...

Abre tu REGALO todos los días, agradeciendo primero a quién te lo envió, sin importarle lo que viene adentro del “paquete”

Sin duda, Él no se equivoca en el envío de los paquetes.

Si no vino hoy el paquete que tu esperabas... espera...

Ábrelo mañana con más cariño, pues en cualquier momento , los sueños y planes de DIOS llegarán para ti envueltos en el regalo...

DIOS no atiende nuestras voluntades ... y si nuestras necesidades..


Desconozco a su autor