martes, 30 de junio de 2015

Atiende al que te hable

“No escuchar al que te habla, no sólo es falta de cortesía, sino también de menosprecio. Atiende al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención”( Honoré Balzac).

¡Qué paz se siente cuando eres escuchado! Te sientes como una persona nueva a la que respetan. Escuchar a alguien es meterse en su mundo interior para respetarle y para que deje que todo lo que tiene dentro, pase como vasos comunicantes a ti.
Debes sentirte orgulloso cuando alguien se te confía. Es señal de que posees la rara capacidad de detener tu tiempo para dedicarlo a otros.
La gente dice continuamente que no tienen tiempo para nada, Si te fijas bien, los que no hacen mucho son quienes más repiten esa palabra frecuentemente.

La persona que ha encontrado a alguien con la que comunicarse a niveles profundos, ha encontrado un tesoro.
La confianza se gana a golpes de corazón abierto a todos. Te invito a que seas cortés con quien te habla. Experimentarás un gozo tan intenso como cuando caminas por entre los campos alfombrados de diversos colores en la primavera.

Sin darte cuenta, te conviertes en un prodigio de persona por que seas cortés con quien te habla. Sí, es cierto. Cada vez que atiendes a alguien, cada vez que te detienes con otro para no pensar más que en él, y dejas tus preocupaciones personales, te estás ganando el aprecio y la fidelidad de quien te habla.

No te cierres en banda con tus intereses. No sería humano. ¡Qué pena que cuanta mayor es la comunicación de la tecnología, más escasa es la escucha de los demás.
¡Vive hoy feliz!

Desconozco a su autor


Momentos…

El pasado proporcionó tantas maravillas, que muchas veces deseamos tenerlas nuevamente.
Felizmente, cada momento tiene su propio tiempo y, por fortuna, no se repiten, porque la vida es mucho más bonita y alegre cuando los momentos pasados fueron originales y sinceros.

El presente nos proporciona grandes, medios y pequeños momentos; pero, a quién competirá medir estos momentos será a ti mismo, y debes aprovecharlo al máximo cabe a ti clasificarlos, admirarlos o apagarlos

El futuro… estos son los momentos que más viven en nuestras mentes y corazones.
Las ansiedades por el próximo día, la perspectiva por las nuevas metas a realizar, el beso deseado, el sueño alcanzado.

Momentos de vida…

En los momentos pasados, agradecemos las oportunidades, guardamos la felicidad en nuestros corazones.

Con los sueños realizados cerramos los ojos y recordamos con alegría cada segundo.

En fin, los momentos pasarán, tendremos que guardarlos y todas las veces que recordemos, mirar con nuevas visiones para nuestro propio crecimiento.

Porque en los momentos que pasarán haremos conclusiones de qué haremos mañana.

Al momento presente, la vida apenas pide ser vivida en este instante, y jamás tratemos de transferirlos o sentirlos como pasado, mucho menos sufrir ansiosamente por los momentos que vendrán.

En los momentos futuros,
dejárselos y pedirle que traiga los mejores momentos para nuestras vidas y aguardarlos con el corazón

Desconozco a su autor


lunes, 29 de junio de 2015

El éxito no es tenerlo todo

El éxito no es tenerlo todo, ni hacerlo todo, sino serlo todo.
Por lo general, basamos nuestro éxito en las conquistas externas, aquellas que son superfluas y que carecen de sentido, dirección, rumbo.
Estas conquistas nos dan posesiones que pasamos a tener y se vuelven el parámetro de vencedores y perdedores.

A veces, el éxito se basa en nuestras acciones y su impacto sobre los demás. Pero, es sólo cuando el éxito se base en las posesiones interiores, es decir, en lo que soy, es que puedo decir que soy exitoso. Pues lo que tengo se puede ir un día, lo que hago, pararé de hacer en algún momento, pero lo que soy es eternamente mío.

Debemos tener en cuenta que, según tu perspectiva, este impacto sobre los demás debe ser siempre espontáneo, positivo y no impuesto.
Nada peor que las personas trepadoras que basan su éxito en la medida en que derrumban los esquemas de otros(as), se aprovechan de sus debilidades y juegan con sus sentimientos.

Desconozco a su autor


domingo, 28 de junio de 2015

El manantial de la vida

Creo que todos aspiramos a ser un manantial de vida pero a veces cuesta ¿no?

Creo que el primer paso para lograrlo es dejar que el agua siga su curso naturalmente, que busque la verdadera manera de fluir. Si detenemos el agua, si creamos obstáculos para impedir su paso por nuestra vida no podremos lograr ser auténticos y nos estamos perdiendo lo más hermoso que podemos llevar con nosotros toda la vida: ser un manantial de frescura, de amor…

Ser el agua que toca a su paso y salpica dando fuerzas, vida… y que acaricia todos los territorios dejando en cada uno pequeñas marcas de su paso por ahí.
¡¡Qué importante es ser un manantial!

Pasar por donde otros no pasan, llegar a todos los rincones, recrearse a medida que se avanza, no congelarse, no quedarse quieto… no tener temor… no retener…

Ser un manantial es pasar por la vida de una manera única y al retirarnos saber que esas pequeñas gotitas ayudaron a otra personas a ver la vida de una manera diferente.
Desconozco a su autor


Lo que importa

Lo que trasciende no son los espejismos de lo material, sino tu riqueza espiritual, lo que eres y el amor que ofreces.
Lo que vale es darte y dar, que es lo único que te enriquece, no las posesiones que acumulas.

Importa lo que construyes en el instante fugaz, no los errores de un pasado que sólo es recuerdo.
Importa la sabiduría que vives y compartes, no los títulos y cargos que inflan el ego.
Importa la verdad, no tu verdad; valen los buenos frutos, no las vanas promesas.

Lo que importa no es cuánto vives, dónde vives y qué tienes, sino cómo vives y cuánto amas. Lo valioso está en tu interior y en el de los demás, no en la fachada. Lo que necesitas no es lo que sólo te da placer; muchas veces lo que más necesitas es lo que menos te gusta.

No importa si te hirieron o te maltrataron, lo que importa es si eso te sirvió para crecer y perdonar
Lo que te perfecciona no siempre está exento de dolor; porque el dolor suele ser un buen maestro, si sabes amar.
Lo que importa no es que cambies a los demás, sino que cambies tú, los aceptes y los comprendas. De hecho, una relación auténtica te libera y te empuja hacia arriba, no te aprisiona ni te anula. Lo que vale es la realidad, no tus máscaras.
Lo que cuenta no es si las penas te aturden y te trituran, lo valioso es aprovecharlas para madurar y mejorar. Nada sucede por azar, todo tiene su razón de ser y nada es inútil, aunque no lo entendamos.
Lo terrible no es que estés solo, lo cruel es que te sientas solo, incluso cuando estás en compañía.
Lo que necesitas son personas que piensen distinto, aunque te disguste, no marionetas que manejas a tu antojo.

Aquellos que te quieren no son los mismos que te adulan, y los que te forman son los que pulen tus aristas.
Lo que importa está en tu esencia, no en las apariencias. Lo que permanece nace de tu yo profundo, no del ego y sus ilusiones.

Lo que importa no es a qué credo perteneces, sino cuánto sirves; no en cuál país naciste, sino en cuál das lo mejor de ti.

Desconozco a su autor


viernes, 26 de junio de 2015

¡Ponte de acuerdo!

¿Te ha sucedido que te propones una conducta determinada y sin embargo no consigues hacerlo? Tal vez te propongas dejar de fumar, sabes lo mal que le hace a tu salud, te dices que cuando quieras lo dejas, y sin embargo,¡no lo haces!

Se han tratado a muchas personas que anhelaron durante años una posición mejor en sus trabajos, y sin embargo, poco antes de ser designados a una responsabilidad mayor, se enfermaron o cambiaron de empresa.

En todas estas situaciones hay una desarmonía. Hay un “yo” que quiere hacer una cosa y otro “yo” que desea otra muy distinta. Uno es el consciente y el otro es el inconsciente. Uno quiere dejar de fumar, pero el otro se ha visto siempre con la imagen de fumador y se siente seguro con ello. Uno quiere una mayor responsabilidad en su trabajo, mas el otro tiene miedo de asumirla porque no se siente capaz.

En estos conflictos, siempre el subconsciente o el inconsciente son más poderosos que el consciente. El fondo mental siempre gana sobre la conciencia.

Para armonizarte, tienes que ponerlos de acuerdo. Envíale mensajes al subconsciente con lo que conscientemente quieres. Repite mentalmente tus propósitos muchas veces al día, confecciona un pequeño cartel o letrero con lo que quieres lograr, involucra a tu familia con tus metas. Todo esto llevará mensajes a tu fondo mental, y cuando tus “yo es” estén de acuerdo, estén armonizados, definitivamente lograrás tus cambios de conducta para siempre.

Desconozco a su autor


jueves, 25 de junio de 2015

La vida te sonreirá (II)

La vida es para aprender a amar y a perdonar, a olvidar cuando debemos olvidar, a recordar cuando debemos recordar. La vida es para ampliar los afectos y reflexionar sobre nuestras vivencias, para que pensemos en los frutos de nuestros actos y veamos claramente, sin ningún tipo de adorno ni justificaciones oportunistas lo que hemos hecho en el tiempo y todavía, si podemos, volver sobre nuestros pasos para cambiar alguna situación.

No ocupes tu tiempo en ver solo el aspecto negativo de las cosas… sueña, imagina, planea una salida, invita a alguien a comer a tu casa, da un abrazo y ríete con las personas que sonríen, ama con las personas que aman, alégrate con quienes te alegren el día. Haz las cosas simples porque en los simple brilla una pequeña luz que se hace fantástica e inmensa a los ojos de quien atesora ilusiones.

Nunca hagas o digas algo que resulte demasiado duro a alguien solitario, porque aunque a ti te parezca que en circunstancias normales, cualquiera lo tomaría con naturalidad, una persona solitaria podría verse herida mortalmente, pues su mente y su corazón son más sensibles a las influencias del exterior.
Trata de llevarle un motivo de felicidad, un minuto de alegría, un momento de amor y te lo agradecerá infinitamente.

Sabes, la felicidad es pariente de la belleza y la belleza es el rostro de la verdad. Cuando descubrimos una verdad, descubrimos algo bello, y lo bello solo puedo regocijarnos en el alma. No pienses en aquello de que la verdad es “dura”, lo duro, feo o desagradable no es la verdad, eso se llama realidad, la que el ser humano crea todos los días con su insistente capacidad de nombrar y clasificar las cosas.

La verdad es otra cosa, la verdad es el motivo de la felicidad y la libertad, porque nos libera de fantasmas y dudas al caminar, porque nos hace bellos si la sabemos cuidar, porque es el final del camino al que hemos de llegar.
Disfruta tu tiempo sabiendo que el pasado y el futuro son instantes de una realidad que se actualiza de acuerdo a tu conciencia, la cual se enciende a cada instante e ilumina lo que toca, lo que ve y hasta lo que niega.

Recuerda que la vida es más que la suma de seres vivos, es un tesoro compartido del cual formas parte. Cuando comprendas esto, llenarás tus pulmones vacíos con un soplo de eternidad y serás uno con la vida, y la vida te sonreirá.

Desconozco a su autor


miércoles, 24 de junio de 2015

Respuestas

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para todas tus dudas y temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites… Estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida, me limito a apoyarte, a estimularte ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí, te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlos de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser, solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga.

Desconozco a su autora


Habitar mi vida

La vida es proyecto, tarea, llamada y don. Escoger mi vida supone elegir a qué o a quien quiero dar mi vida. Implica que mi vida es mía, y que puedo administrarla.

Escoger mi vida exige decir SÍ y NO. Habitar la propia vida es escoger el camino de la felicidad, sabiendo que transita tanto el dolor como el gozo, y que no puedo huir del fantasma del dolor cuando este aparece. Escoger mi vida, es tener una causa por la que vivir e incluso morir. Escoger es el prólogo de una existencia auténtica.

El perfeccionismo es un tipo de incapacidad para elegir. Es verdad que en la cultura actual tenemos una gran pluralidad de modelos que hace difícil escoger. Es más fácil comprar en la tienda del pequeño pueblo que en el gran almacén de la ciudad, y, sin embargo, aunque sea más fácil elegir, no por ello es más fácil acertar. Elegir, es ser consciente de mis capacidades, motivaciones y valores.

Desconozco a su autor


martes, 23 de junio de 2015

Amar es un buen negocio

Hay que distinguir la diferencia entre querer y amar. El concepto querer lleva implícita la idea de posesión. Te quiero para algo, para que estés conmigo, para que me acompañes, para no estés, para compartas o no tal actividad, etc. A fin de cuentas, los seres queridos son seres de los que se espera algunos comportamientos que me causen satisfacción.

Querer es, generalmente, causa de sufrimiento. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes entre sí. Cada ser humano es un universo.

Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando éste tenga otras motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento altruista y desinteresado. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, se da por el simple y puro placer de dar.

Amar produce un gozo profundo. Es la alegría de dar. La única manera de darse cuenta de esto es empezar a aprender a amar. Se puede comenzar por actos pequeños, con las personas a quienes más queremos. Luego, debe extenderse a todas las personas, en todo momento.

Es difícil encontrar que alguien me ame. Es más fácil encontrar que alguien me quiera para algo, mientras sea necesario y útil para alguien. Pero son pocas las personas que dan amor altruista y desinteresado.

Pero si bien es difícil encontrar a alguien que me ame, tenemos más de seis mil millones de personas que necesitan amor. Y la mayor felicidad no está en ser amado, sino en la acción de amar al otro. De modo que nuestra felicidad y gozo está asegurado si dejamos nuestro egoísmo. Seguro que a nuestro alrededor hay cientos de personas que serán felices cuando compartamos con ella nuestro amor. Y no hay problema al darlo: dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta.

Desconozco a su autor


Árbol

Aprende del árbol y deja que los vientos de la vida te despojen de las ramas secas para dejar lugar a los retoños nuevos.

Aprende del árbol y deja caer las hojas secas del pasado para que abonen el suelo, donde tus raíces preparan el futuro.

Aprende del árbol y no hagas del invierno un tiempo de tristeza y de muerte, sino un tiempo de esperanza, para arraigarte mejor y revivir más fuerte en primavera.

Desconozco a su autor


viernes, 19 de junio de 2015

Calma

En la época del fax, los chips, el internet, el jet, el microondas y el control remoto, es difícil aceptar procesos con paciencia.

Queremos que todo en la vida funcione tan rápido como las comunicaciones o los ordenadores. Nos dejamos presionar por un inmediatismo estresante.

Y está bien que exijamos rapidez a los lentos y los mediocres, pero no hasta el punto de querer en todo una velocidad de transbordador espacial.

Por querer volar quemamos valiosas iniciativas, no le damos espacio a los procesos de maduración y olvidamos lo importante agobiados por lo urgente.

La impaciencia nos hace tanto daño como el que sufren los niños cuyos papás quieren estos milagros: Que el pequeño a los 5 años hable tres idiomas, toque el violín, sea estrella en un deporte, un gran estudiante. y experto karateca.

Ojalá pongamos en nuestro espejo, en el armario y en la oficina un cartel con las letras PP de; paciencia y procesos.

Así tendremos ante los ojos por un buen tiempo, un memorial de lo valioso que es actuar con calma y dejar tanta aceleración.

Y recuerda… “anda despacio si tienes prisa”

Desconozco a su autor

Cada día

Cada día, hagamos algo de lo que podamos sentirnos orgullosos al día siguiente.

Cada día, pensemos que es el primero, para vivirlo con sorpresa; y el último, para aprovecharlo como nuestra última oportunidad.

Cada día, busquemos nuestra felicidad haciendo más feliz a algún otro.

Sembremos una semilla de cuyos frutos podamos vivir al día siguiente.

Renovemos nuestro corazón de tal manera que no quede amargura alguna para el día siguiente.

No guardemos nuestras sonrisas de hoy para mañana. Sólo podremos sonreír mañana, si hemos sonreído hoy.

Desconozco a su autor


jueves, 18 de junio de 2015

¿Acaso hay otra forma de vivir?

Aprendamos a amar lo que tenemos y la amargura nunca tocará nuestras vidas.

Una mujer se quejaba, en una reunión, de que su marido siempre estaba en casa, Cuando él salía del trabajo de inmediato se trasladaba a su hogar. Sábados y domingos se hallaba ahí de tiempo completo. Su malestar consistía en nunca poder estar sola. Esta situación se le había convertido en un auténtico fastidio. En cambio, otra de las asistentes a la reunión, se lamentaba que su pareja viajaba demasiado y era muy poco el tiempo que compartían. Una más, se sentía fastidiada porque su madre siempre estaba pendiente de ella, la llamaba todos los días y constantemente preguntaba por su salud. Una señora, de mediana edad se dedicó a quejarse que la tarde de su trabajo se le hacía rutinario y, por la cantidad de problemas que tenía a diario que resolver, muy pesado. Así, el grupo de mujeres que se había reunido para compartir una taza de café, más bien parecía una manifestación de mártires graduadas, cuyo único afán era compartir sus amarguras, o al menos parecía una competencia de quien sufría más. Por supuesto, en su opinión, cada una de ellas se merecía el galardón del primer lugar, pues nadie de las presentes la podía superar.

Yo cambié de óptica y traté de analizar lo positivo que contenía la situación de cada mujer. De la que se quejaba de la presencia de su esposo, su bendición era tener alguien que siempre la acompañaba; de aquélla que se lamentaba de la ausencia de su pareja, su bendición era tener tiempo para dedicarse a otras cosas; quien no soportaba su trabajo, su bendición era tenerlo, y qué decir de la bendición de tener una madre que cariñosamente se ocupa de su hija. Concluí que toda bendición no aceptada se convierte en maldición.

Es usual tropezarse con personas que han hecho de sus vidas un calvario, pues han perdido la dimensión positiva de sus circunstancias, convirtiéndose en inconformes negativos.

Creo que les produce una gran satisfacción recibir la compasión de los demás, de hecho, es un juego psicológico para manipular el reconocimiento, obedece a una necesidad inconsciente de recibir caricias. Por supuesto, en un juego mortal, pues perdemos la vida, porque en lugar de crecer en la intimidad y construir una valiosa relación, nos dedicamos a desperdiciar el recurso más valioso, no renovable e irrecuperable, que es el tiempo.

Miguel Angel Cornejo


Tu lugar en el mundo

Nadie en el mundo va a darte tu lugar si tu no lo ocupas primero.
Al que elige con firmeza su papel nadie le dicta el guión ni le señala cuando debe entrar o salir; solo tu eres el director, guionista y protagonista de tu historia No importa tanto en realidad si eres un actor secundario en la obra de otros, lo esencial es que seas el actor principal en la tuya.

Es irrelevante el tiempo asignado a tu papel, pero cuida de no equivocarte de escenario: el tuyo es aquel en el que se juega tu suerte, no la de otro, por apasionantes que puedan parecer los guiones ajenos.

Esto tiene que ver con la elección consciente de tu libertad en todos los niveles, que te llevara siempre negarte a la aceptación de ese papel que muchos asumen para descansar de sus obligaciones: el de víctima.

Indaga profundamente en tu interior cual es tu sino, cuales son tus talentos, cuales los lenguajes con los que ansias expresarte, y luego actúa.
No te limites a una sola forma de expresión, emprende la aventura de descubrir de cuantos modos puedes llegar a los demás con tu mensaje.

Cada conducta es una forma de manifestación, no te limites al desempeño de un único papel en tu vida.
Cambia, amplia tu experiencia, pruébate en cosas nuevas, ensaya algo distinto en tu casa, en tu trabajo, en tus pasatiempos, en la forma de vincularte con los demás, en tu búsqueda y en el modo de amar a los que amas.

No permitas que el miedo, los prejuicios, la moda, la rutina o la presión de los demás aplaquen esa potencia creadora que habita en tu interior, exprésate y no te justifiques, no expliques, no argumentes.

Existe una verdad en ti, debe ser desvelada y transformada en acción. Esa verdad se refiere a tu esencia y a las características peculiares que te identifican.

Desconozco a su autor


miércoles, 17 de junio de 2015

Desconfianza

Hay personas en esta vida a las que les resulta realmente complicado confiar en la gente. La desconfianza inunda todas sus facetas, ya sea en su vida personal, laboral etc.

Estas personas suelen pronunciar, o por lo menos pensar frases tan significativas como: “Estoy acostumbrada a que la gente que quiero me traicione y me haga daño”.

“Ante cualquier tipo de relación hay que estar siempre en guardia y al tanto de todo detalle, no sea que te traicionen por la espalda”.

“No hay mejor defensa que un buen ataque y por eso no quiero intimar con nadie por miedo a que me hagan aún más daño del que ya me han hecho, si es que esto me pasa por confiar en la gente” etc.

Estas personas se sienten vulnerables, nunca se encuentran tranquilas del todo, nunca alcanzan un punto óptimo de relajación.

Siempre se encuentran en guardia, ya que su confianza en el mundo que les rodea es muy débil. Todo se tambalea a su alrededor, nada está bien sujeto ni fijo, todo es efímero e inseguro.

Son capaces de dar la vuelta a todo. Así cuando alguien hace algo agradable por ellos, le buscan una causa o conspiración secreta, y maléfica, por la que lo han hecho. Su desconfianza es tal, que siempre buscan una causa secreta o diferente.

La palabra que resume su vida es la hipervigilancia. Se convierte en algo verdaderamente obsesivo, el centro de sus vidas.

Esta excesiva vigilancia puede ir dirigida a algunas personas en concreto (a los hombres o mujeres por alguna mala experiencia, a los médicos etc.) o a todo el mundo en general.

Son incluso capaces de deformar lo que les dicen y así un simple comentario inofensivo lo pueden transformar en un insulto o una humillación.

Sin embargo también es cierto que estas personas actúan de este modo no por gusto, en su vida tiene que haber un trasfondo de abuso, humillación, maltrato etc.

El sentimiento que les invade es el de desconfianza, muy comprensible en el caso de haber sufrido tantas agresiones físicas, verbales etc. En el seno de la familia, entorno cercano etc.

Lo que han visto desde pequeños es que las personas que supuestamente estaban ahí para quererles y protegerles, son las que más daño les han hacho.

Este tipo de vivencias suelen traer de la mano una autoestima muy baja. Se infravaloran enormemente, incluso se sienten responsables de lo que les ha sucedido, y excusan a su propio agresor.

La mejor manera de acabar con esto es haciendo un ejercicio de reflexión, a través del cual puedan ser objetivos, y darse cuenta de qué personas realmente están a su lado con todas sus buenas intenciones.

Personas en las que puedas confiar, con las que percibas que te encuentras en un entorno seguro.

En definitiva, no hay que desconfiar del género humano por antonomasia. Hay que buscar el lado positivo de las cosas, e intentar que las relaciones humanas que emprendemos nos aporten alegrías y nos enriquezcan como personas.

Desconozco a su autor



Pasión y entrega

Tiene fuerza este pensamiento del filósofo francés René Descartes:

“La pasión es el único abogado que siempre convence.
El hombre más simple será más persuasivo que el más elocuente que carezca de pasión”.

Pocas barreras frenan a a aquel que busca una meta con pasión o con un deseo vehemente.

La pasión es el motor de las grandes obras.

La pasión es una entrega total a lo que se hace, unida a las ganas y al compromiso.

Es una cualidad que acompaña a los que se valoran y destierran las dudas con una firme confianza y un trabajo tesonero.

Para lograrlo gozan de buenas amistades y suelen tener como modelos a los grandes hombres.

Son personas que hacen memoria no de sus fracasos sino de sus éxitos y aprovechan al máximo el presente.

No viajan al ayer con la culpa ni al mañana con la preocupación y llenan su alma de luz y optimismo.

Su pasión los convierte en agentes del bien y en seres felices.

Desconozco a su autor


martes, 16 de junio de 2015

¡Mañana puede ser tarde…muy tarde!

¿Ayer?… ¡Eso hace tiempo!…

¿Mañana?… No nos es permitido saber…

Mañana puede ser muy tarde…

Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para decir que quieres intentar nuevamente…

Mañana puede ser muy tarde…

Para pedir perdón, para decir: Discúlpame, el error fue mío.
Tu amor, mañana, puede ser inútil; tu perdón, mañana, puede no ser preciso; tu regreso, mañana, puede que no sea esperado; tu carta, mañana, puede no ser leída; tu cariño, mañana, puede no ser más necesario; tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos…

Porque mañana puede ser muy…¡muy tarde!

No dejes para mañana para decir: ¡Te amo! ¡Te extraño! ¡Perdóname! ¡Discúlpame! ¡Esta flor es para ti! ¡Te encuentras muy bien…! No dejes para mañana: Tu sonrisa, tu abrazo, tu cariño, tu trabajo, tu sueño, tu ayuda…

No dejes para mañana para preguntar: ¿Puedo ayudarte? ¿Por qué estás triste? ¿Qué te pasa? ¡Oye!… Ven aquí, vamos conversar… ¿Dónde está tu sonrisa? ¿Aún me das la oportunidad?… ¿Percibiste que existo? ¿Por qué no empezamos nuevamente? Estoy contigo. ¿Sabes que puedes contar conmigo? ¿Dónde están tus sueños?
Recuerda : ¡Mañana puede ser tarde…muy tarde!

¡Busca! ¡Pide! ¡Insiste! ¡Intenta una vez más! ¡Solamente el “hoy” es definitivo!

Desconozco a su autor


lunes, 15 de junio de 2015

Mi colección

No colecciono mariposas, ni cachivaches, ni estampillas, colecciono palabras, sentimientos, valores que tienen como autores a mi familia y amigos.

Tengo en mi mente un Banco con intereses que me devuelve con creces la abundancia de la palabra “Amor”, que se vuelve “valor”, que se expresa en sentimiento y vuelve contentos a los románticos, a los compositores, a los escritores, poetas, y en general a todos los que se sienten nutridos con esta mágica poción.

Colecciono la palabra “Sabiduría”, con comprensión, entendimiento, conocimiento y me da el sabor de la reflexión, de la integración, del análisis, la síntesis, la división y la integración, el orden y la transformación , el poder de decir “no” cuando bien comprendo o de decir “si” cuando me hace posible mi evolución.

Colecciono la palabra “Voluntad”, que me hace dinámica, que me motiva a la acción , a la ejecución, a la creatividad, al desarrollo de cualquier habilidad, a sentirme segura y confiada en mi realización.

Que bien me va con la palabra “Fortaleza”, con valor, con destreza, con vigor, con respeto, con honor, con honestidad y lealtad, con integridad, me maravillo con la “bondad”, con la “belleza”, con la grandeza porque con ellas decora mi alma y me da calma en estos momentos de dolor.

Suaviza mis síntomas y me coloca en una cima donde puedo meditar y vibrar energéticamente con la meditación, y “espiritualidad” se convierte en el compendio de todas las bellas palabras que me significan transformación y comunicación.

V. Lucía Aristizábal


Los sonidos del silencio

Un rey mandó a su hijo a estudiar a un templo de un gran maestro con el objetivo de prepararlo para que fuera una gran persona. Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo mandó sólo hacia el bosque.

Tendría que regresar un año después, con la tarea de describir todos los sonidos del bosque. Cuando el príncipe regresó al templo al cabo de un año, el maestro le pidió que describiera todos los sonidos que había podido oír.

Entonces dijo el príncipe: “Maestro, pude oír el canto de los pájaros, el ruido de las hojas, el revoloteo de los picaflores, la brisa acariciando las hierbas, el zumbido de las abejas, el sonido del viento surcando los cielos”.

Al terminar su relato, el maestro le pidió que regresara al bosque para oír más, todo lo que fuera posible. Intrigado, el príncipe obedeció la orden del maestro, pensando: “No entiendo, yo ya distinguí todos los sonidos del bosque…” Pasó días y noches enteras en soledad oyendo, oyendo, oyendo… pero no consiguió distinguir nada nuevo, además de aquello que le había dicho al maestro.
Sin embargo, una mañana, comenzó a distinguir sonidos vagos, diferentes a todo lo que había oído antes, y cuanta más atención prestaba, los sonidos se volvían más claros.

Una sensación de encanto envolvió al muchacho. Pensó: “Esos deben ser los sonidos que el maestro quería que oyera…” Sin prisa, permaneció allí oyendo y oyendo, pacientemente. Quería estar seguro de que estaba en el camino correcto. Cuando volvió al templo, el maestro le preguntó qué más había podido oír.

Paciente y respetuosamente el príncipe le dijo: “Maestro, cuando presté atención pude oír el inaudible sonido de las flores abriéndose, el sonido del sol saliendo y calentando la tierra y el de las hierbas bebiendo el rocío de la noche…” El maestro sonriendo, asintió con la cabeza en señal de aprobación, y dijo: “Oír lo inaudible es tener la calma necesaria para convertirse en una gran persona. Recién cuando se aprende a oír el corazón de las personas, sus sentimientos mudos, sus miedos no confesados y sus quejas silenciosas, una persona puede inspirar confianza a su alrededor; entender lo que está errado y atender las reales necesidades de cada uno.

La muerte de una relación comienza cuando las personas oyen apenas las palabras pronunciadas por la boca, sin prestar atención a lo que hay en el interior de las personas para oír sus sentimientos, deseos y opiniones reales.
Es preciso, oír el lado inaudible de las cosas, el lado no mensurado, el más importante del ser humano…

Desconozco a su autor


domingo, 14 de junio de 2015

Si eres lo que eres, sirve, ama, da; pero nunca digas que eres más que los demás.

Si eres sabio, calla. Que el mundo descubra en ti la sabiduría. en esa sonrisa que das a la anciana, en ese saludo que das al amigo, en esa caricia que haces al niño, ¡entrégate!

El mundo está cansado de oír: “yo soy”, “yo hago”, “yo sirvo”.

Pregúntate desde ahora: “¿Quién soy?”, “¿Qué hago?”, “¿A dónde voy?”;

Sé tan sabio para enseñar a los demás en tu acción más pequeña que, dándolo todo, parezca que no das nada.

Desconozco a su autor


La vida, una carrera contra el tiempo

La vida se nos va en un abrir y cerrar de ojos, hoy estamos aquí y mañana no sabemos que nos sucederá ya que nada ni nadie tenemos el futuro asegurado.

Realmente, ¿valoras tu espacio? ¿Cuántos momentos los desperdicias pensando en tonterías, diciendo voy hacer o quiero hacer tal cosa; aferrando al pasado? ¡Sí! Pensando en lugar de actuar y transcurre tu existencia sin hacer nada; ¿cuántas veces haz sentido que la vida se te va como arena por las manos?

El tiempo lo es todo único, irrepetible, valioso cura las heridas, borra los rencores, olvida a las personas, te enseña que puedes llegar a ser mejor persona, té llena de nuevas alegrías e ilusiones también, cobra la factura de los años.

Lo importante de todo esto es saber distribuir tu tiempo en todo lo que hagas y quieres hacer. Y no dejar las cosas para mañana ya que puede ser muy tarde, no vivir en el pasado.

En muchas ocasiones he escuchado a distintas personas decir: “cuando yo era joven” “yo era feliz cuando tenía o hacia tal cosa” “quisiera regresar aquel instante”. ¡Basta! Toma lo bueno que aprendiste de ese maravilloso pasado ya que no puedes hacer nada al respecto; lo único que si puedes hacer es despertar y disfrutar el presente.

“Despídete de los adorados ayeres, o tu corazón jamás aprenderá amar el presente”.

Anthony de Mello.


viernes, 12 de junio de 2015

Hoy es el mejor dia

Hoy es el mejor día para que brindes lo mejor de ti, para que perdones, para que pienses en esa persona que has tenido al olvido y quieras recordar.

Hoy es el mejor día para tomes decisiones en tu vida, para que esas metas que quieras realizar puedas lograrlas, para que tus sueños puedas alcanzar.

Hoy es el día para que comiences a llenar tu vida de pequeños granitos, para que de grano en grano completes tus más grandes y anheladas misiones de la vida.

Hoy es el mejor día para que brindes a los demás la mejor de tus atenciones, para que llames a ese amigo que tienes a distancias y le demuestres cuanto le quieres.

Hoy es el mejor día para que te des cuenta de que el ayer ya pasó, de que no puedes pensar en el mañana, sino vivir el HOY, porque mañana es hoy, y el hoy es el que debemos vivir….

No dejes pasar el tiempo, para que luego pase y pase, y entonces te des cuenta de que hoy era el mejor día para hacer todo aquello que deseabas hacer ayer y que tienes para mañana, porque Hoy debes vivirlo como si fuera el último mañana que fueras a vivir.

Desconozco a su autor


La capacidad de ilusionarse

La ilusión constituye una manera de vivir de unas personas determinadas: son esos hombres y mujeres que, de una forma habitual, encuentran diariamente motivos para ilusionarse, para hacer de cada jornada laboral un día festivo.

Se les suele llamar personas de temperamento alegre, y parte de esa alegría les viene por su capacidad de ilusionarse, ya sea por un paseo o por el color de unas flores, da igual, porque cada una de estas manifestaciones de júbilo responden a una de actitud básica de vivir su propia vida, de esa personas de “chispeante”, de refrescante juventud, que les lleva a encontrar, en lo que otro tal vez ve la monótona repetición de un acto, una ocasión para disfrutar de la vida.

Todo el mundo quisiéramos hacer de nuestra vida una existencia ilusionada. La meta es difícil, pero al estar rodeada de un cierto hábito de magia y utopía se hace sumamente apetecible.

La ilusión está presente en los más variados ámbitos de nuestra vida, iluminándola y llenándola de alegría. Todos deseamos aprender de esas personas de vida ilusionada, de esas personas que han encontrado, a lo mejor sin saberlo ellas, el arte de vivir, y que lo manifiestan en el lenguaje vivo de sus ojos, en la frescura de su sonrisa, en esos olvidos de lo que para muchas personas constituye el tema central de sus conversaciones: enfermedades, accidentes, carestía de la vida, la ingratitud de los jóvenes… y una larga letanía de tonos oscuros y de tristes musicalidades, en esos olvidos –decíamos– que tanto se agradecen y que nos ayudan a abrir los ojos a espacios abiertos, refrescantes como la luz que los ilumina.

Hace falta energía, grandeza de ánimo y finura de espíritu para hacer de la vida algo más que un producto a granel envuelto en papel de periódico (y a veces por la página de las esquelas). No siempre quizá lo consigamos, pero que debemos apostar por este tipo de vida me parece una exigencia de nuestra condición de hombres; eso sí, se sobreentiende, después de haber superado los falsos idealismos y los planteamientos inmaduros.

Desconozco a su autor


jueves, 11 de junio de 2015

Luz en la vida

Cierta vez existió debajo de la tierra una caverna. Durante toda su existencia había permanecido en la oscuridad.

Un día una voz llamó: “Sube y ven hacia la luz, ven a ver la luz del Sol”.
La caverna respondió: “No entiendo que quieres decirme; nada existe fuera de la oscuridad”. Pero finalmente la caverna tuvo valor para subir y quedó sorprendida al ver la luz por todas partes. Entonces la caverna se dirigió al Sol y le dijo: “Ven ahora tú conmigo y conocerás la oscuridad.” “¿Qué es oscuridad?” preguntó curioso el Sol. La caverna insistió: “Ven conmigo y verás”.

Un día el Sol aceptó la invitación. Al entrar, la caverna dijo: “Ahora verás mi oscuridad” “¿Qué oscuridad?” seguía preguntando el Sol. La caverna insistió: “sígueme y te la mostraré “. Pero no había ninguna oscuridad.

El mensaje es sencillo:

La oscuridad no es nada más que la ausencia de luz y esto es fácilmente remediable. Depende de nosotros, de abrir los ojos para la luz y para la vida.
No importa la edad (recuerda que una vela siempre arde con la misma intensidad, independientemente de cuanto resta de cera).

Vivir nuestra luz mientras brilla, ilumina nuestra fe. Que podamos abrir los ojos, ver las cosas como son, y no apenas como las imaginamos.
¡Vivir! y al hacerlo, iluminar la oscuridad de la vida de aquellos que amamos.

Desconozco a su autor


Un amor compacto.

Un amor compacto es un bloque sin fisuras, sin huecos por donde destilar. En él cualquier cuarteadura, cualquier roce, nos parecería un abismo.

Un amor compacto, es de piedra; no se anda desmoronando por cualquier cosa, ni desprendiéndose a pedazos, por truenos ni por tempestades.

Es un amor con más capacidad que lo normal. Con el sacrificio al límite de lo humano, la entrega al límite de la generosidad, y el perdón al límite de la paciencia.

Es el superlativo de los sentimientos.

Un amor compacto es una fortaleza. Tiene tanto hierro en su estructura, tanto cemento en su base, tanto sosten en sus paredes, tanto sol en sus espacios, que resiste sin lesionarse todos los golpes del destino, todas las jugadas de la suerte, y todos los años de la vida.

Se siembra por la raíces, y ellas solas van formando después el tronco, las ramas, y lo frutos.

Un amor compacto, es como la mole de granito donde se estrella todo lo que atenta contra él.

Un amor compacto es un amor sin filtraciones ni deformaciones. Sin ningún interés por delante, y ninguna ventaja por detrás.

Un amor compacto es de una sola pieza, por donde quiera que lo ataques, tiene la misma resistencia.

Un amor compacto es total, entero. Sin cortes, sin mitades, sin migajas.

Un amor compacto, es: “indisoluble”

Autor desconocido


miércoles, 10 de junio de 2015

Diez métodos para resolver un conflicto

Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás, enriquecerás tu propio punto de vista.

Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dále más relevancia a las personas que a las opiniones.

Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.

Busca el lado positivo y agradable, aún de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.

Establece el hábito de hacer preguntas y sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.

No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.

Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.

Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.

El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.

Napoleon Hill


El coraje de ser yo misma

Tengo el coraje de…

Abrazar mis fuerzas.
Entusiasmarme con la vida.
Enfrentar y transformar mis miedos.
Pedir ayuda y consuelo cuando lo necesito.
Confiar en mí misma.
Tomar mis propias decisiones y mis propias elecciones.
Ser amiga de mi misma.
Darme cuenta de que tengo derechos emocionales.
Comunicarme amorosamente con la comprensión como meta.
Darme a mi misma crédito por mis logros.
Amar a la pequeña niña que hay en mi.
Sobreponerme a mi adicción a la aprobación de los demás.
Darme permiso para jugar.
Dejar de ser una esponja en absorber responsabilidades.
Sentir todos mis sentimientos y actuar en consecuencia.
Nutrir a otros porque quiero, no por que tengo que hacerlo-
Poner límites y ajustarme a ellos.
Decir Si, solo cuando quiero decirlo.
Tener expectativas realistas.
Tomar riesgos y aceptar el cambio.
Crecer a través de desafíos.
Ser totalmente honesta conmigo misma.
Corregir creencias erróneas.
Respetar mis vulnerabilidades.
Sanar heridas viejas y actuales.
Decirle adiós a la culpa.
Tratarme a mi misma con respeto y enseñarle a los demás a hacer lo mismo.
Llenar primero mi copa y luego nutrir a otros en lo que exceda.
Planear para el futuro pero vivir el presente.
Valorar mi intuición y sabiduría.
Saber que soy digna de ser querida.
Desarrollar relaciones sanas y de apoyo mutuo.
Hacer del perdón una prioridad.
Aceptarme así como soy.

Desconozco su autora


martes, 9 de junio de 2015

El valor de la autoestima

Si crees que no te valoran como mereces, sácales de su error. Así te ganarás el reconocimiento de los demás aunque no siempre se tome en consideración lo que haces.

Cuando no consigas que otros comprendan tu punto de vista, intenta comprender el suyo. Cabe la posibilidad de que tú estés diciendo una cosa y ellos entiendan otra. El entendimiento puede venir por ambas partes.

No intentes motivarte criticándote a ti mismo, sólo conseguirás sentirte peor. Recuerda, en cambio, tu capacidad y tus habilidades.

Cuando tengas demasiado trabajo, no malgastes tu energía agobiándote por la cantidad de cosas que tienes pendientes. Establece prioridades y confía en tu capacidad.

Cuando estés impaciente esperando algún acontecimiento, considera un regalo el tiempo de espera. Aprovéchalo para saborear lo que tiene que venir y disfruta del momento presente.

Cuando te des cuenta de que tu comportamiento no es razonable, perdónate a ti mismo. Date un paseo o cambia de ambiente. Intenta solucionar lo que te pasa y trata luego de empezar de nuevo.

Cuando el mundo te parezca frío, hostil y poco acogedor, refúgiate en un lugar apacible dentro de ti mismo.

Cuando otros te critiquen, escucha atentamente. Examina si te están proporcionando una información útil o hablan movidos por sus propios temores y necesidades. Actúa en consecuencia.

Cuando experimentes una pérdida no reprimas tus sentimientos; laméntate, enfádate y llora si quieres. Y no permitas que nadie te diga que no tiene importancia o que deberías haberlo superado ya

Cherry Hartman


No creo… creo

No creo en conseguir a una persona que me “llene la vida”.

Creo en una vida llena, para poder compartir la felicidad con otra persona.

No creo en que el amor lo genera alguien. Creo en que el amor está en nosotros, si hemos llegado a crecer lo suficiente como para desarrollarlo y mantenerlo, y que de pronto se dispara por personas que comparten pensamientos y sentimientos.

No creo en la exclusividad de dar y estar. Creo en una actitud frente a la vida integral, con diferentes expresiones pero sin condiciones.

No creo en el “amor” a primera vista ni en “creer en alguien” en muy poco tiempo. Creoen hablar el mismo idioma, en la comodidad de estar cerca, en conexiones de energía, como los ríos que se unen en un mismo curso.

No creo en el amor de hoy prometido para toda la vida. Creo en el respeto y en la sinceridad, y en el amor maduro que nos deja espacio para crecer juntos.

Creo en el amor que dos deciden, en el amor que nos da la gana de compartirlo sin presiones y sin exigencias. No creo en esfuerzos “unilaterales” para lograr ser amados.

No creo en amar sufriendo. Creo en amar con armonía. En que el amor es más y nunca menos. En el “te quiero” sin porqué.

No creo en amores que cortan, en amores que frenan. Creo en las relaciones que nos apoyan en los malos momentos, que leen la mirada, que sonríen con el alma, que están.

No creo en callarse por no dañar. Creo en la comunicación como la mejor vía para construir, coincidir y decidir.

Creo en la naturaleza del fluir y coincidir. En el estar centrados para escuchar hasta dónde podemos llegar.

Creo en la absoluta sinceridad al decir “te amo” y también al decir “me voy”.

Creo en que la vida la construimos nosotros. Creo en la frase que dice: “La vida es 10% lo que nos sucede y 90% cómo reaccionamos ante ello”, y lo único que nos puede asegurar que así sea, es tener la valentía de enfrentarla sin miedos en el presente ya que el mañana podría no estar.

Creo completa y ciegamente en el amor puro, integro, incondicional, cálido; ése que es tan profundo, como sensación, como belleza, como entrega, que en esencia no se diferencia del maternal, del fraternal, de la amistad, del de pareja.

Creo que debemos asegurarnos cómo lo hacemos llegar, porque nos toca puntos distintos, pero al final es uno solo el que está en nosotros como consecuencia de tener mente, emoción, sentimientos y corazón.

Desconozco a su autor


lunes, 8 de junio de 2015

¿Cómo te gustaría que te trataran?

Si bien los sistemas técnicos cambian con rapidez, los sistemas que rigen nuestra conducta social han evolucionado muy poco y obtenemos de la vida lo que queremos sólo trabajando con los demás.

Para conservar esa perspectiva, sigue estas reglas:
Para tener un amigo hay que saber serlo. Lo que más anhela una persona es sentirse necesitada; ayuda a crear esa sensación en los demás. La mayor virtud es la bondad; no se puede amar a todas las personas pero se puede ser bondadoso con todas.
No trates de impresionar a los demás; déjalos darse el gusto de impresionarte a ti. Se entusiasta; nunca se ha logrado nada importante sin entusiasmo.
Se positivo; la gente positiva atrae a los demás, mientras que la negativa genera rechazo. Se influye más en otros escuchando que hablando. El chisme rebaja más al chismoso que a la persona de quien este habla.
Llama a las personas por su nombre. Comunica alegría. Interésate genuinamente en los demás; anímalos a hablar de sí mismos Una sonrisa no cuesta nada y rinde notables dividendos; no sólo hace que te sienta bien tu, sino que ayuda a los demás a sentirse mejor.
Se el primero en decir: ¡Hola! me da gusto verte. Como te gustaría que te trataran, así trata a los demás. Sigue esta regla de oro.

Desconozco a su autor


domingo, 7 de junio de 2015

La fuerza está dentro, no fuera

Repetiré este tema muchas veces y de diferentes formas, porque es la clave fundamental para tu verdadera libertad. Si comprendes este mensaje y aplicas las técnicas sugeridas, te garantizo que hoy comienzas una nueva vida, muy superior a lo que era antes y mucho mejor de lo que te puedas imaginar.

¿Cuántas personas intentan ser diferentes, estudian, escuchan consejos, leen libros, escuchan conferencias, participan de grupos, etc., sin lograr realmente cambiar? No basta con querer ser diferente. No basta con la voluntad. La mayoría de las personas va sintiendo que fracasa en sus intentos reiterados, bajando por esta razón su autoestima, lo que deteriora más todavía la imagen que tiene de sí misma y la confianza en sus potencialidades.

Lo que sucede esencialmente es que el subconsciente domina a la consciencia, aunque muchos quisieran creer lo contrario. El dominio de nuestra vida está en el fondo de la mente y no en la corteza cerebral, de más reciente formación.

Si tuviéramos que atender conscientemente a todos nuestros procesos vitales, moriríamos a los pocos segundos, pues la mente consciente no es capaz de mantener la atención sobre más de unos siete acontecimientos a la vez. De allí que el control de nuestra vida se deja al subconsciente y es lo que nos ha permitido sobrevivir como especie. Funcionamos gracias a programas establecidos, similares a los que hacen funcionar una computadora.

La manera más efectiva de intervenir en el subconsciente para registrar en él nuevos programas es mediante la repetición de un mensaje, acompañado de una visualización correspondiente. Una creencia se va intensificando con el tiempo y se va convirtiendo en una profecía autorealizada. La persona que se ve como fracasada, tenderá al fracaso. La persona que se ve a sí misma como triunfadora, saldrá adelante, aún en las situaciones más difíciles. Lo que tú piensas constantemente, eso eres. Y tu consciencia no podrá cambiarlo.

S.Valdívia


Hay cosas en la vida…

Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez.

Cuando algo sucede en nuestras vidas tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas. Si lo hay, debemos hacer lo que podamos para que todo esté de nuevo bien, pero si hemos hecho todo lo posible y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado los “qué hubiera pasado si” y los “por qué” quizás aprendamos una lección valiosa, y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia. Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pudo haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir.

Desconozco a su autor


viernes, 5 de junio de 2015

Hagamos limpieza en el corazón

Un día me sorprendí rompiendo papeles viejos, y sacudiendo cajones, hurgando en mi pasado y echando a la basura lo que en algún momento guardé y ahora lo tiro.

Mis cajones llenos de notas, papelitos, pilas viejas, agendas caducadas y mil cosas que en otro momento atesoré, para que el día de hoy los tire a la basura.

Guardamos compulsivamente, por si en algún momento lo necesitamos, y al pasar los años nos damos cuenta que vivimos rodeados de cosas sin utilidad, recuerdos vanos, aferrándonos a ellos por si algún día los vamos a ocupar.

Un boleto del metro, que fácilmente tiene 15 años, y la verdad yo no me subo al metro desde hace como 10, la garantía de una grabadora que ya no existe, el manual de un televisor que le regalé a mi madre hace mas de 10 años, notas de supermercado, tarjetas de felicitación, y la invitación a una boda de gente que ni conozco, llaveros, etc…

Tire tantas cosas que llene dos cajas grandes, que se fueron directo a la basura, por fin, el orden, y el espacio suficiente para cosas nuevas que algún día serán parte de mi pasado, y que probablemente nunca las llegue a ocupar y al cabo de unos años, volveré a tirar.

Me doy cuenta que en mi corazón también he atesorado sentimientos que nunca pienso ocupar, como el resentimiento, el celo, la ambición desmedida, el egoísmo, y que ahora me encuentro echando a la basura junto con ese par de cajas con recuerdos, quedando mas espacio para la compasión, la paciencia, el amor y el perdón.

Teniendo orden en la casa, y orden en mis sentimientos, siempre queda mas espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, para llenarlo de amistad y la comprensión, que en el camino de la vida, nos servirán mas que cualquier tesoro.

Es importante tener en orden todo, primero un gran lugar para la familia y los amigos, todo con sus prioridades.

Pero es muy importante mantener una vacante, siempre limpia y disponible en todo momento porque nunca sabremos cuando la vamos a necesitar, en algún momento, o en algún lugar, tal vez alguien requiera de ese espacio en nuestro corazón, para encontrar alivio a sus penas, y reconfortarse en un corazón amigo, con la confianza de que quien lo escucha sabrá comprenderlo, para compartir sus penas y alegrías.

Bien, hoy es un buen día para limpiar los cajones y poner nuestras cosas en orden, empezando por nuestro corazón.

Desconozco a su autor


¡Tan cerca!

Si me dejo llevar por una serie de lamentaciones, me hundo, cada vez más, en el abismo.

Los pensamientos oscuros siguen atrayendo hacia mí nuevas miserias.

Debo vivir hoy. No puedo cambiar los acontecimientos.

¡Si lograse, tan sólo, dejar un resquicio para los recuerdos hermosos!

¡Si consiguiera no preocuparme tanto del mañana!

¿Qué tengo hoy de nuevo? La salud. El sol en el cielo. Comida y bebida. Un niño que me sonríe. Una flor en casa.

Tal vez busco la felicidad demasiado lejos de mí. ¡la felicidad se parece a las gafas! No las veo y, sin embargo, están sobre mi nariz! ¡Tan cerca!

Phil Bosmans


jueves, 4 de junio de 2015

Te deseo…

Te deseo los cielos mas azules, y un corazón en paz…

Una vida larga y feliz, y confianza en la voz que te habla desde tu interior…

Coraje para perseguir tus sueños y comprensión para las épocas en las que pierdes el rumbo…

La posibilidad de llegar a ser todo lo que deseas.

Toda la riqueza material y espiritual que necesites…

Un trabajo satisfactorio y el permiso para perdonarte a ti mismo si alguna vez, no alcanzas a cumplir con tus objetivos.

Que tu éxito más destacado en la vida llegue en el momento más significativo para ti.

Te deseo amigo mío, …un lugar en el que puedas vivir en armonía con la naturaleza y con el resto del mundo.

Mágicas noches… Diversión y entusiasmo cada día de tu vida, serenidad, y personas para quienes seas muy importante…y que también sean importantes para ti.

Recuerdos de momentos y lugares que permanezcan siempre muy cerca de tu corazón…

Deseos pedidos a estrellas fugaces que terminen por hacerse realidad…

Conciencia de cuán querido y excepcional eres para mí… y que algún día todos estos deseos especiales se hagan realidad

Desconozco su autor

miércoles, 3 de junio de 2015

¿Cómo saber que te hace feliz?

Es muy probable que sepas claramente lo que te hace feliz. Sin embargo, hay muchas personas que no lo saben. O bien, hay momentos de la vida en que parece que la motivación por existir desaparece y se cae en una rutina que no proporciona satisfacciones.

Hay algunas necesidades fundamentales en todo ser humano y cuando son satisfechas, todos nos sentimos mejor. Requerimos ser necesarios, importantes, admirados y apreciados. Si no lo logramos, hay poca felicidad en la vida. Así que ya tenemos una pauta importante para descubrir lo que nos hace feliz.

El paso siguiente es aprender cómo logramos ser necesarios, importantes, admirados y apreciados por los demás. Hay una buena noticia: ¡es muy fácil! Basta con encontrar la forma de hacer sentir a los demás a sentirse necesarios, importantes, admirados y apreciados. Con todas las personas con que te relaciones, intenta manifestarles su aprecio o su admiración, busca elogiarlos sinceramente. Si han sido de alguna manera importantes o necesarios para ti, no tardes más en decírselos.

Cuando ayudas a satisfacer a otros sus necesidades, las tuyas también son satisfechas pues, con esta nueva actitud tuya, serás necesario, importante, admirado y apreciado por los otros.

Hay una vocación esencial en el ser humano: aprender. Todos hemos nacido preparados para aprender de todo y fácilmente. Solamente bloqueos adquiridos pueden impedir que nos sintamos felices aprendiendo. Aquí hay otra clave, entonces. Que tu vida sea un aprendizaje permanente. Lee, pregunta, practica de todo un poco. Toma cursos, asiste a seminarios y conferencias. Intenta nuevos desafíos. Busca de lo que nada sabes o piensas que nunca podrás aprenderlo y encuentra quien te enseñe algo de eso. Descubrirás que eres mucho más capaz de lo que te imaginas.

Y el otro aspecto que produce una gran felicidad es amar. No tanto ser amado, sino que amar. Practica el servicio desinteresado, busca a alguien a quien ayudar y apoyar, sé un buen oyente, abraza al que necesita consuelo. Comparte algo de lo que tienes.

Con estas claves, tu vida adquirirá una nueva motivación y felicidad.

Desconozco a su autor


Ganar la batalla

Durante una batalla, un general japonés decidió atacar aún cuando su ejército era muy inferior en número. Estaba confiado que ganaría, pero sus hombres estaban llenos de duda. Camino a la batalla, se detuvieron en una capilla. Después de rezar con sus hombres, el general sacó una moneda y dijo, “Ahora tiraré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Se es cruz, perderemos. El destino se revelará”.

Tiró la moneda en el aire y todos miraron atentos como aterrizaba. Era cara.
Los soldados estaban tan contentos y confiados que atacaron vigorosamente al enemigo y consiguieron la victoria. Después de la batalla, un teniente le dijo el general,

“Nadie puede cambiar el destino”.

“Es verdad”, contestó el general mientras mostraba la moneda al teniente, que tenía cara en ambos lados.

Obviamente la historia es irreal en el sentido de que una moneda no puede decidir nuestro futuro, sin embargo, nos deja muy claro que muchas veces, hemos perdido la batalla porque antes de iniciar nos creemos incapaces.
Es usual cuando hay exámenes por ejemplo, que muchos lo han perdido antes de iniciar, pues su actitud así lo propicia.

Todos tenemos muchas situaciones hoy en nuestra vida, y podemos enfrentarlas solos, con miedo, con angustia y creyéndonos perdedores.
Por mas cansado que te encuentres, por más difícil que veas la situación, aunque ya no sientas que tienes fuerzas. Puedes ganar, puedes vencer, puedes seguir adelante.

Desconozco su autor


martes, 2 de junio de 2015

Necesitamos silencio

En este mensaje al corazón te decimos, ¡Necesitamos Silencio! Sí, necesitamos silencio en nuestras vidas para poder vivir a plenitud.

Necesitamos silencio en nuestros corazones para contemplar las maravillas que nos rodean: la naturaleza con sus diferente tonalidades de verdes, los colores de las amapolas, de los lirios, de las rosas, las formas caprichosas de las rocas, la majestuosidad de las montañas, la humildad de las pequeñas colinas, la paz de los valles. La belleza de un atardecer, o de una noche de luna, o de un día soleado de campo, que se pierde porque nos falta silencio y soledad para contemplarlos.

Se necesita silencio para meditar en esos gestos de amor que tiene mucha gente para con nosotros. Para saborear la ternura de una madre que ama a sus hijos. Para contemplar la comprensión de nuestro amigo que no nos falló en los momentos de crisis. Para contemplar esos actos llenos de perdón que ha tenido la gente que nos ama.

Necesitamos silencio para ver la belleza escondida en el rostro sucio y travieso de un niño, en el candor e inocencia de un nene durmiendo, en la grandeza escondida de un pequeño que irá creciendo y se irá haciendo un hombre lentamente, y que ya tiene esa grandeza en potencia, en germen.

Se necesita silencio para poder contemplar la grandeza de tantas vidas heroicas, que han brindado lo suyo para hacer de este mundo un mundo mejor y que han estado muy cercanos a nosotros brindando su pan, su consejo, su amor, su perdón, su comprensión.

Necesitamos silencio para escuchar la voz del que sufre, la voz del que padece, el lamento del que nos necesita. Hay mucho lamento de soledad, de miedo, de dolor, de hambre, y de vacío. Hay mucha gente que sufre y el ruido en que vivimos nos impide contemplar el sufrimiento y el dolor de tanta gente. Necesitamos silencio para escucharlos.

Autor: Mons. Rómulo Emiliani.
Copia parcial (Un mensaje al corazón)


Maneras de enfrentar la vida

Cada uno tiene una manera especial de enfrentar la vida, de buscar la felicidad: unos se quejan de la vida, buscan la felicidad en el dinero, en el sexo, en los placeres y encuentran un mayor vacío dentro de sí; otros entienden que la felicidad es un estado del espíritu, es sentir la paz en el corazón, es la manera de enfrentar la vida dándole valor a aquello que realmente lo posee. Mucha gente piensa que la felicidad está en las cosas y después se queja del tedio y de las frustraciones.

¡Qué cosa! ¡Cómo se huye de la vida! Hay personas que pasan por algún problema o sufren alguna desilusión y se van a desahogar las tristezas en el alcoholismo, en las drogas, en aventuras. Piensan que, actuando así, van a olvidarlos. Y, además de no lograr nada, crean todavía más de una situación difícil: corren el riesgo de volverse dependientes de esos vicios, cuyas consecuencias todos conocen. Tenemos que enfrentar la vida, enfrentarla cueste lo que cueste; huir nunca fue y nunca será solución, además de seguir ahí, el problema se agrava más todavía.

Tenemos la costumbre de buscar en los demás la causa de nuestros fracasos, ¿será que realmente son los demás los responsables por nuestros fracasos? Si tu te equivocaste de profesión, de vocación, todavía es tiempo de cambiar, de arreglártelas, de intentar otro tipo de trabajo, de vida. Tu puedes recomenzar todo de la nada, si tienes coraje, en poco tiempo verás tu situación transformada.

P. Jucar


lunes, 1 de junio de 2015

Donde se enterró mi corazón

No dejes que decidan tu vida. ¡No te sigas ciegamente a los demás!
No todos les sirve lo mismo, lo que encaja en una vida, desencaja en otra, a unos les sobra lo que a otros les falta.

Cada persona tiene su apetencia para vivir, y sus metas con qué soñar, y las tuyas, no pueden suplirse con las de nadie, ni las de nadie cumplir el cometido de las tuyas.

La vida es una ciencia donde siempre se está creciendo y se está madurando, aunque nunca lleguemos a su total culminación.

Sé agente libre de tu propia vida. La libertad no es un monstruo, es un medidor de tu voluntad y tu carácter…

Lo que te deja respirar a tu anchas. Lo que te deja abrir alas y salir a volar.

Cree en ti misma, sin esperar a aprobación de todos para poder decidir. ¡Porque la inseguridad es capaz de hundir los mejores propósitos!

Acostúmbrate a vivir equilibrada, porque los excesos casi siempre arruinan la felicidad.

Te sentirás afianzada y segura, cuando tengas firmezas en tus creencias, seguridad en tus decisiones, y aplomo en tu acción. Cuando tengas la frente de una pensadora, el pecho de un luchador… ¡y la mirada de un niño!

Porque el ideal no baja a tus manos, tienes tú que ir a buscarlo en la cumbre.

Porque la vida no tira rosas a tu paso, tienes que cortarlas en el huerto que has cultivado.

Porque la tierra no regala los frutos. ¡Caen del árbol donde se enterró tú corazón!

Zenaida Bacardí de Argamasilla