miércoles, 1 de julio de 2015

Los ojos del alma (I)

A los ojos se les ha llamado «ventanas del alma», porque son las únicas partes del cuerpo que al observador le parecen psicológicamente transparentes. Así, esperamos que la persona honrada nos mire de frente y con franqueza, y hablamos de ojos inocentes y de miradas nobles o, también, de miradas torvas, ladinas o incluso criminales.

Hay quienes gustan de llevar gafas de sol aunque no les hagan ninguna falta y aun les estorben, como cuando van en el metro; es porque se imaginan que, con ellas, pueden ver sin ser vistos. El aspecto de los ojos cambia cuando somos presa de alguna emoción que nos excita; entonces brillan, centellean, lanzan pequeños destellos… y pueden «reflejar» nuestros sentimientos más íntimos. En realidad, lo que sucede es que la pupila se dilata y por eso parece refulgir

También a los gatos se les acusan las emociones en los ojos. Si vuestro minino se topa con un congénere de malas pulgas, o si le ofrecéis un bocado que le guste, veréis cómo se le dilatan las pupilas. Pero si el manjar le es extraño o se lo dais envuelto en un papel, sus ojos no se alterarán, a menos que logre olerlo. En un experimento que se hizo con seres humanos para estudiar esta clase de efectos, se mostró a un hombre y a una mujer la fotografía de un nene.

El tamaño de las pupilas de la mujer aumentó en casi una quinta parte, mientras que los ojos del hombre siguieron tal como estaban. Si a las mujeres se les muestra la fotografía de una madre con su nene en brazos, puede observarse cómo se les agrandan las pupilas en cerca de una cuarta parte, y aun las del hombre se agrandan también un poco al ver la misma fotografía.

Si se quiere penetrar «hasta el alma» de una persona no se la mira a la boca ni a la nariz, sino a los ojos y con la mayor concentración posible. Y cuando las miradas se encuentran, el resultado puede ser ya al primer vistazo amor (u odio). Pero la de la mirada mutua quizá sea una peligrosa indulgencia. Porque a nadie le podemos mirar a los ojos sin permitirle que, al mismo tiempo, nos mire él a nosotros. De suerte que el «coger» por los ojos ha de ser a la vez un «dar». El jovencito que mira extasiado a la beldad que se sienta frente por frente a él en un compartimiento del tren se expone a traicionar sus sentimientos como la joven decida mirarle también con insistencia.

Pierre Piveteau


Tu puedes hacer que las cosas sucedan

Todos tenemos la habilidad de hacer que las cosas que queremos sucedan. Es una habilidad realmente sorprendente y poderosa que si funciona pero que frecuentemente la damos por obvia.

Esta habilidad la usas efectivamente cada día para hacer que las pequeñas cosas sucedan. Guarda en tu mente que la misma habilidad que usas para hacer que las pequeñas cosas sucedan puede hacer que las grandes cosas también sucedan. Porque cuando miras muy de cerca, las grandes cosas están hechas de muchas cosas pequeñas.

El hecho es que tu tienes esa habilidad, ahora es el momento correcto y no después, de tomar una acción positiva, no importa que pequeña o ambigua sea tu meta, no importa lo temeroso sea tu reto.

Tú puedes hacer que las cosas sucedan de la forma en que tu deseas que sucedan, la mente es muy poderosa y aún no sabemos el alcance de su gran poder, si pensamos que podemos ganar seguramente ganaremos, siempre debemos pensar positivamente, pues el pensamiento negativo no permite que las cosas buenas sucedan.

No hay que esperar a que la fortuna te sonría. Tú ya tienes lo que necesitas porque tu ya tienes la habilidad de hacer que las cosas sucedan. Los obstáculos que haya sin importar lo grandes que estos sean deben ser superados, tu puedes superarlos si lo deseas con todas tus fuerzas y tienes fe. Lo que sea que debe ser logrado, tú puedes lograrlo.

Cuando te decidas hacerlo ya estarás a la mitad del camino. Da el primer paso, y ya estás a tres cuartas partes del camino. Persiste tanto como sea necesario y ya habrás hecho que suceda.

Haz uso completo de tu habilidad para que sucedan las cosas. Enfócate y dirige esa habilidad para hacer de tu mundo un mejor lugar para ti y para las demás personas que estamos en el.

Si todos pusiéramos este conocimiento en práctica este mundo sería mil veces mejor.

Desconozco a su autor