lunes, 21 de diciembre de 2015

Amor verdadero

…"Amor" es posiblemente una de las palabras más usadas en los últimos doscientos años.

A su sombra se han justificado las atrocidades más espantosas y se han explicado las actitudes más solidarias.

Los santos, los dictadores, los bondadosos, los asesinos, los sacerdotes y los hechiceros, los eruditos y los analfabetos, los amantes y los desamorados; todos hablan de amor y muchos de ellos ni siquiera saben de que están hablando.

Definir sentimientos es de todas maneras un gran desafío y un reto imposible de salvar completamente, sin embargo podemos aproximarnos, compartiendo nuestras ideas acerca de ellos.

No escribiré aquí sobre el amor de las novelas románticas, eterno y excluyente; ni sobre el amor de las tragedias griegas, dramático e irresistible sino sobre el amor de nuestros tiempos, sobre nuestro amor; un amor que no es ningún sentimiento sublime, reservado para unos pocos ni tampoco algo que se siente exclusivamente en un momento de la vida frente a una única persona.

Un amor posible y real, que está íntimamente emparentado con lo que cotidianamente llamamos "querer mucho" a alguien.

Si definimos el querer como "el más puro interés por el bienestar de otra persona "podremos entender que amamos cuando sentimos que nos importa muchísimo el bienestar de otro.

El amor "verdadero" es pues, el verdadero interés por lo que le suceda a alguien; sea ese alguien tu hijo, tu madre, tu pareja, tu vecino o el prójimo anónimo y desconocido.

Estoy diciendo que si alguien por cercano que sea, no se interesa en lo que te sucede, no pregunta por tus cosas, nunca tiene espacio para escucharte y mucho menos para tenderte una mano deberás asumir (aunque sea doloroso) que mucho no te quiere, aunque ande dejando cartitas y haciéndote regalos todos los meses. Puede sonar doloroso y contundente, pero así es.

Por el contrario, la persona que se ocupa de ti y le importas; la que se alegra con tus logros y te acompaña en un momento difícil pero respeta tus tiempos y tus elecciones; la que siente interés por lo tuyo sin querer poseerte; esa persona posiblemente te quiere aunque te grite que nunca te quiso, aunque jure y perjure que ya no te quiere más.

Todos los filósofos, pensadores, religiosos y terapeutas de la historia han creado su propia definición acerca del amor. De entre ellas quiero dejar aquí la que Josef Zinker propone en su libro "El proceso creativo":

El amor es el regocijo por la sola existencia de la persona amada. Y también, porqué no, la mía.

El amor es la sincera decisión de ocuparse en crear un espacio de libertad para la persona amada.

Un espacio tan grande y no condicionado como para que ella pueda elegir lo que desee:

aun cuando su decisión no me agrade, aun cuando su elección no me incluya.

Jorge Bucay


viernes, 18 de diciembre de 2015

Tratamiento de merecimiento

Me merezco todo lo bueno.
No algo, no un poquito, sino todo lo bueno.

Ahora dejo atrás todos los pensamientos negativos y restrictivos.
Me libero y me olvido de todas las limitaciones de mis padres.
Los amo y voy más allá de ellos.
Yo no soy sus opiniones negativas ni sus creencias limitadoras.

No me ata ningún miedo ni prejuicio de la sociedad en que vivo.
Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.

En mi mente, tengo libertad absoluta.

Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia,
en donde me veo de forma diferente.

Estoy CREANDO nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida.
Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo. Y por lo tanto, recibo multitud de bienes.

La totalidad de las posibilidades está ante mí.

Merezco la vida, una buena vida.
Merezco el amor, abundante amor.
Merezco la salud.
Merezco vivir cómodamente y prosperar.
Merezco la alegría y la felicidad.
Merezco la libertad,
la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Merezco mucho más que todo eso; merezco todo lo bueno.

El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias.
Y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud.
Porque me lo merezco, la acepto y sé que es verdad.
Amén.


Louise Hay


jueves, 17 de diciembre de 2015

Como el águila

El águila es el ave de mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años.

Pero para llegar a esa edad, a los 40 años deberá tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años sus uñas se tornan apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta.
Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho.
Sus alas están envejecidas y pesadas, sus plumas gruesas.
Volar se hace ya muy difícil.

Entonces el águila tiene solamente dos alternativas:
morir o
enfrentar su dolorido proceso de renovación, que durará 150 días.

Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después, al encontrarse en el lugar, el águila comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo.

Después de arrancarlo, esperará el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá una a una sus uñas talones.

Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzará a sacar sus plumas viejas.

Después de cinco meses saldrá hacia el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años más de vida.

En nuestra vida...
Muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación.

Para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor.

Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre nos trae.

Desconozco a su autor


Amar a un ser humano

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas;

contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos;

es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa;

es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo;

es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.

Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto;

aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado;

es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo;

es permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas;

es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera;

es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente;

es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable;

es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas;

es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas;

es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas;

es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina:
"este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".

Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal;

es creer en él cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha;

es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita;

es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea;

es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero;

es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne;

es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas;

es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce;

es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo;

es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría;

es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente;

es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales;

es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo.

Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo;

es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tu formas parte;

es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos;

amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad;

es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

Andrea Weitzner


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Amistad, quizás sea eso

Quiero ser para ti como un puente sobre el río.
De este lado, tu hoy.
Del otro lado, tu mañana.

Entre ambas orillas, el río de la vida:
a veces está calmo, a veces turbulento;
algunas veces traicionero, otras profundo y barroso.
Es necesario atravesarlo.

No soy Dios ni pretendo jugar a Dios.
Sólo Él puede llevarte con seguridad a la otra orilla.
Pero sí quiero ser el puente que haga más fácil tu trayecto.
Si tienes miedo, pasa sobre mis hombros.

Si no quieres correr riesgos, usa mis hombros.
Si encuentras que no conviene pasar solo,
usa mis hombros.
Si me balanceo, no tengas miedo.

Dios me colocó en tu camino
para ayudarte a cruzar el río de la vida.
No vaciles en pisar solamente en mí.
Y cuando estés por llegar, si quieres, recógeme.

Pero si me entiendes bien, déjame en donde estoy:
otros pasarán por mí, como tú pasaste.

Pero quiero que continúes en tu caminar.

Soy tu puente para muchas travesías de la vida.
Si me quieres, entonces, puedes llamarme amigo.
Ten calma.

Ten calma,
desacelera el ritmo de tu corazón silenciando tu mente.
Afirma tu paso con la visión del futuro.
Encuentra la calma de las montañas.
Rompe la tensión de tus nervios y músculos
con la dulce música de los arroyos que viven en tu memoria.
Vive intensamente la paz del sueño.

Aprende a tomar vacaciones de un minuto,
al detenerte a mirar una flor,
al conversar con un amigo,
al contemplar un amanecer
o al leer algunas líneas de un buen libro.

Recuerda cada día la fábula de la liebre y la tortuga,
para que sepas que vivir más intenso
no quiere decir vivir más rápido
y que la vida es más que aumentar la velocidad.

Voltea hacia las ramas del roble que florece
y comprende que creció grande y fuerte
porque creció despacio y bien.

Ten calma,
desacelera el paso y echa tus raíces en la buena tierra
de lo que realmente vale,
para así crecer hacia las estrellas.

Hellen Keller


martes, 15 de diciembre de 2015

Tomate tiempo...

La importancia de darle tiempo a cada faceta de nuestra existencia, a los sinsabores como a la felicidad, la vida esta nutrida de los más diversos matices, aprendamos a enfrentarlos con sabiduría y agradecerle a nuestro creador la oportunidad que nos brinda de tener cada día 24 horas, aprovéchalas al máximo.

¡Vive!

Tómate tiempo para pensar, es la fuente de poder.
Tómate tiempo para rezar, es el mayor poder de la tierra.
Tómate tiempo para reír, es la música del alma.
Tómate tiempo para jugar, es el secreto de la perpetua juventud.
Tómate tiempo para sonreír y para llorar, que es la mas pura expresión del alma
Tómate tiempo para amar y ser amado,
es el privilegio que nos brinda dios.

Desconozco a su autor


lunes, 14 de diciembre de 2015

Vale la pena

Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa:

Hagamos que nuestra vida valga la pena.

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo más profundo, porque ya no puedo ir mas hacia abajo, de ahí en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así se que he dejado huella en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.

Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea. Lo demás, depende de cada uno de nosotros.

Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.

Hagamos que nuestra vida valga la pena.

-SÉ FELIZ-

Gabriel Núñez

viernes, 11 de diciembre de 2015

Robarle vida a la vida

Si tan solo pudiera pellizcarle un poco de vida a la vida…
pero corre al cuerpo cada vez que la estoy por alcanzar.

¿Que debo hacer?
¿Correr menos?
¿Jugar más?
¿Reír con el alma, y no solo con la cara?
¿Abrazar pensando en abrazar, y no en ser abrazado?

¿Morder el pan con hambre, y no porque esté sobre la mesa?
¿Cantar frente al espejo?
¿Volverme loco con una canción?
¿Soñar más durmiendo menos?

(Pero si todo eso lo hago…)

Si tan solo pudiera robarle un poco de vida a cada día,
pero la vida acelera sus pasos cuando ve que piso su sombra,
y dobla la esquina, burlándose de mi estupidez.

Si tan solo pudiera robarle un poco de vida a la vida,
podría decir que vivo, y no que estoy.

Desconozco a su autor

jueves, 10 de diciembre de 2015

El peso del rencor

El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento.

Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas.

El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.

Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo.

El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mi.

Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse.

Me di cuenta que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.

Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.

El perdón es una expresión de amor. El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. No significa que estés de acuerdo con lo que paso, ni que lo apruebes.

Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor o enojo.

La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. Te tiene encadenado. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.

El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces la persona mas importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

La declaración del perdón es la clave para liberarte. ¿Con qué personas estás resentido? ¿A quiénes no puedes perdonar? ¿Eres tu infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?

Perdona para que puedas ser perdonado, recuerda que con la vara que mides, serás medido...

Aligera tu carga y estarás más libre para moverte hacia tus objetivos.

María Eloísa Herrera


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Atrévete

Atrévete a pensar que hay algo más allá del horizonte, 
que el mundo no se acaba en el punto más lejano al cual llegue tu vista, 
se extiende imponente hacia el infinito presentando ante ti un sin fin de posibilidades… 

Atrévete a estar solo, a disfrutar de ti mismo, 
porque tu mejor compañía eres tú,
porque no necesitas muletas para recorrer tu camino, 
porque viaja más rápido quien viaja sólo, 
porque cada instante pasado contigo mismo es un instante vivido con la persona más importante de tu vida: 
TÚ… 

Atrévete a tomar las cosas con calma, 
a ocupar el tiempo que necesites para resolver tus cosas, 
para seguir adelante, para disfrutar cada momento, 
para tomar tus decisiones, porque nadie puede imponerte su ritmo, 
porque cada ser humano tiene su propia velocidad, 
porque el tiempo es perfecto… 

Atrévete a construir la realidad que quieres para ti, 
reconociéndote artífice de tu futuro, tomando la batuta 
y dirigiendo tu propio destino, 
llegando hasta donde quieras llegar…

Atrévete a comenzar de nuevo, 
de cero si acaso es necesario, 
porque nadie puede limitar tu prerrogativa de reinventarte… 

Atrévete a amar sin condiciones, sin reservas ni temores, 
sabiendo que el acto de amar en sí mismo es extraordinario, 
comenzando por amarte a ti mismo, 
apreciando cada una de tus virtudes y cada uno de tus defectos, 
porque ellos te hacen un ser único e irrepetible… 

Atrévete a dar lo mejor de ti en cada circunstancia 
y en cada relación, entregándote sin reservas, 
sintiéndote orgulloso de saber que pones el corazón en cada acto… 

Atrévete a seguir sin importar cuantas veces tropieces, 
porque cada error aumenta tu sabiduría, cada caída te fortalece, 
siempre y cuando seas capaz de levantarte y continuar la marcha hacia tu realización… 

Atrévete a pasar página y no seguir viviendo del pasado, 
ya nada puedes cambiar de lo que fue, 
pero si puedes aprender para no volver a errar 
y seguir caminando hacia el éxito que es tuyo por derecho… 

Atrévete a decir lo que piensas, lo que sientes, 
aún cuando los demás no estén de acuerdo, 
de la mejor manera, 
sin cohibirte ante los demás porque no estén de acuerdo contigo, 
porque cada ser humano es diferente y puede discrepar y expresarse… 

Atrévete a admitir que estás predestinado a ser feliz, 
que la armonía y la paz son tuyas por derecho, 
que por el sólo hecho de haber nacido mereces la felicidad… 

Atrévete a reconocer que cada situación tiene su enseñanza, 
que los momentos de felicidad nos enriquecen tanto como las tribulaciones, 
que hay fuerza dentro de ti para enfrentar cualquier evento, planificado o no, 
que una hora vivida es una lección aprendida… 

Atrévete a equivocarte y seguir adelante, 
porque todo lo que no acaba contigo te hace más fuerte, 
porque triunfa el que continúa a pesar de sus faltas, 
y tú eres un triunfador… 

Atrévete a confiar en ti mismo, 
porque estás lleno de asombrosas cualidades que, 
si aún no han aflorado por completo, 
indudablemente emergerán cuando más lo necesites… 

Atrévete a mirar más allá de las simples apariencias, 
descubriendo la belleza escondida en cada ser humano, 
nutriéndote con cada frase, con cada gesto, 
maravillándote de poder compartir con tus congéneres… 

Atrévete a aprender cada día, 
porque la sabiduría del universo es infinita 
y nunca será tarde para cultivarse y seguir creciendo… 

Atrévete a mantener la esperanza, 
porque el mundo pertenece a los soñadores, 
a los que se niegan a claudicar… 

Atrévete a ser TÚ, 
porque eres perfecto, 
nadie tiene derecho a cambiarte, 
y en la medida en que te aceptes 
tal cual eres ganarás el respeto 
y la admiración de quienes te rodean…

Desconozco a su autor

No te rindas

No te rindas,
aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje,
perseguir tus sueños, destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda,
y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

Recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo. Porque yo te quiero.

MARIO BENEDETTI


martes, 8 de diciembre de 2015

El arte de amargarnos la vida

Hay unas máximas que parece que nos gusta cumplir para amargarnos la vida. Si estás en este plan, te decimos cómo ser eficiente en esta tarea, paso a paso.

1. CRÉATE PROBLEMAS.

Si no tienes bastante con los tuyos, asume los de los demás. Ejerce de confesor en prácticas, pero no te engañes: esto es sólo una forma de huir de la realidad y de ti mismo. Llena tu vida de complicaciones reales o ficticias, y procura dar mucha importancia a los sucesos negativos.

2. TÚ TIENES LA RAZÓN.

Amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende. Para hacerlo piensa que todo es blanco o negro y que sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Rechaza por norma lo que te digan los demás, incluso cuando te pueda aportar algo positivo.

3. VIVA LA OBSESIÓN.

Elige algo que se te haya quedado marcado, y repítelo en tu mente una y otra vez, hasta que sólo vivas para pensar en eso. Es genial para esconder la cabeza ante las dificultades diarias.

4. PIENSA SÓLO EN EL FUTURO.

Aplaza los placeres y la alegría pensando que en el futuro todo irá mejor. Por supuesto, hasta ese momento no deberás disfrutar en absoluto. Confórmate con lo malo conocido y no pruebes lo bueno por conocer. Tortúrate pensando en todo lo malo que te podría ocurrir dentro de unos años.

5. NUNCA TE PERDONES.

Si es difícil perdonar a los demás, perdonarse a uno mismo es mucho más complicado, así que no te esfuerces en conseguirlo. Llegarás a un punto en el que tan sólo sentirás autocompasión. Piensa que tú eres el único responsable de lo que te ocurre, y jamás creas que hay situaciones que escapan a tu control.

Marco Antonio Guizar Ponce



El arte de la felicidad

La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor sino de lo que pasa dentro de nosotros,
la felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos los problemas de la vida,
la felicidad es un asunto de valentía, es tan fácil sentirse deprimido y desesperado,
la felicidad es un estado de animo, no somos felices en tanto no decidimos serlo,
la felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos pero si en querer todo lo que hacemos,
la felicidad nace de poner nuestro corazón en nuestro trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo,
la felicidad no tiene receta cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.


Desconozco a su autor

lunes, 7 de diciembre de 2015

Creencias

Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno":
dos personas pensando igual,
actuando igual,
que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tiene nombre:
ANULACIÓN.

Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas,
frustran a las personas,
son alienantes,
y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.
Cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y ahí, cuando estés muy “enamorado de TI, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien”.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor...
aunque la violencia, se practica a plena luz del día.

John Lennon


viernes, 4 de diciembre de 2015

Cómo arreglar el mundo

Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio.

Viendo que sería imposible sacarlo de allí el padre procuró algo para darle al hijo con el objetivo de distraer su atención...

De repente tomó un planisferio de una revista, y, con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos. Junto con un rollo de cinta adhesiva lo entregó al hijo diciendo:

—¿A ti te gustan los rompecabezas? Entonces voy a darte el mundo para arreglarlo. Aquí está el mundo todo roto. ¡Mira si puedes arreglarlo bien! Hazlo todo solo.

Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa. Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:

—Padre, padre, ya he hecho todo. ¡Conseguí terminar todo!

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo:

"¿Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto?"

Entonces el científico levantó los ojos de sus anotaciones seguro que vería un trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

—Tú no sabías cómo era el mundo, hijo mío. ¿Cómo lo conseguiste?

—...Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre... Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar el hombre, di vuelta a la hoja y encontré que había arreglado al mundo...

La clave: ¡Cambiar yo para que cambie el mundo!

Autor Desconocido


jueves, 3 de diciembre de 2015

Esfuérzate en ser feliz

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda que paz puede haber en el silencio.

Vive en buenos términos con todas las personas,
todo lo que puedas sin rendirte.

Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,
sin fijaciones al espíritu.

Si te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargo,
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros así como de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde;
es una verdadera posición en las cambiantes fortunas del tiempo.

Usa la precaución en tus negocios;
porque el mundo está lleno de trampas.

Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir;
lucha por los altos ideales;
y en toda parte la vida está llena de heroísmo.

Sé tú mismo.

Especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor;
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es perenne como la hierba.

Acoge mansamente el consejo de los años,
renunciando graciosamente a las cosas de la juventud.

Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.

Pero no te angusties con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo,
no menos de los árboles y las estrellas:
tú tienes derecho de estar aquí.

Y te resulte evidente o no,
sin duda el universo se desenvuelve como debe.
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.

Max Ehman

martes, 1 de diciembre de 2015

Amor y pareja

Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo, sólo para darte cuenta que al final no era para ti y la tienes que dejar ir.

Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero es más doloroso amar a alguien y nunca encontrar el valor para decírselo, para decirle de verdad lo que sientes.

Tal vez nosotros debamos conocer unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Osho


lunes, 30 de noviembre de 2015

Dejar a los demás ser ellos mismos

No corras desatinadamente intentando sanar a todos tus amigos. Haz tu propio trabajo mental y sánate a ti mismo. Eso será más benéfico que ninguna otra cosa para quienes te rodean.

No podemos hacer que los demás cambien. Sólo podemos ofrecerles una atmósfera mental positiva donde tengan la posibilidad de cambiar si lo desean. No es posible hacer el trabajo por otra persona, ni tampoco imponérselo.

Cada persona está aquí para aprender sus propias lecciones, y no les servirá de nada que se las demos resueltas, porque tiene que pasar personalmente por el proceso vital necesario para aprenderlas.

Lo único que podemos hacer por los demás es amarlos y dejar que sean quienes son, saber que su verdad está dentro de ellos, y que cambiarán cuando quieran hacerlo.

Louise L. Hay



viernes, 27 de noviembre de 2015

Amistad con un/una expareja

¿Pero… podemos ser amigos? Es la frase que nunca falta cuando una relación finaliza. Error.
Normalmente, la persona que deja, siente la culpabilidad y necesita curársela de alguna manera. El que es dejado se siente traicionado pero ve en la “amistad” una esperanza de volver. Otra vez el “yo interior” te engaña.
Debes ser razonable, ya que aunque pase el tiempo, esos sentimientos hacia esa persona jamás desaparecen del todo, a pesar de que la persona que lo ha dejado te diga que si, que con el tiempo seréis buenos amigos. Un comentario muy romántico, pero no es la realidad.
Eso siempre estará ahí, aunque estés con otra pareja, siempre estará ahí, ya que las personas tendemos a querer lo que no tenemos y lo que en su momento perdimos. La esperanza esta ahí.
La amistad después de una relación de pareja no existe y quien te diga lo contrario es que nunca ha estado en el lado que estás tú ahora.

A mucha gente oirás eso de: “Pues yo si tengo amigos/as Ex y nos llevamos genial…”Hazle la pregunta: “¿ Y quién dejó a quién en esas amistades que dices tener ahora ?” La respuesta siempre será la misma. “Lo dejé yo”

Eso se traduce en egoísmo por parte de la persona que lo deja, para no perder lo que tiene con el/la dejado/a, es decir, la relación pero sin sexo. Pero en una relación que se termina, no solo le toca sufrir a uno. Aquí los dos se llevarán su trozo de disgusto. Tu te quedas sin sexo y el/ella se queda sin tu compañía y amistad.

Fuente: Ruptura de Pareja (Blog)



Rescatemos la amabilidad

En la vida acelerada que llevamos hoy todos necesitamos experimentar un contacto cálido que nos recuerde que estamos vivos, que le importamos a alguien, que podemos recuperar la confianza en el ser humano y que hay personas que, como nosotros, insisten en esparcir esperanza y optimismo a su alrededor... el mejor medio para conseguirlo es la amabilidad.

Ser amables no toma mucho tiempo ni esfuerzo; por el contrario, lo que necesitamos es establecer un contacto con otra persona para brindarle aquello que esperamos recibir en algún momento. Puede ser tan sencillo como sonreír aunque no conozcamos a la otra persona, saludar, agradecer, disculparnos, brindar nuestra ayuda aunque no nos reconozcan o agradezcan por hacerlo... Es mucho lo que podemos hacer para suavizar la vida de las personas a nuestro alrededor y obtener a cambio la alegría, el entusiasmo y el bienestar que nos produce actuar de esta manera.

Pero si es tan sencillo de hacer y tan positivo su efecto, ¿qué nos impide hacerlo?

Son varias las razones por las cuales una persona se aísla y se vuelve distante, agresiva, apática o indiferente; por ejemplo: Por no haber recibido el ejemplo en casa durante la infancia; haber pasado por una experiencia desagradable con alguien en particular; estar ensimismado en sus problemas; por temor a recibir una agresión de parte de la otra persona; porque otros lo consideran como una debilidad y les preocupa el qué dirán; por prejuicios; porque nadie ha sido amable con él o porque simplemente se cansó de serlo al no sentirse retribuido o reconocido en su momento... El punto es que dejaron de ser amables y pasaron a engrosar la fila de los que no lo son, con razones o sin ellas.

Necesitamos rescatar la amabilidad en nuestras vidas, comprender que solo podemos recibir lo que damos y que si bien en un momento dado una persona no responde de forma afirmativa a nuestra manera de actuar, esto no significa que debamos desistir de seguirlo haciendo; por el contrario, su negativa debe darnos la motivación para sembrar en otros la semilla de la amabilidad y el interés por otros; solo así podremos ayudar a humanizar nuestras sociedades.

La sensación que experimentamos cuando una persona nos presta un servicio, nos da una información o simplemente nos atiende con amabilidad y una sonrisa es maravillosa, hasta el punto en que le contamos a otras personas lo que experimentamos y si se trata de un servicio, le sugerimos que vaya a recibirlo.

¡Para rescatar la amabilidad necesitamos conectarnos con los demás! Recordemos que es la calidad de nuestros pensamientos y sentimientos lo que nos hace más o menos felices.

Maytte Sepulveda

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cree en ti...

¿Te mantienes sentado en tu cómoda silla viendo pasar la vida sin inmutarte?
¿Cuándo dejaste de luchar por tus sueños? Cuándo dejaste de creer en ti?

LEVÁNTATE Y CAMINA. SI TIENES QUE CREER EN ALGO, CREE EN TI CON TODAS TUS FUERZAS y comienza a luchar por ese sueño que olvidaste un día en el desván de los recuerdos.
No te lamentes más. No eres el único que has perdido y que has caído diez veces. Lo importante es reconocerlos errores y aprender de ellos.

Date con un canto en los dientes que puedes intentarlo, que puedes hacer correcciones y continuar tu camino, pero el movimiento se demuestra andando.

Todo el mundo se cae en el sendero de la vida. Pérdidas, desilusiones,corazones rotos, tropiezos, desdichas, enfermedad imparable y dolor.

Pero si sientes dolor es que estás vivo y si estás vivo.

¿TE HAS OLVIDADO DE VIVIR?.

NO esperes más, se vive obsesionado con el pasado y presionado por el futuro,de tal manera que la vida que pasa ahora ante tus ojos, bajo tus pies, te la pierdes en todo su esplendor, con todos los pequeños detalles tan grandiosos.

¡TÚ DECIDES!

No tengas miedo a equivocarte. Seguro que vas a caer, que errarás en tu elección,pero no te puede falta nunca una bocanada de aire fresco para revelarte ante la caída y dar un gran paso adelante, nunca te pueden faltar las ganas y las fuerzas para seguir luchando por tus SUEÑOS.

¿Recuerda cual era ese sueño? siempre hay tiempo para recuperarlo, tan sólo tienes que empezar a luchar por él. CREE EN TI.

Y no te olvides nunca de sonreír a la vida, ya que como decía Chaplin,

VIVE LA VIDA Y LUCHA AHORA POR TUS SUEÑOS.
CREE EN TUS POSIBILIDADES, EN TU FUERZA, EN TUS VIRTUDES,EN TU VITALIDAD
DÍA QUE NO SONRÍES, DÍA PERDIDO.

Desconozco a su autor


La maestra y el corcho

Hace años, un inspector de enseñanza visitó una escuela de educación primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención: una maestra estaba atrincherada detrás de su escritorio, los alumnos estaban en desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse:- Con permiso, soy el supervisor de turno... ¿algún problema?- Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles... El supervisor, que era un educador de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo cogió y con aplomo se dirigió a los chicos:- ¿Qué es esto?- Un corcho señor... gritaron los alumnos sorprendidos- Bien, ¿De dónde sale el corcho?- De la botella señor. Lo coloca una máquina..., del alcornoque, de un árbol.... de la madera..., respondían animosos los niños.- ¿Y qué se puede hacer con madera?, continuaba entusiasta el docente - Sillas..., una mesa..., un barco... - Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en la pizarra y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escribid a qué provincia pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conoceis que nació allí? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:- Señor, nunca olvidaré lo que me ha enseñado hoy. Muchas Gracias. Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada detrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...- Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?- Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que volvió. No encuentro el corcho ¿Dónde lo dejó?

Desconozco a su autor


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Suéltate del lado oscuro de la vida

Una de las causas del sufrimiento humano es el apego. Nos aferramos al recuerdo de nuestras historias tristes, al vacío de lo que no hemos podido lograr, a los temores, a las personas que se fueron o que no nos quieren a su lado, porque nos empeñamos en tener aquello que no es para nosotros o a la idea de que podremos cambiar la actitud o el comportamiento de las personas que amamos. Muchas veces queremos lo que otros tienen mientras menospreciamos lo que tenemos.

Aferrarnos a los aspectos negativos de nuestras vidas es un comportamiento aprendido. Muchas personas crecieron acompañadas emocionalmente por el temor, con la pérdida, la enfermedad, con la pobreza y la limitación, con el sentimiento de fracaso y de frustración que vivieron nuestros padres o familiares cercanos mientras crecimos, pero ahora que ya somos adultos podemos cambiar algunas de esas creencias que todavía hoy nos obligan a sufrir sin sentirnos capaces de superarlo.

Quiero hacerte una invitación a revisar y transformar algunas de tus creencias, a renovar tus mejores sentimientos y a suavizar tu estilo de vida. Evita colocar tu atención en los recuerdos difíciles, no alimentes tus temores ni tus preocupaciones con las noticias o los comentarios pesimistas que te hacen los demás, evita darle vuelta en tu cabeza una y otra vez a lo que pudiste haber hecho para que las cosas ocurrieran de otra forma, pues el pasado ya pasó y no hay manera de cambiarlo.

Aprendamos a reconocer y a valorar todo lo positivo, lo bueno y lo bello que también ha ocurrido en nuestra vida... y verás cómo al hacerlo descubrirás que han sido más los momentos y las situaciones positivas que las difíciles. ¡Suéltate del lado oscuro de tu vida y ven a habitar en el lado de la luz, de la paz y la felicidad! ¿Por qué no puedes disfrutar de un buen momento de bienestar sin sentirte preocupado por lo que tienes pendiente? ¿Por qué permites que tu mente te sabotee el placer de un buen momento llevándote a pensar en el pasado o en el futuro? Controla tu mente, renueva tus pensamientos, ponte en movimiento, respira y siéntete vivo, busca la compañía de una persona querida, disfruta el paisaje de tu entorno natural o simplemente cierra los ojos, respira y reconoce la presencia de Dios en tu interior... Unos minutos bastan para recuperar la calma.

Maytte Sepulveda

martes, 17 de noviembre de 2015

3 componentes de la felicidad

El primero se remonta a la infancia. Las personas felices tienen un condicionamiento cerebral que viene de los primeros años de vida, y que les permite ver oportunidades, donde otros ven problemas. Este condicionamiento del cerebro aporta cerca del 50% de la experiencia de felicidad.

El segundo componente son los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee, los cuales aportan aproximadamente el 10% de su experiencia de felicidad total.

El tercer componente y restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son solo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si las decisiones que tomamos dan lugar a la expresión creativa o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos una persona más feliz. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de ser feliz es hacer feliz a alguien.

Si quiere tener éxito en la vida, cree las condiciones para que otras personas puedan tener éxito. Se pueden conseguir todos los deseos personales haciendo felices a otras personas.

Deepak Chopra


Mejorar la convivencia

Uno de los secretos para mantener una buena relación es que las dos personas que integran la pareja sepan hacerse mutuamente la existencia más agradable. ¿Cómo puede conseguirse? Los profesionales consultados aportan algunos consejos:

– Las parejas que se llevan bien son las que son capaces de reducir el conflicto mutuo. Los mecanismos son muy variados y pueden basarse en el humor, en restar importancia a ciertos asuntos, etc. Hay parejas estables que se pelean mucho pero que duran porque saben responder con ciertos mecanismos de reducción de conflictos.
– Una relación tiene mucho de intercambio, por ello es muy importante saber negociar. Todo acaba sopesándose, desde el cariño que cada uno da al otro hasta el dinero que gana.
– Es muy beneficioso incrementar el número de intercambios positivos, se trata de no descuidar pequeños detalles, como el beso de buenos días o buscar algún hueco para estar sin los niños. El sexo ocupa aquí un lugar importante. Algunos terapeutas aconsejan aumentar los encuentros sexuales durante la terapia, otros dejan este apartado para el final. Lo que se persigue es que el aumento de la carga positiva reduzca casi de manera espontánea los intercambios negativos a medio plazo.
– El otro debe conocer todo aquello que queramos comunicarle. El manejo de ciertas habilidades comunicativas debe asegurar que el receptor asimile el mensaje. Pero no hay que equivocarse, “las parejas que mejor se llevan se ocultan cosas”, sentencia el profesor Navarro Góngora, “tal vez para no herirse”. La otra cara de la moneda es que hay que asumir la responsabilidad de lo que se dice.
– Conocer a la otra persona para poder compartir sentimientos, anticiparnos a sus gustos y necesidades. Llegar a intimar es una garantía de calidad para una relación que también tiene su riesgo, ya que podría suceder que al conocer mejor al otro deje de gustarnos su manera de ser.
– Cultivar la amistad con aquella persona con quien se convive facilita la soluciónde los problemas.

Fuente: Fundación Eroski


jueves, 12 de noviembre de 2015

Conciliar nuestras diferencias

A veces suponemos que nuestra pareja, intencionalmente, quiere llevarnos la contraria cuando nos dice que no está de acuerdo con nuestro planteamiento o punto de vista, si bien en realidad lo que puede es estar, simplemente, expresando su opinión, que no siempre debe coincidir con la nuestra.

Tenemos una amiga que se queja de que su pareja siempre quiere tener la razón, se molesta mucho porque dice que él no quiere escuchar ni valorar su punto de vista, y casi siempre le lleva la contraria, incluso delante de los amigos.

Es muy difícil mantener una conversación con personas que piensan que siempre tienen la razón, porque ellas creen que saben más que los demás; que han acumulado una experiencia que difícilmente los otros tendrán algún día; que siempre tendrán la última palabra sobre cualquier tema y la razón en cualquier discusión, ignorando o invalidando el punto de vista de los demás. Se complicará para nosotros, especialmente, si tenemos una relación afectiva con ellas, porque entonces se convertirá en una cuestión de honor el tratar de mostrar que en realidad nosotros tenemos parte de la razón o que nuestra idea puede ser más acertada en algún momento.

Lo más conveniente para tratar con estas personas es evitar dejarnos llevar por la emoción y reaccionar defensivamente y aumentar así, con nuestros comentarios y actitud, la gravedad de la situación. Recordemos que cada uno de nosotros tiene su punto de vista y no tomemos como una ofensa personal que el otro esté en desacuerdo con nosotros.

Para que una relación funcione en buenos términos es necesario compartir la razón de vez en cuando, abrirnos a escuchar el punto de vista de la otra persona, sin sentirnos atacados u ofendidos. Podemos fortalecer la relación de pareja en base al reconocimiento y la aceptación de nuestras diferencias, resaltando la afinidad y las semejanzas que existen entre nosotros y anteponiendo el amor y el interés de mantener y preservar el bienestar de la relación.

Las diferencias personales pueden aportar mucho a nuestro crecimiento como pareja si estamos abiertos y atentos para permitirlo. Insistirle a la persona que debe cambiar podría ser contraproducente, porque, seguramente, encontrará la manera de justificar su comportamiento y hacernos sentir culpable por la crítica recibida.

Cuando se presente un conflicto, les sugiero que no respondan defensivamente, porque esto avivará la llama del conflicto. Refuercen la confianza en sí mismos, valoren sus ideas, anímense a expresarlos y compartirlos sin competir con el otro, sin querer corregirlo todo el tiempo y sin poner en evidencia su comportamiento. Encuentren el mejor momento para hablar sobre sus sentimientos.

Maytte Sepúlveda


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Amate a ti primero

Si no te gusta tu casa, no la limpiarás; si no te gusta tu casa, no la pintarás; si no te gusta, no la rodearás de un bello jardín con un estanque con flores de loto.

Si te amas a ti mismo, crearás un jardín alrededor de ti. Tratarás de explotar tus potencialidades, de exteriorizar lo que puedes expresar. Si te amas, continuarás colmándote, alimentándote.

Si te amas, te sorprenderás: otros te amarán.
Nadie ama a una persona que no se ama a sí misma.Si ni siquiera tú eres capaz de amarte, ¿quién se va a tomar la molestia de hacerlo.

Osho


martes, 10 de noviembre de 2015

Aumentar la confianza en nosotros mismos

Para aumentar nuestra confianza, debemos tener en cuenta lo siguiente:

– La confianza está basada en el conocimiento personal. Un conocimiento real sobre nuestras cualidades y limitaciones, de tal forma que nos permita conocer cómo somos y cómo actuamos ante determinadas circunstancias, nos permitirá aumentar la confianza y seguridad en nosotros mismos. Este esfuerzo por conocernos debe ser continuo ya que, conforme pasa el tiempo, nosotros vamos cambiando.

– Debemos analizar nuestras debilidades o todo aquello en lo que fallamos para ver de qué manera, podemos corregirnos o superarnos.

– Es muy importante huir de las personas que tratan de minar nuestra confianza, humillándonos y ridiculizándonos constantemente o simplemente ignorándonos. No todas las personas son merecedoras de nuestra amistad, no perdamos el tiempo tratando de conseguir su amistad.

– Tenemos que vivir informados y sabiendo lo que hacemos en todo momento para poder ser más libres en nuestras opiniones y elecciones, y no dejarnos llevar por las de los demás.

– Ser sinceros con nosotros mismos y no pretender dar una imagen que no corresponde con la realidad, debemos mostrarnos tal y como somos sin falsas apariencias.

– Tener pensamientos positivos sobre nosotros. “Voy a conseguirlo” o “yo sí puedo hacerlo”. Son pensamientos que nos reafirman en nuestras posibilidades de lograr algún objetivo propuesto, que nos ayudan a superarnos y a obtener resultados positivos en las expectativas propuestas.

– Aceptar las críticas si son constructivas y bien intencionadas o rechazarlas sin darle excesiva importancia.

Trinidad Aparicio Pérez


Amor, energía, poder

El amor es la única experiencia real y duradera de la vida. Es lo contrario del miedo, es la esencia de la creatividad, la gracia del poder. Es la energía que nos conecta y vivie en nuestro interior.

El amor es el único don de la vida que no perdemos nunca y es lo único que podemos dar de verdad. En este mundo de ilusiones y espejismos, el amor es la fuente de la verdad.

Sin embargo, nos resulta difícil amar a las personas simplemente por ellas mismas, pareciera que buscamos excusas para no amarlas.

Solo se encuentra paz y felicidad en el amor cuando nos olvidamos de poner condiciones. Generalmente imponemos las condiciones más duras a quienes “más amamos”. Y éstas son lastres con los que cargamos nuestras relaciones. Es necesario entender que el sentimiento que buscamos consiste en dar, no en recibir.

Si medimos el amor que recibimos nunca nos sentiremos amados sino estafados, el acto de medir no es un acto de amor.

Cuando no nos sentimos amados no es porque no recibimos amor, sino porquereprimimos el nuestro.

La reacción ante una discusión o conflicto nunca debería ser retener nuestro amor hasta que respondan a nuestras expectativas… podríamos esperar ¡ para siempre !

Si amamos -a pesar de que lo que hagan no nos guste– veremos desatarse el poderdel universo y se nos abrirán los corazones con ternura.

Elisabeth Kübler-Ross

lunes, 9 de noviembre de 2015

Arriesgarse a vivir

Reír, es arriesgarse a parecer un tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.
Hacer algo por alguien, es arriesgarse a involucrarse.
Expresar sentimientos, es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.
Exponer tus ideas y tus sueños, es arriesgarse a perderlos.
Amar, es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir, es arriesgarse a morir.
Esperar, es arriesgarse a la desesperanza.
Lanzarte, es arriesgarse a fallar.
Pero los riesgos deber ser tomados, porque el peligro mas grande en la vida es no arriesgarse.
La persona que no arriesga, no hace, ni tiene nada.
Se pueden evitar sufrimientos y preocupaciones, pero simplemente no se puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar y vivir…
Solo una persona que arriesga es libre.

Desconozco a su autor

Claves para vivir en calma

Todos desearíamos tener una vida más serena y balanceada, pero las tensiones de la vida cotidiana muchas veces atentan contra esta posibilidad.

Existen muchas razones por las cuales podemos perder la calma fácilmente. Por ejemplo, cuando experimentamos emociones alteradas en respuesta a una situación que nos afecta, lo primero que perdemos es la claridad mental que muchas veces necesitamos para analizar la situación de forma objetiva y constructiva, para darle solución y, además, cuando nos dejamos llevar por ellas, terminamos reaccionando; es decir, diciendo o haciendo cosas que más tarde lamentaremos. 


Lo mejor que podemos hacer es mantener la calma para tomar decisiones y acciones más conscientes y acertadas. No saber manejar la incertidumbre sobre el futuro y permitir que los comentarios y las noticias negativas que recibimos nos asusten y nos alteren, sin que primero hayamos comprobado su veracidad y seriedad, también nos hará perder la calma, agrandando nuestros temores.

El estrés que experimentamos cuando estamos inmersos en una actividad, buscando culminar un proyecto, alcanzar nuestras metas, persiguiendo un sueño o simplemente realizando un trabajo para obtener un resultado o generar un efecto, es natural y positivo, porque es el producto de un esfuerzo concentrado. Pero cuando el estrés que sentimos se genera de un exceso de deberes, asuntos pendientes y responsabilidades, cuando enfrentamos situaciones que no podemos cambiar y nos resistimos a aceptarlas o cuando tratamos de ocuparnos o de hacer algo que no depende de nosotros sino de otros, es muy probable que, en lugar de estimularnos, nos desgaste y desequilibre rápidamente.

Maytte Sepulveda



viernes, 6 de noviembre de 2015

La vida es hoy

La vida es hoy. En el ayer quedaron los recuerdos amorosos y los inevitables dolores.

Hoy, esos amores y esos sufrimientos viven en nuestra memoria y a menudo nos visitan, pero con una intensidad distinta a la que tuvieron en el preciso momento en que ocurrieron.

Mañana seguirán estando, seguramente, y sumados a las nuevas emociones que nos depare vivir.

El pasado, con sus momentos felices, es entonces una añoranza irrecuperable.

El futuro, ese futuro que nos encargamos de llenar con expectativas venturosas o con temores quizá infundados, es incierto.

Por eso la vida es hoy.

Esta aseveración, elemental, es casi una inocencia reiterarla, sin embargo muchas veces nuestros miedos, nos impiden conjugar cada momento en el tiempo en que ocurren, el tiempo presente.

Carlos Juan Bianchi

jueves, 5 de noviembre de 2015

Dejar atrás el resentimiento

El resentimiento es una de las emociones que crece rápidamente dentro de nosotros y que puede amargarnos los días. Por eso es muy importante estar atento a reconocer qué lo hace crecer en nosotros, para evitarlo.

Recuperar la tranquilidad depende de ti, de la capacidad y el valor que tengas para hacer cuanto sea necesario para sanar emocionalmente, limpiando tu espacio interior de todas esas emociones negativas, relacionadas con el recuerdo de los momentos más difíciles de tu vida. Solo así podrás pasar la página y abrirte a reconocer y disfrutar de todos los regalos esenciales que la vida te ofrezca.

Cuando te quedas con todas esas emociones reprimidas, estas te comienzan a desgastar el cuerpo, la mente y el espíritu, convirtiéndote en una olla de presión que, generalmente, estalla con las personas que no se lo merecen.

Nada es tan importante como para hacerte perder la calma. Serénate y recupera tu salud emocional. No permitas que el recuerdo negativo te haga perder de vista el valor de las cosas buenas que tiene tu vida.

Recuerda que detrás de cada sentimiento hay pensamientos que los sostienen y que podemos cambiar sus frecuencias en la medida en que, con la voluntad, nos conectamos mejores sentimientos y creencias. Recordemos parte de una oración de San Francisco de Asís: ¡Señor haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya odio, siembre amor!

¿Te sientes cargado y a punto de estallar? Es posible que tu alma esté pidiéndote hacer un alto en tu camino para reflexionar y tomar la decisión de liberarte de toda esa carga emocional.

No para todas las personas es fácil perdonar, para algunas es una tarea difícil que implica darse el tiempo necesario para aceptar lo que pasó y comprender que algo tenían que aprender a través de esa experiencia para alcanzar más madurez, fortaleza y compasión. Pensemos que en la medida en que estemos dispuestos a encarar el pasado difícil, podremos desprendernos del dolor, la rabia o el resentimiento más rápidamente.

Perdona solo cuando estés dispuesto a soltar, a dejar ir definitivamente a esa persona o a ese recuerdo de tu vida. Mientras guardes algún tipo de sentimiento negativo que te impida aceptar lo sucedido, mantendrá vivo el resentimiento en tu interior.

Eres una persona muy especial, que merece estar sana física, mental y emocionalmente, independientemente de las situaciones difíciles que hayas experimentado. Es tiempo de recuperar la plenitud de tu vida, sin prejuicios, sin culpa, sin resentimiento, temores o consideraciones negativas que pudieran ser el producto del pasado. ¡Vamos, decide comenzar a vivir una nueva etapa de tu vida, libre del resentimiento que haz guardado por un tiempo!

Maytte Sepulveda

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Apegados al pasado

Alguna vez te sucedió que después de pasar por una temporada difícil en tu vida, la situación por la que sufriste se resolvió de un momento para otro como si algún tipo de magia hubiese ocurrido, y que las cosas se presentaron como tú deseabas que hubiesen sucedido semanas o meses atrás?

Esto fue lo que le sucedió a una persona cercana a nosotros: perdió su trabajo de forma inesperada y su situación personal cambió dramáticamente, tuvo que cambiar su estilo de vida y hasta mudarse de país. Durante todo ese tiempo, acumuló mucho dolor, que se convirtió en resentimiento, convirtiéndose en víctima de sus recuerdos.

Después de un largo tiempo aprendió a lidiar con los cambios y cuando comenzaba a verles el aspecto positivo la llamaron para que se reincorporara a un nuevo proyecto de investigación.

En lugar de celebrarlo y agradecer la oportunidad que le estaban dando, de la misma manera como lo hicimos sus amigos, estalló con toda la ira que tenía acumulada, contra los supuestos culpables de lo que le había pasado y contra la vida por haberla hecho sufrir tanto.

No es que yo considere que no tenía razones suficientes para afectarse como lo hizo. ¡Claro que sí!, pero, cuando no somos capaces de asimilar los cambios que se presentan de forma inesperada, sufrimos más de la cuenta al sentirnos incapaces de aceptar nuestra nueva realidad.

Hasta que no la aceptamos, no podemos reconocer todos los elementos positivos que también tiene, seguimos atados al recuerdo de lo que teníamos, de lo que perdimos o de lo que sufrimos, extendiendo un halo gris de tristeza y malestar sobre la vida que ahora llevamos. Y por más que alguien trate de mostrarnos el aspecto positivo, siempre tendremos sobradas razones para negarlo y resaltar lo negativo, que exageramos a veces para justificar nuestro malestar.

Aceptar lo que no podemos cambiar es una decisión que nos libera del dolor, la angustia y la ansiedad. Nos coloca en una posición distinta frente a la realidad que tenemos que afrontar, mucho más objetiva y optimista, que nos ayuda a mejorar nuestra actitud, a resaltar los elementos positivos y a incorporarnos a ella con menos prejuicios y más serenidad.

Necesitamos aprender a soltar, a ajustar nuestro nivel de expectativa y a sentir menos temor frente a los cambios, de manera que podamos atravesar por cada experiencia con más facilidad, teniendo siempre la actitud de resaltar lo positivo, lo bueno, lo importante y lo esencial que guarda cada situación que vivimos.

Maytte Sepulveda

martes, 3 de noviembre de 2015

¿Te entregas demasiado?

Quizás tú seas una de esas personas que viven sacrificándose por los demás, especialmente por sus seres queridos, pensando en que sin ellas, los demás estarían completamente perdidos...

Pero lo cierto es que las personas que se desviven por atender demasiado a los otros suelen tener dificultades en sus relaciones personales.

Cuando tienes la programación de ser un cuidador, haces desesperadamente lo que sea para asegurarte de que tus seres queridos se sientan valorados y apoyados por ti en todo momento, aunque eso implique, la mayoría de las veces, cancelar, postergar e ignorar tus citas y actividades personales, tus deseos y anhelos, sin darte cuenta de que has perdido tu espacio personal, tratando de lograr que los demás te vean con buenos ojos.

Si no tienes claro lo que te gusta o te disgusta; si tu principal preocupación es complacer a otros; si alteras tus planes todo el tiempo para incluirlos o satisfacerlos, o ves a esa persona como la fuente que te da la felicidad o infelicidad... es posible que seas adicto a vivir en función de los demás.

Pregúntate qué pasaría si dejaras de salvar a los otros. La respuesta a esta pregunta seguramente te mostrará cuáles son las creencias, los temores y las necesidades que están ocultas detrás de ese comportamiento que te lleva a sacrificar tus derechos y tus verdaderos sentimientos.

Recuerda que cuando te vuelcas demasiado a complacer y proteger a una persona, puedes hacerla sentir incapaz y dependiente y hasta obstaculizar su desarrollo y la oportunidad de disfrutar el éxito personal, sin quererlo.

Claves para ser más asertivo en tu relación con otros.


Expresa directa y claramente lo que quieres. La próxima vez que te pregunten qué quieres comer o dónde te gustaría ir, piénsalo y responde con espontaneidad. Deja que los demás expresen por sí mismos lo que piensan de tu idea, sin suponer lo que dirán para ajustar tus gustos a los de ellos.

Elige las palabras o las frases adecuadas. Si alguna persona te pide más de una vez el favor de hacer algo que no te gusta, que no quieres o no tienes el tiempo de hacer, expresa con firmeza y gentileza tu negativa. Hazlo sin sentirte culpable o temeroso de su reacción.

Tómate el tiempo para pensar antes de hablar. Si respondes inmediatamente y sin pensar, seguramente terminarás repitiendo tu comportamiento para sentirte, unos minutos más tarde, frustrado y molesto. Piensa qué es lo que quieres decir o hacer verdaderamente y exprésalo con libertad. Si te quieren verdaderamente y por el interés de lo que necesitan de ti, lo comprenderán y lo aceptarán sin problema.

Maytte Sepulveda