lunes, 30 de noviembre de 2015

Dejar a los demás ser ellos mismos

No corras desatinadamente intentando sanar a todos tus amigos. Haz tu propio trabajo mental y sánate a ti mismo. Eso será más benéfico que ninguna otra cosa para quienes te rodean.

No podemos hacer que los demás cambien. Sólo podemos ofrecerles una atmósfera mental positiva donde tengan la posibilidad de cambiar si lo desean. No es posible hacer el trabajo por otra persona, ni tampoco imponérselo.

Cada persona está aquí para aprender sus propias lecciones, y no les servirá de nada que se las demos resueltas, porque tiene que pasar personalmente por el proceso vital necesario para aprenderlas.

Lo único que podemos hacer por los demás es amarlos y dejar que sean quienes son, saber que su verdad está dentro de ellos, y que cambiarán cuando quieran hacerlo.

Louise L. Hay



viernes, 27 de noviembre de 2015

Amistad con un/una expareja

¿Pero… podemos ser amigos? Es la frase que nunca falta cuando una relación finaliza. Error.
Normalmente, la persona que deja, siente la culpabilidad y necesita curársela de alguna manera. El que es dejado se siente traicionado pero ve en la “amistad” una esperanza de volver. Otra vez el “yo interior” te engaña.
Debes ser razonable, ya que aunque pase el tiempo, esos sentimientos hacia esa persona jamás desaparecen del todo, a pesar de que la persona que lo ha dejado te diga que si, que con el tiempo seréis buenos amigos. Un comentario muy romántico, pero no es la realidad.
Eso siempre estará ahí, aunque estés con otra pareja, siempre estará ahí, ya que las personas tendemos a querer lo que no tenemos y lo que en su momento perdimos. La esperanza esta ahí.
La amistad después de una relación de pareja no existe y quien te diga lo contrario es que nunca ha estado en el lado que estás tú ahora.

A mucha gente oirás eso de: “Pues yo si tengo amigos/as Ex y nos llevamos genial…”Hazle la pregunta: “¿ Y quién dejó a quién en esas amistades que dices tener ahora ?” La respuesta siempre será la misma. “Lo dejé yo”

Eso se traduce en egoísmo por parte de la persona que lo deja, para no perder lo que tiene con el/la dejado/a, es decir, la relación pero sin sexo. Pero en una relación que se termina, no solo le toca sufrir a uno. Aquí los dos se llevarán su trozo de disgusto. Tu te quedas sin sexo y el/ella se queda sin tu compañía y amistad.

Fuente: Ruptura de Pareja (Blog)



Rescatemos la amabilidad

En la vida acelerada que llevamos hoy todos necesitamos experimentar un contacto cálido que nos recuerde que estamos vivos, que le importamos a alguien, que podemos recuperar la confianza en el ser humano y que hay personas que, como nosotros, insisten en esparcir esperanza y optimismo a su alrededor... el mejor medio para conseguirlo es la amabilidad.

Ser amables no toma mucho tiempo ni esfuerzo; por el contrario, lo que necesitamos es establecer un contacto con otra persona para brindarle aquello que esperamos recibir en algún momento. Puede ser tan sencillo como sonreír aunque no conozcamos a la otra persona, saludar, agradecer, disculparnos, brindar nuestra ayuda aunque no nos reconozcan o agradezcan por hacerlo... Es mucho lo que podemos hacer para suavizar la vida de las personas a nuestro alrededor y obtener a cambio la alegría, el entusiasmo y el bienestar que nos produce actuar de esta manera.

Pero si es tan sencillo de hacer y tan positivo su efecto, ¿qué nos impide hacerlo?

Son varias las razones por las cuales una persona se aísla y se vuelve distante, agresiva, apática o indiferente; por ejemplo: Por no haber recibido el ejemplo en casa durante la infancia; haber pasado por una experiencia desagradable con alguien en particular; estar ensimismado en sus problemas; por temor a recibir una agresión de parte de la otra persona; porque otros lo consideran como una debilidad y les preocupa el qué dirán; por prejuicios; porque nadie ha sido amable con él o porque simplemente se cansó de serlo al no sentirse retribuido o reconocido en su momento... El punto es que dejaron de ser amables y pasaron a engrosar la fila de los que no lo son, con razones o sin ellas.

Necesitamos rescatar la amabilidad en nuestras vidas, comprender que solo podemos recibir lo que damos y que si bien en un momento dado una persona no responde de forma afirmativa a nuestra manera de actuar, esto no significa que debamos desistir de seguirlo haciendo; por el contrario, su negativa debe darnos la motivación para sembrar en otros la semilla de la amabilidad y el interés por otros; solo así podremos ayudar a humanizar nuestras sociedades.

La sensación que experimentamos cuando una persona nos presta un servicio, nos da una información o simplemente nos atiende con amabilidad y una sonrisa es maravillosa, hasta el punto en que le contamos a otras personas lo que experimentamos y si se trata de un servicio, le sugerimos que vaya a recibirlo.

¡Para rescatar la amabilidad necesitamos conectarnos con los demás! Recordemos que es la calidad de nuestros pensamientos y sentimientos lo que nos hace más o menos felices.

Maytte Sepulveda

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cree en ti...

¿Te mantienes sentado en tu cómoda silla viendo pasar la vida sin inmutarte?
¿Cuándo dejaste de luchar por tus sueños? Cuándo dejaste de creer en ti?

LEVÁNTATE Y CAMINA. SI TIENES QUE CREER EN ALGO, CREE EN TI CON TODAS TUS FUERZAS y comienza a luchar por ese sueño que olvidaste un día en el desván de los recuerdos.
No te lamentes más. No eres el único que has perdido y que has caído diez veces. Lo importante es reconocerlos errores y aprender de ellos.

Date con un canto en los dientes que puedes intentarlo, que puedes hacer correcciones y continuar tu camino, pero el movimiento se demuestra andando.

Todo el mundo se cae en el sendero de la vida. Pérdidas, desilusiones,corazones rotos, tropiezos, desdichas, enfermedad imparable y dolor.

Pero si sientes dolor es que estás vivo y si estás vivo.

¿TE HAS OLVIDADO DE VIVIR?.

NO esperes más, se vive obsesionado con el pasado y presionado por el futuro,de tal manera que la vida que pasa ahora ante tus ojos, bajo tus pies, te la pierdes en todo su esplendor, con todos los pequeños detalles tan grandiosos.

¡TÚ DECIDES!

No tengas miedo a equivocarte. Seguro que vas a caer, que errarás en tu elección,pero no te puede falta nunca una bocanada de aire fresco para revelarte ante la caída y dar un gran paso adelante, nunca te pueden faltar las ganas y las fuerzas para seguir luchando por tus SUEÑOS.

¿Recuerda cual era ese sueño? siempre hay tiempo para recuperarlo, tan sólo tienes que empezar a luchar por él. CREE EN TI.

Y no te olvides nunca de sonreír a la vida, ya que como decía Chaplin,

VIVE LA VIDA Y LUCHA AHORA POR TUS SUEÑOS.
CREE EN TUS POSIBILIDADES, EN TU FUERZA, EN TUS VIRTUDES,EN TU VITALIDAD
DÍA QUE NO SONRÍES, DÍA PERDIDO.

Desconozco a su autor


La maestra y el corcho

Hace años, un inspector de enseñanza visitó una escuela de educación primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención: una maestra estaba atrincherada detrás de su escritorio, los alumnos estaban en desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse:- Con permiso, soy el supervisor de turno... ¿algún problema?- Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles... El supervisor, que era un educador de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo cogió y con aplomo se dirigió a los chicos:- ¿Qué es esto?- Un corcho señor... gritaron los alumnos sorprendidos- Bien, ¿De dónde sale el corcho?- De la botella señor. Lo coloca una máquina..., del alcornoque, de un árbol.... de la madera..., respondían animosos los niños.- ¿Y qué se puede hacer con madera?, continuaba entusiasta el docente - Sillas..., una mesa..., un barco... - Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en la pizarra y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escribid a qué provincia pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conoceis que nació allí? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:- Señor, nunca olvidaré lo que me ha enseñado hoy. Muchas Gracias. Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada detrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...- Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?- Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que volvió. No encuentro el corcho ¿Dónde lo dejó?

Desconozco a su autor


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Suéltate del lado oscuro de la vida

Una de las causas del sufrimiento humano es el apego. Nos aferramos al recuerdo de nuestras historias tristes, al vacío de lo que no hemos podido lograr, a los temores, a las personas que se fueron o que no nos quieren a su lado, porque nos empeñamos en tener aquello que no es para nosotros o a la idea de que podremos cambiar la actitud o el comportamiento de las personas que amamos. Muchas veces queremos lo que otros tienen mientras menospreciamos lo que tenemos.

Aferrarnos a los aspectos negativos de nuestras vidas es un comportamiento aprendido. Muchas personas crecieron acompañadas emocionalmente por el temor, con la pérdida, la enfermedad, con la pobreza y la limitación, con el sentimiento de fracaso y de frustración que vivieron nuestros padres o familiares cercanos mientras crecimos, pero ahora que ya somos adultos podemos cambiar algunas de esas creencias que todavía hoy nos obligan a sufrir sin sentirnos capaces de superarlo.

Quiero hacerte una invitación a revisar y transformar algunas de tus creencias, a renovar tus mejores sentimientos y a suavizar tu estilo de vida. Evita colocar tu atención en los recuerdos difíciles, no alimentes tus temores ni tus preocupaciones con las noticias o los comentarios pesimistas que te hacen los demás, evita darle vuelta en tu cabeza una y otra vez a lo que pudiste haber hecho para que las cosas ocurrieran de otra forma, pues el pasado ya pasó y no hay manera de cambiarlo.

Aprendamos a reconocer y a valorar todo lo positivo, lo bueno y lo bello que también ha ocurrido en nuestra vida... y verás cómo al hacerlo descubrirás que han sido más los momentos y las situaciones positivas que las difíciles. ¡Suéltate del lado oscuro de tu vida y ven a habitar en el lado de la luz, de la paz y la felicidad! ¿Por qué no puedes disfrutar de un buen momento de bienestar sin sentirte preocupado por lo que tienes pendiente? ¿Por qué permites que tu mente te sabotee el placer de un buen momento llevándote a pensar en el pasado o en el futuro? Controla tu mente, renueva tus pensamientos, ponte en movimiento, respira y siéntete vivo, busca la compañía de una persona querida, disfruta el paisaje de tu entorno natural o simplemente cierra los ojos, respira y reconoce la presencia de Dios en tu interior... Unos minutos bastan para recuperar la calma.

Maytte Sepulveda

martes, 17 de noviembre de 2015

3 componentes de la felicidad

El primero se remonta a la infancia. Las personas felices tienen un condicionamiento cerebral que viene de los primeros años de vida, y que les permite ver oportunidades, donde otros ven problemas. Este condicionamiento del cerebro aporta cerca del 50% de la experiencia de felicidad.

El segundo componente son los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee, los cuales aportan aproximadamente el 10% de su experiencia de felicidad total.

El tercer componente y restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son solo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si las decisiones que tomamos dan lugar a la expresión creativa o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos una persona más feliz. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de ser feliz es hacer feliz a alguien.

Si quiere tener éxito en la vida, cree las condiciones para que otras personas puedan tener éxito. Se pueden conseguir todos los deseos personales haciendo felices a otras personas.

Deepak Chopra


Mejorar la convivencia

Uno de los secretos para mantener una buena relación es que las dos personas que integran la pareja sepan hacerse mutuamente la existencia más agradable. ¿Cómo puede conseguirse? Los profesionales consultados aportan algunos consejos:

– Las parejas que se llevan bien son las que son capaces de reducir el conflicto mutuo. Los mecanismos son muy variados y pueden basarse en el humor, en restar importancia a ciertos asuntos, etc. Hay parejas estables que se pelean mucho pero que duran porque saben responder con ciertos mecanismos de reducción de conflictos.
– Una relación tiene mucho de intercambio, por ello es muy importante saber negociar. Todo acaba sopesándose, desde el cariño que cada uno da al otro hasta el dinero que gana.
– Es muy beneficioso incrementar el número de intercambios positivos, se trata de no descuidar pequeños detalles, como el beso de buenos días o buscar algún hueco para estar sin los niños. El sexo ocupa aquí un lugar importante. Algunos terapeutas aconsejan aumentar los encuentros sexuales durante la terapia, otros dejan este apartado para el final. Lo que se persigue es que el aumento de la carga positiva reduzca casi de manera espontánea los intercambios negativos a medio plazo.
– El otro debe conocer todo aquello que queramos comunicarle. El manejo de ciertas habilidades comunicativas debe asegurar que el receptor asimile el mensaje. Pero no hay que equivocarse, “las parejas que mejor se llevan se ocultan cosas”, sentencia el profesor Navarro Góngora, “tal vez para no herirse”. La otra cara de la moneda es que hay que asumir la responsabilidad de lo que se dice.
– Conocer a la otra persona para poder compartir sentimientos, anticiparnos a sus gustos y necesidades. Llegar a intimar es una garantía de calidad para una relación que también tiene su riesgo, ya que podría suceder que al conocer mejor al otro deje de gustarnos su manera de ser.
– Cultivar la amistad con aquella persona con quien se convive facilita la soluciónde los problemas.

Fuente: Fundación Eroski


jueves, 12 de noviembre de 2015

Conciliar nuestras diferencias

A veces suponemos que nuestra pareja, intencionalmente, quiere llevarnos la contraria cuando nos dice que no está de acuerdo con nuestro planteamiento o punto de vista, si bien en realidad lo que puede es estar, simplemente, expresando su opinión, que no siempre debe coincidir con la nuestra.

Tenemos una amiga que se queja de que su pareja siempre quiere tener la razón, se molesta mucho porque dice que él no quiere escuchar ni valorar su punto de vista, y casi siempre le lleva la contraria, incluso delante de los amigos.

Es muy difícil mantener una conversación con personas que piensan que siempre tienen la razón, porque ellas creen que saben más que los demás; que han acumulado una experiencia que difícilmente los otros tendrán algún día; que siempre tendrán la última palabra sobre cualquier tema y la razón en cualquier discusión, ignorando o invalidando el punto de vista de los demás. Se complicará para nosotros, especialmente, si tenemos una relación afectiva con ellas, porque entonces se convertirá en una cuestión de honor el tratar de mostrar que en realidad nosotros tenemos parte de la razón o que nuestra idea puede ser más acertada en algún momento.

Lo más conveniente para tratar con estas personas es evitar dejarnos llevar por la emoción y reaccionar defensivamente y aumentar así, con nuestros comentarios y actitud, la gravedad de la situación. Recordemos que cada uno de nosotros tiene su punto de vista y no tomemos como una ofensa personal que el otro esté en desacuerdo con nosotros.

Para que una relación funcione en buenos términos es necesario compartir la razón de vez en cuando, abrirnos a escuchar el punto de vista de la otra persona, sin sentirnos atacados u ofendidos. Podemos fortalecer la relación de pareja en base al reconocimiento y la aceptación de nuestras diferencias, resaltando la afinidad y las semejanzas que existen entre nosotros y anteponiendo el amor y el interés de mantener y preservar el bienestar de la relación.

Las diferencias personales pueden aportar mucho a nuestro crecimiento como pareja si estamos abiertos y atentos para permitirlo. Insistirle a la persona que debe cambiar podría ser contraproducente, porque, seguramente, encontrará la manera de justificar su comportamiento y hacernos sentir culpable por la crítica recibida.

Cuando se presente un conflicto, les sugiero que no respondan defensivamente, porque esto avivará la llama del conflicto. Refuercen la confianza en sí mismos, valoren sus ideas, anímense a expresarlos y compartirlos sin competir con el otro, sin querer corregirlo todo el tiempo y sin poner en evidencia su comportamiento. Encuentren el mejor momento para hablar sobre sus sentimientos.

Maytte Sepúlveda


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Amate a ti primero

Si no te gusta tu casa, no la limpiarás; si no te gusta tu casa, no la pintarás; si no te gusta, no la rodearás de un bello jardín con un estanque con flores de loto.

Si te amas a ti mismo, crearás un jardín alrededor de ti. Tratarás de explotar tus potencialidades, de exteriorizar lo que puedes expresar. Si te amas, continuarás colmándote, alimentándote.

Si te amas, te sorprenderás: otros te amarán.
Nadie ama a una persona que no se ama a sí misma.Si ni siquiera tú eres capaz de amarte, ¿quién se va a tomar la molestia de hacerlo.

Osho


martes, 10 de noviembre de 2015

Aumentar la confianza en nosotros mismos

Para aumentar nuestra confianza, debemos tener en cuenta lo siguiente:

– La confianza está basada en el conocimiento personal. Un conocimiento real sobre nuestras cualidades y limitaciones, de tal forma que nos permita conocer cómo somos y cómo actuamos ante determinadas circunstancias, nos permitirá aumentar la confianza y seguridad en nosotros mismos. Este esfuerzo por conocernos debe ser continuo ya que, conforme pasa el tiempo, nosotros vamos cambiando.

– Debemos analizar nuestras debilidades o todo aquello en lo que fallamos para ver de qué manera, podemos corregirnos o superarnos.

– Es muy importante huir de las personas que tratan de minar nuestra confianza, humillándonos y ridiculizándonos constantemente o simplemente ignorándonos. No todas las personas son merecedoras de nuestra amistad, no perdamos el tiempo tratando de conseguir su amistad.

– Tenemos que vivir informados y sabiendo lo que hacemos en todo momento para poder ser más libres en nuestras opiniones y elecciones, y no dejarnos llevar por las de los demás.

– Ser sinceros con nosotros mismos y no pretender dar una imagen que no corresponde con la realidad, debemos mostrarnos tal y como somos sin falsas apariencias.

– Tener pensamientos positivos sobre nosotros. “Voy a conseguirlo” o “yo sí puedo hacerlo”. Son pensamientos que nos reafirman en nuestras posibilidades de lograr algún objetivo propuesto, que nos ayudan a superarnos y a obtener resultados positivos en las expectativas propuestas.

– Aceptar las críticas si son constructivas y bien intencionadas o rechazarlas sin darle excesiva importancia.

Trinidad Aparicio Pérez


Amor, energía, poder

El amor es la única experiencia real y duradera de la vida. Es lo contrario del miedo, es la esencia de la creatividad, la gracia del poder. Es la energía que nos conecta y vivie en nuestro interior.

El amor es el único don de la vida que no perdemos nunca y es lo único que podemos dar de verdad. En este mundo de ilusiones y espejismos, el amor es la fuente de la verdad.

Sin embargo, nos resulta difícil amar a las personas simplemente por ellas mismas, pareciera que buscamos excusas para no amarlas.

Solo se encuentra paz y felicidad en el amor cuando nos olvidamos de poner condiciones. Generalmente imponemos las condiciones más duras a quienes “más amamos”. Y éstas son lastres con los que cargamos nuestras relaciones. Es necesario entender que el sentimiento que buscamos consiste en dar, no en recibir.

Si medimos el amor que recibimos nunca nos sentiremos amados sino estafados, el acto de medir no es un acto de amor.

Cuando no nos sentimos amados no es porque no recibimos amor, sino porquereprimimos el nuestro.

La reacción ante una discusión o conflicto nunca debería ser retener nuestro amor hasta que respondan a nuestras expectativas… podríamos esperar ¡ para siempre !

Si amamos -a pesar de que lo que hagan no nos guste– veremos desatarse el poderdel universo y se nos abrirán los corazones con ternura.

Elisabeth Kübler-Ross

lunes, 9 de noviembre de 2015

Arriesgarse a vivir

Reír, es arriesgarse a parecer un tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.
Hacer algo por alguien, es arriesgarse a involucrarse.
Expresar sentimientos, es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.
Exponer tus ideas y tus sueños, es arriesgarse a perderlos.
Amar, es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir, es arriesgarse a morir.
Esperar, es arriesgarse a la desesperanza.
Lanzarte, es arriesgarse a fallar.
Pero los riesgos deber ser tomados, porque el peligro mas grande en la vida es no arriesgarse.
La persona que no arriesga, no hace, ni tiene nada.
Se pueden evitar sufrimientos y preocupaciones, pero simplemente no se puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar y vivir…
Solo una persona que arriesga es libre.

Desconozco a su autor

Claves para vivir en calma

Todos desearíamos tener una vida más serena y balanceada, pero las tensiones de la vida cotidiana muchas veces atentan contra esta posibilidad.

Existen muchas razones por las cuales podemos perder la calma fácilmente. Por ejemplo, cuando experimentamos emociones alteradas en respuesta a una situación que nos afecta, lo primero que perdemos es la claridad mental que muchas veces necesitamos para analizar la situación de forma objetiva y constructiva, para darle solución y, además, cuando nos dejamos llevar por ellas, terminamos reaccionando; es decir, diciendo o haciendo cosas que más tarde lamentaremos. 


Lo mejor que podemos hacer es mantener la calma para tomar decisiones y acciones más conscientes y acertadas. No saber manejar la incertidumbre sobre el futuro y permitir que los comentarios y las noticias negativas que recibimos nos asusten y nos alteren, sin que primero hayamos comprobado su veracidad y seriedad, también nos hará perder la calma, agrandando nuestros temores.

El estrés que experimentamos cuando estamos inmersos en una actividad, buscando culminar un proyecto, alcanzar nuestras metas, persiguiendo un sueño o simplemente realizando un trabajo para obtener un resultado o generar un efecto, es natural y positivo, porque es el producto de un esfuerzo concentrado. Pero cuando el estrés que sentimos se genera de un exceso de deberes, asuntos pendientes y responsabilidades, cuando enfrentamos situaciones que no podemos cambiar y nos resistimos a aceptarlas o cuando tratamos de ocuparnos o de hacer algo que no depende de nosotros sino de otros, es muy probable que, en lugar de estimularnos, nos desgaste y desequilibre rápidamente.

Maytte Sepulveda



viernes, 6 de noviembre de 2015

La vida es hoy

La vida es hoy. En el ayer quedaron los recuerdos amorosos y los inevitables dolores.

Hoy, esos amores y esos sufrimientos viven en nuestra memoria y a menudo nos visitan, pero con una intensidad distinta a la que tuvieron en el preciso momento en que ocurrieron.

Mañana seguirán estando, seguramente, y sumados a las nuevas emociones que nos depare vivir.

El pasado, con sus momentos felices, es entonces una añoranza irrecuperable.

El futuro, ese futuro que nos encargamos de llenar con expectativas venturosas o con temores quizá infundados, es incierto.

Por eso la vida es hoy.

Esta aseveración, elemental, es casi una inocencia reiterarla, sin embargo muchas veces nuestros miedos, nos impiden conjugar cada momento en el tiempo en que ocurren, el tiempo presente.

Carlos Juan Bianchi

jueves, 5 de noviembre de 2015

Dejar atrás el resentimiento

El resentimiento es una de las emociones que crece rápidamente dentro de nosotros y que puede amargarnos los días. Por eso es muy importante estar atento a reconocer qué lo hace crecer en nosotros, para evitarlo.

Recuperar la tranquilidad depende de ti, de la capacidad y el valor que tengas para hacer cuanto sea necesario para sanar emocionalmente, limpiando tu espacio interior de todas esas emociones negativas, relacionadas con el recuerdo de los momentos más difíciles de tu vida. Solo así podrás pasar la página y abrirte a reconocer y disfrutar de todos los regalos esenciales que la vida te ofrezca.

Cuando te quedas con todas esas emociones reprimidas, estas te comienzan a desgastar el cuerpo, la mente y el espíritu, convirtiéndote en una olla de presión que, generalmente, estalla con las personas que no se lo merecen.

Nada es tan importante como para hacerte perder la calma. Serénate y recupera tu salud emocional. No permitas que el recuerdo negativo te haga perder de vista el valor de las cosas buenas que tiene tu vida.

Recuerda que detrás de cada sentimiento hay pensamientos que los sostienen y que podemos cambiar sus frecuencias en la medida en que, con la voluntad, nos conectamos mejores sentimientos y creencias. Recordemos parte de una oración de San Francisco de Asís: ¡Señor haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya odio, siembre amor!

¿Te sientes cargado y a punto de estallar? Es posible que tu alma esté pidiéndote hacer un alto en tu camino para reflexionar y tomar la decisión de liberarte de toda esa carga emocional.

No para todas las personas es fácil perdonar, para algunas es una tarea difícil que implica darse el tiempo necesario para aceptar lo que pasó y comprender que algo tenían que aprender a través de esa experiencia para alcanzar más madurez, fortaleza y compasión. Pensemos que en la medida en que estemos dispuestos a encarar el pasado difícil, podremos desprendernos del dolor, la rabia o el resentimiento más rápidamente.

Perdona solo cuando estés dispuesto a soltar, a dejar ir definitivamente a esa persona o a ese recuerdo de tu vida. Mientras guardes algún tipo de sentimiento negativo que te impida aceptar lo sucedido, mantendrá vivo el resentimiento en tu interior.

Eres una persona muy especial, que merece estar sana física, mental y emocionalmente, independientemente de las situaciones difíciles que hayas experimentado. Es tiempo de recuperar la plenitud de tu vida, sin prejuicios, sin culpa, sin resentimiento, temores o consideraciones negativas que pudieran ser el producto del pasado. ¡Vamos, decide comenzar a vivir una nueva etapa de tu vida, libre del resentimiento que haz guardado por un tiempo!

Maytte Sepulveda

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Apegados al pasado

Alguna vez te sucedió que después de pasar por una temporada difícil en tu vida, la situación por la que sufriste se resolvió de un momento para otro como si algún tipo de magia hubiese ocurrido, y que las cosas se presentaron como tú deseabas que hubiesen sucedido semanas o meses atrás?

Esto fue lo que le sucedió a una persona cercana a nosotros: perdió su trabajo de forma inesperada y su situación personal cambió dramáticamente, tuvo que cambiar su estilo de vida y hasta mudarse de país. Durante todo ese tiempo, acumuló mucho dolor, que se convirtió en resentimiento, convirtiéndose en víctima de sus recuerdos.

Después de un largo tiempo aprendió a lidiar con los cambios y cuando comenzaba a verles el aspecto positivo la llamaron para que se reincorporara a un nuevo proyecto de investigación.

En lugar de celebrarlo y agradecer la oportunidad que le estaban dando, de la misma manera como lo hicimos sus amigos, estalló con toda la ira que tenía acumulada, contra los supuestos culpables de lo que le había pasado y contra la vida por haberla hecho sufrir tanto.

No es que yo considere que no tenía razones suficientes para afectarse como lo hizo. ¡Claro que sí!, pero, cuando no somos capaces de asimilar los cambios que se presentan de forma inesperada, sufrimos más de la cuenta al sentirnos incapaces de aceptar nuestra nueva realidad.

Hasta que no la aceptamos, no podemos reconocer todos los elementos positivos que también tiene, seguimos atados al recuerdo de lo que teníamos, de lo que perdimos o de lo que sufrimos, extendiendo un halo gris de tristeza y malestar sobre la vida que ahora llevamos. Y por más que alguien trate de mostrarnos el aspecto positivo, siempre tendremos sobradas razones para negarlo y resaltar lo negativo, que exageramos a veces para justificar nuestro malestar.

Aceptar lo que no podemos cambiar es una decisión que nos libera del dolor, la angustia y la ansiedad. Nos coloca en una posición distinta frente a la realidad que tenemos que afrontar, mucho más objetiva y optimista, que nos ayuda a mejorar nuestra actitud, a resaltar los elementos positivos y a incorporarnos a ella con menos prejuicios y más serenidad.

Necesitamos aprender a soltar, a ajustar nuestro nivel de expectativa y a sentir menos temor frente a los cambios, de manera que podamos atravesar por cada experiencia con más facilidad, teniendo siempre la actitud de resaltar lo positivo, lo bueno, lo importante y lo esencial que guarda cada situación que vivimos.

Maytte Sepulveda

martes, 3 de noviembre de 2015

¿Te entregas demasiado?

Quizás tú seas una de esas personas que viven sacrificándose por los demás, especialmente por sus seres queridos, pensando en que sin ellas, los demás estarían completamente perdidos...

Pero lo cierto es que las personas que se desviven por atender demasiado a los otros suelen tener dificultades en sus relaciones personales.

Cuando tienes la programación de ser un cuidador, haces desesperadamente lo que sea para asegurarte de que tus seres queridos se sientan valorados y apoyados por ti en todo momento, aunque eso implique, la mayoría de las veces, cancelar, postergar e ignorar tus citas y actividades personales, tus deseos y anhelos, sin darte cuenta de que has perdido tu espacio personal, tratando de lograr que los demás te vean con buenos ojos.

Si no tienes claro lo que te gusta o te disgusta; si tu principal preocupación es complacer a otros; si alteras tus planes todo el tiempo para incluirlos o satisfacerlos, o ves a esa persona como la fuente que te da la felicidad o infelicidad... es posible que seas adicto a vivir en función de los demás.

Pregúntate qué pasaría si dejaras de salvar a los otros. La respuesta a esta pregunta seguramente te mostrará cuáles son las creencias, los temores y las necesidades que están ocultas detrás de ese comportamiento que te lleva a sacrificar tus derechos y tus verdaderos sentimientos.

Recuerda que cuando te vuelcas demasiado a complacer y proteger a una persona, puedes hacerla sentir incapaz y dependiente y hasta obstaculizar su desarrollo y la oportunidad de disfrutar el éxito personal, sin quererlo.

Claves para ser más asertivo en tu relación con otros.


Expresa directa y claramente lo que quieres. La próxima vez que te pregunten qué quieres comer o dónde te gustaría ir, piénsalo y responde con espontaneidad. Deja que los demás expresen por sí mismos lo que piensan de tu idea, sin suponer lo que dirán para ajustar tus gustos a los de ellos.

Elige las palabras o las frases adecuadas. Si alguna persona te pide más de una vez el favor de hacer algo que no te gusta, que no quieres o no tienes el tiempo de hacer, expresa con firmeza y gentileza tu negativa. Hazlo sin sentirte culpable o temeroso de su reacción.

Tómate el tiempo para pensar antes de hablar. Si respondes inmediatamente y sin pensar, seguramente terminarás repitiendo tu comportamiento para sentirte, unos minutos más tarde, frustrado y molesto. Piensa qué es lo que quieres decir o hacer verdaderamente y exprésalo con libertad. Si te quieren verdaderamente y por el interés de lo que necesitan de ti, lo comprenderán y lo aceptarán sin problema.

Maytte Sepulveda