lunes, 21 de diciembre de 2015

Amor verdadero

…"Amor" es posiblemente una de las palabras más usadas en los últimos doscientos años.

A su sombra se han justificado las atrocidades más espantosas y se han explicado las actitudes más solidarias.

Los santos, los dictadores, los bondadosos, los asesinos, los sacerdotes y los hechiceros, los eruditos y los analfabetos, los amantes y los desamorados; todos hablan de amor y muchos de ellos ni siquiera saben de que están hablando.

Definir sentimientos es de todas maneras un gran desafío y un reto imposible de salvar completamente, sin embargo podemos aproximarnos, compartiendo nuestras ideas acerca de ellos.

No escribiré aquí sobre el amor de las novelas románticas, eterno y excluyente; ni sobre el amor de las tragedias griegas, dramático e irresistible sino sobre el amor de nuestros tiempos, sobre nuestro amor; un amor que no es ningún sentimiento sublime, reservado para unos pocos ni tampoco algo que se siente exclusivamente en un momento de la vida frente a una única persona.

Un amor posible y real, que está íntimamente emparentado con lo que cotidianamente llamamos "querer mucho" a alguien.

Si definimos el querer como "el más puro interés por el bienestar de otra persona "podremos entender que amamos cuando sentimos que nos importa muchísimo el bienestar de otro.

El amor "verdadero" es pues, el verdadero interés por lo que le suceda a alguien; sea ese alguien tu hijo, tu madre, tu pareja, tu vecino o el prójimo anónimo y desconocido.

Estoy diciendo que si alguien por cercano que sea, no se interesa en lo que te sucede, no pregunta por tus cosas, nunca tiene espacio para escucharte y mucho menos para tenderte una mano deberás asumir (aunque sea doloroso) que mucho no te quiere, aunque ande dejando cartitas y haciéndote regalos todos los meses. Puede sonar doloroso y contundente, pero así es.

Por el contrario, la persona que se ocupa de ti y le importas; la que se alegra con tus logros y te acompaña en un momento difícil pero respeta tus tiempos y tus elecciones; la que siente interés por lo tuyo sin querer poseerte; esa persona posiblemente te quiere aunque te grite que nunca te quiso, aunque jure y perjure que ya no te quiere más.

Todos los filósofos, pensadores, religiosos y terapeutas de la historia han creado su propia definición acerca del amor. De entre ellas quiero dejar aquí la que Josef Zinker propone en su libro "El proceso creativo":

El amor es el regocijo por la sola existencia de la persona amada. Y también, porqué no, la mía.

El amor es la sincera decisión de ocuparse en crear un espacio de libertad para la persona amada.

Un espacio tan grande y no condicionado como para que ella pueda elegir lo que desee:

aun cuando su decisión no me agrade, aun cuando su elección no me incluya.

Jorge Bucay


viernes, 18 de diciembre de 2015

Tratamiento de merecimiento

Me merezco todo lo bueno.
No algo, no un poquito, sino todo lo bueno.

Ahora dejo atrás todos los pensamientos negativos y restrictivos.
Me libero y me olvido de todas las limitaciones de mis padres.
Los amo y voy más allá de ellos.
Yo no soy sus opiniones negativas ni sus creencias limitadoras.

No me ata ningún miedo ni prejuicio de la sociedad en que vivo.
Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.

En mi mente, tengo libertad absoluta.

Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia,
en donde me veo de forma diferente.

Estoy CREANDO nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida.
Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo. Y por lo tanto, recibo multitud de bienes.

La totalidad de las posibilidades está ante mí.

Merezco la vida, una buena vida.
Merezco el amor, abundante amor.
Merezco la salud.
Merezco vivir cómodamente y prosperar.
Merezco la alegría y la felicidad.
Merezco la libertad,
la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Merezco mucho más que todo eso; merezco todo lo bueno.

El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias.
Y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud.
Porque me lo merezco, la acepto y sé que es verdad.
Amén.


Louise Hay


jueves, 17 de diciembre de 2015

Como el águila

El águila es el ave de mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años.

Pero para llegar a esa edad, a los 40 años deberá tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años sus uñas se tornan apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta.
Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho.
Sus alas están envejecidas y pesadas, sus plumas gruesas.
Volar se hace ya muy difícil.

Entonces el águila tiene solamente dos alternativas:
morir o
enfrentar su dolorido proceso de renovación, que durará 150 días.

Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después, al encontrarse en el lugar, el águila comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo.

Después de arrancarlo, esperará el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá una a una sus uñas talones.

Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzará a sacar sus plumas viejas.

Después de cinco meses saldrá hacia el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años más de vida.

En nuestra vida...
Muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación.

Para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor.

Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre nos trae.

Desconozco a su autor


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Amistad, quizás sea eso

Quiero ser para ti como un puente sobre el río.
De este lado, tu hoy.
Del otro lado, tu mañana.

Entre ambas orillas, el río de la vida:
a veces está calmo, a veces turbulento;
algunas veces traicionero, otras profundo y barroso.
Es necesario atravesarlo.

No soy Dios ni pretendo jugar a Dios.
Sólo Él puede llevarte con seguridad a la otra orilla.
Pero sí quiero ser el puente que haga más fácil tu trayecto.
Si tienes miedo, pasa sobre mis hombros.

Si no quieres correr riesgos, usa mis hombros.
Si encuentras que no conviene pasar solo,
usa mis hombros.
Si me balanceo, no tengas miedo.

Dios me colocó en tu camino
para ayudarte a cruzar el río de la vida.
No vaciles en pisar solamente en mí.
Y cuando estés por llegar, si quieres, recógeme.

Pero si me entiendes bien, déjame en donde estoy:
otros pasarán por mí, como tú pasaste.

Pero quiero que continúes en tu caminar.

Soy tu puente para muchas travesías de la vida.
Si me quieres, entonces, puedes llamarme amigo.
Ten calma.

Ten calma,
desacelera el ritmo de tu corazón silenciando tu mente.
Afirma tu paso con la visión del futuro.
Encuentra la calma de las montañas.
Rompe la tensión de tus nervios y músculos
con la dulce música de los arroyos que viven en tu memoria.
Vive intensamente la paz del sueño.

Aprende a tomar vacaciones de un minuto,
al detenerte a mirar una flor,
al conversar con un amigo,
al contemplar un amanecer
o al leer algunas líneas de un buen libro.

Recuerda cada día la fábula de la liebre y la tortuga,
para que sepas que vivir más intenso
no quiere decir vivir más rápido
y que la vida es más que aumentar la velocidad.

Voltea hacia las ramas del roble que florece
y comprende que creció grande y fuerte
porque creció despacio y bien.

Ten calma,
desacelera el paso y echa tus raíces en la buena tierra
de lo que realmente vale,
para así crecer hacia las estrellas.

Hellen Keller


lunes, 14 de diciembre de 2015

Vale la pena

Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa:

Hagamos que nuestra vida valga la pena.

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo más profundo, porque ya no puedo ir mas hacia abajo, de ahí en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así se que he dejado huella en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.

Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea. Lo demás, depende de cada uno de nosotros.

Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.

Hagamos que nuestra vida valga la pena.

-SÉ FELIZ-

Gabriel Núñez

viernes, 11 de diciembre de 2015

Robarle vida a la vida

Si tan solo pudiera pellizcarle un poco de vida a la vida…
pero corre al cuerpo cada vez que la estoy por alcanzar.

¿Que debo hacer?
¿Correr menos?
¿Jugar más?
¿Reír con el alma, y no solo con la cara?
¿Abrazar pensando en abrazar, y no en ser abrazado?

¿Morder el pan con hambre, y no porque esté sobre la mesa?
¿Cantar frente al espejo?
¿Volverme loco con una canción?
¿Soñar más durmiendo menos?

(Pero si todo eso lo hago…)

Si tan solo pudiera robarle un poco de vida a cada día,
pero la vida acelera sus pasos cuando ve que piso su sombra,
y dobla la esquina, burlándose de mi estupidez.

Si tan solo pudiera robarle un poco de vida a la vida,
podría decir que vivo, y no que estoy.

Desconozco a su autor

jueves, 10 de diciembre de 2015

El peso del rencor

El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento.

Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas.

El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.

Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo.

El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mi.

Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse.

Me di cuenta que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.

Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.

El perdón es una expresión de amor. El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. No significa que estés de acuerdo con lo que paso, ni que lo apruebes.

Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor o enojo.

La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. Te tiene encadenado. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.

El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces la persona mas importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

La declaración del perdón es la clave para liberarte. ¿Con qué personas estás resentido? ¿A quiénes no puedes perdonar? ¿Eres tu infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?

Perdona para que puedas ser perdonado, recuerda que con la vara que mides, serás medido...

Aligera tu carga y estarás más libre para moverte hacia tus objetivos.

María Eloísa Herrera


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Atrévete

Atrévete a pensar que hay algo más allá del horizonte, 
que el mundo no se acaba en el punto más lejano al cual llegue tu vista, 
se extiende imponente hacia el infinito presentando ante ti un sin fin de posibilidades… 

Atrévete a estar solo, a disfrutar de ti mismo, 
porque tu mejor compañía eres tú,
porque no necesitas muletas para recorrer tu camino, 
porque viaja más rápido quien viaja sólo, 
porque cada instante pasado contigo mismo es un instante vivido con la persona más importante de tu vida: 
TÚ… 

Atrévete a tomar las cosas con calma, 
a ocupar el tiempo que necesites para resolver tus cosas, 
para seguir adelante, para disfrutar cada momento, 
para tomar tus decisiones, porque nadie puede imponerte su ritmo, 
porque cada ser humano tiene su propia velocidad, 
porque el tiempo es perfecto… 

Atrévete a construir la realidad que quieres para ti, 
reconociéndote artífice de tu futuro, tomando la batuta 
y dirigiendo tu propio destino, 
llegando hasta donde quieras llegar…

Atrévete a comenzar de nuevo, 
de cero si acaso es necesario, 
porque nadie puede limitar tu prerrogativa de reinventarte… 

Atrévete a amar sin condiciones, sin reservas ni temores, 
sabiendo que el acto de amar en sí mismo es extraordinario, 
comenzando por amarte a ti mismo, 
apreciando cada una de tus virtudes y cada uno de tus defectos, 
porque ellos te hacen un ser único e irrepetible… 

Atrévete a dar lo mejor de ti en cada circunstancia 
y en cada relación, entregándote sin reservas, 
sintiéndote orgulloso de saber que pones el corazón en cada acto… 

Atrévete a seguir sin importar cuantas veces tropieces, 
porque cada error aumenta tu sabiduría, cada caída te fortalece, 
siempre y cuando seas capaz de levantarte y continuar la marcha hacia tu realización… 

Atrévete a pasar página y no seguir viviendo del pasado, 
ya nada puedes cambiar de lo que fue, 
pero si puedes aprender para no volver a errar 
y seguir caminando hacia el éxito que es tuyo por derecho… 

Atrévete a decir lo que piensas, lo que sientes, 
aún cuando los demás no estén de acuerdo, 
de la mejor manera, 
sin cohibirte ante los demás porque no estén de acuerdo contigo, 
porque cada ser humano es diferente y puede discrepar y expresarse… 

Atrévete a admitir que estás predestinado a ser feliz, 
que la armonía y la paz son tuyas por derecho, 
que por el sólo hecho de haber nacido mereces la felicidad… 

Atrévete a reconocer que cada situación tiene su enseñanza, 
que los momentos de felicidad nos enriquecen tanto como las tribulaciones, 
que hay fuerza dentro de ti para enfrentar cualquier evento, planificado o no, 
que una hora vivida es una lección aprendida… 

Atrévete a equivocarte y seguir adelante, 
porque todo lo que no acaba contigo te hace más fuerte, 
porque triunfa el que continúa a pesar de sus faltas, 
y tú eres un triunfador… 

Atrévete a confiar en ti mismo, 
porque estás lleno de asombrosas cualidades que, 
si aún no han aflorado por completo, 
indudablemente emergerán cuando más lo necesites… 

Atrévete a mirar más allá de las simples apariencias, 
descubriendo la belleza escondida en cada ser humano, 
nutriéndote con cada frase, con cada gesto, 
maravillándote de poder compartir con tus congéneres… 

Atrévete a aprender cada día, 
porque la sabiduría del universo es infinita 
y nunca será tarde para cultivarse y seguir creciendo… 

Atrévete a mantener la esperanza, 
porque el mundo pertenece a los soñadores, 
a los que se niegan a claudicar… 

Atrévete a ser TÚ, 
porque eres perfecto, 
nadie tiene derecho a cambiarte, 
y en la medida en que te aceptes 
tal cual eres ganarás el respeto 
y la admiración de quienes te rodean…

Desconozco a su autor

No te rindas

No te rindas,
aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje,
perseguir tus sueños, destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda,
y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

Recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo. Porque yo te quiero.

MARIO BENEDETTI


martes, 8 de diciembre de 2015

El arte de amargarnos la vida

Hay unas máximas que parece que nos gusta cumplir para amargarnos la vida. Si estás en este plan, te decimos cómo ser eficiente en esta tarea, paso a paso.

1. CRÉATE PROBLEMAS.

Si no tienes bastante con los tuyos, asume los de los demás. Ejerce de confesor en prácticas, pero no te engañes: esto es sólo una forma de huir de la realidad y de ti mismo. Llena tu vida de complicaciones reales o ficticias, y procura dar mucha importancia a los sucesos negativos.

2. TÚ TIENES LA RAZÓN.

Amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende. Para hacerlo piensa que todo es blanco o negro y que sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Rechaza por norma lo que te digan los demás, incluso cuando te pueda aportar algo positivo.

3. VIVA LA OBSESIÓN.

Elige algo que se te haya quedado marcado, y repítelo en tu mente una y otra vez, hasta que sólo vivas para pensar en eso. Es genial para esconder la cabeza ante las dificultades diarias.

4. PIENSA SÓLO EN EL FUTURO.

Aplaza los placeres y la alegría pensando que en el futuro todo irá mejor. Por supuesto, hasta ese momento no deberás disfrutar en absoluto. Confórmate con lo malo conocido y no pruebes lo bueno por conocer. Tortúrate pensando en todo lo malo que te podría ocurrir dentro de unos años.

5. NUNCA TE PERDONES.

Si es difícil perdonar a los demás, perdonarse a uno mismo es mucho más complicado, así que no te esfuerces en conseguirlo. Llegarás a un punto en el que tan sólo sentirás autocompasión. Piensa que tú eres el único responsable de lo que te ocurre, y jamás creas que hay situaciones que escapan a tu control.

Marco Antonio Guizar Ponce



El arte de la felicidad

La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor sino de lo que pasa dentro de nosotros,
la felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos los problemas de la vida,
la felicidad es un asunto de valentía, es tan fácil sentirse deprimido y desesperado,
la felicidad es un estado de animo, no somos felices en tanto no decidimos serlo,
la felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos pero si en querer todo lo que hacemos,
la felicidad nace de poner nuestro corazón en nuestro trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo,
la felicidad no tiene receta cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.


Desconozco a su autor

lunes, 7 de diciembre de 2015

Creencias

Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno":
dos personas pensando igual,
actuando igual,
que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tiene nombre:
ANULACIÓN.

Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas,
frustran a las personas,
son alienantes,
y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.
Cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y ahí, cuando estés muy “enamorado de TI, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien”.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor...
aunque la violencia, se practica a plena luz del día.

John Lennon


viernes, 4 de diciembre de 2015

Cómo arreglar el mundo

Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio.

Viendo que sería imposible sacarlo de allí el padre procuró algo para darle al hijo con el objetivo de distraer su atención...

De repente tomó un planisferio de una revista, y, con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos. Junto con un rollo de cinta adhesiva lo entregó al hijo diciendo:

—¿A ti te gustan los rompecabezas? Entonces voy a darte el mundo para arreglarlo. Aquí está el mundo todo roto. ¡Mira si puedes arreglarlo bien! Hazlo todo solo.

Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa. Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:

—Padre, padre, ya he hecho todo. ¡Conseguí terminar todo!

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo:

"¿Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto?"

Entonces el científico levantó los ojos de sus anotaciones seguro que vería un trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

—Tú no sabías cómo era el mundo, hijo mío. ¿Cómo lo conseguiste?

—...Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre... Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar el hombre, di vuelta a la hoja y encontré que había arreglado al mundo...

La clave: ¡Cambiar yo para que cambie el mundo!

Autor Desconocido


jueves, 3 de diciembre de 2015

Esfuérzate en ser feliz

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda que paz puede haber en el silencio.

Vive en buenos términos con todas las personas,
todo lo que puedas sin rendirte.

Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,
sin fijaciones al espíritu.

Si te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargo,
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros así como de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde;
es una verdadera posición en las cambiantes fortunas del tiempo.

Usa la precaución en tus negocios;
porque el mundo está lleno de trampas.

Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir;
lucha por los altos ideales;
y en toda parte la vida está llena de heroísmo.

Sé tú mismo.

Especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor;
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es perenne como la hierba.

Acoge mansamente el consejo de los años,
renunciando graciosamente a las cosas de la juventud.

Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.

Pero no te angusties con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo,
no menos de los árboles y las estrellas:
tú tienes derecho de estar aquí.

Y te resulte evidente o no,
sin duda el universo se desenvuelve como debe.
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.

Max Ehman

martes, 1 de diciembre de 2015

Amor y pareja

Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo, sólo para darte cuenta que al final no era para ti y la tienes que dejar ir.

Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero es más doloroso amar a alguien y nunca encontrar el valor para decírselo, para decirle de verdad lo que sientes.

Tal vez nosotros debamos conocer unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Osho