miércoles, 10 de junio de 2015

Diez métodos para resolver un conflicto

Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás, enriquecerás tu propio punto de vista.

Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dále más relevancia a las personas que a las opiniones.

Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.

Busca el lado positivo y agradable, aún de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.

Establece el hábito de hacer preguntas y sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.

No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.

Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.

Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.

El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.

Napoleon Hill


El coraje de ser yo misma

Tengo el coraje de…

Abrazar mis fuerzas.
Entusiasmarme con la vida.
Enfrentar y transformar mis miedos.
Pedir ayuda y consuelo cuando lo necesito.
Confiar en mí misma.
Tomar mis propias decisiones y mis propias elecciones.
Ser amiga de mi misma.
Darme cuenta de que tengo derechos emocionales.
Comunicarme amorosamente con la comprensión como meta.
Darme a mi misma crédito por mis logros.
Amar a la pequeña niña que hay en mi.
Sobreponerme a mi adicción a la aprobación de los demás.
Darme permiso para jugar.
Dejar de ser una esponja en absorber responsabilidades.
Sentir todos mis sentimientos y actuar en consecuencia.
Nutrir a otros porque quiero, no por que tengo que hacerlo-
Poner límites y ajustarme a ellos.
Decir Si, solo cuando quiero decirlo.
Tener expectativas realistas.
Tomar riesgos y aceptar el cambio.
Crecer a través de desafíos.
Ser totalmente honesta conmigo misma.
Corregir creencias erróneas.
Respetar mis vulnerabilidades.
Sanar heridas viejas y actuales.
Decirle adiós a la culpa.
Tratarme a mi misma con respeto y enseñarle a los demás a hacer lo mismo.
Llenar primero mi copa y luego nutrir a otros en lo que exceda.
Planear para el futuro pero vivir el presente.
Valorar mi intuición y sabiduría.
Saber que soy digna de ser querida.
Desarrollar relaciones sanas y de apoyo mutuo.
Hacer del perdón una prioridad.
Aceptarme así como soy.

Desconozco su autora