jueves, 11 de junio de 2015

Luz en la vida

Cierta vez existió debajo de la tierra una caverna. Durante toda su existencia había permanecido en la oscuridad.

Un día una voz llamó: “Sube y ven hacia la luz, ven a ver la luz del Sol”.
La caverna respondió: “No entiendo que quieres decirme; nada existe fuera de la oscuridad”. Pero finalmente la caverna tuvo valor para subir y quedó sorprendida al ver la luz por todas partes. Entonces la caverna se dirigió al Sol y le dijo: “Ven ahora tú conmigo y conocerás la oscuridad.” “¿Qué es oscuridad?” preguntó curioso el Sol. La caverna insistió: “Ven conmigo y verás”.

Un día el Sol aceptó la invitación. Al entrar, la caverna dijo: “Ahora verás mi oscuridad” “¿Qué oscuridad?” seguía preguntando el Sol. La caverna insistió: “sígueme y te la mostraré “. Pero no había ninguna oscuridad.

El mensaje es sencillo:

La oscuridad no es nada más que la ausencia de luz y esto es fácilmente remediable. Depende de nosotros, de abrir los ojos para la luz y para la vida.
No importa la edad (recuerda que una vela siempre arde con la misma intensidad, independientemente de cuanto resta de cera).

Vivir nuestra luz mientras brilla, ilumina nuestra fe. Que podamos abrir los ojos, ver las cosas como son, y no apenas como las imaginamos.
¡Vivir! y al hacerlo, iluminar la oscuridad de la vida de aquellos que amamos.

Desconozco a su autor


Un amor compacto.

Un amor compacto es un bloque sin fisuras, sin huecos por donde destilar. En él cualquier cuarteadura, cualquier roce, nos parecería un abismo.

Un amor compacto, es de piedra; no se anda desmoronando por cualquier cosa, ni desprendiéndose a pedazos, por truenos ni por tempestades.

Es un amor con más capacidad que lo normal. Con el sacrificio al límite de lo humano, la entrega al límite de la generosidad, y el perdón al límite de la paciencia.

Es el superlativo de los sentimientos.

Un amor compacto es una fortaleza. Tiene tanto hierro en su estructura, tanto cemento en su base, tanto sosten en sus paredes, tanto sol en sus espacios, que resiste sin lesionarse todos los golpes del destino, todas las jugadas de la suerte, y todos los años de la vida.

Se siembra por la raíces, y ellas solas van formando después el tronco, las ramas, y lo frutos.

Un amor compacto, es como la mole de granito donde se estrella todo lo que atenta contra él.

Un amor compacto es un amor sin filtraciones ni deformaciones. Sin ningún interés por delante, y ninguna ventaja por detrás.

Un amor compacto es de una sola pieza, por donde quiera que lo ataques, tiene la misma resistencia.

Un amor compacto es total, entero. Sin cortes, sin mitades, sin migajas.

Un amor compacto, es: “indisoluble”

Autor desconocido