martes, 30 de junio de 2015

Atiende al que te hable

“No escuchar al que te habla, no sólo es falta de cortesía, sino también de menosprecio. Atiende al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención”( Honoré Balzac).

¡Qué paz se siente cuando eres escuchado! Te sientes como una persona nueva a la que respetan. Escuchar a alguien es meterse en su mundo interior para respetarle y para que deje que todo lo que tiene dentro, pase como vasos comunicantes a ti.
Debes sentirte orgulloso cuando alguien se te confía. Es señal de que posees la rara capacidad de detener tu tiempo para dedicarlo a otros.
La gente dice continuamente que no tienen tiempo para nada, Si te fijas bien, los que no hacen mucho son quienes más repiten esa palabra frecuentemente.

La persona que ha encontrado a alguien con la que comunicarse a niveles profundos, ha encontrado un tesoro.
La confianza se gana a golpes de corazón abierto a todos. Te invito a que seas cortés con quien te habla. Experimentarás un gozo tan intenso como cuando caminas por entre los campos alfombrados de diversos colores en la primavera.

Sin darte cuenta, te conviertes en un prodigio de persona por que seas cortés con quien te habla. Sí, es cierto. Cada vez que atiendes a alguien, cada vez que te detienes con otro para no pensar más que en él, y dejas tus preocupaciones personales, te estás ganando el aprecio y la fidelidad de quien te habla.

No te cierres en banda con tus intereses. No sería humano. ¡Qué pena que cuanta mayor es la comunicación de la tecnología, más escasa es la escucha de los demás.
¡Vive hoy feliz!

Desconozco a su autor


Momentos…

El pasado proporcionó tantas maravillas, que muchas veces deseamos tenerlas nuevamente.
Felizmente, cada momento tiene su propio tiempo y, por fortuna, no se repiten, porque la vida es mucho más bonita y alegre cuando los momentos pasados fueron originales y sinceros.

El presente nos proporciona grandes, medios y pequeños momentos; pero, a quién competirá medir estos momentos será a ti mismo, y debes aprovecharlo al máximo cabe a ti clasificarlos, admirarlos o apagarlos

El futuro… estos son los momentos que más viven en nuestras mentes y corazones.
Las ansiedades por el próximo día, la perspectiva por las nuevas metas a realizar, el beso deseado, el sueño alcanzado.

Momentos de vida…

En los momentos pasados, agradecemos las oportunidades, guardamos la felicidad en nuestros corazones.

Con los sueños realizados cerramos los ojos y recordamos con alegría cada segundo.

En fin, los momentos pasarán, tendremos que guardarlos y todas las veces que recordemos, mirar con nuevas visiones para nuestro propio crecimiento.

Porque en los momentos que pasarán haremos conclusiones de qué haremos mañana.

Al momento presente, la vida apenas pide ser vivida en este instante, y jamás tratemos de transferirlos o sentirlos como pasado, mucho menos sufrir ansiosamente por los momentos que vendrán.

En los momentos futuros,
dejárselos y pedirle que traiga los mejores momentos para nuestras vidas y aguardarlos con el corazón

Desconozco a su autor