martes, 22 de septiembre de 2015

Tus palabras

Que tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento, 
que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos, que sean dadoras de vida para 
todas las plantas que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos, que necesitan de un trago para seguir viviendo, no te fijes quien se aprovecha de ellas, simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía, una frase celebre, un consejo, un cuento, una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste, sin embargo deben seguir un cauce de amor para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza, velocidad y en grandes cantidades, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos que nos embargan en el momento que las emitimos, de cada quien depende que nuestras palabras den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua, que nuestras palabras y pensamientos 
cuando no sean positivos se conviertan en hielo, y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir éstas sean líquido, que se usa para conservar y crear la vida.

Desconozco a su autor


La maleta del pasado

Somos en gran parte el producto de lo que hemos aprendido desde muy pequeños. La mayor parte de nuestra vida hemos cargado con un gran equipaje emocional y mental, que ha determinado la mayoría de las decisiones, actitudes y comportamientos que hemos tenido. Si queremos avanzar en el camino de la vida, en algún momento necesitamos revisar el contenido de ese equipaje, para desechar todo lo que nos hace daño y conservar solo lo que nos ha sido positivo.

Hay personas que piensan que con solo poner distancia entre ellos y el lugar o las personas que los influyeron no de la mejor manera, pueden liberarse de su efecto negativo, pero lo cierto es que donde quiera que vayamos el contenido del equipaje nos acompañará, actuando de forma automática en nosotros a través de las reacciones cada vez que nos dejamos llevar por lo aprendido para responder sin conciencia y responsabilidad de lo que decimos, hacemos o elegimos a cada momento.

Cada vez que decimos "yo soy así", nos estamos negando la oportunidad de reconocer y superar nuestras posibles limitaciones y, al mismo tiempo, cerramos la puerta a la comunicación y a la posible solución a cualquier desacuerdo que tengamos con una persona querida.

Es necesario atrevernos a hurgar en ese contenedor interno, a sabiendas de que tenemos las herramientas que necesitamos para afrontar y aceptar con valor y confianza lo que encontremos, sin dejarnos afectar de forma negativa por ello.

Estar dispuestos a reconocer, aceptar, perdonar, pasar la página y retomar la vida con una actitud serena y positiva es determinante para trasformar y suavizar nuestro estilo de vida.

No podemos caminar por la vida esperando que nuestras experiencias sean más agradables y satisfactorias sin hacer algunos cambios en nuestras creencias, hábitos, comportamientos y elecciones. Si queremos tener una vida mejor, necesitamos ser mejores personas en algún sentido.

Claves para revisar nuestro equipaje

Tener el deseo de resolver nuestros conflictos internos.

Si la motivación no es personal, seguramente en algún momento te faltará y abandonarás el trabajo, justificando tu negativa a continuar. Las excusas que nos inventamos para interrumpir el proceso generalmente reflejan nuestras inseguridades y temores.

Estar atento. Observarte a ti mismo sin juzgarte o querer justificar lo que haces te permitirá reconocer cuáles son los elementos de tu vida diaria que activan ciertas actitudes y comportamientos en ti, para afrontarlos y manejarlos.

Estar dispuesto a perdonar. La mejor manera de afrontar el proceso consiste en aceptar lo que no podemos cambiar, con valor, asumiendo nuestra responsabilidad y dispuestos a perdonar o a perdonarnos para darnos otra oportunidad.

Maytte Sepúlveda