jueves, 15 de octubre de 2015

Cuando no vives tu propia vida

Cuando estamos atrapados en una estructura familiar, la mayoría de las veces crecemos y vivimos persiguiendo los sueños y las metas de otros. A esto se debe que no podamos disfrutar del proceso y mucho menos experimentar la satisfacción y la alegría que se sienten cuando son propios.

Tener una figura dominante a nuestro lado, con una personalidad fuerte y exitosa puede hacer que invalidemos nuestros talentos, que perdamos de vista nuestros verdaderos sueños y que sigamos el camino que esa otra persona determine para nosotros. Por eso es muy importante, en algún punto de nuestra vida adulta, darnos la oportunidad de revisar la dirección que llevan nuestros propósitos, metas y sueños, con el fin de definir si son nuestros realmente o de esa otra persona a la que queremos o debemos complacer, pues solo así podremos reunir la determinación, la voluntad y la pasión que necesitamos para perseverar sin cansarnos en el trabajo que deberemos realizar.

Puede ser muy positivo contar con la guía y protección de una persona que nos quiera incondicionalmente y que desee apoyarnos y transmitirnos su experiencia para suavizar nuestro camino, pero no podemos depender de ella hasta el punto en que hacerlo signifique renunciar a nuestra identidad y a nuestros propios sueños.

Claves para fortalecer tu estima
Las personas que no se valoran lo suficiente son incapaces de reconocer sus cualidades y mucho menos de hacer uso de ellas para afrontar y vencer las dificultades, para hacerlas parte del proceso que los lleve hacia la realización y la consecución del éxito personal.

Maytte Sepulveda