martes, 17 de noviembre de 2015

3 componentes de la felicidad

El primero se remonta a la infancia. Las personas felices tienen un condicionamiento cerebral que viene de los primeros años de vida, y que les permite ver oportunidades, donde otros ven problemas. Este condicionamiento del cerebro aporta cerca del 50% de la experiencia de felicidad.

El segundo componente son los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee, los cuales aportan aproximadamente el 10% de su experiencia de felicidad total.

El tercer componente y restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son solo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si las decisiones que tomamos dan lugar a la expresión creativa o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos una persona más feliz. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de ser feliz es hacer feliz a alguien.

Si quiere tener éxito en la vida, cree las condiciones para que otras personas puedan tener éxito. Se pueden conseguir todos los deseos personales haciendo felices a otras personas.

Deepak Chopra


Mejorar la convivencia

Uno de los secretos para mantener una buena relación es que las dos personas que integran la pareja sepan hacerse mutuamente la existencia más agradable. ¿Cómo puede conseguirse? Los profesionales consultados aportan algunos consejos:

– Las parejas que se llevan bien son las que son capaces de reducir el conflicto mutuo. Los mecanismos son muy variados y pueden basarse en el humor, en restar importancia a ciertos asuntos, etc. Hay parejas estables que se pelean mucho pero que duran porque saben responder con ciertos mecanismos de reducción de conflictos.
– Una relación tiene mucho de intercambio, por ello es muy importante saber negociar. Todo acaba sopesándose, desde el cariño que cada uno da al otro hasta el dinero que gana.
– Es muy beneficioso incrementar el número de intercambios positivos, se trata de no descuidar pequeños detalles, como el beso de buenos días o buscar algún hueco para estar sin los niños. El sexo ocupa aquí un lugar importante. Algunos terapeutas aconsejan aumentar los encuentros sexuales durante la terapia, otros dejan este apartado para el final. Lo que se persigue es que el aumento de la carga positiva reduzca casi de manera espontánea los intercambios negativos a medio plazo.
– El otro debe conocer todo aquello que queramos comunicarle. El manejo de ciertas habilidades comunicativas debe asegurar que el receptor asimile el mensaje. Pero no hay que equivocarse, “las parejas que mejor se llevan se ocultan cosas”, sentencia el profesor Navarro Góngora, “tal vez para no herirse”. La otra cara de la moneda es que hay que asumir la responsabilidad de lo que se dice.
– Conocer a la otra persona para poder compartir sentimientos, anticiparnos a sus gustos y necesidades. Llegar a intimar es una garantía de calidad para una relación que también tiene su riesgo, ya que podría suceder que al conocer mejor al otro deje de gustarnos su manera de ser.
– Cultivar la amistad con aquella persona con quien se convive facilita la soluciónde los problemas.

Fuente: Fundación Eroski