martes, 8 de diciembre de 2015

El arte de amargarnos la vida

Hay unas máximas que parece que nos gusta cumplir para amargarnos la vida. Si estás en este plan, te decimos cómo ser eficiente en esta tarea, paso a paso.

1. CRÉATE PROBLEMAS.

Si no tienes bastante con los tuyos, asume los de los demás. Ejerce de confesor en prácticas, pero no te engañes: esto es sólo una forma de huir de la realidad y de ti mismo. Llena tu vida de complicaciones reales o ficticias, y procura dar mucha importancia a los sucesos negativos.

2. TÚ TIENES LA RAZÓN.

Amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende. Para hacerlo piensa que todo es blanco o negro y que sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Rechaza por norma lo que te digan los demás, incluso cuando te pueda aportar algo positivo.

3. VIVA LA OBSESIÓN.

Elige algo que se te haya quedado marcado, y repítelo en tu mente una y otra vez, hasta que sólo vivas para pensar en eso. Es genial para esconder la cabeza ante las dificultades diarias.

4. PIENSA SÓLO EN EL FUTURO.

Aplaza los placeres y la alegría pensando que en el futuro todo irá mejor. Por supuesto, hasta ese momento no deberás disfrutar en absoluto. Confórmate con lo malo conocido y no pruebes lo bueno por conocer. Tortúrate pensando en todo lo malo que te podría ocurrir dentro de unos años.

5. NUNCA TE PERDONES.

Si es difícil perdonar a los demás, perdonarse a uno mismo es mucho más complicado, así que no te esfuerces en conseguirlo. Llegarás a un punto en el que tan sólo sentirás autocompasión. Piensa que tú eres el único responsable de lo que te ocurre, y jamás creas que hay situaciones que escapan a tu control.

Marco Antonio Guizar Ponce



El arte de la felicidad

La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor sino de lo que pasa dentro de nosotros,
la felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos los problemas de la vida,
la felicidad es un asunto de valentía, es tan fácil sentirse deprimido y desesperado,
la felicidad es un estado de animo, no somos felices en tanto no decidimos serlo,
la felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos pero si en querer todo lo que hacemos,
la felicidad nace de poner nuestro corazón en nuestro trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo,
la felicidad no tiene receta cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.


Desconozco a su autor