lunes, 20 de junio de 2016

5 claves para el éxito (parte II)

6- NO TE DESANIMES. No permitas que nadie te confunda, te desanime o te haga abandonar. Persevera en el empeño por mejorar tu calidad de vida y la de los demás. La realización de tu sueño puede estar esperándote a la vuelta de la esquina, la palabra éxito en realidad significa seguir adelante, sin desviarte o abandonar tu empeño. El camino hacia el éxito muchas veces se vuelve solitario, porque no podemos depender de la motivación o el apoyo que nos quieran o nos puedan brindar los demás.

7- DISFRUTA TUS LOGROS. Hay personas que se convierten en buscadores compulsivos de nuevas metas... no se detienen el tiempo suficiente para disfrutar del resultado final de sus esfuerzos. Permítete descansar y saborear tus logros, aprende a disfrutar tanto del proceso como de la recompensa bien merecida después de todo el trabajo que realizaste. Muchas veces es necesario establecer un límite amplio y saludable, que determine hasta dónde y hasta cuándo seguiremos planteándonos nuevos retos sin darnos el tiempo necesario para disfrutar de haberlos logrado.

8- PERSIGUE TUS METAS. Mantente enfocado en cada paso que das, no te distraigas de tu objetivo. Siéntete seguro de cumplir con cada una de las etapas del plan que te lleve a terminar tu proyecto. Eres el arquitecto de tu destino... Una vez que comiences no te detengas, persevera en tu empeño hasta alcanzar cada una de tus metas.

9- REPLANTEA SI FUESE NECESARIO. Contrario a lo que la gente usualmente cree, el fracaso nos acerca al éxito, porque nos enseña y nos estimula a buscar alternativas y nuevos caminos para conseguir lo que buscamos. El éxito puede estar al voltear la esquina, no te desanimes, no abandones, sostente, este es el secreto de las personas exitosas. Lo importante es no dejarnos desanimar por haber equivocado el camino, sino estar dispuestos a corregir, aprender y continuar. La pasión por lo que buscas te ayudará a enfocarte en cada paso que das.

10- VISUALIZA. Cuando apoyamos nuestros deseos con pensamientos positivos y con imágenes mentales acordes con lo que queremos alcanzar o experimentar, estamos muy cerca de lograr que se conviertan en realidad. A esta técnica se le llama "visualización" y es una de las herramientas que más nos ayuda a conseguir nuestros sueños con éxito.

Maytte Sepúlveda

lunes, 13 de junio de 2016

Cinco claves para el éxito

1. Mantén una actitud positiva: Una de las grandes diferencias entre una persona perdedora y una ganadora es la actitud. Es importante que tengas pensamientos positivos y optimistas, especialmente si vas a emprender algún reto personal. Repite frases afirmativas de tus capacidades y potencialidades. Recuerda tus logros y apóyate en ellos para conseguir tus metas.

2. Define tu meta: Es determinante tener claras nuestras metas, para que podamos enfocar y dirigir nuestro esfuerzo a conseguirlas. Cuando sabemos exactamente lo que queremos podemos comenzar a visualizarlo y a imaginarnos como será cuando lo tengamos. Recuerda plantearte al comienzo, metas pequeñas y posibles; luego, ponerte metas mayores.

3. Ten confianza en ti mismo: No importa que tan difíciles te parezcan los obstáculos que se te presenten. Podrás superarlos fortaleciendo la confianza en ti mismo y haciendo uso de tus herramientas esenciales. Recuerda que dentro de ti se encuentran los recursos que te hacen falta para levantarte y convertirte en un triunfador. Conoce las historias de personas emprendedoras y exitosas e inspírate en ellas para seguir adelante.

4. Dá los pasos necesarios: Una vez tomada la decisión, el próximo paso consiste en asumir el compromiso de hacer cuanto sea necesario para conseguir tu meta. No necesites que alguien te recuerde tu compromiso y mucho menos tus metas. Conviértete en tu principal motivador y persevera en el esfuerzo hasta el final. Pregúntate cada día: ¿qué voy a hacer hoy para conseguir mi meta?

5. Afronta los retos: La vida se compone de comienzos. Cada vez que deseas extender tu horizonte y ampliar tu prosperidad tienes que asumir retos. Acepta las transformaciones.

Maytte Sepúlveda


jueves, 2 de junio de 2016

Cómo manejar la crisis

Estar en crisis significa haber perdido la estabilidad, la seguridad, la confianza, el bienestar, el confort y, lo más importante, el control de nuestra vida. La crisis nos conduce al caos y experimentamos impotencia, confusión, desesperación, dolor, temor, ira... emociones negativas que nos hacen perder la claridad que necesitamos para analizar la situación de forma objetiva y poder buscar una solución.

Hay personas que tratan de evadirla. Se sienten incapaces de afrontarla y se sumen en el espiral que los envuelve, optando por la reacción más fácil: caer en la negación, buscar culpables, deprimirse o sentirse víctimas de lo sucedido, sin darse cuenta de que con esta actitud terminan siendo parte del problema y así quedan a la deriva, en espera de que algo pase o de que alguien se ocupe de resolverlo.

Es cierto que cuando nos quedamos sin trabajo, perdemos a una persona querida o vivimos una separación, necesitamos reunir toda la fortaleza, el valor y las herramientas esenciales de las que dispongamos para levantarnos. De lo contrario, nos podemos sentir como las personas que se resignan y guardan el sufrimiento adentro, o como los que se paralizan y se vienen abajo emocionalmente. Hay personas que se fortalecen en las crisis, mientras que otras se debilitan al punto de considerar que son situaciones insuperables.

Existen las crisis normales que son inherentes a nuestro proceso de crecimiento y desarrollo. Etapas como la adolescencia o la madurez nos colocan en la necesidad de tener que confrontarnos a nosotros mismos, para revisar lo que hemos estado haciendo, hacer cambios, reflexionar sobre la vida que llevamos, replantearnos metas o propósitos personales, asumir el duelo, pasar la página y soltarnos del pasado de manera que podamos tomar decisiones para volver a empezar con el mismo entusiasmo, valor y determinación que sentimos la primera vez.

Es fundamental atrevernos a enfrentar las crisis en lugar de evadirlas, pensando que si nos quedamos quietos se resolverán por sí solas, porque en ese caso lo único que pasará será que se agravarán y terminarán haciéndonos pasar un mal rato. También es importante tomar en cuenta el precio de madurar; es decir, todo lo que implica estar dispuestos a crecer, a asumir la responsabilidad de nuestra vida, de nuestras elecciones, acciones y consecuencias. Aquellos que logran llegar al final del proceso aprenden y crecen internamente.

Después de un proceso de dudas y confusión logramos la claridad, la esperanza y la confianza. No te desanimes, recuerda que todo pasa y que aun cuando el panorama te parezca gris y nublado en cualquier momento, si estás atento y te mantienes calmado y optimista, verás salir el sol de nuevo.

Las crisis existenciales nos llevan a descubrir nuestro verdadero ser, a revisar y a replantearnos el propósito de nuestra vida, a conocer a los verdaderos amigos, a identificar y usar nuestros recursos esenciales. Nos llevan a diferenciar entre lo valioso y lo accesorio, entre lo urgente y lo importante, entre lo auténtico y lo falso, dándonos la oportunidad de replantearnos la dirección y el sentido que le daremos a esta nueva etapa en la vida. Los chinos escriben la palabra crisis con dos caracteres: uno significa peligro, el otro oportunidad.

Maytte Sepúlveda